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Cartas Imposibles 2009

Cartas 2007

Este espacio está reservado a esas cartas que nunca metimos en el buzón, y que sólo están escritas dentro de nosotros. Cartas imaginarias que han existido siempre en  nuestro archivo mental, pero que nunca serán leídas por su destinatario: un amigo, un enemigo, un amor, un desamor, un familiar, un amante, un desconocido, un compañero...

 

ÍNDICE BUZÓN
 

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Cartas Imposibles de Septiembre a Diciembre 2009 

 

Mary80, 29 años, Alicante, España

30 de diciembre 2009

¿TE ACUERDAS?

¿Te acuerdas?
Aquí estás otra vez. Navidad. Siguen estando las luces, pero el aire es distinto. No lo cambian las castañas asadas, ni las chimeneas ardientes. Es otra cosa. Hemos llegado a otro punto del viaje. ¿Crees que podemos creer eso?
Has sido feliz, muy feliz. ¿Recuerdas todo el asunto de Los Reyes Magos? La noche casi sin dormir, llena de ansiedad, y lo poco que dormías, pensando en los regalos. La cabalgata la noche antes, la cinta de villancicos que he perdido y que puse tantas, tantas veces...
Hablabas con tu muñeca, tapada con tu manta. Hacías dibujos navideños, comías turrón, ¿tú que sabías si los dibujos no tenían calidad o si el turrón engorda o perjudica?
Familia, ¿qué fue de la familia? Había una familia que ya no está.
Lo siento, cariño, no sé que he hecho con aquellos recuerdos. Antes impregnados de magia, aparecían cada Nochebuena. Ahora los he perdido. Es demasiado tiempo... es ya muy distinto, ¿qué te puedo decir?
Te puedo decir que te quiero como antes, que ya has visto lo que es la vida. Ahora sabes que no hay una estrella especial, pero puedes buscar de nuevo en ese cielo oscuro y viejo... No importa si no la encuentras, ¿de qué te va a servir olvidarte de ella, si necesitas soñar para seguir respirando? Nadie va a compartir eso contigo, ya buscaste bastante.
No sé si tenías proyectos, pero creo que entonces no te hacían falta, porque el presente era ya lo bastante interesante.
Has amado en el sitio equivocado, peso eso nunca es un desperdicio, así que no es más que una velita que no llegó a alumbrar más que en tu imaginación.
Abuela, ahora no estás, te echo de menos, tú me habrías explicado muchas cosas, pero pasó el tiempo... Mi beso de Navidad cada día llegará menos, pero no merece la pena tampoco, y tú sabes porqué. Gracias por escucharme, mis canciones y mis ilusiones.
Aquí estamos pequeña, pero tú eres fuerte, piénsalo así, Feliz Navidad, yo siempre te la desearé aunque la felicidad esté lejos y no pueda oírnos.

pianista1980@gmail.com

 

Milena, 27 años, Veracruz, México

20 de diciembre de 2009

¿SABES QUÉ FECHA ES HOY?

¿Sabes qué fecha es hoy?... y vino a mi mente un recuerdo lejano de diciembres pasados, de amores, de tristezas, de nostalgia, sè que seguramente tú no recuerdas esta fecha y no es que tenga que ser trascendental para ti... es simple curiosidad de escribir sobre este dia que ya pronto acabarà....

He sabido, porque debes saber que nuestro pueblo es pequeño y aunque uno no quiera a veces, se entera de cosas... que te casas muy pronto. Aunque la noticia no me sorprendió, no pude evitar un dia sentarme y decirlo para mi... "se va casar, se va casar...", no es que aun me duela que nuestras vidas no sean juntas, ni que no sea yo la que se casarà contigo, es simplemente una sensacion de desconsuelo que se atraviesa en pensamientos nocturnos como el de hoy... precisamente hoy me atrevi a escribir, pues aunque de ninguna forma pueda parecer cierto, me siento.... si no contenta, un mucho aliviada.
Creo que es tiempo de dejar de pensar que te debo cuidar y procurar que seas feliz... porque creo que ya lo eres, al menos, eso lo espero con mucha fuerza.

Pelòn, quiero pedirte perdòn por todas las cosas que hice mal antes y no hace mucho, sè que tuviste que alejarte y créeme que te entiendo aunque a veces duela... pero sè que vienen muchas bendiciones a tu vida, que por fin vas a tener la familia que te mereces y la mujer que te ama tanto o màs de lo que yo te amè, quizà no està bien comparar... pues a fin de cuentas, lo nuestro no tuvo ni tendrà comparaciòn.

Sè que no puedo pedirte nada... pues las cosas que te pedi siempre, ya no estoy segura de quererlas... sè que llevas mi recuerdo por dentro, asi como yo te llevo como lunar en el vientre o dentro de mis ojos para siempre, no te puedo pedir que vengas a buscarme, sòlo puedo decirte que aquì estoy, donde siempre, para cuando me necesites... Tú y yo sabemos qué hay dentro de cada uno y no cambiarà nunca, somos hermanos de un mismo amor, dolor y recuerdo, yo soy tu hermana de cama, tu almohada, tu niña, tu ternura, tu conciencia... siempre.

Por favor, deja que ella te cuide y dale la vida que tu hubieras querido para mi o para la madre de tu hijo, porque ahora eres mucho màs de ella que de nadie màs.... Sergio, nunca temas por mi, jamàs dañaria, todo eso que te ha costado tanto construir, mis deseos siempre serà de amor para ti.

Eres el hombre de mi vida, la persona que hasta ahora ha sido principio y fin de mi locura, mi amor, mi amante... y el papito de mi hijo... Dios te colme de bendiciones y de felicidad, te lo mereces.

Con el amor de siempre que no se va ni se olvida.

 

Daisely, 19 años, Arequipa, Perú

20 de diciembre de 2009

MIS SUEÑOS DÓNDE ESTÁN

Otra vez aquí… con pensamientos absurdos que no se me quitan y no se me quitaran jamás de la cabeza… muchas veces siento que mi camino está marcado por la desdicha, sé que suena absurdo e inmaduro, pero eso es lo que siento en este preciso momento… Mis sueños dónde están, un día desaparecieron y no volvieron más y qué queda ahora, nada, absolutamente nada, sólo un vacío, estoy tan vacía por dentro que siento que el corazón se me rompe en mil pedazos  y me dan unas ganas enormes de llorar, pero de que servirán si al final de todo seguiré sintiendo esta angustia que me carcome por dentro y no me deja ser feliz. Muchas veces he pensado si la solución seria ponerle punto final a esta absurda vida que llevo, se que suena egoísta ese pensamiento, muchos dirán que no piensas en tu familia... ¿pero qué saben ellos realmente que es lo que me esta pasando… alguna vez hicieron un pare y preguntarme por qué me siento así?... Nunca.
¡¡¡Recuerdo la última vez que fui feliz!!!.... Cuando te conocí mi niño, pero por cosas del destino te alejaste de mi. Quizás porque te parecí tan fea, que preferiste no tener ningún tipo de relación conmigo, ni como amigos, ni como nada… Cómo deseo borrar tu recuerdo en un suspiro, me es indescriptible como surgió este sentimiento aun ignoro su existir, solo deseo borrar tu rostro de mis sueños y despojarme de este sentir, es tan extraño todo esto pero a la vez tan placentero como si algo fuera inyectado en mi pecho sin dolor, trayendo consigo ansias de no dejar de existir... (...)

Perdóname por amarte de esta manera, te juro que he tratado de olvidarte, pero no hay forma de que pueda olvidarte. Te querré siempre hasta el final de mis días... mi Juanpi .

 

Clemen, 37 años, Tenerife, España

9 de diciembre de 2009

SÓLO RELACIÓN LABORAL

He pasado de bajar la guardia en mis sentimientos, cuando no debía, a intentar acostumbrarme a ti otra vez. Aún hoy me preguntas por qué  tenía que acostumbrarme a ti otra vez, simplemente, según tú porque tu no me habías exigido nada. 
Siento que en un momento de mi vida, cuando más lo necesitaba, estuvieras ahí, no por mi, por ti.
Siento haber sido egoísta, siento que en un principio cuando me decías que estabas enamorado de mi, me lo tomara como algo superficial y como broma. Hasta pasado el tiempo, nunca pensé en ti como eso, hasta que te lo dije , mis palabras fueron: " nunca pensé que me fueras a interesar como hombre, pero me he dado cuenta de que sí". Después de mas de ocho años de relación laboral y menos tiempo de ¿amistad?.
Cuando te dije lo anterior, no fue en el sentido, de que fueras el hombre de mi vida, no lo eres, por lo menos por ahora y no lo sé en un futuro. Si fuera así, sería mi problema el no ¿valorarte cómo pareja?; no quería , ni quiero eso de ti.
Vi en ti a una persona con la que podía hablar de muchas cosas, bromear y cómo no... comportarme como mujer seductora... sin ir a mas. Una persona a la que podía contarle cosas de mi vida , como si fuera una mujer, pero en hombre y que como era mayor que yo y había vivido muchas cosas, me entendía, bromeaba, pero no era nada serio. Me escuchabas, pero sabías mi vida, y la respetabas. No tenía mucho contacto contigo, salvo algunas guardias, aquellos sábados en el trabajo, y pocas cenas en las que al final te incluyeron compañeros, a las que antes no acudías ; quizás tenías más derecho  tu  que yo, pero no fui yo. Era gente a la que tu conocías de años, y que cuando dejaste a tu pareja anterior se mostraron, por fin , libres, de poder invitarte con gusto a esas  reuniones-cenas. Ellos eran tus amigos antes que yo.
Pasó el tiempo, y mi compañero de trabajo, nos invitó a su boda. "EL SOLTERO DE...". Quizás en ese momento me viste como una "mujer  de bandera", como tu sueles decir. Seguía siendo la misma persona que tú conocías desde hace años.
Después de eso se sumaron varios eventos, cenas, bonchos y demás... y ya teníamos más confianza. Yo me abrí un poco más y... creo que tú también.
Yo , reconozco, como mujer, que jugaba  con picardía, sugerente, (que no sugerencias), pensando, que tú, con la edad que tenías y con lo que habías vivido ya, eras el que menos te lo ibas a tomar de esa manera. Podría sentirme culpable, pero no. Tú sabías más que yo.
Después de cambios en el trabajo: turnos, compañeros, etc..... Nos relacionamos mas y nuestra empatía nos llevó a querer estar juntos, nos reíamos, de lo bueno, de lo malo... y no reíamos también. Eso nos unió, aún mas.
Yo buscaba estar contigo y viceversa, fue en ese momento, cuando te dije lo de atraerme como hombre, que nunca lo hubiera pensado... fue un descubrimiento para mi y creo que te di a entender algo que no....
Después de eso, un día que te deje en tu trabajo , me diste un beso en los labios, sin preguntar si yo quería. Tu diste por sentado que nos dejáramos de rollos y que eso era así, que no se podía remediar, porque los dos lo sentíamos...YO NO LO SENTÍA ASI, NI SE ME HABÍA PASADO POR LA CABEZA, no quería eso de ti. Me di cuenta en ese momento, en donde me estaba metiendo y me quedé, cortada y sin saber que hacer, sólo quería salir corriendo: la culpa era mía por haberme comportado así, yo fui, la culpable, bajé la guardia... Ahora sé que no, tú sabías muy bien a dónde ibas...
Busqué ayuda profesional , lo que me dijeron fue que era mejor cortar todo contacto personal dentro del trabajo, tu dijiste que lo que yo quisiera... lo dejaste en mis manos y la única decisión que tomaste fue coger una baja por enfermedad... yo no quería perder la amistad, pensé y te lo dije, que la mejor manera de superar esto era enfrentándonos. (Reconozco que tu tenías tu trabajo fijo  y yo no, que tendría que cambiar de compañeros y de centro... me influyó).
 Volviste a trabajar, yo no soportaba que fueras tan seco conmigo, echaba de menos a mi "amigo". Pasamos malos momentos, te dije que tenía que acostumbrarme otra vez a ti.... celos por mis compañeros, porque quedaba con ellos y contigo no.... pasó  volví a  confiar en ti, a sentirme a gusto contigo, sin nada de ... rollos...no insinuaciones. Hoy, cuando quedamos para comer como dos amigos y compañeros de trabajo, después una copa, te digo de llamar a amigos comunes... tu amiga no viene, pero mi antiguo compañero de trabajo si, está  con nosotros, lo conoces, hablamos... todo bien... hasta el momento... en que para un taxi y lo cojo para ir a mi casa, no quiero que se me escape porque están e huelga... me despido de mi amigo porque está acompañándome hacia el taxi con prisa, y tú no estás tan cerca...
En el taxi te llamo para saber si habías conseguido transporte para ir a casa y me dices que no necesitas a nadie como carabina, mi amigo y compañero de trabajo de ambos, que si te utlizo....
Conclusión, mentiste al decirme que tú no esperabas de mi nada que no te pudiera dar.
Mentiste cuando me dijiste, en un momento dado, que no sentías celos de este mismo amigo, sólo de que podía quedar con él sin poner pegas como contigo, (con él no había tenido los mismos problemas que contigo).
Solución: al final mi psicólogo tenía razón. Romper relaciones personales, y sólo relación laboral en el horario de trabajo ( no me dijo cómo, pero creo que al final las cosas salen por sí mismas). Te quiero con toda mi alma, como amiga, pero ya no puedo hacer mas. Se acabó.

 

Harpa, 47 años, España

3 de diciembre 2009

CARTA DE CONSEJOS INFALIBLES CONTRA LOS AMORES INGRATOS

Carta de consejos infalibles contra los amores ingratos            

Ésta es para comunicaros que vengo leyendo en esta web dedicada a las cartas, muchas de ellas, donde se da cuenta de tristezas y desamores.

Como ahora tengo un ratito libre, me place escribiros esta carta para ver si arreglamos esos inconvenientes.

Si se sufre de amor ingrato, ¡ay dios que amargura! eso no tiene buen trato, pues esa herida no aguanta sutura; los puntos cardinales del alma serán un invierno, que no podrá calentar ni una gran hoguera, ni un reconfortante cuenco de caldito de ave, y como bien dice don Lope, quien lo probó lo sabe..

Las penas con pan son menos, esto no lo dijo don Lope, es un dicho popular. Así que un buen crucero por el caribe ayuda y mucho, si lo podéis costear..

El Catarro, un ocioso del barrio muy popular en su casa a la hora de comer,  dice esto otro: no me deis consejos, darme dinero. ¿Para el viaje imagino?

Pero no pretenderéis que escurra mi bolsa, tan cojitranca y maltrecha como anda mi economía, así que tendréis que conformaros con los consejos, a estas horas en las que todavía no he probado ni una sola gota de alcohol.

Por supuesto os brindo gratuitamente y si animo de lucro estos consejos, aunque ahora que se acerca la navidad, nunca viene de más un detallito, pongamos por ejemplo, una cestita con licores y viandas típicas de estas fechas, siempre será bien recibida y mejor consumida.

Bueno vamos al grano, que los asuntos del desamor hay que cogerlos a tiempo si no queréis acabar chalados mirando a la luna grandota, mirando la luna de gato viudo, con baba resbalando por las comisuras de la boca y un embudo en la cabeza. Los consejos que fulminaran al mal de amores, que obraran milagros en vuestra amarga pena son estos:

Salir corriendo de debajo de la cama de manso pretendiente, con un pañuelo de kamikaze anudado en la frente, largaros del purgatorio, de la buhardilla sepulcral del poeta despechado, bien agarraditos a la cintura de los reyes del mambo, dispuestos a escribir inolvidables crónicas sociales y convertiros en el lobo de todos los saraos, de todos los corrales.

Sacar a pasear la osadía y cometer el delito de robar la moto más potente del séptimo de caballería, y derrapar por el alambre, por el filo de un haz de luna, blasfemando como enajenados, bajando de tres en tres los peldaños, sabiendo que atrás dejáis la apatía y el más borde de los desengaños.

Y es que no es recomendable quedarse en casa bordando iniciales en los pañuelos, o descorriendo los visillos y espiando la calle por si llega el cartero, a no ser que este sea Brad Pitt, unos obreros en camiseta imperio que beben refrescos bajos en calorías u otros mancebos de buen ver y mejor pecar.

No paséis el tiempo impacientándose con el teléfono, recortando el césped o las rosas del jardín, solo hacerlo en caso de que desde ahí se divise mejor la piscina de la vecina, esa famosa modelo tan desnuda y mullidita toda ella.

Apuntaros al deshielo; qué comienza la dicha de los pasacalles, los desfiles y los carnavales, tú en primera fila, bonita, qué suena la música de una orquesta pachanguera, a bailar sin piedad, aunque seas un patoso de cuidado o la mismísima estatua de la libertad.

Abrir los casinos, cerrar los garitos, levantaros en pie de guerra, ser imprudentes ¡coño!, no permitáis que en el vecindario os conozcan como la lánguida solterona besa sapos del tercero cuarta, o el majareta y tonto del culo, hijo de la señora Engracia, tiraros en brazos de los guiños y chascarillos del cabaret, y no rechacéis las invitaciones a bombardear los sobrecargados bulevares del desengaño; acabar de estirar los amaneceres tomando churros con chocolate en Can Matacán, y apuntaros a tocar el trombón en la estrepitosa banda municipal.

¿Beber para olvidar, agarrar una buena curda? de vez en cuando va bien, pero no recomiendo tomarlo por rutina, se suele acabar gimoteando patéticamente sobre el hombro de un fastidiado cantinero, no olvidéis que es mejor mantener la cabeza fría, que no se debe bajar la guardia; dios no lo quiera, porque en cualquier calle, esquina o vado, por la espalda a traición podemos recibir el puñal infecto del pasado.

Evitar los ocasos cuando evocadores fondean en la dársena, no frecuentéis los parques donde a última hora del domingo crecen las parejitas y las caricias, no contempléis la lluvia tras los cristales, hay que salir a saltar con los ojos cerrados y a la pata coja los charcos, rehuir las baladas añorantes de los inmigrantes, puestos a desafinar cantar las coplas procaces y soeces del camionero y del albañil, y sobre todo no salgáis de la cama el día de San Valentín.

El flagelo y la mística, es buena para un par de paradas de autobús, para largos viajes, es mejor llevar la maleta llena de “esto es lo que hay” o bien repleta de “a otra cosa mariposa”

Lo recalco otra vez por si no entendisteis, hacer de corazón tripas, sacaros lustre y brillo, ponte guapa de la muerte, viste el frac de los pingüinos más elegantes, y tira de bastón, chistera y guantes. Dejar el batín, las penas y las zapatillas mirando el televisor, mover el trasero del tresillo del moho, dejar tirados los complejos y el rosario, y partir raudos y feroces a cerrar cicatrices de mano del olvido, y si el cuerpo lo precisa, presentar vuestros respetos y visas a las lubricantes y casquivanas hijas de la “bien paga” al brioso y musculado boy que con tanguita de serpiente, prepara el asalto armado a vuestros asuntos pendientes.

Aprender pues a olvidar al perjuro tenorio que se llevo hasta los despojos, al maquillado pellejo que no dejo bajo la almohada tan siquiera una nota que diga: ahí te pudras chaval. Si os dieron el portazo y os dejaron el corazón hecho unos zorros, si el perito de la compañía de seguros lo declaro siniestro total, jugar de nuevo al pica pared, a la gallinita ciega, y con el disfrute de descubrir de nuevo al niñ@ que pervive todavía en los huesos, seguro que borrareis sus pegajosas adherencias y olvidareis sus pecados, como se olvidan las botas agujereadas, las direcciones antiguas o los paraguas desvarillados.

Dejemos que el lánguido oxido del otoño anide en ese árbol y suavemente lo deshoje, y esperemos mientras rellenamos el parte de sucesos, que arribe por fin la primavera o en todo caso el don impetuoso de otro amor.

Mientras eso ocurre, no cometáis el desatino de empezar ayuno de soñar y de vivir, si os robaron el corazón no tratéis de ocultar el sol, también podéis probar a realizar carreras pedrestes, escalar los catorce ochomiles, alistarse a la legión extranjera. Pero si aun así andáis a dos velas, no tenéis paz, ni apetito, solo desgana con vacas flacas; y nada de lo escrito sana el alma, mantener la calma, no caer en la chaladura, secaros esas lágrimas de ricino, guardar la cicuta en rama; para casos extremos, desesperados y terminales, existe  la posibilidad de curaros con los clásicos, los clásicos del humor, claro, venirse arriba, reponeros inmediatamente con las descacharrantes aventuras de Mortadelo y Filemón, y con esos dos bribones, recordar que la risa nunca falla como redención.

Ya nada más puedo deciros, se acaba el tiempo en el que me dejan descansar y me liberan de la camisa de fuerza, ahora debo concluir esta carta, se acerca la hora del bañito de agua fría y del electroshock, espero que estos consejos os sean de utilidad y encontréis alivio y aún no sea del todo demasiado tarde para vosotros. Os mando un saludo cordial a todos, sobre todo a mi madre la señora Engracia que me estará leyendo.  

                                                                          betl19801@yahoo.es

 

Rafael Tole, 19 años, Bogotá, Colombia

25 de noviembre 2009

HEME AQUÍ

Heme aquí, de nuevo en el mismo trajín, hecho que no me gusta para nada. Heme aquí, de vuelta a la realidad que me hace sufrir. Es cierto, heme aquí, despierto del sueño en el que estuve inmerso los últimos días. ¡Ah! ¡Días aquellos! ¡Cómo los extraño! Fueron maravillosos momentos que compartí con las personas que quiero. Momentos de muchas pero muchas alegrías, momentos de regocijo y jolgorio.

Pero ya no más, esa burbuja se ha roto y he caído en el horrible dominio del dolor. He vuelto a aterrizar en el aeropuerto de los sufrimientos, de donde muy raras veces es posible despegar. Mas, he sido afortunado de que ya en algunas ocasiones he podido tomar el avión. 

Sin embargo eso ya no importa. El hecho es que aquí estoy, de nuevo sufriendo, penando, llorando, corriendo… El tiempo avanza y la vida continúa, pero yo parezco estar atascado en un mundo donde muy raras veces disfruto de la felicidad.

 

Mary80, 29 años, Alicante, España

25 de noviembre 2009

EL ERROR DE MI VIDA

El error de mi vida
No seguir intentando nada más. ¿Para qué?
Nunca me imaginé que te habría de escribir una carta. Me he despedido de ti algunas veces y he vuelto... Pero parece que cada vez tengo más y más claro lo mucho que te detesto. Porque no has querido darme nada, me has dejado en la miseria y has tirado mi vida por el barro. A mí, que aposté por ti inocentemente, tontamente.
Sin embargo, cómo rechazar todo lo que tú representas. En mi pasillo, están pequeños tesoros que compré en tu honor. Comprar, comprar... quizá es eso lo que ha sembrado mi desgracia. No, pero esto ya viene de lejos. Hasta en la universidad, en aquel examen absurdo, yo saliendo y entrando del aula, el dolor de cabeza que provocaban aquellos soplidos. Las horas que parecían tan muertas, y yo tomando otra estúpida decisión. Dejar eso, para entrar en algo más sembrado todavía de aquellas notas llenas de escarcha. En aquel cementerio tuve el lujo de entrar y a formar parte de los muertos vivientes.
Y ya no... pero no se puede escapar a la vida que uno mismo se construye. Eso sí, no quiero ya mover un dedo a menos que sea muy necesario. Así que me río cuando me hablan de oportunidades, porque contigo no hay ninguna. 
No puedo, con todo, o no quiero, decirle adiós del todo a lo popular, a lo popular no, a lo realmente vivo no. Pero sí a la sección de muertos vivientes. Y eso es decir mucho. Para mí no hay nada en esos ámbitos podridos y embusteros que siempre me han hecho esforzarme para obtener en premio la indiferencia o la crítica.
Asesinarte a hachazos quisiera, no me importa lo bruto que suene, diez años, diez años sembrando mi desgracia en tus brazos tóxicos. Esperaba que llegase el fin y el despertar de mi sueño. Esperaba que fuera un error, una pesadilla, y entonces yo tendría lo que sabía que en justicia me pertenecía. Pero ya he esperado demasiado. Tú te burlas de mí y yo continuo andando por tus senderos, como si no hubiera más camino.
Y poco camino hay... por tu culpa se han cerrado todas las puertas. Tengo que seguir contigo, pero con una diferencia; ahora sé lo que siento por ti. Siento odio, aborrecimiento. Y ese es mi nuevo valor hacia ti, el nuevo valor reconocido, la nueva religión, la nueva filosofía. Te odio porque me haces desgraciada. Y si fuera de tus garras puedo respirar de nuevo, entonces más vale alejarse de ti. No vales tanto. Hay muchas cosas aparte de ti, muchas. No sé de qué viviré ahora que me encerraste en la cárcel de los necios, pero ya no te rendiré cuentas, ni haré reverencias en tu nombre. No eres mi virtud, sino mi desgracia.

 

Elizabeth Alvarado, 27 años, Chimbote, Perú

25 de noviembre 2009

ANTES QUE TERMINE ESTE AÑO

Como bien lo dijiste... sé que no vendras, pero sé que me esperas. Y al parecer cuando quieres limpiar tus culpas termino siendo en tu vida la que insiste la que no te deja ir... ¿Qué parte haces tú? Siempre crei que estabas a mi lado porque lo nuestro era una historia fuerte, pero hoy se te olvidaron tus llamadas tus insistencias. Ahora dime tú cuantas veces te dije que tan solo me dejaras vivir. No hay justificación pero perdi y gané al entrar en tu nueva vida de hombre casado. No me quejo la pasamos bien... pero tú me buscaste, aquí los ruegos por volver a vernos de mi parte no existen. Antes que termine este año he tomado la decisión más correcta pero definitiva: alejarnos para siempre.
Que estés bien, un amor con la intensidad que te di, no sabria desearte otra cosa.
Adiós

 

Mary80, 29 años, Alicante, España

16 de noviembre 2009

QUERÍA LA PROMESA DE NIDO

Dirigirme a ti así, siempre más fácil en realidad de tratar que hablar en persona. Desde luego, mucho menos interactivo.
Vengo de la calle, con su sol, sus esperanzas ajenas... y ese ligero mareo que me acompaña a todas partes.
Vaya, una mosca ha roto con mi decaimiento. A ti parecen gustarte, o cuando menos, no te estorban.
Hija de mi tiempo, busco el medio de comunicación inmediato. No tengo refugio o no tengo otro que las palabras, eso parece. 
Silenciosa, escucho mi propia voz en "off". No sé si tratando de entender, o simplemente acompañándome. 
Mis sueños ya no son lo que eran, no dan explicaciones, sólo deambulan a su capricho, llevando su vida aparte.
Lo mío contigo, los sueños... me dan vueltas como pájaros en la cabeza. A veces me sorprendo haciendo planes, como si nada hubiera pasado. Lucho contra mi incapacidad para estar en el presente. Me voy al futuro una y otra vez, no sé si allí son los pastos más verdes, no qué va, más oscuros diría yo. Pero no puedo enfocar mi atención en el hoy. No debían ser aspiraciones, sino ilusiones... Y como fuegos fatuos se han apagado.
Quería la promesa de nido, de confortable paz e independencia acompañada, disfrazada de desinterés. No sabía que, en realidad, estuviera tan interesada.
¿Qué pasa conmigo? No sabía que iba a descubrir tantas cosas hermosas de las que ocuparme en un proyecto que jamás me había planteado. Estando así, llena de energía, me quitaron mis tareas, mis sonrisas, mi fiesta de cumpleaños, mis reyes y mi mes de abril. Lloré cuanto pude, y lo creí superado. Sin embargo no lo está, porque cuando veo a los demás charlando de lo que yo misma charlé y que ya no es asunto mío, una sombra me cubre o me asoman de nuevo esas lágrimas. Los imponentes recintos en los que íbamos a unir nuestros destinos y ya no, se me antojan amenazantes. Una lluvia me cierra el paso.
Con mis desalentados pasos, veo esfumarse lo que anhelé demasiado, lo que nunca fue pero que yo esperé. ¿Lo esperé tal vez sin mover un dedo? Tal vez me lo merezco.
Ahora nada, ahora nada es igual, ella hizo su aparición, con su interrogante, con su mano estranguladora que decide tardar, pero que es implacable. 
Ir de compras, susurrarte algo al oído, servir arroz a una parte de mi vida o saber qué es eso de la estabilidad, sin que signifique estabilidad en desgracias, eso yo no voy a saberlo. Se ha decretado que no es para mí, que eso tampoco.
Sin razón, los días parecen semejantes, mi habitación enojosamente familiar. No debiera ser así. Aprende a vivir ahora me digo, a sentir ahora... Y no. A ratos. Luego vuelvo allí. Nuestro amor debe ser un pasatiempo. Tú lo niegas. Tú me mientes. Yo te creo y no te creo. Y vuelvo allí. Al allí en el que nunca estuve. Al allí donde no estaré. 

pianista1980@gmail.com

 

Zara, 23 años, Méxco

14 de noviembre de 2009

EX-JEFE

ExJefe:
 
Sé cómo empezó todo esto y sé que ambos nos enamoramos, todo ha sido tan hermoso, pero el juego debe terminar, por mi bien y el tuyo, duele, duele mucho y este dolor que siento ahorita yo me lo he causado, me enamoré de ti sabiendo que tienes un compromiso con alguien más, te enamoraste de mi sabiendo que tengo un compromiso con alguien más, y me duele ver que no te vas a desprender de ella y te duele ver que yo tampoco me voy a desprender de él, por lo tanto este gran amor que sentimos tendremos que sacarlo de nuestros corazones, aunque duela, porque es lo mejor para los dos.
 
Por siempre,
Zara

 

Héctor Cediel, 58 años, Bogotá, Colombia

14 de noviembre de 2009

LA CARTA CON MIS INTERROGANTES AMOROSOS

Desde la tierra de la indiferencia, te he puesto esta otra carta en el buzón de las tormentas, para que no pienses que mi sentir es negligente.

LA CARTA CON MIS INTERROGANTES AMOROSOS

Desde cualquier parte, para la mujer que me ayuda a crecer con sus besos.

Amorita mía:

Siempre he vívido orgulloso de todo lo vivido y eso significa, que aprendí a llevar a cada uno de mis grandes amores, A mi manera en mi corazón. ¿Será que la amor que no ofreces, sólo es una más de tus habilidades? ¡Jamás he podido precisar el instante, en el que me desconecté de la realidad! Vivimos buenos momentos y los peores también. A veces me siento como un fracasado más, escribiendo versos. El futuro tiene que ser algo más, que un montón de mierda. No es muy divertido el vivir confundido por la sombra de los amores pasados, de los presentes y de los que anhela siempre el inconsciente. ¿Será el futuro, un pasado sin esperanza?

A veces pienso que vivo evitando hacerme pedazos. No sé si sobreviviría a otra depresión profunda. Necesito sentirme: creador y productivo. Me apena hacer desdichados a las mujeres que piensan, que soy una máquina de producir: felicidad y sonrisas. Vivimos ensoñando excitantes paraísos artificiales, en donde el alucinar es más que una loca aventura marihuana. Quiero recorrer caminos del mundo, hasta encontrar las respuestas a las grandes equivocaciones de nuestra época. ¿Por qué tienen que depender ahora mis erecciones, menos de la magia de mis aventuras y más de las ilusiones? ¿Por qué te sientes usada y sucia, después de haber amado durante tantos años, al mismo hombre? ¿No crees que ilusionarte con un imposible, es la peor locura, de todas? No quiero volver a sentirme culpable por otra gran depresión, por el fantasear de una aventura amorosa tardía.

No creo en el éxito de las relaciones preempacadas por los pomposos formalismos. No deseo sentirme compartiendo experiencias con extraños. Vivo buscando intensidad como un peregrino más, de las relaciones que dependen de las respuestas de los labios de una mujer. Hoy quiero decirte: ¿qué esperas, de mí? ¿Qué crees que espero, de ti? ¿Será que el mejor sitio para terminar una conversación o expresar lo que realmente anhelo y deseo, es la cama? A veces pienso que deseo tu cuerpo y tu corazón, para tener tu poder de negociación en mis manos. Creo que un hombre celoso no es más que un experto, en el arte la manipulación. ¿Desde cuándo me transformé en un pasatiempo o en un consolador sexual, que no te exige ni una promesa? Sólo deseo compartir noches perfectas y sin temor a despertar cantaleteado en una pesadilla.

Me encanta sintonizarme con la mente ansiosa de una mujer. Nunca seduzco por retos. Ni siquiera el estar por estar, me seduce. Creo en el amor circunstancial y que es más que un simple apareamiento por instinto. No concibo la compasión amorosa ¡sólo el vivir momentos y noches, maravillosas! ¿Por qué aprendemos tardíamente a compartir sin rencor, espíritus afines? Siempre me sentí como un tonto, hasta que me atreví a despojarme para siempre de mis absurdas máscaras. Me encantas desde cuándo te decidiste a acompañarme y hacer realidad mis fantasías; al fin entendiste que los sentimientos se pueden compartir, sin hacernos daño. Me magnetiza compartir el desenfreno hechicero, con mis “vírgenes del Lupanar”; esas enamoradas incondicionales que comparten el hoy y el ahora, sin preguntar del pasado, ni especular con un futuro. Voy a declarar a mi corazón y a mi cuerpo, una ciudad abierta.

A veces pienso que nunca nos preparamos para compartir un gran amor. Hace años intenté hacerlo y perdí a uno de grandes amigos, a pesar de que nos consideramos vanguardistas y pregoneros del amor libre. Quizás desde entonces, el amor ha sido un permanente sufrimiento. Me siento como el peor de los estúpidos. Un imperfecto más o el peor de todos los mentecatos que se ilusionan cuando aman. Hay momentos en que me siento alterándole el sueño, a un espejo de agua. Creo que le tememos en demasía, al construir templos a la locura. Pienso que he sido un maldito estorbo,  Para las personas que he amado. Sé que es una locura el replantear mi vida en este momento, pero tengo que vivir la vida y el mundo que anhelo, con base en las razones más profundas de mis convicciones.

¿Seré un canalla por pensar, en unos años de felicidad? ¿Es posible vivir con intensidad y sin apegos? No es fácil convivir, respetando la libertad absoluta de todos. ¿Será que se puede conservar la locura, cuando se desbordan las pasiones? ¿Por qué mi tristeza se refleja en los ojos de esa intimidad, que desnuda mi alma? ¿Por qué vivimos tratando de crear siempre, paraísos? ¿Será que nunca seremos sinceros y honestos, para ser realmente felices? La realidad me golpeó demasiado tarde y tal vez, nunca me esforcé lo suficiente por ser o merecer la felicidad. ¿Será que conoceré a esa mujer, que considero irreal? ¿Será irracional el permitirle hablar en voz alta, a mis sentimientos? ¿Será que el amor nos blinda o nos hace, más vulnerables? ¿Por qué tengo que negar hasta mis erecciones, así sean virtuales? ¿Por qué tenemos que vivir jugando a las escondidas? ¿Tenemos que hablar de enamoramiento, para compartir y disfrutar de una erección? ¿Será que podemos comprender, enfrentarnos a la naturaleza e imponernos a nuestras pasiones? ¿Qué tiene de especial la vida? ¿Cuál es la verdadera naturaleza, de la esperanza y de la desesperanza? ¿Será que la poesía y los versos, son un templo? ¿Qué sientes al comprender, mi dolor?

Quedo en espera de tus respuestas, porque de estos grandes interrogantes de mi alma, depende el sosiego y la misma calidad de vida, de las opciones que elija.

¿Seré realmente, el Amorito de tu vida?

Recibe con todo amor, los desesperados gritos de mi alma

Tu perro vagabundo

2009-11-10

hcediel2@hotmail.com

 

Héctor Cediel, 58 años, Bogotá, Colombia

11 de noviembre de 2009

AMADA SOMBRA DE MIS ILUSIONES

Hay misivas que colocamos en el buzón de las tormentas sentimentales y que en el fondo se reducena esquelas amorosas. Esta carta puede ser un desesperado grito más, de esos sentimientos que quedan siempre en espera de una respuesta.

 Amada sombra de mis ilusiones:

Hay personas que tienen con quién pasar toda la vida. He vivido corriendo o tratando de construir una oportunidad, a pesar de mis grandes errores o de esos absurdos que nos pasan costosas cuentas de cobro. Estoy cansado de compartir sentimientos añejos, de coser heridas sentimentales y de sanar desencantos. Siempre me he sentido como un extraño, viviendo ilusiones que no pueden ser, porque nacen sin futuro; a veces me siento como un alcatraz cuando se ilusiona en el delirio de las alturas y se lanza en una picada kamikaze o casi suicida, sin miedo a partirse el cuello contra las carnes del mar… siempre las ilusiones brotan de esa absurda caja de Pandora, que engendra a nuestros destinos.

A veces pienso que soy amoriano y que mi alma sólo se alimenta con amores muertos. ¿Es tan difícil enamorarnos con apego de una pasión, que nos excite y responda? No quiero imaginarme inventando imágenes de amores imposibles, fantásticamente surrealistas o absurdamente virtuales, como para terminar enamorado y hablando con fantasmas. A veces me siento como un afortunado extraño que desaparece para estropear a las ilusiones de otros sueños, con apariciones tardías que asombran y seducen con el encanto de las irreverencias ardientes, de las fogosas  e insolentes palabras que sorprenden con su irónica frescura.

Me fascina escribir y crear contigo. Te imagino encendiendo la chimenea, visitando museos, escribiendo en el cubículo de alguna biblioteca y bebiendo vino gratis en algunas galerías de arte. A veces me siento demasiado tonto, chateando contigo. Quisiera verte vestida con una de mis camisas o un suéter que te haga lucir como el delirio de un hermoso sueño, leyendo versos y compartiendo besos y mimos, como condimentos de nuestro trabajo. Sé que no te idealizado, ni te he tomado como una opción de vida. Eres venusta y sensualmente femenina como la sonrisa de un beso.

Se me haría hermoso despertar contigo, con la mujer de carne y hueso que amo y que siempre anhelé;  y no con el espejismo de esas ilusiones que no son más, que el hermoso sueño de una utopía casi quimérica.. Me siento acosado por el gris del infortunio. Odio cuando la carroña se enamora de mí y simplemente me desea como una máquina sexual. No quiero volver a arrepentirme,  absolutamente de nada. A veces pienso que solo soy un afortunado perdedor. Sé que pueden ser hermosos los inviernos y que las canciones más bellas, se escriben sobre las cimas de los extremos de los sentimientos.

Creo que mis emociones necesitan de un estremecimiento que los tonifique corporalmente y que les permita captar, todas las fragancias de las ilusiones y las respuestas de los sonidos, de los silencios del mar, de los bosques, en las montañas o simplemente en cualquier lugar, en donde se pueda refugiar la soledad. No sé por qué, las cosas son como son y por qué me pongo melancólico por los desencantos. Aprenderé a vivir para sobrevivir, un par de inviernos crecerán más; inviernos que serán más que suficientes, para digitar lo que he escrito..

Mi vida ha sido un largo y absurdo camino. Quizá sólo he sido el hazmerreír de los espantapájaros. Me cansé de intentar ser y pensar como un ganador perenne, indestructible como los hombres que se creían inmortales y la realidad siempre me hacía sentirme despreciado, por la buena fortuna. Nada fue ni ha sido real en mi vida, por mucho tiempo. ¿Será imposible encontrar con quién compartir, un amor indefinido? ¿Será que no existen, amores neutros? Los amores vagos sólo generan incertidumbres y confusiones. Creo que desde siempre he vivido construyendo un sueño en las estrellas, con una mujer como tú. Contigo, el futuro es un quásar de ilusiones doradas.

No me interesa siquiera considerar que te estoy perdiendo para siempre. A veces pienso que vives huyendo de tu destino y que simplemente, perseguimos en redondo y  pisamos nuestras propias huellas. A veces me pregunto: ¿de qué huimos? Y la respuesta se repite: ¡simplemente, nos amamos! No sé si pueda o si debería cada uno regresar a enfrentar y vivir la realidad de su propio destino. ¡Oh, Dios! ¡Cuánto he aprendido a amarte! Así como aprendí a amarlas a ella y a ella y a ella. Cada ilusión goza de sus propios momentos y escribe a su manera, sus propios versos.

¿Por qué a veces, demasiado es nada y nada hace felices a tantos?

Te quiero, con toda la pasión de mis deseos

Tu perro vagabundo

2009-11-10

hcediel2@hotmail.com

 

Libertad, 19 años, Cartagena, España

10 de noviembre de 2009

CARTA DESESPERADA

Carta desesperada

Querida M:

De nuevo he vuelto a levantarme con lágrimas en mis mejillas, sí, tengo pesadillas desde aquel día. Dicen que es normal, que solo el tiempo cura. No sabes cuánto estoy odiando esta frase, primero porque todo el mundo me la dice como  si eso fuera la solución a todo y que no tengo derecho a seguir estando triste y segundo porque el dichoso tiempo se empeña en ir lento.

Siento como me falta un trozo, como si estuviera sola, que tontería, claro que me siento así me faltas tú. Dijiste que siempre estaríamos juntas, al pie del cañón que cogerías mi mano y si me caía tú lo harías conmigo.  Entonces dime, ¿Por qué ahora estoy en el suelo tirada, sola?

No te reproche nada, ni si quiera luché cuando me decías que no me querías, bueno, perdón que ya no me querías como antes. Te hice reír para que no lloraras, me di la vuelta y me marche de tu vida sin dejar rastro como si nunca hubiera entrado. Dejamos de volar juntas.

¿Hice bien? Por favor, ahora más que nunca necesito una señal tuya, necesito saber si tenía que haber luchado o esto es lo que querías de verdad. Si eres feliz sin tenerme cerca, si hice bien en dejarte marchar.

Pero qué digo, solo son montones de tonterías, intenté olvidarte y que me fueras indiferente, pero ahora, todo el cariño que te tenía se ha convertido en un sentimiento horrible. ¿Cómo algo tan bello lo he convertido en esto? Detesto cada noticia que tengo de ti y odio cada vez que alguien pronuncia tu nombre.

Me dejaste sola sin saber qué hacer y sin darme la oportunidad de defenderme, de volver a conseguir tu corazón. Me pregunto, ¿para qué escribo esta carta si nunca la leerás, si nunca sabrás cómo me siento? Quizás en algún momento la recibas, pero creo, creo que ya será tarde.

Un abrazo,  vuela libre.
L

angel_oscura15@hotmail.com

 

Yesica Mastrodonato, 23 años, Argentina

1 de noviembre de 2009

CARTA A MI HIJO

Carta a Gian Luca:

Con cariño... para los que somos padres y para los que algún  día lo serán...            

Era una mañana como cualquier otra me levantaba a hacer mis cosas. Como siempre, de mal humor. Te regañé porque me despertaste, te grité porque no parabas de jugar con todo y te  reprendí porque cantabas en tu idioma. Comenzaste a refunfuñar y entonces derra-maste la leche sobre tu ropa la cama. Furiosa te levanté y te empujé fuerte para que  entiendas que no se  hace. Me fui a trabajar y te escondiste. Te despediste de mi tímidamente y yo sólo dije que no te portaras mal. Por la noche, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando con cosas que se rompen. Luego quiero comer y no me dejas porque quieres estar solo conmigo, me miras como diciendo ¿vos no me queres  tener en brazos? Seguis jugando y haciendo todo lo que te pido que no hagas, te miro y te digo que no a todo. Me voy a acostar y solo juegas arriba mio me tiras pones sacas te subes y bajas de la cama. Basta Luca te pido y seguis, me tiras todo por la cabeza y me haces caprichos y te digo que no los merezco. Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa.  A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furiosa porque no parabas de jugar, "Luca veni basta quiero descansar dale".

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse. Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo ver qué hacias  para darte una caricia, pero no pude. ¿Cómo podía una madre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumisa y arrepentida?

Luego escuché unos golpecitos estabas jugando con unos autitos en la puerta de vidrio. Te miré con seriedad y pregunté: ¿Te vas a dormir? ¿vienes a  darme un beso? No contestaste. Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.

Te abracé, y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu  delgado cuerpecito. Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente  en la mejilla… Sentí que mi alma se quebrantaba, con tu año y 6 meses dijiste ”Amo ma “.  ¿Qué es lo que estaba haciendo? ¿Por qué me desesperaba tan fácilmente?         

Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte  como si fueras grande y ciertamente no. Sos legítimo, puro, bueno y sobre todo, sabias demostrar amor. ¿Por qué me costaba tanto trabajo? ¿Por qué tenía el hábito de estar siempre enojada? ¿Qué es lo que me estaba aburriendo? Yo también fui niña. ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme? Después de un rato encendí con cuidado la luz,  Dormías profundamente. No pude contener el sollozo y cerré los ojos. Una de mis lágrimas cayó en tu piel. No te inmutaste. Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio. Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y  me acosté. Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día sabrás que los padres no somos perfectos no se como se es mama, pero sobre todo, ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida. 'Si lloras por haber perdido el Sol, entonces no podrás ver las estrellas'.

Gracias Luca por darme la vida.

Mamá.

 

I. 37 años, Cali, Colombia

27 de octubre de 2009

SÉ QUE NO TE DISTE CUENTA

Estos dias no han sido buenos, me siento perdida y sin esperanzas que me encuentres. Ya la distancia en espacio y en tiempo es demasiada. De verdad creías que dandole tiempo al tiempo no nos acabaríamos de perder. He buscado ilusion en muchas situaciones y de paso en paso me siento perdida. Hoy quiero  una chispa te busco en la musica que nos gusta. Como quisiera que pudieramos hablar, pero es que ya no es orgullo lo que nos separa. Es que creo que por fin nos olvidamos.
Como sea, no doy nada por saberlo, pero siíme gustaria indagar tu corazon, saber si valió la pena separarnos, yo creía en  el fondo de mi corazon, que en algun momento volveríamos, pero no ha sido así. Verte en estos días me haría mucho bien, bien de verdad como ese día que nos vimos en el aeropuerto, despues de tantos, tantos años. Sé que no te diste cuenta pero
casi me muero, estaba temblando, como pudiera hacer para que supieras que si bien es cierto que he podido y puedo vivir sin tu amor.
Pero una cosa es vida y otra muy distinta calidad de vida, no sé qué habria sido de los dos si hubieramos seguido, si me hubieras escogido y no a mi amiga. Si yo te hubiera escogido a ti y no a mi amiga, a quien nunca le podré perdonar que nos haya separado. Mi amor, mi gran amor, mi mas bella ilusión.

 

María, 29 años, Alicante, España

27 de octubre 2009

EL ESTRÉS...

¿Qué quieres tú de mí? Resulta difícil saberlo. En mi casa se nota el estrés.... todos corren, llegamos tarde a un espectáculo. 
Mi función se terminó, una de mis funciones principales, porque tú lo decidiste.
¿A qué seguir dirigiendo cartas a intermediarios? No quiero saber más detalles de por aquí.
Mejor conocer al jefe, saber qué hay detrás de todo esto, saber qué es lo que quieres de una vez por todas.
En realidad todos somos esclavos. No sé quién dijo lo contrario. Esta gente de alrededor, que cada vez se me asemejan más a extraterrestres, ¿qué he de hacer con ella? Pensaba que vivir, sentir, amar, sonreír... Pero no. No es así. No son para nada de eso. Una cosa muy clarita que se ha demostrado es que sí son para hacerme sufrir.
¿Es esto lo que quieres, tal vez? ¿Que sufra un poco más cada vez? No sé a donde va a llegar ese sufrimiento, tengo miedo. Pero quizá te de igual. Hace tiempo que me siento al final de la cola, berreando ante las paredes, en espera de que llegue mi turno. Y yo creo que cada día, la fila se hace más y más grande, y yo estoy más y más lejos.
Lo duro es lo bello, las cosas bellas que tengo dentro de mí, ésas que a veces se deshacen por salir.
Quieres cortarlas, siendo el guardián de la alegría, alguien ha debido decidir que no me la merezco y esto... no acaba aquí.. Yo seguiré. Por si algún día quisieras explicarme. El estrés...

 

Harpa, 47 años, España

23 de octubre 2009

COMPAÑEROS DE VIAJE

Compañeros de viaje. 

Amigos, terminamos este viaje, estos días, este curso, como se acaba una fiesta, alegres y ebrios de gratitud, pero también conscientes de saber que avanzamos apesadumbrados hacia el concurrido pasillo del olvido. 

Aquí tenemos de nuevo el mundo, que a partir de hoy se levante a vuestra medida y esperanza. 

Aun coincidiremos alguna vez, si no hace mucho sol en la Plaza de Sant Just, en ese punto mágico de la ciudad, a la hora del vermut, justo en ese lugar donde se notan las fuerzas telúricas, en esa plaza mágica, debido a la confluencia de las corrientes de las aguas freáticas que confluyen bajo los pies de los visitantes y, donde cuentan las leyendas que fue Santa Eulalia antigua patrona de la ciudad, la que creo el río de abajo como se conocía a las aguas freáticas, después de encontrarse a unas niñas muy tristes porque habían ido a buscar agua al pozo y estaba seco, hasta ahí llegaron nuestras vidas anónimas para apaciguar la sed de amparo y de amistad. 

Sí, todavía nos reuniremos alguna vez para visitar la Boqueria, y solo por cuestiones “profesionales” la taberna Irlandesa con la cerveza a cincuenta céntimos, o mandaremos algún mensaje de móvil, de mail, pero el tiempo que pasa distancia, y romperá las redes y abolirá para siempre la avenencia y la vigorosa complicidad, y ya nunca será lo mismo. El camino así me lo ha enseñado. 

Cuando en este mar caprichoso que son las circunstancias de la vida, vemos derivar nuestra vida hacia los negros escollos, sois la inmaculada y bendecida luz del faro que nos esperanza poco antes de partir de nuevo hacia la incerteza del devenir. 

Por un tiempo lo conseguimos, juntar los credos y culturas, los caracteres y las diferentes cunas de nuestros países, y fue extraordinario fusionarse, sentirse parte de algo cuyo nombre propio yo diría que seria humanidad, la humanidad reconociéndose en vuestros rostros y vuestras risas, las carcajadas del inmenso y simple mundo. 

Y era tan sencillo convivir y entenderse, tan fácil resolver los problemas, de ahí esa sensación de perdida de algo bello, de algo generoso que ya no volverá. 

Por ese soplo, por el arroyo breve de ese periodo, por el instante profuso de sentir otra vez la fraternidad, por llegar en el momento justo en que la cosa se puso mal de veras, y sobre todo por el pato confitado, gracias y suerte cocineros. 

betl19801@yahoo.es 

 

Flor de Loto, 23 años, Málaga, España

19 de octubre 2009

RELATO TRISTE

RELATO TRISTE
Miles de obstaculos aparecen ante mis ojos, nadie me lo puso facil cuando me dieron la invitacion para este festival centenario. Leí todas las letras pequeñas por si acaso querian engañarme, qué ingenua. Dibujé corazones de formas y colores multiusos, pero detras de todos ellos siempre aparecia una sombra gris indescriptible, qué ilusa. Soñé con nubes esponjosas de caramelo y pajaritos con boca colibri. Mágicas ensoñaciones me entretenian horas y horas. Mis gafas grandes de pasta y forma cuadricular trataban de ocultarme paisajes desoladores y momentos deprimentes. Qué cabecita loca, esos cristales no reflectantes me devolvian una foto de la realidad, que yo arrugaba una y otra vez como el papel de regalo de reyes que rompes con tanta fuerza que nunca mas podria ser de utilidad. Mis ojos miopes, actigmaticos y nigstamicos podrian parecer inutiles, pero todo lo intuian y en conexion directa con el corazon mantenian conversaciones interesantes. Reacia a delatar tales relatos, construi una cajita de carton indeble y coja, donde guardaba las heridas que miles de soldaditos enfuriados descargaban sobre mi. La mayoria sin cicatrizar desprendian olor a agrio y un aspecto tenebroso. Contagiaban al resto de mi cuerpo de dramático perfume y estrias de color caki. Las ya cicatrizadas nunca fueron tan importantes. Es posible imaginar lo que cansa andar continuamente dolorida. Y cuando consigues avanzar tan solo un poco, un pajaro furtivo, fugitivo y poco delicado viene a recordarte que eres un objetivo a devorar. La Intuicion animal siempre supo quien es presa debil o malvado enemigo y este ultimo no conviene. Una vez mas, altas dosis de paracetamol, corrientes de agua salada, y cansancio acumulado. Estupidez engreida es el traje preferido de algunas personas que no ven mas alla de su corta frente, sus ciegos ojos, y su enfermo corazon. Silencio, no digas lo que sabes, es mejor aparentar que todo va bien, la verdad nunca fue una invitada deseada. Todos los años por navidad propongo hacerme un traje de jirones cosido con la rabia. Festejo año nuevo con nueva indumentaria, nueva cajita y promesas de algodon. Al amanecer empieza la contienda, luchando con fantasmas del pasado que devienen en presente con apariencia distinta, pero ambos sabemos que son hijos del mismo padre. Sueños mutilados, propositos no cumplidos, amistades oxidadas, amor desconocido, besos olvidados, muñeca triste. Se llamaba esperanza y como toda esperanza se esfumo, de tanto deambular se transformo en nostalgia de lo que podria haber sido y nunca fue. Hay juguetes que se olvidan de que existen, los niños no los quieren porque ellos mismo un dia se colocaron en posicion descatalogada en un viejo y sucio almacen. Da igual que vuelvas a colocarlo en el mejor escaparate de la tienda mas cool de la ciudad, ya se sabe que estan tocados por la infortunia. Si algun dia alguien decide tocar al timbre, posiblemente nadie responda, todo tiene fecha de caducidad y todos tenemos memoria. Alguien la descubrio con la cruel intencion de nunca olvidar. Es rencorosa, fria e impredecible, nunca sabes que puede recordarte lo que nunca quisistes conocer y lo hace, rompiendo tus ilusiones en miles de trocitos que nunca podras recuperar, porque ella siempre esta ahi. Flashes de momentos tiernos se entremezclan con episodios turbios, y estos ultimos no paran de incordiar. Es mentira que no puedas hablar de amor cuando nunca te han querido pero es verdad que hablar de él, cuando nunca has sabido querer es una locura. Es como querer construir una casita empezando por el tejado, es un error. Si tuviera que hacer una fiesta donde invitar a todas las personas que me han querido quizas bastaria con un pequeño recibidor con luz tenue y un enorme comedor para aquellas a las que yo he añorado y deseado. Sin duda la balanza esta en desequilibrio. El fifty fifty es una falacia, una mentira a la que los optimistas aspiran.

 

María, 29 años, Alicante, España

19 de octubre 2009

NO ENTIENDO

NO ENTIENDO
Nunca me detuve a pensar realmente en tus defectos. Tener que hacerlo, ha sido un detenerme y ver qué pasa, porque resulta que alguien que dice ser maravilloso me está haciendo tanto daño. Debe creer realmente que me lo merezco, pero no creo que haya medido sus armas. Yo le pinché un poco y él dispara fogonazos de cañón.
Entonces me senté y me puse a analizar. Surgieron tus defectos, claros, fáciles de ver para muchos. Defectos que para ti, para los tuyos, no son tales. Puedes transformar tus defectos en cualidades a tu antojo, si tú decides que no son defectos, o que todos los que te rodean te consideran maravilloso y que, por tanto, no puede ser. O bien lo dejas todo en buenas intenciones, destinadas a borrar cualquier cosa que hagas, a dejarte margen libre. Puesto que yo soy tu objeto decorativo, que intentarás quizá mantener, pero sin él cual puedes vivir, porque tu felicidad no está cifrada en eso, sino en otro tipo de sueños en los que no entro yo. Sueños, de hecho, que se interpusieron en nuestro camino, si alguna vez el camino fue de los dos y ¿qué pasó? Que les diste paso y yo me quedé detrás, perpleja, esperando, tonta. Habiendo renunciado a tantos sueños míos por ti, por amor... ¿qué amor? ¿Cómo podías tú no hacer lo mismo? 
Pero no, encontraste tu sueño, lo subiste a lo alto de la escalera y me dijiste que si quería seguir en ella me adaptase a compartir dicha escalera con el sueño dorado, siempre ocupando el segundo escalón, porque el primero ya tenía dueño. Y si me caía hacia el abismo, era mi problema, tú no vas a renunciar a algo así. Pero tampoco se te va a ocurrir que yo sea un sueño para ti, que yo pueda estar también en lo alto del todo.
Me pusiste tu candado de fuego, para que jamás dijera la verdad si la verdad no te elogiaba alguna vez. Luego, molesto, me reprochaste mi mutismo, mi inexpresiva tristeza ocular. Podía reservarme las lágrimas o no, pero si eran incontenibles, optaste por observarlas con desagrado, considerándolas un argumento fácil. Pero yo no pretendía argumentar nada. Yo pedía socorro en la soledad de una noche cada vez más oscura. Me decías que yo era una persona depresiva, que lloraba vete tú a saber porqué, cuando era porque tú me habías arañado el alma. Sin piedad, sin sentir otra cosa que tus propios pasos, que las alabanzas, que, ávido de elogios, disfrutabas a tu camino, prestando atención a quien te hablase para hablarte de agradecimientos, de aplausos. Preocuparte de las necesidades de los demás habría resultado de lo más tonto si eso no podía beneficiarte a ti. 
Y así empecé a dudar, a dudar, a llorar sola un poco cada vez que un nudo me atenaza el corazón cuando no entiendo porqué, cuando no lo entiendo, cuando quizá lo entienda mi razón, pero no soy capaz de sentir mis razonamientos.. Y me froto los ojos y viendo no creo. Me despierto recordando y otra vez tengo que echar mano al borrador, cada vez más cansada, sabiendo que el milagro que iba a arreglarlo todo no llegará. Disfrutando de una cárcel distinta, preguntándole a todos los que pasan si han visto, por casualidad, mi sombra, porque o la he perdido o nunca la he encontrado, y sin ella me asusto cuando me miro y tampoco escucho mis latidos. No me apetece nada.... tú ni necesitas eso, porque no me tienes, sólo te tienes a ti, pero puedes seguir adelante si siguen haciendo reverencias ante ti. No necesitas abrazar a nadie, vas por libre. Mientras yo acaricio el cojín, con nostalgia, tú sonríes con la última anécdota que te han contado, a ti, porque les encanta hablar contigo, por lo bien que escuchas, por lo bien que estás donde estás, moviendo peones a tu antojo sin que se note demasiado, cortando la cabeza de aquel que amenace con sacarte ventaja. 
Pero le explico esto a mis lágrimas y siguen sin comprender.

 

Mary80, 29 años, Alicante, España

6 de octubre 2009

NADIE

NADIE

No es un vacío inexplicable. Es el resultado de muchas cosas... y el resultado de ti, que tenías en tu poder darme la vida y preferiste lanzarme al abismo. 

Ahí sigue mi madre, diciendo que soy una inútil, que no sirvo para nada, que jamás serviré para nada. Esto siempre estará así, tendré que escuchar sus desprecios constantes y graznidos. Ella es genial, pero los demás no... Esa es su estrategia.
No sé cuántas páginas tendría que escribir para sacar tanta tristeza. Tampoco me apetece saberlo. Miro tu nombre y lo aparto de mi vista. Te pusiste en contra mía, me atacaste e hiciste cenizas el mayor de mis sueños. ¿Qué significa abrazarte ahora? Algo muy distinto, buscas cariño de quién más sola, humillada y derrotada te dejó. ¿Se te ha olvidado? Claro que no. No se te ha olvidado y vives cada día que ya nace muerto, esperando nada, porque sabes que no hay nada que esperar.
Esta mañana vino otro recuerdo de lo que pudo haber sido... Cada mañana, uno más. Es involuntario. Siempre que me despierto, sin entender, hasta que soy capaz de atar cabos simplemente pienso que ha sido una pesadilla y que, por tanto, no es real. Hasta que entiendo que lo es. Hasta entiendo que ha ocurrido algo para lo que no estaba preparada. Algo que no se me ocurrió prever. 
Con mi vida vacía, de nuevo, vuelvo a dar pasos en círculo, sin sentido, mirando a los buitres sobrevolando mi cabeza. Pienso si al menos podré dormir esta noche. Los sueños ya no son como antes, porque siendo un refugio temporal, ahora cuesta que lleguen, porque necesitaba soñar despierta para poder soñar dormida. Y yo despierta ya no tengo nada que soñar... Ya sé que todo es mentira. Ya sé que estoy en un mundo sin amor.
Aún sigo siendo una estúpida. No importa cuánto haya aprendido. Así, cuando recibo un mensaje en el móvil pienso que eres tú, pero no eres. Cuando te digo que me siento hundida, pienso que quizá me salves, pero no es asunto tuyo, y me dices que "te vas a cenar"... luego de un largo silencio.
Me dices que también estás afectado y yo te veo vivir tu vida como si nada, olvidando todos tus problemas al contacto de otros, sean quienes sean, porque si tú para mí llegaste a ser el mundo, yo, para ti, no soy más que otra de las gotas de un vaso que está lleno de agua.
No deseo ver a nadie, ni a ti ni a nadie, los demás me acusan, se burlan, o bien siguen, indiferentes, el curso de sus vidas. Nadie me ha visto aún. No, nadie me ha mirado. Observo sus idas y venidas.... se yerguen como jefes del mundo, como jueces, llenos de derechos... Yo sólo deseo retirarme a un lugar solitario, quizá en la compañía de un gato, tan solitario como yo, a pensar, porque lo que pienso es para mí sola, porque he intentado compartir lo que tenía y lo han apisonado.
Sé que pasarán días y días, quién sabe si años, quién sabe si para siempre, yo tendré que llorar cada minuto, cada recuerdo... Callarme para que no me grites y desvelarme porque nadie me quiso, mientras que sigo buscando un refugio porque se ve que nadie, ni aún yo, pierde la esperanza...

 

G.L., 39 años, Murcia, España

30 de septiembre de 2009

OLVIDAR Y SÓLO OLVIDAR

Olvidar y sólo olvidar.

Quisiera intentar a través de esta carta, expresar con palabras algunas cosas que vienen rondando por mi mente desde aquella última noche.

En primer lugar, debo empezar a creer de una vez por todas que olvidar es, sin más remedio, la única solución. Olvidar nuestras conversaciones, olvidar nuestra amistad y olvidar todas las cosas que me hubiera gustado decirte a solas y a tu lado, cara a cara, igual que hubiera querido que transcurriesen tantas y tantas horas de conversación que hemos compartido en su gran mayoría a través de un chat.

Si no hubieras jugado conmigo, probablemente ambos seguiríamos hablando cada noche como si nada hubiera pasado; pero ahora sé que esto no ocurrió porque si, sé que ocurrió para que de una vez por todas yo pudiera despertar de un sueño absurdo y sin sentido. Y lo peor de todo, es que mientras jugabas conmigo porque realmente no sabes lo que quieres en tu vida, no eras consciente del daño que me hacías.

Ahora sólo me queda una extraña intuición, y aunque ya no sirva para mucho, escribir sobre ella, sin embargo, será como escribir la crónica de algo que murió aún sin comenzar: sé que sentiste algo, difuso quizá, complejo de definir para ti que todo intentas racionalizarlo para no sentir nada, pero lo sentiste, y por eso has huido de la forma más fácil, la más sencilla: callar como si no pasara nada y convencerte de que no sientes absolutamente nada.

Pero ya todo paso, y necesito dejar de de pensar en ti, a pesar de lo mucho que te echo de menos. Mi único consuelo mientras te olvido, es saber que estas ahí, que cada noche sigues ahí, y que quizá en algún momento nuestros pensamientos coinciden sin querer… ¡quién sabe!.

 

Nico, 34 años, Buenos Aires, Argentina

30 de septiembre de 2009

SIMPLEMENTE VANESA

Simplemente Vanesa

 

Hola Vanesa, estuve mucho tiempo buscando la forma en la cual puedan llegar las líneas anteriores dedicadas a tu persona y creo que por fin lo logré. Costó mucho pero creo que lo logré.

 

Ya debes saber perfectamente quién te escribe.

 

Pasa el tiempo y las ilusiones lamentablemente se esfumaron, desaparecieron. Como dije, nunca más te volvería a molestar y así fue.

Una parte de mí aún continuaba pensando en vos, quizás buscando una señal, una sonrisa, un perdón, una palabra, un gesto en fin algo de vos.

 

Ya estoy algo grande para estas cosas y si no fui capaz de estar contigo tiempo atrás mucho menos ahora. Ya pasó mucha agua bajo el puente y no se puede volver el tiempo atrás. Si pudiera lo haría pero no se puede.

 

Esta es la última vez que te escribo y no lo hago con tristeza ni con melancolia, sólo espero que seas realmente feliz, que seas una mujer de bien y si el destino así lo marca alguna vez cruzarnos en esta vida y tener un tiempo para hablar. Sé que sólo es un sueño pero a veces la vida da revanchas y si la persona que una vez se equivocó al hacer las cosas está realmente arrepentida de haber hecho tantas estupideces, es buena y no tiene maldad, tal vez el destino le de otra oportunidad.

 

No podemos deshacer nuestros actos. Pero sí arrepentirnos... Lamento tanto ser así, es como soy y fingir ser otro sería engañarme a mi mismo, lo lamento mucho Vanesa pero es la verdad.

 

Vanesa quiero que sepas que nunca tuve malas intenciones hacia vos, y tampoco quise molestarte u ofenderte, si así lo vez vos te pido perdón y no es una frase para quedar bien, te ruego que aceptes mis disculpas y demás está decirte que no volveré nunca más a molestarte.

 

Adiós Vanesa este es el final de algo que nunca comenzó es el final de una historia que un imbécil soñó y que el mismo se encargó de estropear.

Lamento tanto haber causado tan mala impresión en vos, lo siento mucho y espero algún día puedas comprenderme y disculparme.

 

Adiós Bombón

nicomi34@hotmail.com

 

Paco, 32 años, Madrid, España

28 de septiembre de 2009

A UN AMIGO

A UN AMIGO

Han pasado ya muchos años desde aquellas noches de conversación sentados en el banco de nuestro barrio, aquellas noches gélidas de invierno.

Qué poco importaba la helada, el frío, porque hablábamos de las chicas que nos gustaban a los dos, qué mejor calor que el de la ilusión, y el fantasear con los meses que vendrían.

Siempre tuviste más éxito que yo con ellas, con esas princesas de ropa vaquera que había en nuestra clase. Tú eras el guapo. Pero aún así también compartíamos la zozobra, la incertidumbre, el no saber, el darle mil vueltas a las palabras y los gestos.

Te decía la una “Qué tal” y ambos estábamos de acuerdo que eso era amor. Me decía la otra “Buenas” y tras horas de minucioso análisis la conclusión era que estaba loca por mí.

Nos hicimos expertos en traducción, y  siempre les gustábamos, a la una tú, y a la otra yo, y qué bien nos veíamos los cuatro compartiendo cines, salidas, planes.

Y cómo nuestros respectivos hijos se harían amigos y jugarían juntos, como lo hicimos nosotros.

Al final, alegres y convencidos nos subíamos a nuestras casas, mismo ascensor, mismo camino, mismas caras congeladas y el catarro que se nos avecinaba.

Pasaron los días fríos, acabó el invierno, y de aquellas chicas ya no recuerdo ni el nombre. Quizá después de todo no se cumplieron las ilusiones, y otras vinieron  para sustituirlas, otras que saltaron a un nuevo campo de batalla, y ahí estábamos nosotros dos, capitanes valientes dispuestos a morir por la causa.

No sé en qué punto exactamente los raíles de nuestras vidas dejaron de ser paralelos, en qué cambio de agujas empezamos a alejarnos. Ahora todo es tan moderno, los cambios en las vías son sutiles, y sus mecanismos son automáticos y silenciosos,  los trenes ya no hacen el ruido y estruendo de antes.

Como tampoco se hace ruido cuando uno empieza a cambiar de dirección, a dejar de estar, a irse sin decir adiós. Tampoco nadie se despide ya en los trenes, se hace antes, sin saludarse con la mano ni verse al partir.

Hoy ha hecho frío, como en aquellas noches, y he visto al pasar por el barrio  el banco de madera que compartíamos. Ya está viejo y astillado, y han grabado muchos nombres en él.

De vez en cuando, desde esta locomotora del tiempo en la que viajo, siempre demasiado veloz, siempre incontrolada,  echo la vista atrás y recuerdo tu vía al lado de la mía. También recuerdo en lo bien que nos quedaba el uniforme de capitán, y en las heridas de guerra que nos curamos el uno al otro.

No sé en qué parajes viajarás tú ahora, quizá andes muy lejos. No puedo por menos que sonreírme un poco, al caminar y dejar atrás el banco, imaginando que dentro de unos años es posible que nos encontremos en algún andén remoto, de ésos donde apenas baja nadie, en una de esas cafeterías de estación que huelen siempre a tabaco y a despedida.

Te reconoceré por el limpio traje de militar y las botas pulidas. Pertenecerás a la unidad médica de infantería quizá. La camisa planchada, el cinturón bien ceñido y la chaqueta jalonada con galones que brillan con la luz que entra por los ventanales.

Posiblemente también lleves uno de esos maletines de cuero y  un pañuelo blanco en el brazo con una cruz roja dibujada. Siempre fuiste hábil con los vendajes, y certero en taponar las más urgentes hemorragias.

cromerblake@yahoo.es

 

Mary80, 29 años, Alicante, España

27 de septiembre de 2009

CONTRA UN MURO

No sé. El amor no es la verdad, como dicen. Es una necesidad. Creía que me querías. Y ahora sé que nunca fue así. Lo sé, vale. Pero saberlo implica el que estas lágrimas nunca se secarán. Nunca nos entendimos. He tenido mala suerte. Podría decir: "hemos tenido mala suerte". Pero sé que tú te recuperarás. No lo tenía en cuenta. Todas las veces que quería quedar contigo, y tú me ponías excusas, diciendo que no podías. Yo no sólo te quería, te adoraba. No debí hacerlo. Quererte, haberte querido, equivale ahora a sentir la tristeza, quizá, más grande de mi vida. Jugué con fuego. 
Tú, que nunca quisiste que te llamase insensible, actúas ahora como si no hubiese pasado nada. No se te ocurre qué decirme. Esperas que las cosas se solucionen por arte de magia. Es peor, no crees que haya nada que solucionar. Y pretendes que todo siga igual, como tú quieras, porque aunque me hayas destruido, no eres consciente de ello o no quieres serlo.
Escondes los problemas debajo de la alfombra... Al fin y al cabo, no son problemas tuyos. No entiendes, ni harás un esfuerzo por entender. Cuando crees que tienes razón, lo que me temo que es siempre, nada ni nadie puede disuadirte. Eso debiera querer decir que si hubiese justicia, te quedarías sólo, ya que no te importa nadie más que tú. Pero no hay justicia. No te quedarás sólo. Sola me quedaré yo. Amar es un error. Amé más que tú, si es que tú llegaste amar, y mi premio son estas lágrimas. Por ingenua, por tonta. 
Me siento tan triste, que sólo lamento que llegue cada nuevo día, y mientras estoy aquí, llorando casi todo el día, me pregunto como es que no me muero simplemente de pena. Es casi insoportable. Pero no muero, es como si fuera a estar así el resto de mi vida... Sé que jamás me recuperaré de esto. Tampoco sé como sobrellevarlo ahora.
Haces largas pausas y me preguntas cosas superfluas: dinero, bolsas de trabajo... con una piedra en tu corazón, mientras yo me deshago tu cerebro está vacío. ¿Por qué te conocí? ¿A qué razón todo este castigo? La intuición no sirve de nada o, sencillamente, yo no la tengo. Me he callado muchas cosas. No quiero callarme más. Tampoco quiero insultarte, por rabia, por todas las frustraciones que me has creado. No, pero no voy a fingir. Puede que este sea mi castigo por haber fingido, por haber deseado que todo fuera bien, que el amor le resolviera todo, y no tener en cuenta que eramos como dos mundos distintos.
No se me ocurre ni qué decir. Me siento cansada, como si me hubiese topado contra un muro. Lo que más me duele no sé lo que es, quizá que no me quiere nadie. Abrazo un cojín y me hago pequeña... siento el corazón triste, tanto... y no sé cómo consolarlo y miro por la ventana y sólo pienso en escapar, y sé que no puedo, que no puedo huir de esto, que sólo hay una opción que es sufrir. Y sigo sufriendo, porque es lo único que se puede hacer. Y el pasado me viene a ráfagas y lloro otra vez. Y paro. Seria, vacía. Como en una pesadilla sin fin. El remate para una existencia desgraciada. La certeza de que aún puede ser peor. No voy a escribir más, no... ¿qué voy a decir? Quizá lo haré, en otro momento. Ni siquiera importa. Nada importa.

 

I. 37 años, Cali, Colombia

23 de septiembre de 2009

DESENCUENTRO

Desencuentro.

Nos encontramos nuevamente, esto lo afirmo, porque estuvimos juntos en el mismo sitio, en el mismo lugar a la misma hora. Pero en realidad nos desencontramos.... me pregunto ¿donde estás? tu mente estaba en otro lado... Hubiera preferido continuar contigo en mi mente, casi no te reconozco, sé que las cosas no están bien, sé que falta mucho para que lo estén, pero hombre la grandeza de las personas se mide en los momentos difíciles, mantener la esperanza cuando todo está bien es fácil, pero es cuando las cosas no nos salen como creemos es lo mejor para nosotros, que nos medimos y nos damos cuenta de que estamos hechos. En algún lado escuché que el acero se templa con el calor, con la llama viva, si las cosas ahora no salen como queremos, puede ser que estamos templando el acero, que luego vamos a necesitar. Espero volver a ver tu sonrisa y tu alegría. Espero sea cierto que vienes pronto, espero que cuando vengas nos encontremos realmente.

 

Junio, 20 años, Santo Domingo, Rep. Dominicana

21 de septiembre de 2009

HE SABIDO DE TI

He sabido de ti 

Supe que te graduaste, y sé que estas con alguien que te quiere y que te valora. No es tan difícil, con tu personalidad es más difícil no quererte, pues eres un ser humano de los que llaman completos: eres un hombre porque tu masculinidad te representa, sin embargo, por dentro eres delicado y sensible. Te confieso que a veces me daba miedo herirte con lo más mínimo, porque sabía que ni yo misma me lo perdonaría. Pero te herí, y sé que fue un error que no tiene remedio, porque ya me olvidaste.

Estoy tan feliz por ti, porque sé que estás bien, pero poco a poco me estoy muriendo por dentro, la angustia de no saber cual será tu próximo paso en tu vida me está matando. Cuando me levanto en las mañanas desearía escuchar de alguna fuente que ya estás solo, que ya no estás con ella, quien sea que fuera ella, lo que quiero escuchar es que no están juntos. Me da rabia mi propio egoísmo, ni siquiera tengo el valor de decírtelo y de hablar contigo para que estés conmigo.

Algo me dice que no funcionaría, ¿Cómo pedirte que no estés con ella?, no me perdonaría que dejaras algo valioso para volver con quien te dejó sin razones hace un tiempo. Me mata el sufrimiento, que dolor tengo dentro. Me sueño contigo cada día que pienso en ti y para colmo pienso en ti todos los días.. 

Todavía me pregunto ¿piensas en mi? Y si lo haces, ¿piensas en mí como yo pienso en ti? Eso sería un consuelo inmenso. Quiero saber que aún me recuerdas como me amaste, demasiado. ¿Te recuerdas de eso? Demasiado. ¿Qué hiciste con el corazón? Quiero saber si lo conservas, si lo perfumas, si está escondido, si todavía soy parte de él. 

¿Borraste mis fotos? Yo sólo borre aquellas en las que nos estábamos besando y ahora no sé porque lo hice. Intenté llamarte hace unos años y no tuve el valor de hacerlo, el orgullo me venció, creo que esto es lo que me está matando, el orgullo. 

Tengo miedo de que lo que sienta sean deseos de estar contigo y que después las cosas no sean como tanto he soñado. Tengo miedo de decepcionarte, prefiero no estar contigo a que pienses que no valió la pena cambiar tu vida por mí. Tengo tantas cosas que darte y quiero ofrecerte tanto para que me veas con la misma imagen con la que nos dejamos. 

¿Te mencioné que supe que te graduaste?, yo no estuve ahí, espero nunca saber que te casaste si no es conmigo. Por favor, no rompas nuestra promesa. Quédate conmigo y te prometo que nadie te va a querer como lo hago yo, porque nadie ha tenido la experiencia que yo he vivido, te ame y después de tantos años te sigo amando y deseando como si nunca nos hubiéramos dejado. 

Casi cumples años, 23. Me hubiera gustado darte un abrazo y felicitarte, pero todavía tengo vergüenza y no lo haría sabiendo que estás con ella. Te deseo como siempre, lo mejor. T amo, nunca dejé de amarte, has sido la única persona de la que me he enamorado. Sé que si algún día leyeras esta carta, aún sin mi nombre, aún sin tu nombre, sabrás que es para tí. 

 

 

Héctor Cediel, 58 años, Bogotá, Colombia

17 de septiembre de 2009

CARTA AL DESAMOR CIRCUNSTANCIAL DE UN PERRO VAGABUNDO

Carta al desamor circunstancial de un perro vagabundo

Amorita mía:

¿Será el destino de mi vida, una silenciosa y lenta muerte? ¿Será que esta loca agonía será capaz de de menuzar a mi voluntad? Ya no laten mis sueños como luceros ilusionados ni mis pensamientos palpitan como tambores de guerra en mi corazón. Me siento solo y abandonado como las espumas de esas olas que agonizan, sobre playas desconocidas.

El cielo ya no es un mar azul para navegar. Todo lo que fluye frente a mi mirada, lo observo gris como la sangre que fluye sin ilusiones por mis venas. Quisiera con palabras poder expresar la dulce transparencia de la magia del plexo solar de los sonidos, con los que Mozart nos puso a danzar como enamorados fraguados por la pasión.

El otoño en mi vida adquiere la dimensión de una hermosa fábula, llena de absurdos, mitos y misteriosas leyendas que tejen la urdimbre y la trama de mis tragedias y pocas alegrías. Aveces me siento como los versos salvajes que brotan de un libro abierto, que libera cual diente de león esparcidos por el viento, imágenes desnudas de recuerdos y el sabor de besos sin residuos amargos.

Todo ha sido rojo o negro en mi vida. Los colores se secaron o simplemente desaparecieron. Quizás no fui más que un lesbiano ciego, porque me enamoré del amor y de la tristeza con la misma facilidad. Te amé en demasía cuando eras otra y casi una extraña. Te amo tal cual eres ahora, porque me enamoraste con mimos y besos amorosos. Te amaré hasta el último día mi vida, porque siempre serás mi tortuga y yo tu Pa. Eres mi amada medusa, mi fierecilla indomada, mi ojitos de tortuga, mi carita de cólico. Todo el placer que añore, lo encontré en tu cuerpo ¡nunca tuve que mendigarte una caricia!

Me siento cansado, imperfecto, ausente, sin brillo ni magia. Sé que la vida no es más que la sumatoria de todos esos instantes que vivimos; contigo fueron una cadena de eslabones que nos anclaron, el uno al otro. Sin ti, no le encuentro sentido al recorrer en solitario la vida. No me interesaría averiguar si voy hacia el infierno o hacia un paraíso.

Siempre que escribo una carta de amor, imagino a una mujer que llene a los espacios oscuros de mi corazón. Siempre le escribo a una mujer que quiera volverse a enamorar y que aún crea en el amor. Siempre le escribo a una mujer que tenga algo para ofrecer y no a una simple mujer, que busque refugio o una querencia para recordar a un viejo amor. Siempre que escribo una carta de amor, añoro la respuesta de una mujer enamorada que desee cubrirme con besos el cuerpo y embriagarme con el vino esos besos. Cuando escribo rescato algunos recuerdos que llevo escondidos en el corazón; simplemente borro nombres y maquillo las evocaciones o circunstancias, para preservar con honra en el anonimato esos recuerdos. Hay demasiados desencantos y lágrimas escondidas entre los versos. Yo soy lo que escribo.. Mis versos son imágenes reflejadas sobre el espejo níveo de la piel de las hojas.

Sé que ni siquiera tu corazón sabe que rumbo a tomar, ahora que se cansó de esperar. ¿Será de mí toda la culpa o del destino que se encegueció contra nosotros? No lo oportunidades en el horizonte y mis buenas probabilidades se han agotado. No sé qué hacer para no perderte. No sé qué inventar o hacia dónde correr, si es que se puede huir de la mala suerte. Unos nacen con estrellas de otros estrellados; lo que yo pertenezco al grupo de los infortunados. No sé qué será de mí, ahora que me siento vuelto añicos. No se que ira a ser de nuestros recuerdos. Todo está agonizando a nuestro alrededor. Todo es una hecatombe.

No quiero ni imaginar a mi ángel de la guarda, con las alas amputadas. ¡Tantos recuerdos hermosos, desperdigados por haber pescado refugio, en corazones migratorios! No es fácil amar en el exilio, cuando los sentimientos miran hacia cualquier lado y cualquier lado puede ser un norte. ¡Mi perrita! ¡Mí adorada y amada perrita! ¿Te volverá a amar alguien, como yo te amé? ¿Se burlarán de tu mirada, de tortuga agripada? ¿Quién enseñará a bailar, cuando ya no estés? ¡Tortuguita! ¿Será que puedo olvidar el olor primaveral de tu piel? No sé hacia dónde caminar cuando me abandone hasta tu sombra. Con sólo recordar que me llamabas Pa, lloro. Contigo no solo se cierra un capítulo de mi vida; contigo se muere mi última primavera.

Amada mía, mi única tortuga. Fuiste el aire que respire, la flor que contemple desnuda, el aliento que me mantuvo aferrado a las fantasías de la realidad. Después de tantos fines de semana compartidos, después de tantos hermosos recuerdos cooperados con tanto sentimiento, me tengo que resignar con las cenizas y el sabor seco de las lágrimas... ya no sé si volver a contar hasta 20, para alargar la magia de las amorosas noches... ni siquiera se hasta cuando te recordaré o si te inmortalizaras como una llama eterna de la tristeza.

No dejaré encendida ninguna luz en mi corazón, para que te sirva de faro o mojón, por si regresas... tampoco te servirá la llave porque le cambiaré las guardas a mis sentimientos. Ve, busca el jardín de tú sino, parte sin hacer ruido, sin esos dolorosos y necios adioses, que hacen más daño que cualquiera buena intensión. Si aún quieres saber cuánto te amo, mide sin medida al amor que nos separa, porque aún no existe ni 1 mm de espacio entre las pieles de nuestros sentimientos.

Aprender a sobrevivir al desamor, es un arte. No es fácil reinventar ilusiones cuando la vida nos atropella como un sonámbulo tsunami sin sentimientos. No quiero ni imaginar a mi nostalgia y copiando los restos del amor entre la bazofia los sentimientos. Luzco como una lápida abandonada en un barrio que agoniza, donde los recuerdos son sombras, donde lo humano son fantasmas, donde el silencio se transforma en dolor y fuego fuera de control, que se devora todo el verde y todo lo reduce a cenizas.

Mi amor, nunca fue ni será una relación absurda nuestra historia. Son el destino, el tiempo o quizás ese Dios que aveces conjuro, los que cierran sin piedad el ciclo de vida de nuestras ilusiones. Lo que menos deseo es en convertirme en una sombra molestosa o en un lastre .Ni siquiera tengo o encuentro palabras para decirte adiós, mi adorada perrita, mi tortuguita, mi Amorita. El desamor circunstancial lo cambia a uno para siempre y así nuestro sentir cambie de nido, ni tu ni yo, volveremos a amar de la misma manera… quizás a querer… o quizás todo se reduzca a expresiones del instinto… me siento cansado y desilusionado… vacío… trapeado… estrujado… vilipendiado… avergonzado y hasta descalificado por mis errores o fracasos.

Te regalo los últimos sentimientos puros de mi corazón.

Tu Amorito, el Pa.

hectorcediel@gmail.com

 

Milenna, 27 años, Veracruz, México

11 de septiembre de 2009

SE SIENTE TAN BIEN

Hoy temprano parecia dibujar cosas en el viento, cosas que inventé ese dia tú conmigo o yo contigo, ese dia nosotros, ese dia que fue y me marca los siguientes, siempre en espera de algo de ti, de tiempo que lleve al tuyo con el mio, de platica, de complicidad, de coincidencia; es verdad, está pasando de verdad, me lo digo todos estos pocos dias, da miedo empezar de nuevo, pero se siente tan bien, se siente tan bien desear mas de ti, de alguna extraña forma, como hoy que no logramos hacer coincidir tiempo, sentir un poco de dolor de ausencia, irremediable, que me deja deseos de cosas imposibles como dice la cancion... Sajid, si bien debes de pensar que hay algo raro en mi, tanto drama, tanta intensidad, no puedo remediarlo, no logro mudarme en persona diferente... aun no pasa esa sensacion en la garganta y ya ha pasado mas de una hora desde que me di cuenta que no hablariamos hoy... me siento absurda, me siento niña sin dulces, o colibrí sin flor...
 
Hoy quisiera soñar contigo, mas eso de soñar con lo que uno piensa antes de dormir a mi no se me dá, asi que soñaré despierta, soñaré con ese viaje que no sé  si logremos hacer, con ver tus ojos y dibujar tus manos, tu espalda, ¿por qué tu espalda?, porque asi podria abrazarme de ella, que me des un poquito de calorcito, no sabes el bien que me harias... Hoy no será la primera vez que me haces llorar, el dia que mencionaste algo, que ya recordaras y hoy, que me dejaste aqui solita, haciendole ojitos al viento... espero de alguna forma juntar dos deseos hasta mañana, el de hoy, el de mañana, espero no hacer locuras en el inter, pues hoy no fué un muy dia... Te extrañé hoy Sajid, repetí tu nombre para mi, varias veces, como si con eso me convenciera dentro de mi, que eres real.
 
Sé que todo esto puede parece extraño, créeme, lo es para mí, apareces en un momento en que soy como viento o como agua de mar, en que me hago y deshago en alma, en sentimiento, en esperanza a veces... no sé qué hacer, ni qué decir para dejarte en mi vida mucho tiempo, para poder decir, sin pensar que estoy loca, que me gustas muchisimo, y que no son las fotos, sin barba o con ella, es más, es mucho más, no quiero equivocarme, no quiero vaciar mis sueños de celofán en esto... que aun no sé como llamarlo, el sueño me vence ya, no quiero quedarme aqui, le he dicho a mi tia que no quiero  nada, el nudo no desaparece y estoy a punto de llorar, no sé si por ti, no sé si por lo que pase hoy, no sé si por todo lo que me tiene el alma tan agotada... Sólo sé que si pudiera caminaria hasta tu casa solo por un abrazo o por una mirada... Gracias por estar estos dias, gracias por creer en mi locura, gracias por ser tan tú y dejarme ser tan yo...

angelsofia28@hotmail.com

 

Héctor Cediel, 58 años, Bogotá, Colombia

7 de septiembre de 2009

CARTAS PUESTAS EN EL BUZÓN DEL AZAR

CARTAS PUESTAS EN EL BUZÓN DEL AZAR

El insomnio de las bestias del cielo es perverso, como los secretos de las mentiras de la placenta. He danzado con estupor en el infierno y en las noches barrocas, con la perfidia de la escoria murte. La noche amortaja a las resurrecciones ulceradas de los guijarros. Me he limitado a escribir palabras como un muchacho torpe. He intentado robarle tiempo a los relojes o simplemente detener sus vagones. Amo a las abominables amigas, porque con ellas perdí los mejores momentos de mi tiempo. A las guapas les deseo: Suerte de loco. Me enamoré como los idiotas o los presos, del espejismo de un hermoso cuerpo. Ahora desesperado como un fugitivo, intento rehacer mi vida. Escribo los versos que invento y escribo sobre el cuerpo de la mujer que amo. Busco desesperado en la boca con sabor a sal, al placer silencioso que sofoca los gritos. Acaricia la espalda y el arco que destrenzo con la yema de los dedos del solsticio, hasta borrar la sangre de la historia que escribimos. 

Como el trébol idiota de los reyes que se inmolan en estatuas, levanto las torres derrotadas del cuerpo. Soy impío como los paridos por una costilla inquisidora. Respiro como las pesadillas de los ritos de las vírgenes o la risa del sol que golpea su inocencia. Si hubiera nacido en otra época, no sabría si me hubiera salvado de la hoguera o de la horca. Soy un demonio fruto de la caja de Pandora. Algunos versos ininteligibles, toman café o vino tinto, mientras se celebra el sacrificio ritual de las crepusculares vírgenes. Un hombre se suicida por culpa de la diatriba y por perseguir su honor al placer de apuñalearlo como a una serpiente empinada. Me siento químicamente impuro como la historia. Añoro la taquigrafía, para no perderle el paso a los pensamientos. Reconozco el suero de la genialidad de Brindisi, para revivir a la vida de su desesperada agonía. Adjetivo como una biblioteca despreocupada, así no alcance a tomar el autobús, para recoger los últimos versos de la imprenta.

La melancolía de los esclavos de la desnudez, gime cual animales heridos por la traición. El fuego de la sangre del príapo se transforma en mármol oscuro, como el enrarecido acero que responde a la alquimia del encanto pùbico de la madreselva. He ofrecido mi mundo, a quién me rehabilite del veneno de la manzana. ¡Sé que soy culpable! No me charlotees más. La parte loca de mi vida murió, cuando el destino me arrebató a la mujer que más he amado. Soy más un ciudadano común que un vago profesional, un bipolar o un poeta, así sean casi lo mismo. Me financio con la inutilidad de mis sueños y erogo como un gramófono: Versos obsoletos. No entiendo al desequilibrio democrático que me margina. Creo que he cumplido con todos los requisitos, para que el cielo me niegue la visa. Estoy de acuerdo con la opinión pública: La plática de mis versos es una mierda, por culpa de la sensualidad de algunas imágenes y por eso: Debo ser excomulgado. Hoy le pido de corazón a Dios que alabe mi deshonra, para sentirme menos serpiente o murte. Me siento como un inquisidor, bebiendo cicuta para dormir en paz. Silba insomne el mar y los argasos de las pútridas arenas. Como la pesadilla de la clepsidra que despierta con el aroma del sexo fauno, la mano invisible de la vergüenza de Dios, escribe a su antojo nombres para restaurar el temor a su espada.

Dicen los astronautas, que el universo gime como un cuerpo burlado y al borde de un ataque de histeria. Amo lo indómito de los adúlteros vagabundos. Soy como las silabas que deciden el destino oscuro o luminoso, de nuestros intolerables rugidos. Soy un chacal que acecha con fuego, en la lenta cacería. El futuro púrpura de los latigazos del hierro, hechiza a la frialdad de las arenas del desierto. El escalpelo atosiga, a la agonía del cautivo. Los fragmentos incandescentes del rostro, cortejan al orgasmo de la antorcha. Sé que Dios ríe a carcajadas, cuando lee los absurdos de mis desvaríos. Dejo que el laurel de mis manos claudique, sobre la espesura de la fronda. La pradera geométrica del rictus carmín, hereda al alucinante jaque mate de las luciérnagas y de las mariposas.

Suena el teléfono y las hormonas de mis suspiros, arden cual teas de ilusiones. Tu voz siempre trae la alegría de las ilusiones de la primavera, dentro de un talego de quimeras y utopías. Tus palabras me ponen a volar a más de quinientos grados, que es la temperatura ideal del placer. Através de los mares de las noches entre claroscuros, lágrimas, besos y semen, la ciudad se devora a la belleza de las bellas; brujas a las que la alquimia reduce a escoria murte o simplemente, deja que se las devore el orín murte de el túnel diabólico del tiempo. Los labios de sus miradas, gozan de todo el desencanto como el filo de una cuchilla suicidadora. Ahora que vivo muerto, comprendo a la filosofía que nos legan los difuntos y a los absurdos versos, de algunas de sus miserias. El amor se deshoja, para conservarlo en alcanfor. Nuestros promiscuos besos sin bozal, demuelen lo construido por cupido. Las ilusiones enfermas cicatrizan con dificultad. ¿Dónde están los poetas que necesita la vida? Pretendo vivir como un Rey a mi manera, pero vivo en deuda con dios y con la izquierda, mientras con la derecha escribo la palabra primavera y toreo al natural con derechazos a la vida.

No reserves tus mimos para amores a destiempo. Dime que tu lengua no esta jugando con mis sentimientos. Dejo que me atrapes y me desees con pasión y sencilla audacia. Cómo me duele la ausencia de tu piel, cuando te vas sin un hasta pronto. La vida se alarga con esos besos que van un poco más allá de la medianoche y madrugan cual semillas, para que no las pise el tiempo en época de germinación. La muerte es un efímero pensamiento, largo como la agonía en un insomnio.

hectorcediel@gmail.com

 

 

 

 

 

CARTAS DE JUNIO A AGOSTO DE 2009 

 

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