Un lugar de encuentro para los amantes de las palabras, de la correspondencia, y de la comunicación sincera.

(Página Principal)

 

Cartas de otros septiembres 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Cada mes iré rescatando algunas de las cartas que fueron publicadas en CARTAS SIN SELLOS en años anteriores. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

 

 

¿Quieres enviar una carta? 

Haz clic en el buzón y lee las recomendaciones. 

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles)

 

CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS SEPTIEMBRES

2007

Sinceridad, 40 años, Lanzarote, España

12 de septiembre de 2007

TU PREPOTENCIA Y MI SENCILLEZ

No sé si fue tu inteligencia, porque tu carácter de “niño malo y rebelde” chocaba con el mío sobre todo en tu prepotencia y en mi sencillez. En mí estaba la humildad, la dulzura, la risa fresca y sana, la racionalización de mi forma de ver la vida, la cercanía, la inteligencia, la creatividad, la belleza, el espíritu alocado y divertido y a la vez la responsabilidad y la madurez. El alma limpia y pura, sin recovecos, la nobleza de corazón, la tolerancia y el saber estar. Mi manera de llegar a los demás. El cariño y el amor en su forma más limpia. Y sobre todo la alegría. Esa es la faceta positiva, en la negativa la impaciencia, la necesidad imperiosa de estabilidad sentimental. El amor sin reservas, sin tapujos, sin condiciones, que traspasa fronteras, la fortaleza de carácter, los principios, los valores, la lealtad incondicional. La valentía y entrega, la sinceridad. Negativa mi exigencia de ver reconocidos mis valores a la par. La agresividad verbal, estallidos de rabia incontrolada al sentirme traicionada.

En ti... la prepotencia, la falta de claridad mental, la falta de valentía, la falta de sinceridad. Los tormentos interiores, los complejos, la inseguridad personal, la desconfianza ante una persona limpia. Creo que creías que yo no era para ti, que no me merecías, que si te conocía iba a decepcionarme. Y así ha sido, he visto que todo era una pura fachada. Que tu sabías que eras demasiado imperfecto para mi, que yo era una luz demasiado intensa, que brillaba mucho más que tu. Necesitabas a tu lado a alguien en quien poder demostrar tu superioridad, alguien que te idolatrara hasta el final, alguien que no te retase ni te hiciese frente porque sabías que yo iba a dar en el clavo. Sabías que mi inteligencia es superior a la tuya y que mi bondad frente a la tuya iba al final a salir a relucir. Eras un tipo oscuro, lleno de inseguridades, de miedo a la vida, falto de coraje.

Al final, resultaste tu fiasco, y tú lo sabes, incapaz de dar amor, incapaz de amar en realidad. Carente de principios, un corazón frío y resentido, frívolo e inseguro. Creíste que era la típica rubia tonta, lista, pero débil y vulnerable, en definitiva manejable a tu antojo. Al ver un reto, saliste huyendo. Sólo podías presumir de dinero, de categoría social heredada, pero en el fondo un alma perversa, fría e insensible. Un auténtico caballero de la armadura oxidada frente a una reina, confundida al principio, pero que recuperó su cordura y su dignidad frente a un ser primario y sucio. Tu sabes que lo eres. Tu sabes que las discusiones eran provocadas por tu falta de rigor, porque te descubría tus andanzas, porque no te cuadraba la vida con una persona auténtica, brillante, sensible y que te brindaba su amor, pero no a cambio de nada, sino que esperaba al ser que decías ser. Tú sabes que no lo eres, por eso saliste corriendo.

Me negué a ser una especie de “jugador de banquillo”, siempre en la reserva, sometida a las veleidades sexuales o emocionales de un ser que no sabe ni cómo se llama, ni qué zapato calza, ni si le gusta o le conviene una chica reivindicativa y segura de si misma. Tremendamente celoso, pero celoso de esa luz propia que clamaba salir a la luz desde la oscuridad a la que la sometías.

Dos personas fuertes, una en la luz y otra en la sombra. El lobo y el cordero no pueden ir juntos. Las máscaras siempre siempre caen, no se puede fingir eternamente…

Pero ¿¿¿y yo??? Ante la verdad revelada, no me callé, todo lo contrario, no he llegado a la extrema perfección de ser traicionada y a la vez callada y doblegada. Blasfemé, defendí mi morada interior violada y vulnerada por una persona en la que deposité toda mi confianza. Al igual que lo hiciera Jesucristo ante los mercaderes que en el templo vulneraban un lugar sagrado. Te eché de mi vida porque fuiste un estafador frío y maligno que no reparaste en vomitarme encima toda tu violencia moral ante mi reacción. Enseguida buscaste a damiselas con las que restregarme tu poderío… pues bien, ahí te quedas. Yo segura de mi grandeza y tu rodeándote de víctimas que te permitan seguir con tu máscara de superman y que te ensalcen tu débil ego. Tú el sol, ellas satélites que giran alrededor y que bailan a tu son.

Jamás bailaré tu son. No es el mío. Nunca podremos bailar al unísono ninguna melodía hermosa porque tu ni quieres ni sabes bailarla. Tu eres es líder, las demás mujeres tienen que ser corderitos rebeldes, eso si, pero tu les pasas la mano por el lomo y... .vuelven al redil nuevamente mansitas. Yo, he vuelto a ver la luz, a recuperar mi dignidad, mi fortaleza, mi seguridad en mi misma. Conquistaste mi corazón de mujer, pero no mi alma. Ahí tú no llegas, ni llegarás nunca, sencillamente porque no eres hombre suficiente. Así de claro. Sólo te digo una cosa, el mundo da muchas vueltas, y ayer se cayó una torre. Los dioses del Olimpo tenían también sus vulnerabilidades. Y tu las tienes, y muchas. Lo que más me satisface es que lo sabes.

Con tu abandono, confieso que me entraron muchas ganas de venganza, pero… no merece la pena gastar ni un minuto de energía en una máscara de carnaval, que le quitas el disfraz y tiene otro. El mar está lleno de peces… y hay muchos de noble espíritu y alma limpia y llena de amor. Te deseo lo mejor, yo no busco venganza, pero… te digo un secreto, espero que la vida te dé una lección que te haga valorar el bien que un día perdiste. Hasta nunca Judas.    

 

María, 27 años, Alicante, España

26 de septiembre de 2007

LA COLUMNA DE AIRE, ENTRE AMBOS

           Se deslizaba en un pedazo del escamado tejado mi pasado. Así, mientras llegaba la noche y tú te ibas a dormir yo lloraba un poco en silencio. Pero enseguida trataba de tranquilizarme sola. ¿Qué importa? ¿De dónde viene la muerte y si me cazara, qué me importaría más, si me cazase o si rodeara con sus brazos invisibles a otro? ¿A cualquier otro o al otro amado?

            Por eso no puedo dormir. Aunque duerma, no sueño nada. Me despierto cada cuatro horas y miro el reloj de la mesilla. Recuerdo mi casa… antes tan olvidada, pero es que para echar de la memoria cualquier cosa basta con tenerla delante. Pero a ti, ni teniéndote delante te olvido. No hay cosa que más duela que cuando en mi felicidad, te sonrío y de repente compruebo la columna de aire que hay entre ambos. Desearía entonces que fuésemos siameses, que la luna no se moviera de su sitio, que me convirtiera en una recta sobre la recta, eternamente infinita, dibujada en un espacio siempre creciente.

            Era la oscuridad, los latidos no podían escucharse, por fin estaba donde había deseado. Entonces anhelé estar en dónde antes estaba. Y es que realmente no importa dónde vaya, siempre quisiera estar en otro sitio, o bien quedarme donde estoy justamente cuando hay que marcharse. Simplemente quiero fundirme contigo. ¿O nada es bastante? Te quiero, y cuando veo que te siento así, sencillamente se me olvida todo lo demás. Es tan natural, como mi miedo, tan primitivo. Miedo por ser vulnerable, debajo de mis sábanas, haciendo como que no sucede nada cuando el viento, vaporoso como mis ojos, se lo lleva todo. Y tú dormías...

 

Playa Girón, 27 años, Zaragoza, España

28 de septiembre de 2007

TE DESEÉ LO MEJOR, PERO ERA MENTIRA

Aquí, empieza el invierno. Ayer bajamos de los siete grados, y por la noche, me desperté con picores por las piernas. Ya no dormí más.
Echo de menos las pocas veces que dormíamos juntos, y aquellas conversaciones que teníamos en la cama. Pero no te echo de menos a tí. Me gustaría hacerlo para no tener que sentirme tan solo, pero no puedo. Este cuerpo aprendió que se siente solo cuando te echa de menos. Y dijo No.
 Ya no hablamos desde hace semanas. La última vez que lo hicimos te deseé lo mejor, pero era mentira, y deseo que sientas cómo tus manos no parecen las tuyas, con la misma voluntad con la que me obligas a vivir sin salir de casa. Sabes a lo que me refiero.
 Y puede ser, que sintiéndote así vuelvas, y me supliques que luche contigo contra el destino, y que me digas que ahora sí; que vas a dejar tus miedos a un lado. O será, tal y como decías, que haya sido lo mejor para los dos.
(Yo dije estar de acuerdo, pero entonces también mentía.)

 

Harpa, 46 años, España

30 de septiembre de 2007

CITA EPISTOLAR CON TU AUSENCIA

CARTAS DE AMOR O UNOS HÍBRIDOS DE PARECIDO ESTILO.   
 
Primera carta.
 
Adiós Flavia de mis dolores y alegrías.
Tu ausencia donde oficio de misántropo, donde me despedazo, donde me canso de desmayar mi anima,
en esa ausencia, nidos de absoluta nada, es donde he parido este enloquecido alarido, esta carta.
Esta carta que es el paso, el vía crucis de la pluma y la tinta por la inacabada cicatriz escriturada desde mi garganta al alma, día tras día, como un jumento atado a una noria, que gira y gira y siempre vuelve a dar con su huella, la redacto, la invento con mis penas y remordimientos, 
con añoranzas y otras perezas del espíritu que mayestáticas me atraviesan como resuellos lentos de galápagos, para seguidamente pasados unos días la rehuso y la descompongo,
tacho y borro, y me muerdo los puños de rabia y impotencia,
las palabras que elijo viven también así la incertidumbre de mi alma, se sienten como hojas que intuyen un cercano otoño, solo parece lograr su supervivencia las sabidas y inexorables palabras que dicen Te quiero.
Tú, hoy nueve de Octubre, ya estarás en Asturias en su verde intenso, en su cuerpo labrado en mineral,
abocada al pozo minero en huelga, luchando por los principios de unas imposibles utopías,
ya estarás empeñando hasta tu último pálpito por la imprecisa causa de los mineros y sus familias,
codo a codo con tus descreídos camaradas socialistas de Alianza Obrera, 
yo bien sabes, añorada, no soy hombre de ese tipo de ideales otros vientos agitan mi potestad, mi voluntad.
Cuando llegaste hace un año dispuesta a servir, a ofrecer respaldo y colaboración a los pobres y desfavorecidos de Miralmar, este pueblo correoso, que huele a siglos de bosta y salitre,
nunca se había visto por aquí una mujer como tú, libre, sin prejuicios,
con tus ideales y con esas causas tan firmes en tu animo, con esos libros raros de obreros sublevados,
de diabólicos comunistas barbudos y poetas pecaminosos, y con tu pequeña cámara leica al hombro, cuando apareciste descarada, resuelta y atea, sonó toque de arrebato, alboroto de gallinero, chirrió una apremiante alarma para las almas pías, bienpensantes y gente de orden del lugar, así me propuse cambiarte,
pero salio cruz, pero ocurrió que Dios como hizo con su hijo favorito me probo en el desierto,
y tú fuiste mi infranqueable tentación, gusté del cáliz voluptuoso de tu cuerpo, 
engendraste en mí una minuciosa pasión que desvistió mis fútiles escrúpulos, 
no llegue a sospechar jamás que existiera una mujer capaz como tu de lograr que mi razón fuera el atolondrado acróbata que hace piruetas sin red.
Desgraciadamente quizás para bien,
y no sabes con que fiero dolor de hendida daga en mi alma escribo esto, los sucesos trágicos que se suceden en esta España de 1934 nos han separado, ya intuyo para siempre, y es que debía ser así, es que estamos orientados por credos antagónicos, por mundos hostiles, distintos,
que posiblemente algún día como la estirpe de Caín que somos choquen entre si.
Puede ocurrir que un hombre se despierte con el recuerdo en su entendimiento, solo pensando entre vagas luces en el ayer, puede ocurrirme que todo lo comiences tu, lo ocupes tu, lo reboses tu,
tu presencia, tus arrestos, que todo, todo, acabe al borde de tus infinitos ojos azules oceánicos,
sí tus ojos oceánicos donde ese poeta.... el tal Neruda inclinado en las tardes tiraría sus tristes redes.
Fuimos niños ávidos, bestias fuera de si, acosadas, azuzadas, así nos amamos, igual que si nos fuera la cordura y la existencia en cada encuentro, como si urgidos quisiéramos llenarnos, atiborrarnos, con la pulpa, con la caliente resina del otro cuerpo, como si quisiéramos violentar el gemido furioso del contrario,
nos amamos con saña, deseando apurarnos, asesinarnos, aniquilarnos,
inmolarnos exhaustos, derrengados y juntos sobre la pira del dios de la desesperación. 
Evoco con esta carta lo que perdí, en esta carta donde sepulto mi ronca confesión, mi cobardía y mi poco valor a no decidirme a abandonar este mundo fariseo y hipócrita donde larvado vivo,  a no salir tras de ti,
a acompañarte en tu ventura, te quiero... y te he perdido por siempre.
No son amargas las palabras sino lo que muestran, lo que declaran,
son las mieses de la herida, recuerdan a frutos silvestres, torvos y oscuros,
abrumados cuando el sol lentamente pasa y no los acaricia o entibia.
Debo ya concluir esta cita epistolar que cada día mantengo con tu ausencia,
Doña Virtudes me avisa que debo asistir a misa de doce, ya sabes,
no estaría bien visto en el pueblo después de tantas fundadas sospechas y murmuraciones que hiciera esperar a mis feligreses.
Adiós Flavia, como desbocado y despavorido tropel de cuadrúpedos tu recuerdo el alma huella.

 

2006 

 Cartas Imposibles de septiembre de 2006

Lumen Baralt, 33 años, México, México

14 de septiembre de 2006

LAS ESTADÍSTICAS DE NUESTROS DÍAS JUNTOS

Eres mucho más que la suma de mis recuerdos, tu fantasma sigue desfilando frente a mis pupilas con cada canción que dejaste impresa en mis tímpanos. No recuerdo cuando fue la última vez que escuché tu risa, pero ahora que lo pienso no sé si sería sincera, aquel sábado que se convirtió en domingo con el pasar de las copas, tu risa estallaba y no me dí cuenta en que momento pasó sigilosamente a burla.
Cómo te has de haber burlado de mí, yo haciendo planes para un futuro en el que por supuesto te incluía y tú haciendo maletas para irte de mí en un viaje en el que jamás contemplaste tu regreso.
Me enseñaste a entender las canciones en inglés, sin que con eso supiera qué decían las letras, aprendí a entenderlas por las emociones que despertaban en mí cuando estabas conmigo.
Las estadísticas de nuestros días juntos, muestran que hubo etapas en las que de cada 3 veces que nos veíamos, en dos ocasiones peleábamos, a veces pienso que adorabas discutir conmigo, por las reconciliaciones, siempre supiste hacerme sentir culpable, pese a que estúpidamente siempre me jacté que yo tenía en un puño la relación y un puño fue el que encontré sobre mi cara aquella noche calurosa del mes de abril cuando por teléfono escupiste las palabras más venenosas que pudieron haber salido de tu boca: no me busques más.
Tú boca...  esa boca que tanto me besó, esa boca que tantas veces pronunció la palabra: TE QUIERO, la dijiste tantas veces que hasta yo, escéptica en todo aquello que oliera a ternura, te creí.
No se cuánto tiempo más tu recuerdo seguirá guardado en el desván de mi memoria, quizás hasta que una mañana, me decida a hacer limpieza en ese cuarto y decida arrojar todo lo tuyo al cesto de la basura, hasta entonces corazón... hasta entonces vivirás conmigo.

 

Dulce Ma. Ruiz, 38 años, México, México

3 de septiembre de 2006

LO SABÍA "PROHIBIDO"

Hola, he venido dando vueltas al asunto y aun no me atrevo a hablar, pasa y pasa el tiempo y al recordar lo ocurrido me lleno de remordimientos, fue un momento de copas y locura, o debería de decir ¿calentura? no, definitivamente es mas sencillo que eso, fue solo un antojo que no pude evitar saciar, pero que con el paso del tiempo me sigue provocando indigestión. Hasta donde se iría el concepto “amiga” la que escucha, aconseja, consuela, la amiga leal e incondicional ¿será verdad que la traición no se perdona? digo ¿hasta donde fue traición lo que hice? Remembrando un poco, tenia mas de un año que no estabas en contacto con él ni siquiera por e-mail, su número no existía en tu celular y todo parecía que no volverías a verlo nunca mas. Desde que lo conocí me dejo impactada y raro porque nuestros gustos nunca han sido compartidos, pero él era la excepción, su playera negra ceñida a ese cuerpo y unos jens ¡¡jajaja!! Pensando un poquitito, puedo asegurarte que en cualquier antro, bar, disco, restaurante, bueno en la calle e inclusive cualquier País ¡¡cualquier lugar!! es la vestimenta mas común, ah! pero resulto estar imantada ya que mis pupilas no podían dejar de ver, por supuesto fui bastante discreta y nunca notaste la reacción que provocó. Paso el tiempo, volvimos a vernos dos o tres veces ¡no mas! Pero esa madrugada del 24 de Diciembre de 2004 hice un descubrimiento, en mi celular aparecía su número ¿por qué? ¿cuando? No tengo idea pero estaba ahí, yo me sentía eufórica esa noche, había bebido mas de la cuenta y tras pensarlo tres segundos marque, escuche su voz (por cierto nada varonil) nos saludamos y pregunto en donde estaba, minutos después estaba frente a mi con una sonrisa, me despedí de quienes me acompañaban, subí a su auto y nos dirigimos a mi casa, una vez ahí, estando a punto de salir del coche... nuestros cuerpos se convirtieron, en enredaderas, nuestras bocas se unieron, lo sabía prohibido y eso lo hacia cada vez mas deseable, una sensación que no conocía y que no era comparable con nada, “PROHI-BI-DO”,  nunca pensé en consecuencias, pero agradezco que no haya llegado a mas que besos y caricias, estuvimos en contacto un par de meses pero únicamente por llamadas y mensajes de celular, ya que no volvimos a vernos; sin embargo después de un año y meses me llegaste con la noticia de que lo habías buscado, ups!!! No podía creer lo que escuchaba, sé que siempre será una persona especial para ti y que quizá pudieran ser muy buenos amigos  (siento extraño pensar en eso). Llegó tu cumpleaños y después de creer que no lo vería nunca mas, lo tenia de nuevo frente a mi, me dolía el estomago y mi corazón latía con fuerza, nos saludamos y en algún momento el me pidió mi número, mandándome un mensaje para demostrar su buena memoria, al otro día me escribió de nuevo preguntándome si existía algún tipo de remordimiento, le conteste diciendo que ya casi había olvidado lo que paso aquella noche, pero que definitivamente me había recordado y confirmado la razón de lo ocurrido, ya que seguía siendo una “TENTACION” después de ese mensaje no ha vuelto a ponerse en contacto, yo ni siquiera guarde su número.

Ojalá tuviera el valor para decirte algo pero te conozco y sé que te afectaría demasiado, así que aquí estoy escribiendo una carta que nunca leereas y preguntándome si alguna vez tendré el valor.

Perdón.

 

Marcela, 35 años, Tlalpan, México

3 de septiembre de 2006

LO QUE BORRARÍA

Si fuese posible volver el tiempo atrás y reinventarlo, borraría el día que te conocí, los días en que poco a poco te fui perdiendo y ese día… en el que para siempre te alejaste de mi vida.

Borraría  tu preciosa sonrisa, tu mirada chispeante, el timbre seductor de tu voz, tus palabras bonitas, tus ganas de complacerme, tu cariño, tu preocupación,  tu paciencia, tu comprensión, tu ternura,  tu deseo, las canciones, las flores que me regalaste, tus celos, tu paciencia y tu dolor.

Si de verdad se pudiera, también me borraba contigo y a los abrazos,  las caricias, los besos y al tiempo que no te di.

Para borrar completa nuestra historia, nuestra “amistad”, para que se esfume todo, nuestro tiempo compartido, nuestra complicidad, nuestro cariño, nuestros juegos de poder, esa absurda competencia de ver quien lastimaba más a quien. Terminaría  al fin con esta manera tan obsesiva de extrañarte, de pensante, de desearte, de quererte y……

Después reinventaría la historia de mi vida, en ella te volvería a conocer, te diría todo lo que no te puede decir, te daría todo lo que no te pude dar y después dejaría que el destino reescribiera lo demás. Ya lo ves….

You where always on my mind, Mao.

 

Cartas Imposibles de septiembre de 2005

Al, 28 años, Madrid, España

30 de septiembre de 2005

EL ALMA PERDIDA

El Alma Perdida

Aquí van las palabras que flotan en mis silencios.

Desde que no estamos juntos tengo miedo, angustia, de tener que seguir, y de tener que recordar cómo hemos estado juntos. Nunca me has incluido en tu vida. Te marchabas, y me dejabas con un globo enorme de soledad. Luego vinieron las palabras enrevesadas, los malentendidos.
Te dejé, por no haber respetado nada de mi. Y ahora, desde la lejanía siento que hasta eso echo de menos. En todo este tiempo ni un perdón, sólo sms cobardes y cumplidores. Tu vida sigue, ahora el luto, y después vendrá lo mismo que conmigo. Me odio y me compadezco. Ojalá pase pronto, porque creo que no puedo más. 

 

Esteban R. Fuster, 30 años, Valencia, España

25 de septiembre de 2005

MAMÁ, TE SIGO SINTIENDO PRESENTE

    Mamá, me duele tanto no haber podido cumplir mi palabra de volver a vernos, aunque sea para darte un beso y estar contigo en tu partida. Extraño tanto nuestras charlas. Si supieras lo difícil que es para mí recordar esa semana de sufrimiento y el dolor fisico que sentías antes de tu partida, me atormenta cada noche, cada día, sólo hubiera querido estar con vos en esos momentos, pero me pediste que no viajara para no perder a la persona que tanto quiero. Sin embargo esa situación me ha llenado de culpa, siento mucha pena de no haber podido ayudarte. Hice todo lo que pude y aun asi te sigo sintiendo presente, sigo pensando en viajar para ir a verte, no puedo todavía por dentro aceptar que no estás viva, ya no sé lo que es algo vivo o algo muerto, estoy tan confundido al respecto, sólo sé que recibí el mensaje que me diste antes de morir, pero la duda es demasiado grande, ¿si solo me lo invente a mi mismo?, o si realmente me hablaste. Sólo hubiera querido despedirme, no es justo, no puedo seguir escribiendo.
Te quiero.

 

Mario Romo, 29 años, D.F., México

22 de septiembre de 2005

QUÉ INGÉNUO ERA TODO

Del 1 al 5.

¿Por qué la gente se esfuerza tanto en el amor, sin siquiera saber de que se trata en la mayoría de las veces?, tal vez sea la misma razón que hace cien o mil trescientos veintisiete años.

Me ha gustado leer las cartas escritas con sinceridad y que son reflejos de las personas que las escriben, algunas veces me he identificado y en otras se vuelve cómico el relato, hasta hay quien escribe enojado.

¿Qué me ha tocado vivir a mí?

En el no. 1:

Tenia yo creo que 17 años y estaba en el físico matemático de la prepa, hasta que te vi caminando entre una nube que apareció de la nada, pero que podría jurar que siempre te acompañaba, hasta ese momento no te había visto y usabas un vestido raro, como de arlequín, con rombos y de colores, pero eso no le quitó nada a mi idealización. No traté de buscarte ni de hablarte, ni siquiera supe tu nombre. Así lo decidí.

La sorpresa que tuve cuando en la facultad te encontré en el mismo grupo que el mío, solo saludarte era un reto para mis nervios, y entre ingenuidad y risas nos fuimos acercando hasta que nos dimos cuenta que éramos el uno para el otro (solo por un tiempo), en realidad no me importó que cuando entramos a esa papelería te hayas robado una pluma, para después mostrármela con picardía, recuerdo bien el premio que ganaste con un modelo a escala que hicimos juntos, o mejor aún, la noche que no dormimos ni un solo minuto los dos solos, lástima que fue haciendo una entrega y ni siquiera pensamos en hacer más.

Qué ingenuo era todo, y qué alegría se tenia de hacer las cosas juntos, recuerdo con cariño las caminatas a la salida de clases, con atardeceres y tarde noches tibias, el aire susurrando entre los dos y el tomarse de la mano y darse un beso tierno, el perfume tuyo y que nunca ha pertenecido a nadie más, así sea de marca, es solo tuyo para siempre.

Qué curiosa vida, te encontré hace como un año en un restaurante, a mi amiga y a mí nos presentaste a tu esposo, todos reímos y nos sentimos felices aunque fuera por un minuto, después nos despedimos y me quedé con el sabor de la evocación placentera de tiempos que se fueron, pero que se han vivido con plenitud y sobre todo, con espontaneidad.

Ojala (creo: dios quiera) que leas esta carta anónima pública.

 

Guadalupe, 38 años, Galicia, España

10 de septiembre de 2005

EL DÍA EN QUE NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR

A Kiko... que aun sin saberlo es mi gran amor.                  

Sé que nunca leerás esta carta, aunque me gustaría que lo hicieses, para así saber tantas cosas que nunca pude decirte y que llevan dentro de mí tanto tiempo. Has sido la persona más especial que he conocido en mi vida, aquella que todos buscamos, mi alma gemela, te tuve tan cerca y no fuí capaz de verte, ahora es cuando me doy cuenta, de todo lo que perdí, de todo lo que pude darte y no te dí. Te he amado y te amo tanto que nunca podrás llegar a imaginarlo. Tú y yo siempre nos deciamos "es imposible", y al final fué así, la distancia, la edad (éramos tan jovenes), pero no sé por qué sigo pensando en tí, sólo pienso en ese día que por casualidad nos volvamos a encontrar, ese día en el que pueda pedirte perdón por todo el daño que te hice, no sé nada de ti, he intentado buscarte pero no lo he conseguido, si te encontrase no sé ni tan siquiera lo que haría, sólo sé que hace mucho tiempo perdí al gran amor de mi vida, y que aun sin saberlo has estado en mi corazón, en mi mente y en mi vida, nunca te olvidaré. Te amo...

 

Ulterior, 42 años, España

3 de septiembre de 2005

NO ERES UNA OBSESIÓN

¿Como es posible que aun no te haya olvidado? Sólo pensar que cualquiera que hubiera nacido en aquellos años ya es mayor que nosotros entonces... me da escalofríos. Parece imposble que siga sintiendo lo que siento, aunque sólo se alimente del recuerdo. La realidad será muy distinta, bueno.... ¿qué realidad?

Hace más de ocho meses que te tengo a diario en mi pensamiento. Siempre te he tenido durante estos veintitantos años, pero a raíz de lo que paso en diciembre, ahora es a diario.

Te dije lacónicamente en mi carta de ruptura que siempre te tendría en mi corazón, y así ha sido. Creo que lo dije para hacerte menos daño, y en el pecado llevo mi penitencia, pues ha sido cierto.

También te dije parafraseando a Becquer "...desengáñate, asi no te querrán." Y es verdad, seguro que no te han querido como yo te quise y aun te quiero. Ahora te diría, ".... te quiero tanto aun/dejo tu amor en mi huellas tan hondas..."

No, no eres una obsesión. Tengo los pies en el suelo y ni tú ni yo cometeremos la locura de dar el paso. Porqué creo que tu sientes lo mismo. Sin querer ser pedante, diria que sé que sientes lo mismo. Yo tampoco lo reconocería tan fácilmente, si no es así, en una carta imposible.

 

Cartas Imposibles de septiembre de 2004

María, 24 años, Alicante, España

22 de septiembre de 2004

NO ES EL MOMENTO

 Antes de hacer esta carta, primero quería saber si no era necesario.
Lo es.
Hace mucho que somos amigos. No pensé que eso tuviera que ser difícil, pero no obstante, llevó su tiempo.
Yo te he escrito de todo, quizá pensarás que demasiado...
Pero te equivocas.
Y ahora, tengo que escribirte así, de manera que nunca lo leas, porque ya no me dejas escribirte tanto como antes.
No me lo has prohibido... pero me lo has dicho con sutileza, no es el momento, o las cosas han cambiado.
Te contaba, curioso, cosas que no le cuento a nadie, sin embargo te parece, más bien, que no te he querido revelar nada...
A ti te diría, por ejemplo, todo lo que se me ocurrió esta tarde, cuando contemplaba el mundo, o el mundo que se me es dado que contemple; como es tan inmenso y como me sorprende tanto que hasta me asusta y de una ráfaga, no obstante, me corta las alas, cuando el fantasma de la muerte aparece con su interrogante muy cerca, porque ni las montañas, ni el cielo, ni los frondosos árboles llenos de promesas son míos... ¿Por qué ella sí se empeña en serlo?
Y quién lea esto se preguntará porque era tan importante que te lo dijera, si no tiene nada que ver con algún asunto entre nosotros.
Me río de eso.
Te quiero mucho.

 

María, 37 años, Buenos  Aires, Argentina

17 de septiembre de 2004

FIN

  FIN
…hoy amanecí con la necesidad de no sentirte más. Sonaba imperioso, era una urgencia, un grito que pedía un corte, un descanso para esta mente que sin quererlo te piensa todo el tiempo, un break  para este espíritu que te extraña… no sé bien cómo fue… cuestión que es casi de noche, y no te siento dentro mío, ni siquiera cerca. ¿Magia? ¿Esfuerzo? Tal vez simple caída de brazos, entrega, resignación… Comprobé que sobrevivir a la ruptura es alienante. No pude encontrarme aún con nadie, y soy la más perdida.  Y odio el lugar común, recurrir al consuelo pensando que al menos “lo viví”… no, no, no. Eso es para cuentos rosas. Y es muy cierto la frase que me inspiraste: "las heridas del Amor no las cura el tiempo, sólo las entibia quien las causó", cursi, pero realista. No sabés mis ansias porque no vuelvas a mi sentir. Vacía, sola, despojada, deshecha, perpleja, muda, atónita, sangrante, lastimada... sin deseos, hipotecando el presente, anulando el futuro… de ahora en más espero soluciones mecánicas e inercias. Y sos el último hito.
17.09

 

Isabel, 42 años, Viña del Mar, Chile

10 de septiembre de 2004

NO ALCANZAMOS A DESPEDIRNOS

  Hola hija, aun estoy esperando tu regreso, saliste un día a comprar y nunca volviste. Sé que encontraste el camino a tu casa de origen (el cielo con Dios), pero no alcanzamos a despedirnos, es por eso que creo que algún día volverás, o si no yo iré en algunos años más. Espero estés feliz porque estás en un lugar donde no hay enfermedades ni guerras, por lo que cuentan. Si tú eres feliz yo también, te amaré siempre, tu madre que no te olvida,

Isabel

 

Guille, 22 años, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

6 de septiembre de 2004

CON ROPA DE CASA

 Un almuerzo triste, quizás sin hambre, que sólo era interrumpido por tu risa al ver el episodio de mediodía de los Simpson, Magali a tu lado, haciéndose a la difícil con el comensal que la coqueteaba, como querie ndo darme celos, sin saber que ya no me importa en lo absoluto si me quiera o no.

Un vaso de coca cola, y la caminata bajo 37 grados mientras miramos libros envejeciendo lentamente ante el fuego de este setiembre tan cruel.

Tu mirada alegre en la cámara de mi teléfono, tu foto en mi billetera, y el brillo de mi vida en ellos, pendiendo de tus dos manos pequeñas...
Ayer te vi por primera vez con ropa de casa, pantalon corto, solera de algodón, sandalias hawaianas, tan hermosa, tan incomprensible, tan lejana, besando a tu novio frente a mi, y yo... yo, amándote más, haciendo mas grande la herida con un bolígrafo y un pedazo de papel, mis mil cartas imposibles para ti, Nair...

 

Cartas Imposibles de septiembre de 2003

Martha Hernández, 28 años, Monterrey, Nuevo León, México

4 de septiembre de 2003

SI TUVIERA NOTICIAS TUYAS

Hola,
últimamente los días han estado muy lluviosos en Monterrey. Mis gatos corren por los charcos y yo me la paso limpiando sus huellitas.
He tenido mucho trabajo, y eso me agrada porque mantiene activa mi mente. La he ejercitado bastante, y en unos meses haré mi entrada triunfal al mundo profesional. Espero que cuando sea famosa te alegres por mí, como yo lo haría si tuviera buenas noticias tuyas.
Te mando un saludo.
Marthita

 

Cartas Imposibles de septiembre de 2002

Elizabeth Alvarado, 20 años, Chimbote (Perú)

25 de septiembre de 2002

ES PARA LUIS

Es para Luis.

Este fragmento, no muy extenso, no muy corto, que sólo podrá contener expresiones de amor no muy bellas, no muy frías.
Escribir TE AMO no basta, mas si vieras mis ojos qué sublimidad esbozan cuando recuerdan tu piel, mas si vieras este tacto que se encamina a una eterna inspiración a tu imagen, mas si vieras mi sonrisa ésta que vibra sin cesar al escribir...
Otra vez frente a este papel por ti, y sin ti... Sin ti y con un amor por expresar... Expresar el amor que ahora lo haré...
Hacer un poema mas no decirlo a tu  mirada es un poco triste, pero el que tú lo leas satisface mi alegría.

                   

 

Meg, 37 años, Alicante (España)

25 de agosto 2002

TE ESPERABA DESDE HACÍA AÑOS

 

Nunca he creído en las "casualidades", aunque sí en las coincidencias... Manera absurda de llegar a mi vida. Te esperaba, desde hacía años. Él me dijo cuándo y de dónde vendrías... yo, me reí. ¿De qué me hablaba aquél individuo al que solo fui a ver para pasar un rato con mi amiga, su hija?
Me dijo el momento, el lugar del que llegarías. No te esperé. Me olvidé de la predicción. Yo, era feliz.. Tenía mi vida, un amor... pero a veces me venía a la memoria aquél comentario. Pasó el tiempo, mi vida siguió, mi amor se fue y vinieron otros procedentes de tu mismo origen. Pensé, tal vez... sea éste. Pero no, yo sabía que no.
Se fueron, me quedé sola. Y un día, ella mi hermana querida, esa que vive tan lejos de mí, me dijo... Negra: alguien tocará a la puerta de tu casa. Cierra puertas y ventanas... será pronto. Yo, me reí... de nuevo me reí.
Y, un día, así sin más, en una llamada de teléfono, escuché tu voz... ¡Hola, soy yo! Ella me dio tu teléfono, estoy solo aquí, no conozco a nadie... ¿nos podríamos ver... cuando te venga bien? Sí, claro, ¿hoy? ¡Vale! Bueno, entonces ahí nos vemos, ¡hasta ahora!
Oye, por cierto... ¿cómo vas vestido? ¡Ah, bien!
Bajaste del autobús a la hora convenida, te llamé, te giraste... y ahí estabas tú... frente a mí. ¡Hola, cómo te va? Bien, bien. Vamos, hay alguien esperándonos para comer...
Ya en mi coche me dijiste... ¿nosotros no nos conocemos? No creo, vienes del otro lado del mundo. Sí, lo sé, pero nosotros nos conocemos... Te respondí: sólo sabemos nuestros nombres, y me contestaste, sabes que no...
Sí, ya nos conocíamos. Hoy, un año después, sé que estuviste a mi lado... toda mi vida.

 

Cartas Imposibles de septiembre de 2001

No quise hacerte daño

Chup-Chup, 25 años

(España) 10 de septiembre de 2001

 


¡No quise hacerte daño!

Comprende una cosa Josep, yo te conocí en una época en la que yo necesitaba tener a alguien cerca, necesitaba un abrazo e incluso algún te quiero que otro.
Lo siento porque no fui del todo sincera contigo, tendría que haberte dicho que yo quería a otra persona. Actúe egoístamente, pero sólo quería empezar de nuevo, olvidarme de él...
Pero el destino es así, y quizás hubiera acabado enamorándome de ti si él no hubiera vuelto a mí.
Sí, estoy con él ahora y estoy muy bien.
Siento que mis sentimientos te hayan hecho tanto daño.
¡Cuídate por favor!

 

Rosas en el estanque

Pq Criatura, 24 años

(España) 1 de septiembre de 2001

 

 “Rosas en el estanque”

De nuevo tú, siempre tú...
¿Sabes?, este es el tema más increíble de todos los que hay en el cd, escuchándolo mis pensamientos y mi corazón vuelven al lugar donde ayer yo volvía a ser contigo, al lugar donde puedo mirarme en tus ojos y sentir cuánto me quieres, al lugar donde puedo decirte sin palabras cuánto significas para mí, donde los silencios llenan más que cualquier palabra, donde mi cuerpo se estremece entre tus brazos y mi alma se funde con la tuya, tú me completas.
El lugar que es mágico y que quiero casi tanto como a ti, el que nos une... el mismo que nos separa.

Un último abrazo, largo y silencioso, las lágrimas por la despedida, por salir de tus brazos una vez más, un último beso, la tristeza que crece a cada km que hago, a cada km que me aleja de nuevo de ti irremediablemente. La tristeza del cuerpo que anhela tus brazos, tus caricias, la tristeza del alma que se siente incompleta, la tristeza del corazón. Y la tristeza por saberte triste.
Llego a la esquina de la calle, una última mirada para verte a lo lejos, ya sin alcanzar tus ojos, tus brazos... pero palpando la tristeza, la de los dos.

Y ya en la distancia, te siento tan cerca como lo estuviste ayer, aunque tenga que ser de otro modo, por eso, cariño, no quiero saberte triste, tú tristeza es la mía, y a pesar de todo, en el fondo los dos sabemos que todas esas “casualidades” que nos han mantenido unidos durante todo este tiempo cada vez más, no nos van a alejar ahora.

No dejes de soñar, cariño, que yo, tu pq criatura, me pongo de puntillas para abrazarme a tu cuello, para decirte en susurros que te quiero... no imaginas cuánto.

Y es que, siempre hay algo que me hace regresar a ti...

 

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles)

 

 

PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE LOS TEXTOS.

Copyright © 2000-2008 [B. A. A.]. Reservados todos los derechos.

 

(Página Principal)

Página diseñada y realizada por Beatriz Alonso Aranzábal