|
Cartas
Imposibles de septiembre de 2006
|
Lumen
Baralt, 33 años, México, México
14
de septiembre de 2006
LAS ESTADÍSTICAS
DE NUESTROS DÍAS JUNTOS
Eres mucho más que la
suma de mis recuerdos, tu fantasma sigue desfilando frente a mis pupilas
con cada canción que dejaste impresa en mis tímpanos. No recuerdo cuando
fue la última vez que escuché tu risa, pero ahora que lo pienso no sé
si sería sincera, aquel sábado que se convirtió en domingo con el pasar
de las copas, tu risa estallaba y no me dí cuenta en que momento pasó
sigilosamente a burla.
Cómo te has de haber burlado de mí, yo haciendo planes para un futuro en
el que por supuesto te incluía y tú haciendo maletas para irte de mí en
un viaje en el que jamás contemplaste tu regreso.
Me enseñaste a entender las canciones en inglés, sin que con eso supiera
qué decían las letras, aprendí a entenderlas por las emociones que
despertaban en mí cuando estabas conmigo.
Las estadísticas de nuestros días juntos, muestran que hubo etapas en
las que de cada 3 veces que nos veíamos, en dos ocasiones peleábamos, a
veces pienso que adorabas discutir conmigo, por las reconciliaciones,
siempre supiste hacerme sentir culpable, pese a que estúpidamente siempre
me jacté que yo tenía en un puño la relación y un puño fue el que
encontré sobre mi cara aquella noche calurosa del mes de abril cuando por
teléfono escupiste las palabras más venenosas que pudieron haber salido
de tu boca: no me busques más.
Tú boca... esa boca que tanto me besó, esa boca que tantas veces
pronunció la palabra: TE QUIERO, la dijiste tantas veces que hasta yo,
escéptica en todo aquello que oliera a ternura, te creí.
No se cuánto tiempo más tu recuerdo seguirá guardado en el desván de
mi memoria, quizás hasta que una mañana, me decida a hacer limpieza en
ese cuarto y decida arrojar todo lo tuyo al cesto de la basura, hasta
entonces corazón... hasta entonces vivirás conmigo.
|
|
Dulce
Ma. Ruiz, 38 años, México, México
3
de septiembre de 2006
LO SABÍA
"PROHIBIDO"
Hola, he venido dando
vueltas al asunto y aun no me atrevo a hablar, pasa y pasa el tiempo y al
recordar lo ocurrido me lleno de remordimientos, fue un momento de copas y
locura, o debería de decir ¿calentura? no, definitivamente es mas
sencillo que eso, fue solo un antojo que no pude evitar saciar, pero que
con el paso del tiempo me sigue provocando indigestión. Hasta donde se iría
el concepto “amiga” la que escucha, aconseja, consuela, la amiga leal
e incondicional ¿será verdad que la traición no se perdona? digo ¿hasta
donde fue traición lo que hice? Remembrando un poco, tenia mas de un año
que no estabas en contacto con él ni siquiera por e-mail, su número no
existía en tu celular y todo parecía que no volverías a verlo nunca
mas. Desde que lo conocí me dejo impactada y raro porque nuestros gustos
nunca han sido compartidos, pero él era la excepción, su playera negra
ceñida a ese cuerpo y unos jens ¡¡jajaja!! Pensando un poquitito, puedo
asegurarte que en cualquier antro, bar, disco, restaurante, bueno en la
calle e inclusive cualquier País ¡¡cualquier lugar!! es la vestimenta
mas común, ah! pero resulto estar imantada ya que mis pupilas no podían
dejar de ver, por supuesto fui bastante discreta y nunca notaste la reacción
que provocó. Paso el tiempo, volvimos a vernos dos o tres veces ¡no mas!
Pero esa madrugada del 24 de Diciembre de 2004 hice un descubrimiento, en
mi celular aparecía su número ¿por qué? ¿cuando? No tengo idea pero
estaba ahí, yo me sentía eufórica esa noche, había bebido mas de la
cuenta y tras pensarlo tres segundos marque, escuche su voz (por cierto
nada varonil) nos saludamos y pregunto en donde estaba, minutos después
estaba frente a mi con una sonrisa, me despedí de quienes me acompañaban,
subí a su auto y nos dirigimos a mi casa, una vez ahí, estando a punto
de salir del coche... nuestros cuerpos se convirtieron, en enredaderas,
nuestras bocas se unieron, lo sabía prohibido y eso lo hacia cada vez mas
deseable, una sensación que no conocía y que no era comparable con nada,
“PROHI-BI-DO”, nunca pensé en consecuencias, pero agradezco que
no haya llegado a mas que besos y caricias, estuvimos en contacto un par
de meses pero únicamente por llamadas y mensajes de celular, ya que no
volvimos a vernos; sin embargo después de un año y meses me llegaste con
la noticia de que lo habías buscado, ups!!! No podía creer lo que
escuchaba, sé que siempre será una persona especial para ti y que quizá
pudieran ser muy buenos amigos (siento extraño pensar en eso). Llegó
tu cumpleaños y después de creer que no lo vería nunca mas, lo tenia de
nuevo frente a mi, me dolía el estomago y mi corazón latía con fuerza,
nos saludamos y en algún momento el me pidió mi número, mandándome un
mensaje para demostrar su buena memoria, al otro día me escribió de
nuevo preguntándome si existía algún tipo de remordimiento, le conteste
diciendo que ya casi había olvidado lo que paso aquella noche, pero que
definitivamente me había recordado y confirmado la razón de lo ocurrido,
ya que seguía siendo una “TENTACION” después de ese mensaje no ha
vuelto a ponerse en contacto, yo ni siquiera guarde su número.
Ojalá tuviera el valor para decirte algo pero te conozco y sé que te
afectaría demasiado, así que aquí estoy escribiendo una carta que nunca
leereas y preguntándome si alguna vez tendré el valor.
Perdón.
|
|
Marcela,
35 años, Tlalpan, México
3
de septiembre de 2006
LO QUE BORRARÍA
Si fuese posible volver
el tiempo atrás y reinventarlo, borraría el día que te conocí, los días
en que poco a poco te fui perdiendo y ese día… en el que para siempre
te alejaste de mi vida.
Borraría tu preciosa sonrisa, tu mirada chispeante, el timbre
seductor de tu voz, tus palabras bonitas, tus ganas de complacerme, tu
cariño, tu preocupación, tu paciencia, tu comprensión, tu
ternura, tu deseo, las canciones, las flores que me regalaste, tus
celos, tu paciencia y tu dolor.
Si de verdad se pudiera, también me borraba contigo y a los abrazos,
las caricias, los besos y al tiempo que no te di.
Para borrar completa nuestra historia, nuestra “amistad”, para que se
esfume todo, nuestro tiempo compartido, nuestra complicidad, nuestro cariño,
nuestros juegos de poder, esa absurda competencia de ver quien lastimaba más
a quien. Terminaría al fin con esta manera tan obsesiva de extrañarte,
de pensante, de desearte, de quererte y……
Después reinventaría la historia de mi vida, en ella te volvería a
conocer, te diría todo lo que no te puede decir, te daría todo lo que no
te pude dar y después dejaría que el destino reescribiera lo demás. Ya
lo ves….
You where always on my mind, Mao.
|
Cartas
Imposibles de septiembre de 2005
|
Al,
28 años,
Madrid, España
30
de septiembre de 2005
EL
ALMA PERDIDA
El Alma
Perdida
Aquí van las palabras que flotan en mis silencios.
Desde que no estamos juntos tengo miedo, angustia, de tener
que seguir, y de tener que recordar cómo hemos estado juntos.
Nunca me has incluido en tu vida. Te marchabas, y me dejabas
con un globo enorme de soledad. Luego vinieron las palabras
enrevesadas, los malentendidos.
Te dejé, por no haber respetado nada de mi. Y ahora, desde la
lejanía siento que hasta eso echo de menos. En todo este
tiempo ni un perdón, sólo sms cobardes y cumplidores. Tu
vida sigue, ahora el luto, y después vendrá lo mismo que
conmigo. Me odio y me compadezco. Ojalá pase pronto, porque
creo que no puedo más. |
|
Esteban
R. Fuster, 30 años,
Valencia, España
25
de septiembre de 2005
MAMÁ, TE SIGO
SINTIENDO PRESENTE
Mamá,
me duele tanto no haber podido cumplir mi palabra de volver a vernos,
aunque sea para darte un beso y estar contigo en tu partida. Extraño
tanto nuestras charlas. Si supieras lo difícil que es para mí recordar
esa semana de sufrimiento y el dolor fisico que sentías antes de tu
partida, me atormenta cada noche, cada día, sólo hubiera querido estar
con vos en esos momentos, pero me pediste que no viajara para no perder a
la persona que tanto quiero. Sin embargo esa situación me ha llenado de
culpa, siento mucha pena de no haber podido ayudarte. Hice todo lo que
pude y aun asi te sigo sintiendo presente, sigo pensando en viajar para ir
a verte, no puedo todavía por dentro aceptar que no estás viva, ya no sé
lo que es algo vivo o algo muerto, estoy tan confundido al respecto, sólo
sé que recibí el mensaje que me diste antes de morir, pero la duda es
demasiado grande, ¿si solo me lo invente a mi mismo?, o si realmente me
hablaste. Sólo hubiera querido despedirme, no es justo, no puedo seguir
escribiendo.
Te quiero.
|
|
Mario
Romo, 29 años,
D.F., México
22
de septiembre de 2005
QUÉ INGÉNUO ERA
TODO
Del 1 al 5.
¿Por qué la gente se esfuerza tanto en el amor, sin siquiera saber de
que se trata en la mayoría de las veces?, tal vez sea la misma razón que
hace cien o mil trescientos veintisiete años.
Me ha gustado leer las cartas escritas con sinceridad y que son reflejos
de las personas que las escriben, algunas veces me he identificado y en
otras se vuelve cómico el relato, hasta hay quien escribe enojado.
¿Qué me ha tocado vivir a mí?
En el no. 1:
Tenia yo creo que 17 años y estaba en el físico matemático de la prepa,
hasta que te vi caminando entre una nube que apareció de la nada, pero
que podría jurar que siempre te acompañaba, hasta ese momento no te había
visto y usabas un vestido raro, como de arlequín, con rombos y de
colores, pero eso no le quitó nada a mi idealización. No traté de
buscarte ni de hablarte, ni siquiera supe tu nombre. Así lo decidí.
La sorpresa que tuve cuando en la facultad te encontré en el mismo grupo
que el mío, solo saludarte era un reto para mis nervios, y entre
ingenuidad y risas nos fuimos acercando hasta que nos dimos cuenta que éramos
el uno para el otro (solo por un tiempo), en realidad no me importó que
cuando entramos a esa papelería te hayas robado una pluma, para después
mostrármela con picardía, recuerdo bien el premio que ganaste con un
modelo a escala que hicimos juntos, o mejor aún, la noche que no dormimos
ni un solo minuto los dos solos, lástima que fue haciendo una entrega y
ni siquiera pensamos en hacer más.
Qué ingenuo era todo, y qué alegría se tenia de hacer las cosas juntos,
recuerdo con cariño las caminatas a la salida de clases, con atardeceres
y tarde noches tibias, el aire susurrando entre los dos y el tomarse de la
mano y darse un beso tierno, el perfume tuyo y que nunca ha pertenecido a
nadie más, así sea de marca, es solo tuyo para siempre.
Qué curiosa vida, te encontré hace como un año en un restaurante, a mi
amiga y a mí nos presentaste a tu esposo, todos reímos y nos sentimos
felices aunque fuera por un minuto, después nos despedimos y me quedé
con el sabor de la evocación placentera de tiempos que se fueron, pero
que se han vivido con plenitud y sobre todo, con espontaneidad.
Ojala (creo: dios quiera) que leas esta carta anónima pública.
|
|
Guadalupe,
38 años, Galicia, España
10
de septiembre de 2005
EL DÍA EN QUE
NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR
A
Kiko... que aun sin saberlo es mi gran amor. Sé
que nunca leerás esta carta, aunque me gustaría que lo hicieses, para
así saber tantas cosas que nunca pude decirte y que llevan dentro de mí
tanto tiempo. Has sido la persona más especial que he conocido en mi
vida, aquella que todos buscamos, mi alma gemela, te tuve tan cerca y no
fuí capaz de verte, ahora es cuando me doy cuenta, de todo lo que perdí,
de todo lo que pude darte y no te dí. Te he amado y te amo tanto que
nunca podrás llegar a imaginarlo. Tú y yo siempre nos deciamos
"es imposible", y al final fué así, la distancia, la edad (éramos
tan jovenes), pero no sé por qué sigo pensando en tí, sólo pienso en
ese día que por casualidad nos volvamos a encontrar, ese día en el que
pueda pedirte perdón por todo el daño que te hice, no sé nada de ti,
he intentado buscarte pero no lo he conseguido, si te encontrase no sé
ni tan siquiera lo que haría, sólo sé que hace mucho tiempo perdí al
gran amor de mi vida, y que aun sin saberlo has estado en mi corazón,
en mi mente y en mi vida, nunca te olvidaré. Te amo...
|
|
Ulterior,
42 años,
España
3
de septiembre de 2005
NO ERES UNA
OBSESIÓN
¿Como es posible que aun
no te haya olvidado? Sólo pensar que cualquiera que hubiera nacido en
aquellos años ya es mayor que nosotros entonces... me da escalofríos.
Parece imposble que siga sintiendo lo que siento, aunque sólo se alimente
del recuerdo. La realidad será muy distinta, bueno.... ¿qué realidad?
Hace más de ocho meses que te tengo a diario en mi pensamiento. Siempre
te he tenido durante estos veintitantos años, pero a raíz de lo que paso
en diciembre, ahora es a diario.
Te dije lacónicamente en mi carta de ruptura que siempre te tendría en
mi corazón, y así ha sido. Creo que lo dije para hacerte menos daño, y
en el pecado llevo mi penitencia, pues ha sido cierto.
También te dije parafraseando a Becquer "...desengáñate, asi no te
querrán." Y es verdad, seguro que no te han querido como yo te quise
y aun te quiero. Ahora te diría, ".... te quiero tanto aun/dejo tu
amor en mi huellas tan hondas..."
No, no eres una obsesión. Tengo los pies en el suelo y ni tú ni yo
cometeremos la locura de dar el paso. Porqué creo que tu sientes lo
mismo. Sin querer ser pedante, diria que sé que sientes lo mismo. Yo
tampoco lo reconocería tan fácilmente, si no es así, en una carta
imposible.
|
Cartas
Imposibles de septiembre de 2004
|
María,
24 años, Alicante, España
22
de septiembre de 2004
NO
ES EL MOMENTO
Antes
de hacer esta carta, primero quería saber si no era necesario.
Lo es.
Hace mucho que somos amigos. No pensé que eso tuviera que ser difícil,
pero no obstante, llevó su tiempo.
Yo te he escrito de todo, quizá pensarás que demasiado...
Pero te equivocas.
Y ahora, tengo que escribirte así, de manera que nunca lo leas, porque
ya no me dejas escribirte tanto como antes.
No me lo has prohibido... pero me lo has dicho con sutileza, no es el
momento, o las cosas han cambiado.
Te contaba, curioso, cosas que no le cuento a nadie, sin embargo te
parece, más bien, que no te he querido revelar nada...
A ti te diría, por ejemplo, todo lo que se me ocurrió esta tarde,
cuando contemplaba el mundo, o el mundo que se me es dado que contemple;
como es tan inmenso y como me sorprende tanto que hasta me asusta y de
una ráfaga, no obstante, me corta las alas, cuando el fantasma de la
muerte aparece con su interrogante muy cerca, porque ni las montañas,
ni el cielo, ni los frondosos árboles llenos de promesas son míos...
¿Por qué ella sí se empeña en serlo?
Y quién lea esto se preguntará porque era tan importante que te lo
dijera, si no tiene nada que ver con algún asunto entre nosotros.
Me río de eso.
Te quiero mucho.
|
|
María,
37 años, Buenos Aires, Argentina
17
de septiembre de 2004
FIN
FIN
…hoy amanecí con la necesidad de no sentirte más. Sonaba imperioso,
era una urgencia, un grito que pedía un corte, un descanso para esta
mente que sin quererlo te piensa todo el tiempo, un break para
este espíritu que te extraña… no sé bien cómo fue… cuestión que
es casi de noche, y no te siento dentro mío, ni siquiera cerca. ¿Magia?
¿Esfuerzo? Tal vez simple caída de brazos, entrega, resignación…
Comprobé que sobrevivir a la ruptura es alienante. No pude encontrarme
aún con nadie, y soy la más perdida. Y odio el lugar común,
recurrir al consuelo pensando que al menos “lo viví”… no, no, no.
Eso es para cuentos rosas. Y es muy cierto la frase que me inspiraste:
"las heridas del Amor no las cura el tiempo, sólo las entibia
quien las causó", cursi, pero realista. No sabés mis ansias
porque no vuelvas a mi sentir. Vacía, sola, despojada, deshecha,
perpleja, muda, atónita, sangrante, lastimada... sin deseos,
hipotecando el presente, anulando el futuro… de ahora en más espero
soluciones mecánicas e inercias. Y sos el último hito.
17.09
|
|
Isabel,
42 años, Viña del Mar, Chile
10
de septiembre de 2004
NO
ALCANZAMOS A DESPEDIRNOS
Hola hija, aun estoy esperando tu regreso,
saliste un día a comprar y nunca volviste. Sé que encontraste el
camino a tu casa de origen (el cielo con Dios), pero no alcanzamos a
despedirnos, es por eso que creo que algún día volverás, o si no yo
iré en algunos años más. Espero estés feliz porque estás en un
lugar donde no hay enfermedades ni guerras, por lo que cuentan. Si tú
eres feliz yo también, te amaré siempre, tu madre que no te olvida,
Isabel
|
|
Guille, 22 años, Santa Cruz
de la Sierra, Bolivia
6
de septiembre de 2004
CON
ROPA DE CASA
Un
almuerzo triste, quizás sin hambre, que sólo era interrumpido por
tu risa al ver el episodio de mediodía de los Simpson, Magali a tu
lado, haciéndose a la difícil con el comensal que la coqueteaba,
como querie
ndo darme celos, sin saber que ya no me importa en lo absoluto si me
quiera o no.
Un vaso de coca cola, y la caminata bajo 37 grados mientras miramos
libros envejeciendo lentamente ante el fuego de este setiembre tan
cruel.
Tu mirada alegre en la cámara de mi teléfono, tu foto en mi
billetera, y el brillo de mi vida en ellos, pendiendo de tus dos
manos pequeñas...
Ayer te vi por primera vez con ropa de casa, pantalon corto, solera
de algodón, sandalias hawaianas, tan hermosa, tan incomprensible,
tan lejana, besando a tu novio frente a mi, y yo... yo, amándote más,
haciendo mas grande la herida con un bolígrafo y un pedazo de
papel, mis mil cartas imposibles para ti, Nair...
|
Cartas
Imposibles de septiembre de 2003
|
Martha Hernández,
28 años, Monterrey, Nuevo León, México
4
de septiembre de 2003
SI
TUVIERA NOTICIAS TUYAS
Hola,
últimamente los días han estado muy lluviosos en Monterrey.
Mis gatos corren por los charcos y yo me la paso limpiando sus
huellitas.
He tenido mucho trabajo, y eso me agrada porque mantiene activa
mi mente. La he ejercitado bastante, y en unos meses haré mi
entrada triunfal al mundo profesional. Espero que cuando sea
famosa te alegres por mí, como yo lo haría si tuviera buenas
noticias tuyas.
Te mando un saludo.
Marthita
|
Cartas
Imposibles de septiembre de 2002
| Elizabeth Alvarado,
20 años, Chimbote (Perú)
25 de septiembre
de 2002
ES PARA LUIS
|
| Es para Luis.
Este fragmento, no muy
extenso, no muy corto, que sólo podrá contener expresiones de
amor no muy bellas, no muy frías.
Escribir TE AMO no basta, mas si vieras mis ojos qué sublimidad
esbozan cuando recuerdan tu piel, mas si vieras este tacto que
se encamina a una eterna inspiración a tu imagen, mas si vieras
mi sonrisa ésta que vibra sin cesar al escribir...
Otra vez frente a este papel por ti, y sin ti... Sin ti y con un
amor por expresar... Expresar el amor que ahora lo haré...
Hacer un poema mas no decirlo a tu mirada es un poco
triste, pero el que tú lo leas satisface mi alegría.
|
| Meg,
37 años, Alicante (España)
25 de
agosto 2002
TE
ESPERABA DESDE HACÍA AÑOS
|
|
Nunca he creído en
las "casualidades", aunque sí en las
coincidencias... Manera absurda de llegar a mi vida.
Te esperaba, desde hacía años. Él me dijo cuándo y
de dónde vendrías... yo, me reí. ¿De qué me
hablaba aquél individuo al que solo fui a ver para
pasar un rato con mi amiga, su hija?
Me dijo el momento, el lugar del que llegarías. No te
esperé. Me olvidé de la predicción. Yo, era feliz..
Tenía mi vida, un amor... pero a veces me venía a la
memoria aquél comentario. Pasó el tiempo, mi vida
siguió, mi amor se fue y vinieron otros procedentes
de tu mismo origen. Pensé, tal vez... sea éste. Pero
no, yo sabía que no.
Se fueron, me quedé sola. Y un día, ella mi hermana
querida, esa que vive tan lejos de mí, me dijo...
Negra: alguien tocará a la puerta de tu casa. Cierra
puertas y ventanas... será pronto. Yo, me reí... de
nuevo me reí.
Y, un día, así sin más, en una llamada de teléfono,
escuché tu voz... ¡Hola, soy yo! Ella me dio tu teléfono,
estoy solo aquí, no conozco a nadie... ¿nos podríamos
ver... cuando te venga bien? Sí, claro, ¿hoy? ¡Vale!
Bueno, entonces ahí nos vemos, ¡hasta ahora!
Oye, por cierto... ¿cómo vas vestido? ¡Ah, bien!
Bajaste del autobús a la hora convenida, te llamé,
te giraste... y ahí estabas tú... frente a mí. ¡Hola,
cómo te va? Bien, bien. Vamos, hay alguien esperándonos
para comer...
Ya en mi coche me dijiste... ¿nosotros no nos
conocemos? No creo, vienes del otro lado del mundo. Sí,
lo sé, pero nosotros nos conocemos... Te respondí: sólo
sabemos nuestros nombres, y me contestaste, sabes que
no...
Sí, ya nos conocíamos. Hoy, un año después, sé
que estuviste a mi lado... toda mi vida.
|
|
Cartas
Imposibles de septiembre de 2001
|
No
quise hacerte daño
Chup-Chup,
25 años
(España)
10 de septiembre de 2001
|
| |
¡No quise hacerte daño!
Comprende una cosa Josep, yo te conocí en una época en la que
yo necesitaba tener a alguien cerca, necesitaba un abrazo e
incluso algún te quiero que otro.
Lo siento porque no fui del todo sincera contigo, tendría que
haberte dicho que yo quería a otra persona. Actúe egoístamente,
pero sólo quería empezar de nuevo, olvidarme de él...
Pero el destino es así, y quizás hubiera acabado enamorándome
de ti si él no hubiera vuelto a mí.
Sí, estoy con él ahora y estoy muy bien.
Siento que mis sentimientos te hayan hecho tanto daño.
¡Cuídate por favor!
|
|
Rosas
en el estanque
Pq
Criatura, 24 años
(España)
1 de septiembre de 2001
|
| |
“Rosas
en el estanque”
De
nuevo tú, siempre tú...
¿Sabes?, este es el tema más increíble de todos los que hay
en el cd, escuchándolo mis pensamientos y mi corazón vuelven
al lugar donde ayer yo volvía a ser contigo, al lugar donde
puedo mirarme en tus ojos y sentir cuánto me quieres, al
lugar donde puedo decirte sin palabras cuánto significas para
mí, donde los silencios llenan más que cualquier palabra,
donde mi cuerpo se estremece entre tus brazos y mi alma se
funde con la tuya, tú me completas.
El lugar que es mágico y que quiero casi tanto como a ti, el
que nos une... el mismo que nos separa.
Un último abrazo, largo y silencioso, las lágrimas por la
despedida, por salir de tus brazos una vez más, un último
beso, la tristeza que crece a cada km que hago, a cada km que
me aleja de nuevo de ti irremediablemente. La tristeza del
cuerpo que anhela tus brazos, tus caricias, la tristeza del
alma que se siente incompleta, la tristeza del corazón. Y la
tristeza por saberte triste.
Llego a la esquina de la calle, una última mirada para verte
a lo lejos, ya sin alcanzar tus ojos, tus brazos... pero
palpando la tristeza, la de los dos.
Y ya en la distancia, te siento tan cerca como lo estuviste
ayer, aunque tenga que ser de otro modo, por eso, cariño, no
quiero saberte triste, tú tristeza es la mía, y a pesar de
todo, en el fondo los dos sabemos que todas esas
“casualidades” que nos han mantenido unidos durante todo
este tiempo cada vez más, no nos van a alejar ahora.
No dejes de soñar, cariño, que yo, tu pq criatura, me pongo
de puntillas para abrazarme a tu cuello, para decirte en
susurros que te quiero... no imaginas cuánto.
Y es que, siempre hay algo que me hace regresar a ti...
|
|