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Cartas de otros octubres 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Cada mes iré rescatando algunas de las cartas que fueron publicadas en CARTAS SIN SELLOS en años anteriores. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

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CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS OCTUBRES

2006

Playa Girón, 26 años, Madrid, España

21 de octubre de 2006

 LLENANDO CADA HUECO

Mamá, tu vejez, se mide por el número de retratos que colocas en las estanterías. Primero fue un salón austero. Elegante. Con un lienzo grande en la pared principal, en el que se veía un perro de caza junto a una cesta de fruta. Recuerdo cuando nos mudamos, aunque era muy pequeño. Después colocaste algunos cuadros más en las estanterías. Y las paredes se fueron llenando de portarretratos. Mi primo haciendo la primera comunión, la boda de mi madrina, y hasta una foto posada que Amaya se hizo cuando quería ser actriz. También la mesa, que antes marcaba las líneas de esta sala diáfana, se llenó de una colección de láminas que rescataste del desván. Y fueron tantos los cuadros, que sentiste la necesidad de colocar otra mesa en el salón, cuyo único fin, era sostener un número indecible de fotos, recuerdos de bodas, de comuniones, de bautizos, pequeñas bolsas de caramelos caducados, souvenirs, y unos trofeos que ganó papá algún año.
Tal vez lo digo, porque hace mucho que no nos vemos a menudo, y la realidad que me compongo sobre vosotros, y también sobre la casa, es una película de dos fotogramas por mes, en la que todo lo que cambia, lo hace bruscamente.

Pero sigues llenando con esquineras cada hueco, como si fuera la única forma de conservar los recuerdos. Preservarlos de la grotesca distorsión a la que los somete el tiempo. Y debo decir que estas fotos también envejecen, y la casa se parece sospechosamente a la casa de la abuela ET. Hay muchas reliquias, y cada vez, menos memoria.

   

Mary, 50 años, Santiago, Chile

28 de octubre de 2006

 NO CONFIASTE EN MÍ

Nunca pensé que todo terminaría asi, ahora sé que solo me utilizaste, que todo lo que hubo entre nosotros fue algo pasajero asi como el viento.
Quisiera que todo esto fuera solo un sueño, porque la realidad ha sido bastante dura. Creíste en la mentiras, creiste en alguien en quien jamas debiste confiar, pero no importa, tú lo ves asi bien por ti, no confiaste en mi, no confiaste en mi, ya todo está hecho. Sólo espero que Dios se encargue de todo esto, no tengo nada de que arrepentirme al contrario, agradesco al destino a la vida a ti por haberme dado la hermosa oportunidad de conocerte de saber que existias tú, un ser muy tierno, la verdad es que dentro de las virtudes que puedas tener, tambien hay defectos y uno de ellos es creer en las personas que no debes, siento decirte que si hubo una  persona sincera a la cual has conocido esa fui yo, si, se nunca lo vas a creer pero, amor el tiempo me dara la razon, solo te puedo decir que te ame de verdad y que a pesar de todo aun en mi corazon hay un lugar muy especial para ti. Lamentablemente la vida es ingrata solo te dire por ultima vez fui demasiado sincera contigo, entregué mucho de mi, quizas ese fue un error. No mi amor no fue un error, para mi fue lo mas hermoso que puede vivir estar contigo sentirte, abrazarte, besarte.
Eras mi aliciente para vivir, mi vida estaba llena de ti, mis pensamientos eran tuyos todo para ti, me siento satisfecha de haberte dado tanto. Ojalá mi amor algun dia te des cuenta de la realidad y sepas que jamas me meti en tus asuntos y que todo lo que te dijeron terceras personas fue por hacerme daño, si algo hable entiendeme fue por amor y eso se llama celos, mi vida nunca quise hacerte daño, nunca quise ofenderte, porque, pese a todo el amor que sentia por ti era mucho mas infinito que todo.
No te pido que me perdones, no te pido que olvides el daño que te hice, solo pido que algun dia sepas toda la verdad y te des cuenta quien mintio si la persona en quien confiaste tanto o yo
Bueno querido amor solo queria decirte todo esto para que sepas que existen las personas perversas y envidiosas y tú sabes a quien me refiero, confiaste en ella perdiste una muy buena amiga, que ganaste alguien que te dañará mas adelante y como yo soy una bruja  segun tú, vas a ver como va a terminar tu linda amistad con esa persona.
Con toda la sinceridad, para ti mi niño... un beso
Mary

 

2005

Duliana, 37 años, Comayagua, Honduras

4 de octubre de 2005

TE EXTRAÑO A OCÉANOS

ALSANMAR: 

Hola mi amor en silencio, porque sólo silencio es el que recibo de ti ahora, dónde quedaron las palabras bonitas, todas aquellas caricias, y besos que me diste mientras me hacías el amor, dónde quedó todo aquel entusiasmo, que nos unia, en que lo más importante para ti en este mundo era yo. Qué nos pasó, qué hice para ahora que te llamo solo tu largo silencio me responde. Te extraño a océanos como tu dices, te extraño tanto, tu llegaste a mi vida como el agua a esa plantitas en el verano, yo estaba casi muriendo pero tu me devolviste la vida con esas palabras tiernas, me envolviste en el amor e hiciste que yo creyera en el veradero amor.... pero creo que me equivoqué de nuevo, solo fue una linda temporada en la que fui feliz, si no vuelvo a escuchar tu voz o no vuelvo a ver tus palabras escritas en mi correo, si no me vuelvo a ver en tus ojos, si ya no vuelvo a sonreir por tus cosas que me hacian reir entonces será el fin a esto tan lindo, pero no te preocupes seré feliz con tu recuerdo, porque fue tan corto pero tan especial, nadie como tu me habia demostrado en tan poco tiempo lo que era sentirse asi como me senti yo.  te amo y si te alejas tambien se porque te alejas... gracias por hacerme muy feliz, porque de verdad lo hiciste, estrañaré todos esos bellos momentos... tuya siempre
Duliana... 

 

María, 25 años, Alicante, España

4 de octubre de 2005

LA TRISTEZA DE LA SEPARACIÓN

La noche está demasiado oscura, sobre todo lejos del cielo, cuando subía los escalones que me llevan a mi casa, por ejemplo. Y la lluvia no ha conseguido purificar el aire. Parece que esté incluso más cargado que antes. Y hace mucho calor... ¿qué piensas acerca de esto?
Ah tú, ¿qué irías a decirme si ya no existes? Apenas recordaré esto, tu imagen se alejará como esta breve tormenta mientras queda un verano interminable. Ante mis ojos. Ante los tuyos es todo diferente y quizá brille el sol sin quemar, en tanto te haces con tu castillo... En realidad no podría pensar que hagas mal, porque no es cuestión de lógica lo que juzgue tu actitud, es cuestión de sentimientos. Yo no quería comprender eso, al igual que tú no querías entender ni entenderás por qué cosas me guío yo. Te inventaste unos motivos que das por ciertos. Las últimas novedades de nuestros encuentros resultaban peleas y peleas. De ese modo se gastaba innecesariamente una energía. De hecho, en tu opinión yo la gasté antes. Fue así como perdí la batalla, porque perdí el único combustible utilizable.
Mirando los árboles muertos, el oxígeno que se escapa a donde nadie lo quiere y mi reflejo en el cristal me he quedado sin pensar, solamente escuchando y he escuchado un recuerdo muy vago. Absolutamente nadie va a ver esos dos ojos grandes posados en la belleza de si mismos y deseando algo que ni la mente ni el corazón se atreven a sugerir. No tiene que ver contigo, se trata de algo propio.
La tristeza de la separación es legendaria. Las tierras se dividen en fronteras, las lenguas cambian de un sitio a otro y las opiniones nos dividen ante la posibilidad de aislarnos o de lo más atractivo, unirnos a los que consideramos afines o hacer uso del poder como muleta. No me atormenta el que nada quieras saber de mí, porque eso es aburridísimo. No es tu ausencia lo que vierte la noche más negra sobre mi conciencia, sino el hecho de no haberlo sabido ver antes. Mi búsqueda no ha finalizado y queda rota una conexión donde nunca la hubo. Es cuestión de sentimientos y no me ofendiste, les ofendiste a ellos colocándoles una barrera delante. Me los llevo a otro sitio donde no les puedas hacer daño, pero antes hago, desde la desolada despedida de un juego, una advertencia a tus consumidores. Tened cuidado acerca de donde ponéis vuestras almas, porque anda suelto un hombre que se alimenta de ellas, para dejarlas luego vacías en un rincón, con lo que ya no seréis consumidores sino consumidos. Y ese eres tú, ¿qué piensas acerca de esto? Ah, sí, no piensas nada, porque en mi vida ya no existes. Fuiste el mar en que naufragué. Pero lo que existe ahora en mi vida, son puertos. 

 

Dorian Grey, 35 años, Oviedo, España

9 de octubre de 2005

QUÉ IMPOTENCIA NOS INVADE

Para ti que me quieres más que nadie:
  El jueves viniste a leerme la sentencia de muerte; al principio no sabías cómo hacerlo, primero pensaste en ser fría, después cambiaste la estrategia porque no podías mantenerla, nos mirábamos y se derrumbaba la muralla de hielo que habías levantado; después me planteaste abiertamente lo que hervía en tu cabeza, querías que yo me hiciera el hara kiri que me quitara de en medio y te dejara el camino expedito... yo te oía y sufría pero callaba, fingí una indiferencia que no sentía y te dije que con la razón te mandaría a paseo pero tú sabías que con el sentimiento no; después cambiaste, te hiciste más opaca y yo me ofrecí a dejarte marchar y liberarte de esas tensiones que te asfixian, me fuí y por sms aceptaste mi oferta... Dios mío, qué dolor más insufrible, no entendía cómo podías haberme sostenido con tanta delicadeza para dejarme caer asi y lloré... yo te lloré.
Qué impotencia nos invade nos queremos, nos tensamos, nos hacemos daño pero el hilo invisible que nos ata no se rompe.

 

Anónimo, 38 años, España

12 de octubre de 2005

DESPUÉS DE QUINCE AÑOS

Esto es sólo un papel anónimo y escrito entre mil historias más. Una carta imposible y sin destinatario. Sé que nunca llegará a tus manos entre otras cosas porque yo no quiero.
Hoy decido yo los pasos y mido el tiempo.


Después de quince años, sigo siendo el mismo, aunque más cansado de todo, más herido de todo y más triste de todo.
 Y ya ves,  sigo haciendo las mismas locuras de siempre; mis salidas en bici, las escapadas a la montaña, eso de correr carreras de atletismo o de perderme tres días con la mochila por ahí o andar con las cuerdas escalando alguna pared a no sé cuántos metros del suelo intentando buscar respuestas o acaso haciéndome preguntas incontestables.
 
Recuerdo que queríamos una casa pequeña con ventanas grandes por donde entrara el sol. Amanecer juntos, yo te llevaría el desayuno a la cama; simplemente te adoraba. Simplemente no entendía la vida si tú no estabas a mi lado. Simplemente me sentía  solo y perdido sin ti.

 Recuerdo el poema “tu risa” de Neruda, qué crueldad, el tiempo no solo me quitó tu risa, también me lo quito todo; el rumbo, el norte, los pasos, el camino y hasta las ganas de buscar nada.

 No creas que porque te escribo estoy vivo; ni creas que esto sea un ejercicio de humildad por parte de mi memoria.
No, hace quince años que estoy muriendo un poquito más cada día; aunque no termino de morirme del todo  y ahora solo soy un vegetal que se arrastra pero que no te pide nada. Y no hay orgullo ni nostalgia ni pena en estas palabras. Nunca doy un paso atrás, no retrocedo. Ya sabes: adelante, siempre adelante. Los que se quedan atrás son barridos por la corriente.

 A duras penas voy tirando con un poco de aquí y otro de allá, con despojos que me da la vida, con retales de sentimientos que voy encontrando olvidados por alguien en el banco de una plaza, en las oscuras y solitarias esquinas de cualquier calle de esta ciudad. Algunas líneas de un libro o las notas de alguna melodía suelta al azar.

Recuerdo que los domingos nos íbamos a la montaña a andar hasta que atardecía. Qué lindos aquellos otoños pisando las hojas de los árboles caídas al suelo, ¿estarán todavía en las veredas las mismas piedras que pisábamos? ¿Habrán crecido algo esos mismos árboles que nos miraban?
Cuando llegábamos cansados a tu casa, en tu cuarto escuchábamos música en silencio. Todo un ritual. Aunque hoy te sorprenderías de lo que han cambiado y evolucionado  mis gustos y preferencias musicales.
Pero siempre quedaran en la memoria y en mi corazón  Silvio Rodríguez, paco Ibáñez, Luis Eduardo aute, del que nos encantaba ese directo “entre amigos” también mercedes sosa y su“alfonsina y el mar” y lito vitale con “ese amigo del alma”, o  september de  path metheny, que descubrí para ti; y tantos discos y tantas canciones sueltas como días estuvimos juntos.

Me duele saber que no eres feliz. Alguien me lo ha dicho.
Pero No hay una vuelta atrás posible o imposible que lo recupere todo o parte de aquello. Solo se que perdura vagamente en mi  memoria. En la tuya no lo se. Pero poco importa. Me atrevería a decir que ni siquiera paso.
Ya sabes de la crueldad del tiempo que todo lo gasta y todo lo borra relegando al olvido o a la imposible memoria aquellos retales del pasado que hoy solo son parches y cosidos, Pero No sufras; no te echo de menos. No echo de menos nada de entonces.

Hoy Tampoco  estoy mejor que ayer u otros días. Creo que ni siquiera estoy; si por estar se entiende sentir.
Ha pasado el tiempo y muchas cosas con él. Hasta he perdido ya casi la memoria como consecuencia de mi acostumbrado ritual de borrarme un poco cada vez que puedo.

Octubre, siempre me duele en el alma octubre. El camino aquel, bajo el árbol aquel y tumbados el la hierba del pequeño rincón aquel con niebla y frío y a punto de llover en la tarde aquella en la que podía haber pasado cualquier cosa. Bastaron solo unos segundos para arrastrar este dolor para siempre.

 

Álvaro Contreras, 36 años, San José, Costa Rica

16 de octubre de 2005

A MI MADRE QUE YA NO ESTÁ CONMIGO

A mi madre que ya no está conmigo.

Mamá cuánto me duele tu ausencia, sabía que este día llegaría, pero mamá, no logro superar tu partida. Perdoname mamá, mis actitudes, te hacia ver y saber que te amaba y te amo con todo mi ser... pero mis labios pocas veces dijeron te amo... tuve miedo de decirtelo cuando el fin se aproximaba, pues no podia ni queria que lo vieras como una despedida... aunque los medicos ya daban su diagnosticos... aun guardaba
la Fe y Esperanza de verte bien mamá. Dios me bendijo con permitirme estar a tu lado hasta tu ultimo suspiro mamá. Perdóname si ves brotar lagrimas de mis ojos, pues mi corazon llora de tristeza y de dolor... no me acostumbro a tu ausencia, me siento perdido mamá, sin rumbo, como un barco a la deriva... tú eras mi norte, el motor que me impulsaba a seguir y a luchar... cómo puedo seguir sin ti mamá. Recorro toda mi vida mamá, y en todo momento estas ahí... pero hoy mamá, no te tengo mas, no podré abrazarte... no podré darte de almorzar, ni de cenar... qué hago mamá... prometi no llorar, pero es inevitable, soy un pedacito de ti, y te necesito...

Te amo mamá... y sé que ahora esta mejor, sin dolor, ni sufrimiento... te amo mi muñequita preciosa.

 

Alejandro Mejía, 23 años, Medellín, Colombia

16 de octubre de 2005

ESPERÉ EL TIEMPO ESTIPULADO

Medellín, 13 de octubre de 2005

Cristian...

Anoche cumpli con la cita a ciegas que ambos acordamos, aunque en realidad, más que una cita a ciegas, fue un reencuentro con el pasado, con nuestro pasado.
Supe que estabas cerca, que me mirabas, que te colabas por mi ropa como queriendo hallar en mis prendas, en mis movimientos y hasta en mi nerviosismo, un dato revelador que te explicara por qué tanta magia se condensaba entre nosotros.
Esperé el tiempo estipulado, esperé 20 minutos, luego tome mis cosas y me fui adentrando entre la multitud, tomando el rumbo opuesto que intuia tomabas tú...
Hoy, despues de aquel extraño encuentro, solo me cuesta preguntar, ¿por qué dejaste que el frío me llevara de la mano a la garganta de noche ?

Alex

 

Paz, 47 años, Viña del Mar, Chile

20 de octubre de 2005

LO HICE

Lo Hice

Tenía la canasta de palabras demasiado dulce, era ya tiempo, el clima me avisaba, ...”Decíselo”...

Y le LLamé

Desprendí como un verso la envoltura de cuatro palabras, y su voz me las ha devuelto en un hilo de bordado.

Heme aquí sembrando, heme aquí hilando aquello que he escuchado, pueda que llueva mañana y no aparezca este escrito, pero lo hice, se lo he dicho

“No te he Olvidado”.

 

Humberto, 30 años, La Paz , México

22 de octubre de 2005

NOS ILUSIONAMOS CON COMER DEL MISMO PLATO

HISTORIA DE AMOR

El tiempo pasa y no sé de ti, pienso que todo fue un sueño, el sueño que cualquier enamorado desea vivir, aunque la realidad los supera por mucho, los planes, que no llegan a consolidarse son sólo sueños, sueños, que en pareja son realidad por el instante, el momento en que se vierten, en que se viven.

Me enamoré de ti, como tú de mí, soñamos juntos tantas cosas, una vida feliz, los momentos en común, nada ni nadie los podía imaginar, era paz y tranquilidad al estar juntos, era tocar el cielo y no pensar en nada mas que en estar unidos. Soñamos despiertos como tantos enamorados, creamos un mundo aparte, nuestro mundo, un mundo que era eso, nuestro mundo, no cabía nadie más, nos ilusionamos con vivir una vida juntos, con comer del mismo plato, con amarnos hasta el amanecer.

Quién entiende la realidad cuando se está enamorado, creo que nadie, todos son  planes, y al besar la boca del ser amado uno se transporta y se olvida de la realidad y el corazón, el corazón no entiende de razones ni de compromisos, él solo se encarga de amar.

Estas líneas te las escribo a ti, que fuiste parte importante de mi vida, para mí es como un homenaje al gran amor que nos tuvimos y que no pudo ser, nuestro sueño se truncó, pero vivimos algo realmente hermoso, recuerdas los días que esperábamos la llamada, aquella que nos alegraba el día, que hacia que todo fuera diferente, podía ser un día nublado pero al oír tu voz, se iluminaba todo.

Para mucha gente eso pude ser cursi, pero para quien ama, como nos amamos tú y yo, no, cuando se vertían las lagrimas en la separación, el dolor de la separación momentánea, pero separación al fin, dolía en el ser, las conversaciones maratónicas, no entramos al libro guinness, porque eso era lo que menos importaba, solo éramos tú y yo, la necesidad de hablarnos, de saber el uno del otro.

Reclamos no los hay, más bien agradecimiento a la vida, por permitirme conocer esta clase de amor, cuánta gente pasa en el mundo sin conocer el amor que yo sentí por ti, un amor pleno lleno de detalles, quizás algunos sinsabores, pero es parte de la vida misma, la rosa más hermosa es la que tiene espinas, no la que no las tiene, no fue fácil, tuvimos días difíciles y mucho, pero los superamos.

Por desgracia no terminamos juntos, pero le agradezco a la vida el haberte puesto en mi camino, el haberte conocido y el sentir el gran amor que nos unió, porque en el tiempo que te tuve a mi lado fui muy feliz, deseaba vivir para amarte, amanecer juntos, pero la realidad supero nuestros sueños, gracias vida por la oportunidad de amar a la linda persona que me pusiste en mi camino, aunque ella no fue mi destino, gracias.

   

María, 25 años, Alicante, España

30 de octubre de 2005

EL VIAJERO

Eras un destello de aire. Un frágil y sutil viajero. Y al empezar la mañana, me llevabas de viaje por los mapas de tierras y mares que en tu cabeza se abría. Así fuí conociendo cosas y desterré muchas soledades.
Luego vinieron los vientos y más que aire, te convertiste en tempestad. Yo quisé pararla pero para ello, no usé más que mis pequeñas manos, cosa que te causó risa. A menudo me vieron por los rincones, tímida y callada, no quedando de mí más que el nombre, mientras esperaba que estuviera de vuelta el viajero.
Pero el viajero nunca llegó, pero por suerte mi soledad había oído y escuché protestas atronadoras de tu furia que creía ser justa. No conseguí averiguar de qué se trataba.
Todavía me pregunto qué puede ser, mientras se desliza el silencio en las subterráneas aguas, donde miles de peces tranquilos no saben nada de ese desorden que lucha sobre la superficie.
Muchas cosas han cambiado y así tú ya no sales de casa, los anhelos que te contara son lejanos y la niebla cubre el pasado sin que se pueda ni se quiera recordar qué fue.
Mientras tanto, sonrío y veo llegar a las personas queridas y por eso es que sonrío. Pero aún temo lo que aún pasa, que a veces sin que pueda entenderlo, se cansan de mí y me torturan. Olvidan que sus problemas son suyos y no culpa mía o incluso no tienen problemas y aseguran sin palabras que el problema es mío. Entonces los echo de menos.
Cómo te echo de menos a ti y a otros que ya han partido, pero queda el viaje todavía y nuevos mapas a los que llevar mis alas y anoche averigüé que esa era la imagen que en mí sugería la más mágica de las palabras. Si deseas conocerla te diré que ya te dije, que era algo que buscabas y es que no hay ser humano que no la busque, con esfuerzos o sin ellos. Si no consigues saberlo, piensa en lo que duele si no está, ¿qué es eso? ¿son momentos? ¿momentos felices? Pues ya te lo he dicho. Ay, mi viajero, ¡cómo desapareciste!

 

2004

Cristina, 38 años, Madrid, España

1 de octubre de 2004

ACOMODADA A TU AUSENCIA

 Rafa:
Qué curioso. He leído mi última carta en este rincón secreto y compruebo que he cumplido un año más, pero esto ya lo esperaba, lo sabía... serás eterno. Vivo acomodada a tu ausencia, a no saber de ti a pesar de lo fácil que sería hacerte una simple llamada, pero no me atrevo. Te confieso que no pierdo la esperanza de que sigo existiendo en tu corazón, tal y como tú permaneces en el mío.
Aunque no lo sepas, ayer lograste erizar mi piel con tu recuerdo una vez más. Fue durante el concierto de Luis Miguel, y con una de esas canciones que aún me siguen humedeciendo los ojos... "No sé tú".

Ojalá hubieras estado a mi lado. Te hubiera besado durante dos minutos y medio.

Te amo ojos azules, y como te dije tantas veces, será por siempre.

 

María, Eleanor Rigby, ZuM, Estrofa, Estímulo, Www, Una roca, Clepsidra, 20rLe-kiN03, Amapola..., 29 años, Madrid, España

8 de octubre de 2004

CARTA A PARÍS

 Naufragaba la tarde entre las aguas de ésa tu gran yugular que es el Sena. Las Pléyades sobrevolaban las enormes patas de araña de Notre-Dame, gotitas de sudor en la frente del cielo. Entonces, la luna sacudió mi sueño, confundiéndolo con la realidad. Y ya no fui presencia ni tuve nombre. Toda la rotundidad se sumió de pronto en un par de trenzas que me golpeaban la espalda. El tiempo era sólo una mentira en mi muñeca. Y yo caminaba y caminaba tan alta como tus tejados. Ni más ni menos.

   Hice catarsis antes de llegarte, París; aunque no recuerdo si fue en pleno avión o la semana anterior, cuando apenas te intuía. Y llegué a ti como huracán triste que, a nada que sopla, derriba sin querer. Llegué a ti con los ojos y los pasos abiertos.
   Te recorrí con prisa pero con pausa, y me detuve dos momentos en cada esquina, y subí dos veces cada peldaño. Cada paso, una explosión; como las estrellas de Van Gogh.
   Me empapé de Montmartre, profundo y sencillo como un reloj de sol; el lugar que, sin serlo, podría parecer a ratos el mío. Rompí tres o cuatro corazones y me dejé inventar. Me sumergí en tu olor, olor a óleo, a mantequilla salada y a solo de trompeta. Conté los arcos de todos tus puentes, los árboles de todos tus parques, las letras de todos tus nombres. Y los puentes de todos tus arcos, los parques de todos tus árboles, los nombres de todas tus letras.

   Qué pequeño es el mundo. Y qué amplio el caminar.
 
   Volveré. Para marcharme y regresar de nuevo.

 

Eduardo, 36 años, Quito, Ecuador

13 de octubre de 2004

SOMOS AMORES PROHIBIDOS

 29 de septiembre de 2004

Mi muy querida Mari Cris:

La verdad no sé cómo empezar… Sólo sé que en mí ha nacido un especial y a la vez extraño sentimiento hacia usted.

Se preguntará por qué es extraño. Ni yo mismo lo puedo explicar; es que es un sentimiento que me inquieta, me desespera y a ratos me enloquece y me hace sentir como un niño enamorado por primera vez.

No sé cómo ni cuándo empezó; tal vez cuando sin quererlo me encontré con su mirada, o cuando por primera vez escuché su dulce voz, o quizá cuando nos comenzamos a extrañar.

Yo sé que no está bien porque hay muchas barreras entre los dos; pero no sabe las veces que he tratado de evitar este sentimiento, pero todo ha sido en vano. La necesidad de poder contar con su cariño puede más que mi razón. Mi corazón no quiere saber nada de lógica y como dice la canción: “…¡La conciencia me dice que no la debo querer y el corazón me grita que si debo!”.

Quizá es una locura, algo que nunca debió suceder, pero a veces uno no manda en su corazón. Ahora se que usted me importa mucho… demasiado, y quiero que sepa que la quiero, que miles de palabras no serían suficientes para decirle lo que siento dentro de mí. 

Pero como Ud. me dijo algún rato que somos amores prohibidos, tengo que guardarle mi amor, con la angustia de no poder entregárselo como quisiera; porque así debe ser, pero con el anhelo de que todo este cariño llegue a usted a través de un sueño y con la certeza de que usted, mi linda Mari Cris lo reciba.

Sin embargo tengo miedo que algún día despierte y dejemos a un lado este hermoso sentimiento que nos tenemos; que Ud. me deje de querer o que me olvide, que se enamore de alguien y ya no me necesite. La quiero tanto que no desearía perderla; yo por mi parte, siempre la llevaré pegada a mí, muy en el fondo de mi corazón, en donde se quedará para siempre.

Con amor:

Quien más la quiere en el mundo: Su corazón

PD: Ud tiene una gran parte de mi corazón, por favor no me lo devuelva. 

 

Erik Sthena, 23 años, España

13 de octubre de 2004

AQUELLOS DÍAS EN OPORTO

 Miro hacia atrás de reojo, sin querer girarme por completo por miedo a ver más allá de ti. Entiendo que los meses se precipitan sobre nosotros, y me recuerdas a un río en otoño. No olvidaré aquella noche en la que me mudé a tu cuerpo, aún dolorido porque el Sol se había reído de mí. Aquellos días en Oporto, tu maleta en mi coche y 74 fotografías digitales fueron los testigos de una unión silenciosa, un pacto que aún hoy no he podido descifrar. He dejado de hacerme preguntas, ya he visto suficientes señales en la montaña que hacen tus costillas mientras duermes en el suelo. Y mientras me extraño de mí mismo cada día, te veo empujando la puerta blanca de nuestra casa y siento acercarse unos hijos que son tuyos y míos. Y por estas cosas consigo aguantar cada día, y no me muero en la oficina ni creo que exista el tiempo perdido. Y lo único que necesito es toda una vida para hacerte ver que te quiero, que quiero estar siempre junto a ti y convencerte para que no  me dejes nunca. 

 

Piera, 19 años, Viña del Mar, Chile

13 de octubre de 2004

SUEÑO DE UNA MANO ELÁSTICA

 SUEÑO DE UNA MANO ELÁSTICA

Quisiera que mi mano se alargara por infinitos kilómetros…

Si.
Si mi mano tuviera esa elasticidad inexistente, me llevaría hasta tu pelo.

Con la misma anhelada elasticidad,
te acariciaría los cabellos oscuros, suaves y ligeros.
Aprovecharía la oportunidad de rozarte la cara, de perfilar tu nariz y taparte los ojos cansados, de calmar tus labios silentes, abrumados.

Desearía que mi elástica mano también tuviera ojos,
Para no olvidarte,
para recordar como duermes y para mirarte la cara sintiendo mi mano en tu pelo
(O tu pelo en mi mano)

Quisiera también que mi flexible y elástica mano tuviera una boca,
Para susurrarte en la piel,  cara y  pelo
Para limpiarte de un soplido todo lo que no ha pasado desde que no te tengo
Y todo lo que no pasó mientras te tuve
Y todo lo que sin tenerte, pasó…
Y todo…

Desearía que mi plástica mano detuviese el reloj que te acompaña,
Que de un golpe frenara el segundero que enloquece tus minutos y
te llevara unos segundos más lejos… mientras yo hace esos minutos
que espero las noticias que trae mi mano de tus segundos convexos

y no duermo…

¡Cómo me gustaría!
Que las fibras elásticas de mi elástica mano pudieran hacer todo aquello,
Que no sea un vano pensamiento, ni un recuerdo de tu pelo

Pero…
La elasticidad (real) de mis manos, se limita sólo a escribir,
Hay barreras en el tiempo, en el espacio, en el silencio…

¿Y si tu mano sí lo fuera?
¿Vendrías a  buscar mi mano para que calmase tu pelo?

 

Joan Lindez, 40 años, Barcelona, España

15 de octubre de 2004

VUELVO A ESTAR ALLÍ

Pop, pop, pop, pop... se oyen a lo lejos los motores de las barcas de pesca. En verano los pescadores se hacen a la mar antes de que amanezca, a las horas en las que el calor estival se desvanece y la brisa corretea por las calles, colándose por los balcones, acariciando la espalda del que duerme, ondeando ligeras las cortinas de las casas de verano.

Aquella madrugada de agosto me despertó el runrún del motor de una barca de pesca. Sobresaltado dejé mi cama y corrí al balcón como se corre a los ocho años. Y allí me encontró mi abuela, con la cabeza sobre las manos apoyadas en la barandilla, temblando y, según ella me contó mucho tiempo después, con la mirada perdida entre la tenue luz de aquella barca y el rojizo amanecer del Mediterráneo.

6 h de la madrugada de octubre, 14. Vuelvo a mi casa por la carretera que bordea el mar. Es de noche y no amanecerá  hasta pasadas las 7. La brisa barre el interior del automóvil, me mantiene despierto, me empuja a seguir por el camino de la costa dejando atrás la carretera que me lleva a casa. Mientras amanece.

Treinta años después vuelvo a estar allí, debajo del balcón de la casa de verano, buscando el mar. Y su brisa me acaricia y me estremece como lo hiciste tú esta noche. Y sé que este instante quedará en mis ojos, que ya es parte de mí, parte de aquello que uno no olvida.

Quiero que seas el mar.

 

I., 39 años, D.F., México

18 de octubre de 2004

REFLEXIONES COMPARTIDAS CONTIGO

 Hola Gerardo.  No tengo nada de inspiración. Pero eso no me impide decirte que disfruto estos instantes cuando estoy pensando que existes.

 Lamento mucho las muestras de indiferencia que tienes conmigo, creo que te vale gorro el que te llame, te escriba y necesite verte. De todas maneras así me gustas.  Pablo Neruda escribió:  "Me gustas cuando callas, porque estás como ausente".  Yo en cambio tengo la mala costumbre de soslayar las indiferencias de mis seres queridos y por eso los amo más. 

 No. No creas que te estoy reclamando.  Ni te estoy amenazando.  Nunca lo haré contigo.  Tú estás en otro vértice de mi ánimo.  Eres mi confidente y te lo comento para que sepas que no pasa nada.  Lo que sí debo admitir es que me gusta ponerte en la misma frecuencia de mis sentimientos y que éstas son sólo reflexiones compartidas contigo.

 Cuando algo no me sale bien procuro analizar en dónde estuvo la falla, pero no me enojo.  He notado que somos diametralmente opuestos.  Tú en tus actividades y yo en un torbellino.  Tú en tu seriedad y yo en el des...orden.  Tú en lo concreto y yo en lo extenso.  Tú en la sobriedad y yo de merolica.  Tú en la discreción y yo en los exabruptos.  Tú en mi corazón y yo en tus pies.  Tú en la ubicuidad y yo en el saltimbanqui.  Tú en el cielo y yo en las nubes.  Qué cosa.  Cuanta disparidad....  y a pesar de todo eso... cómo me gusta estar contigo.  Cómo me gusta escucharte.  Cómo me hace feliz tenerte en el teléfono.  Cómo me gusta.... que no me peles.

 Cuántas tangentes y nada paralelo ¿o sí hay algo que nos identifique? Porque a veces me llega la duda ¿no estaré ya en el límite? ¿Será preciso que deje de distraerte? ¿Tal vez has sido demasiado caballeroso y no me dices que te deje de "moler"?...

¿Qué pasaría si dejara de escribirte, de verte, de hablarte? Verás: a mi me vendría una especie de sentimiento agudo. Me dolería mucho tomar esa determinación y se me rompería el corazón. Procesaría ese sentimiento en un día y en los tres siguientes emprendería el Plan Inmediato de Reacción Psicológica. Este PIRP (que acabo de inventar), me ayudaría a olvidar y ya.

Dime Gerardo, ¿te gustaría? Lo único que quiero es no (no) ser una tipa indeseada. Me aterra la idea de cansarte. Prefiero "perderte" a tiempo para que me recuerdes con afecto pero sin traumas. Después de todo, tú para mi eres un regalo de Dios que he puesto en el lugar más sublime y bello de mi ser: mi alma. 

Eso fue lo que me salió de las ideas. Pero te advierto: significas mucho para mí y te escribo y te llamo para sentirme cerca.  Eso es todo. No hay nada de fondo. Quizá te pude haber escrito un montón de ideas diferentes pero no, no se dio.  Estoy acostumbrada a ti y así me siento muy bien.

Sólo me falta escribirte ¿Gerardo, quieres ser mi novio? ...pero eso ya no lo haré porque nosotros estamos mucho más allá del bien y del mal.  Todo pasó, todo está en paz.  (Ganas, debo reconocerlo, no me faltan) sin embargo todavía no estoy tan loca. Además, eso creo que ya no se usa. Y en todo caso, no te lo pediría, lo tomaría.

Espero no haberme pasado de chistosa. Ya sabes como soy de irreverente. Y como no me tomas en cuenta, pues lo hago yo con todo y sus riesgos. No me arrepiento porque te adoro Gerardo.

 

Erik Sthena, 23 años, España

18 de octubre de 2004

MIRO LA ACERA MOJADA

  Las tardes en esta oficina, que no dan más que el cielo gris o una acera mojada a través de la ventana, me hacen pensar si hay algo que merezca la pena.
Tú mereces la pena, cuando apareces doblando la esquina cada noche dirección a mí. Cuando sueltas mi cintura para apagar el despertador de madrugada y regresas con un beso. Cuando me preguntas si te quiero un poco.
  Las otras cosas, ésas son las que me hacen dudar. Las voces que me da el animal cada vez que algo no le sale bien, tanta carretera y tantas horas todos los días sin un sentido, al menos uno que se deje ver.
Y por eso, por las tardes, miro el cielo gris, que más gris no podría verse desde aquí, o miro la acera mojada, y pienso en ti, y creo que esa es la razón, la única visible, por la que aún puedo seguir.

 

Joan Lindez, 40 años, Barcelona, España

18 de octubre de 2004

LAS SOMBRAS DEL SALÓN DE MI CASA

 Barcelona, 15 de octubre de 2004

Anchelina, sigo echándote  de menos.

7 h del viernes, 15.  Como cada mañana apuro mi café tumbado en el sofá intentando despertar, haciendo balance de lo que me duele y lo que no, escuchando el noticiero de la radio. 
Pero hoy es un día diferente. La bolsa, el tiempo, el fútbol... me traen sin cuidado.
No me duele nada.

Desde la penumbra de esta mañana de otoño contemplo las sombras del salón de mi casa y el perfil de sus objetos. Se muestran cálidos, confidentes, como los compañeros incondicionales de uno.
Y en la penumbra me pregunto como se quedará mi casa después de tu partida. Si llegará la mañana en que me diga que, como yo, te echa de menos.

 

Paz, 46 años, Viña del Mar, Chile

23 de octubre de 2004

ÁSPERAS PALABRAS

Ásperas Palabras

Ásperas palabras sólo para ti tengo, disculpa pero necesito alisarme, necesito sentirme suave, lisa, limada. Tu frase de semillas dentudas, duelen.

¿Dónde quedó nuestro arroyo de frescura?

 

Pingüinito, 36 años, D.F.,  México

23 de octubre de 2004

AHORA QUE PIERDO

Para Tissha

Viendo estas cartas me doy cuenta de que no soy el único que pasa por momentos difíciles al perder a la persona amada.

Al mismo tiempo me doy cuenta que la soledad es la que me rodea en estos momentos y la ausencia del ser amado se siente más.

Mi amor, sé que no leerás está carta y sólo me pregunto ¿por qué no lograste entender todo lo que siento por ti? En estos momentos sólo sé que te amo y me duele mucho nuestra separación.

Cuando se pierde a un ser querido y amado por fallecimiento es muy difícil y doloroso; y también lo he experimentado. Ahora que pierdo a la mujer que amo el dolor es tanto que siento que me han arrancado una parte de mí.

Respetaré tu decisión de está separación a pesar de tanto dolor que siento. Lo mismo que te dije lo digo para mi. Aun con el dolor que ambos estamos sintiendo la vida continúa y eso es lo que haré.

Dices que no te entendía; yo siento que fui la única persona que te entendió y nuevamente por entenderte es que me duele que nos separemos.

Mi deseo es que te levantes pronto del dolor que sientes, que Dios te guíe y que encuentres la paz y felicidad.

Te amo.

Quien hasta hace unas horas era solo tuyo: pingüinito.

2003

20rLe-kiN03, 28 años, Madrid, , España

3 de octubre de 2003

A, E, I, O

A,E,I,O. Cuatro personas. O,I,E,A. Cuatro rostros dispares confluyendo en un solo silencio: el mío. El mismo que voy a atragantar, aquí y ahora.
   I, por una vez en tu vida: deja de llorar. Seguramente lloras tanto para no ver las lágrimas de los demás. Así consigues una excusa. No llores, no te preocupes: nunca vas a quedarte solo. Sabes muy bien que no podrías soportarlo, así que, no lo dudes, te las apañarás para encontrar otro hombro al que destrozar a base de mostrar cuánto te destroza él a ti. Aunque sea mentira. Eso hiciste conmigo. Eso seguirías haciendo si yo lo permitiera. Pero, sorprendentemente para mí, me defiendo. Ya no me afectan tus mentiras ni el dolor que me das. Nunca me viste; ahora ya no hace falta. No llores; aprende. Buena suerte.
   E, te lo he dicho todo. Aunque tú lo supiste mucho, mucho antes. Mi mirada es escrutadora -así la definiste, ¿recuerdas?- pero se desarma irremediablemente cuando cae en esos labios llenos de curvas, en el flequillo que quise y no osé apartar de tu frente, en tus ojos enredados en los míos, en los besos que me anudaste en las manos... El secreto que hemos construido tiene sabor y ansia de volcán. Es un sol: da la vida, pero su calor puede llegar a quitarla. Eso es lo que tanto te asusta. Y, ¿sabes?, yo también estoy muerta de miedo. Pero sé que dos miedos que se abrazan se arman de valor. Yo, por mi parte, soy valiente al menos para querer serlo. Aprendo más. Sueño mejor. Tú decides.
   A, no sé si eres la persona que más me ha visto; lo que sí es seguro es que eres la que más me ha mirado. Incluso cuando yo no me daba cuenta, nada más nacer. Cuentan que la noche y el día eran tan diferentes entre sí que nunca se saludaban. Hasta que a alguien se le ocurrió coserlos: los pies del día al flequillo de la noche; los talones de ésta al cogote del alba. Y así, a fuerza de unión, se percataron, casi a la vez, de que ambos estaban llenos de lo mismo: de tiempo. Por curiosidad, ¿quién nos cosió a nosotras? Un abrazo, mamá.
   Y a ti, O, es absurdo hablarte. Absurdo porque me lees el pensamiento, las pupilas, los poros... Absolutamente nadie se me empotra más que tú. Absolutamente nadie lo logrará jamás. Porque se nos eriza el vello al mismo tiempo, porque palpitamos a la vez y nos enamoramos de los mismos sueños. Cuando yo desfallezco, lo hago en tus brazos; y si tú tropiezas, caigo yo.
   Por todo lo que hemos respirado juntas, porque moriremos de la mano, he decidido darte una tregua: sonreírte de vez en cuando. Y recibir a cambio una sonrisa. Te doy la vida. Créetela.

 

María, 23 años, Alicante, España

7 de octubre de 2003

EN MI RENCOR, BUENAS INTENCIONES

Todo está hecho de gelatina. Tiembla ese suelo que pisas. Esa delicia, es una cárcel. Esa música agradable es un martirio. Esa noche tan bella es abominable. Esa esperanza de diversión es un fastidio. Ese mar de aguas tan azules es un manantial de lágrimas. Ese beso es el sello de tu desgracia. Esas palabras de aliento son miserables. Bajo este gran sueño se esconde una daga. En ese abrazo hay un adiós. En esta fiesta, duelo. En ese cielo milagroso lo que se oculta es una tormenta. En esta ventana de recuerdos pintan la más agria de las melancolías. En ese semáforo verde sólo hay una oportunidad perdida de pasear con un amigo. En esta planta que huele tan bien hay un veneno. En mis buenas intenciones, rencor...
Y en mi rencor, buenas intenciones. En ese veneno un nuevo jardín. Al cruzar el semáforo, encuentras a alguien que te quiere al otro lado. En esta melancolía hay una obra de arte. En esta tormenta duerme la ansiada paz. Tras este duelo hay nacimiento. En ese adiós hay un nuevo hola. Esa daga rompe los obstáculos que aún impidan cierto trecho del camino. Esas miserables palabras son tan sólo un bumerang. La desgracia de ese beso es el preludio de una alegre vida juntos. Esas lágrimas son las señales que te orientan a otros mares. Este fastidio será la más celebrada de las fiestas. Esta noche horrible va a ser una noche cantando sin fin entre estrellas y promesas de una mañana. Este martirio de música me descubrió las más bellas notas musicales. Esta cárcel me hace ser más libre al salir que el que no se encarcela. Este suelo se transforma en una alfombra mágica. Y todo esta hecho de esperanza porque volveré a ti.

 

Amaya, 30 años, Un lugar en el mundo, España

7 de octubre de 2003

NO ESTOY TRISTE

5 de octubre de 2003

No estoy triste, Iván, pero esta mañana, aún acostada con los ojos abiertos, pensaba en ir a tirar algunas migajas de ilusión a las palomas del parque; si llego a los sesenta años será a lo que me dedique, siempre y cuando me queden ilusiones. Diablos, este parque no tiene palomas.
No estoy triste, Iván, pero esta mañana, la lluvia golpeaba la ventana del cuarto con violencia, como si quisiera traspasarla para arrasar los últimos recuerdos felices que en él dormitan, llenos de arrugas.
Hoy te escribo desde la tristeza que no es tristeza de un domingo cualquiera, uno más, que en breve finaliza. Al fin respondo a tus siempre lindas cartas; es estúpido pretender estar a tu altura y como tantas otras veces, esta carta es reflejo de la insatisfacción habitual que respiro.
Lo siento, pero no estoy triste.       

 

Gali, 41 años, Barcelona, España

27 de octubre de 2003

QUERIDA MAMÁ

Querida mamá:
Voy a retomar esta conversación donde la dejamos, ¿recuerdas?
 25 de octubre de 1989, eran las diez de la mañana cuando te llamé por teléfono para decirte que iba a la consulta del ginecólogo porque tenía un retraso de unas semanas y posiblemente estaba embarazada; te pusiste nerviosa y muy contenta, ya te querías venir a cuidarme y todavía no era seguro, tus últimas palabras fueron "llámame cuando lo sepas seguro y se lo diremos a tu padre, un beso".
Pues sí mamá, estaba embarazada y hoy tienes una nieta de trece años a la que pusimos tu nombre y a la que te hubiera encantado conocer y ver crecer si aquel maldito coche no te hubiese arrebatado de nuestros brazos, eras tan joven...

Te quiero.

2001

Nostalgia de tu pecho

Teresa, "muchos" años

(España), 20 de octubre de 2001

 

 

Cada vez que me sobresalta el silencio, la nostalgia de tu pecho me asalta; ese pecho que nunca supo cobijarme y que quizás por eso me daba esa dulce e irrepetible calidez.

 

A John Lennon

Eleanor Rigby, 25 años

(España), 9 de octubre de 2001

 

Absorta en el cielo, como cada noche, escudriñaba la radiante luna, que me hacía cosquillas con sus dedos de plata.
   De pronto, oí un ruido a mi espalda: sentado en la butaca de mimbre, un hombre. Un hombre delgado, de aspecto triste y ojos pequeños. La melena lacia y descuidada le caía sobre los hombros, y las redondas gafas parecían emanar de su nariz. Me observaba serio, pero con una mirada tan acogedora que se esfumó de mí cualquier atisbo de desconfianza. Además, me resultaba tan familiar...
   - Hazme un retrato - su voz vibró a mi alrededor, confundiéndose con la penumbra.
   Hechizada, coloqué un lienzo sobre el caballete, esparcí los colores en la paleta, y comencé a pintar. Mi mano se movía extrañamente rauda y segura, ni siquiera se detenía cuando mis ojos se alejaban para estudiar el rostro.
   Entonces ocurrió: miré sus ojos...y vi delfines jugando con las olas; de la comisura de sus labios brotaron caballos al galope; en su mejilla, unos niños compartían un gran pastel; en su cabello se había posado una paloma a la que un hombre ofrecía pan; y, justo allí, en el pecho, un par de enamorados paseaban cogidos de la mano.
   Todo estaba en paz. Todo tenía sentido.
   Para cuando terminé el retrato, la habitación se había llenado de luz.
   Se levantó y extrajo una flor del bolsillo de su traje blanco; me la entregó.
   - No dejes que te digan que fue un sueño - me susurró, justo antes de desaparecer.

   Lentamente, mis sentidos fueron regresando a la noche que habían abandonado; pero ya no era de noche: una mañana risueña se había colado por la ventana.
   Impulsivamente, miré al caballete: no había ningún lienzo allí, ni rastro alguno de pintura. Tampoco había nadie en la butaca de mimbre...
   No. Todo había sido un sueño. Sólo un sueño...¡maldita sea!...pero, ¿qué era lo que tenía en la mano?...una flor. La flor que él me dio.
   Y entonces reí. Y supe que esos niños y su enorme pastel, y los delfines en el mar, y aquellos caballos salvajes..., todos, eran reales. Porque mi flor era real. Y porque no fue un sueño.

   Dicen que has muerto, John; pero se equivocan: vives.

A John Lennon

 

 

CARTAS ABIERTAS DE OTROS OCTUBRES

 

Jacky, 36 años, Santiago, Chile

15 de octubre de 2006

DÓNDE QUEDÓ LA MUJER

Dónde quedó la mujer

Esta carta la escribí hace dos años, y no ha cambiado nada, la soledad me ahoga como nunca antes, necesito hacer algo.

Si tuviera que explicar en este momento lo que me pasa tendría que comenzar diciendo que no estoy conforme con lo que estoy viviendo, que me he dado cuenta que pasado los años y viendo que quizás materialmente  he logrado muchas cosas y que he tratado siempre de hacer lo correcto ante Dios y mi familia, pero aun así me siento vacía. Todos continúan sus vidas sin importar que a mi la rutina me está matando. Lo que más me importa lo que mas quiero no tiene que ver con lo material sino con la comunicación, con saber de los sentimientos e intereses del otro.
Estoy ya cumpliendo treinta y cuatro años, mis hijos están demostrando sus intereses y veo que en no mucho tiempo ellos emprenderán el vuelo y yo he dejado de recibir lo que como mujer creo merecer y no lo resisto; no deseo envejecer muerta por dentro, siento que no tengo en la persona con la que decidí emprender esta vida el refugio que necesito y me siento demasiado sola y no lo soporto y me ahogo y creo que estoy en un punto que no sé a donde voy a llegar. Los lugares, las personas que antes me servían de escape creo ya no están con la misma forma de antes. Me siento tan alejada de aquellos que antes sentía les importaba.
Recuerdo que cuando tenía apenas quince años me sentía tan plena a pesar de los problemas, tan enamorada y ahora me pregunto cuando me deje de sentir así, cuales fueron las razones que me llevaron a huir de las caricias, de las demostraciones del afecto que tanto necesito ahora; y los recuerdos me llevan a tantas ofensas, a sentirme tantas veces como un objeto de deseo nada mas; es lo que creo  inevitablemente me llevaron a construir una muralla de protección que ahora no puedo romper, porque no confío, porque no quiero seguir sufriendo ofensas o bien no permitir que se metan dentro de mi para seguir doliéndome.
Y esta depresión me está matando, nunca me había sentido tan lejos de Dios como me siento ahora con tan pocas ganas de seguir luchando, siento que los deberes me empujan a continuar vegetando en esta vida.
Tal vez nunca llegue a recibir aquello que necesito, porque he perdido las esperanzas que los que deben reflexionar, tal vez nunca se den cuenta que esta no es vida. Cumplir por cumplir, vivir por vivir no tiene sentido. No se ahora cómo superar esto, no sé si vale la pena continuar con todo igual o darle un quiebre asumiendo que cualquier cosa que haga tendrá fuertes consecuencias para los que me rodean y  para mi  y por eso siento miedo de moverme y por eso estoy estática muriéndome de angustia.
He esperado  en estos días inútilmente una señal, una palabra, un gesto que me demuestre  que aunque quizás por un tiempo las cosas serán diferentes o que al menos se den cuenta que esto que me pasa no es solo un ataque de locura como muchas veces me lo han hecho sentir sino que realmente comprenden que mis sentimientos también importan que hay un verdadero deseo por conocer a la mujer que hay en mi y que siento hace ya mucho tiempo he dejado abandonada; no deseo seguir contemplando cómo día tras día se apaga lo poco que va quedando de ella. 
  De que vale lograr y lograr si no he podido disfrutar de un hogar, de un poco de amor sincero. No puede ser que a la edad que tengo no pueda volver a sentirme viva. No quiero ya seguir sintiéndome así, debo tener una salida.
  (...) 
Y me pregunto cuándo voy a superar estas depresiones si las cosas no cambian aunque muchas veces lo he pedido casi a gritos he tomado muchas veces decisiones que no me han llevado a nada y sigo marcando el paso lo que para mi tiene mucha importancia para él no tiene ninguna; y así muchas cosas que me tienen cansada. La vida me exige seguir, por mi, por mis hijos, para comprenderlos, para cuidarlos porque es mi deber, porque están bajo mi responsabilidad, aunque muchas veces me sienta frustrada por darme cuenta que lo que he sembrado no ha rendido todos los frutos esperados, pero son mis hijos y los amo y comprendo que no debo esperar recibir de ellos mas recompensa que su cariño si desean dármelo. Por eso digo si vale la pena seguir caminando con alguien que está sólo en el papel pero no en lo interno, sin que podamos acompañarnos como pareja, si cuando seamos viejos diremos como los matrimonios antiguos que todo debía ser así.
Me pregunto cuanto tiempo pasará antes de poder superar esto, porque de lo demás ya no espero nada, porque su técnica es hacerse el idiota hasta que las cosas se calmen y así evitar la conversación y yo tengo que comerme todas mis frustraciones porque a nadie le interesan. Y me veo escribiendo esto y me lleno de rabia pero aquí estoy y lo más probable es que no haga nada más que llorar un poco y continuar con mi círculo vicioso.
Y esa es mi explicación que no deseo seguir dando a todos mis estados.

 

Ximena, 47 años, Viña del Mar, Chile

21 de octubre de 2006

HACER SONAR LAS PULSERAS

Me gusta llegar porque desde mi camino todas las luces rojas van de vuelta a casa, hay una quebrada y un océano y aunque estén frente a frente las embarcaciones que están allá lejos en el puerto no parecen vanidosas. Regreso feliz si basta que tome el bolso para hacer sonar las pulseras.

Un saludo a Viña del Mar.

 

Mar, 34 años, Madrid, España

18 de octubre de 2005

MI DÍA

  MI DÍA

Hoy hace un día precioso, gris, fresquito, lluvioso y me siento bien, muy bien, tranquila,  sin ninguna presión, relajada, agusto. Mi estado de ánimo es inmejorable, no estoy triste ni eufórica, simplemente me siento bien, sin más, seguro que por muchos motivos, o por ninguno. Es genial sentirse así, voy a disfrutar estos momentos tan poco usuales y absolutamente maravillosos. Voy a vivir mi día.

 

Santos, 42 años, España

19 de octubre de 2005

EL NIÑO REPUBLICANO

  El niño republicano
                 Un día cualquiera, a una hora cualquiera, de pronto, escucho en la radio que ha muerto Eduardo Haro Tecglen. Salgo a la calle y compruebo que todo sigue en su sitio: es  día de mercado, la gente va y viene, como si nada ocurriese. En realidad, nada ha ocurrido, pero, por unos momentos, uno siente que esa noticia le hace tambalear, por unos momentos me invade una rara sensación de orfandad, no sé si es tristeza, si sé que es vacío.
                 Hace algunos años, en la presentación de su libro “El niño republicano”, dijo esta frase: “es menos doloroso escribir que guardar”. Dicha por Eduardo, para mi tenía una gran significación; no dudé en aplicármela, pasó a ser una especie de máxima que regía, y aún sigue rigiendo, mi incontinencia epistolar. Siempre que me asalta la duda de si merece la pena escribir, considerando que lo hago por una extraña mezcla entre necesidad espiritual y entretenimiento, me viene a la mente esa aseveración, despejándose cualquier atisbo de duda.
                Esta mañana, recordaba una oyente en
la SER , parafraseando a Eduardo, que él se definió como raro, enamorado y rojo, tres adjetivos para recordarle, tres adjetivos para emularle.

 

Elizabeth Alvarado Cordoba, 22 años, Chimbote, Perú

3 de octubre de 2003

 

EXCLUIDA

Equivocarse de nuevo en el amor es demasiado hiriente, creo que a veces me siento como una frágil azalea sobreviviendo en el polo norte.
No sé qué hacer y qué decir cuando surgen por ahí preguntas del amor.
Hasta he llegado a pensar que amar es privilegio de pocos .Y Dios me ha excluido de ese privilegio.

 

Nadie, 29 años, Montañas, Perú

1 de octubre de 2003


   MIENTRAS UDS. Y YO...

Saben, amigos, hoy escribo porque me da la gana, porque los veo ahí sentados tras sus muchas preocupaciones, tras sus muchas sonrisas, tras sus muchas trampas y falsedades, tras sus muchas maquinaciones, tras de mí mismo.
Podría decirles y Uds. quizá lo sepan: nadie pidió venir a este mundo, nadie quiso que mataran a su padre bajo las montañas de su andino pueblo, al lado del río aquel donde jugaban bañados de alegría y esperanza, cómo se iban a cruzar por sus mentes la desdicha y el adiós, quién iba a decirle que más tarde lo harían culpable hasta de la muerte de su padre, no basta llorar para calmar el alma, no basta ni sobra el tiempo, a veces le dicen: ¡pronto pasará! ¡asi es la vida! Nadie quiso que su madre lo quisiera tanto, nadie quiso que la olvidara, nadie le dijo que nadie más lo amaría nunca, nadie quiso mirar por sus ojos tanto la vida, nadie quiso sentir el adiós como una bienvenida.
A pesar de vivir tan poco Uds. y yo, nos faltaría tiempo para jugar a las escondidas en su vida.
Quién asegura una sonrisa en su cara mañana.
Quién asegura una lagrima esperanzadora.
Por qué habría yo de leerlos si ni siquiera saben escribir.
Mientras Uds. y yo nos engañamos
a querernos mucho
nadie quiere a los que nadie quiere,
mientras Uds. y yo nos "ayudamos"
quién ayuda a los que queremos.
Saben amigos,
les escribo porque me da la reverenda gana
de decirles lo mucho que los quiero,
lo mucho que quiero que nos ayudemos.
Nunca pisen el alma de un muerto por favor.

 

(Índice de Cartas Imposibles)

 

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