Un lugar de encuentro para los amantes de las palabras, de la correspondencia, y de la comunicación sincera.

(Página Principal)

 

Cartas de otros mayos 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Cada mes iré rescatando algunas de las cartas que fueron publicadas en CARTAS SIN SELLOS en años anteriores. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles)

 

¿Quieres enviar una carta? 

Haz clic en el buzón y lee las recomendaciones. 

 

CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS MAYOS

 2006  

 

Andrés Espinosa, 24 años, D.F.,México

4 de mayo de 2006

NUNCA COMENZÓ

Esta carta va dirigida a Adriana.

Siempre es difícil despertar de lo que parecia un sueño, sobre todo cuando tienes fijadas todas tus esperanzas en una persona.

Pero me hubieras hecho menos daño al principio cuando te dije que te amaba, me hubieras dicho que no podia ser correspondido, pero le diste falsas esperanzas a mi corazón, jugaste conmigo, y no se vale, sé que yo no soy la mejor persona del mundo, ni lo pretendo ser, pero si soy quien más te ama.

Me pides honestidad y tú no eres honesta. Que queda, seguiré con mi vida, espero que seas feliz con ese patán que esta junto a tí. yo por mi parte continuaré con mi tristeza infinita, te sacare de mi corazón, de mi vida, de mi mente.

Gracias por todo lo que compartimos, creeme fui feliz mientras duró.

Este es el fin de algo que tal vez nunca comenzó.

 

Anna, 21 años, San Nicolas de los Gza., México

4 de mayo de 2006

EN CARTAS SIN ENTREGAR

Hoy como días anteriores solo he pensado en ti, y como era de esperarse muero de ganas de verte, hablarte y hasta robarte un beso; pero sé que no lo haré más que en mis sueños.
En este momento estoy imaginando como llegar a saludarte, pero sé que el problema es tener el valor para hacerlo y no la forma en la cual lo haga, me pongo nerviosa solo con verte y no quiero imaginar como me pondré al hablarte.
Para ser honesta creo que me he enamorado de ti (un amor platónico), y me da miedo e ilusión (tal como se siente el enamorarse por primera vez), las mariposas en el estómago no están ahí se fueron a la cabeza (eso es peor).
Por un minuto quisiera saber si sabes que existo y que me llenas la vida de ilusión, que me arrancas suspiros y sueños, que te escribo cartas (aunque no te las de), que veo películas, escucho canciones y leo poesía solo pensando en ti; que el color de mi vida es  el color de tu nombre, que no veo mi reflejo en el espejo sino el tuyo, que no verte me hace mal.
Te diré que te amo solo en cartas sin entregar, te diré que te amo solo en el momento que sé que no estas, gritaré a los cuatro vientos que esto que siento por ti es amor y que es lo más grande que me ha pasado, que tiemblo de miedo solo de pensar en que talvez mañana no te veré.
Es tan extraño estar escribiendo que TE AMO y gritarlo al mundo y aún así no poder saludarte, simplemente no poder decirte HOLA.
Te amo...

 

Anónimo, 19 años, España

6 de mayo de 2006

PERDÓN POR VARIAS COSAS

A sabiendas de que nunca serán tus ojos los que repasen estas letras, hoy quiero decir algo que nunca antes había dicho.
Quiero pedirte perdón por varias cosas.
Perdóname por haber llegado tan tarde a tu vida. Perdón por creer que era a mi a la que amabas. Por decirte una y otra vez lo mucho que deseaba estar contigo. Por confesarte en nuestras más íntimas conversaciones que llegué a deshidratar a  mi cuerpo por no tenerte cuando más te necesitaba.
Perdóname por haber estado ahí, a tu lado, cuando tan solo has hecho un chasquido de dedos.
Perdóname por solo haberte deseado a ti, y a ningún otro hombre más.
Perdóname por haberte buscado en otros hombres, en otros ojos, en otras palabras, perdónalo por que no he llegado a conseguirlo.
Perdóname por haber invocado a la muerte cuando era el único recurso que me quedaba cerca. Por haberte mentido al decirte que verte era de lo más sencillo cuando me costaba explicaciones por todos los lados para poder disfrutarte tan solo unos minutos.
Perdóname por haber cometido tantos errores creyendo que eran los mayores aciertos que estaba realizando en mi vida.
Perdóname por no haberme ido de tu vida cuando el destino me puso un cartel de “prohibida la entrada” en la tuya.
Quiero y necesito tu perdón por todo esto que fueron logros y que ahora tan solo son lamentaciones y arrepentimientos. No queda más...
Siento todo lo que he hecho para nada. Creyendo que sería algo productivo y comprobando con el tiempo que lo único que ha resultado ser ha sido un llanto humillante.
Échame de tu vida. No me dejes encerrada en ella. Tan solo déjame salir o darme la vuelta. No quiero estar más aquí, ¿por qué me obligas a seguir a tu lado?
Enamorada de un lobo con piel de cordero. Intentando despellejarte casi sin que te des cuenta y resultándome imposible descubrirte totalmente. 
Sintiéndome tu cenicienta y tu mi príncipe, mi malvada. Todo a la vez.
¿Por qué? Vete de mi vida. No quiero que estés en ella. No quiero volver a saber nada más de ti. Me haces daño, ¿es que no lo ves? ¿Es que estás tan ciego que no aprecias que mi cara ya quedó marcada con lágrimas de fuego?
Mi vida ha cambiado, mi persona no es la que era, y ahora tan solo me aferro a un posible futuro.
Por favor, déjame vivir la vida que me corresponde. Esta no es, y tú lo sabes. Si verdaderamente me amaras la mitad de lo que yo te amo a ti, me dejarías irme. Me dejarías volar y buscar mi propia felicidad aislada de la tuya. Tengo que hacer mi vida. Tú no entras en ella, y yo en la tuya solo en un segundo plano.
Ya no más lágrimas, no más esperas a causa de tus palabras, porque ellas son las únicas que han mantenido todo esto en pie, vivo. Tus palabras.
Solo quiero ser feliz…  Tú quieres serlo también y soy partícipe de que lo seas pero por favor… que no sea a costa de mi felicidad. No me quites más vida de la que ya te has llevado. No te lleves estos años que son los más maravillosos. No te los lleves, déjame vivir, déjame buscarme. Se que estoy ahí pero... asustada, sin querer salir por miedo a que vuelvas a hacer daño a la persona más sensible que hay en mi.
Ábreme esa puerta, esa ventana, ese agujero diminuto, ¡lo que sea!  Solo algo por lo que yo vuelva a ver una pequeño radiación de luz…
Te voy a querer toda mi vida. Solo pido quererte sin sufrimiento por el no tenerte...

 

María, 26 años, Alicante, España

6 de mayo de 2006

Y SI TE ACERCABAS

Bonita sonrisa... bonito rostro, por siempre joven... me dijiste que habría de ser como en el cuadro, pero sin muerte, sin sangre, sin arrepentimiento, ni palidez, ni temblores... ¿Cómo pude alejarme cuando aquella vibración bajo los tambores dijo todo lo que necesitaba saber?
Y si te acercabas, salían sol y luna al mismo tiempo, sin que fuera probable dejar de patinar, de moverse sonriendo, en un eterno sábado por la noche.
Con el pelo siempre diferente, como diferentes nuestros segundos bajo el arañazo de la vida, con miradas cada vez más imposibles de encontrar y con encuentros cada vez más reales en los sueños, me preguntaba... me preguntaba en qué lugar está esa persona que recuerdo sin saber quién es.                                      

Mientras llega el momento de buscar algo nuevo bajo lo nuevo bajo la noche, aunque siempre prometo madrugar nunca soy capaz. Y cada día se escurren en el reloj de arena que forma mi cuerpo, las gotas de aliento que se llevan mi vida, deslizándola por mis caderas.
Cada vez que te veo, sé que tu juventud se acerca, y no me importas en el fondo más que un anhelo infantil, tu joven rostro se alejará sin que en mi mundo se sepa el paradero de tus sonrisas que nunca tuvieron palabras.
Bajo el perfume del inconsciente de la mitad de mi ciudad, en el momento de las aventuras felinas, con mi cuadro bajo el brazo, pero sin inventar ningún tipo de tragedia, camino recordándote sin recordarte a ti, sino a ese zumo azul que un día me quitará la sed para siempre, cuando ya no necesite dormir jamás...

 

Victoria, 32 años, Haedo, Argentina

6 de mayo de 2006

SIETE MESES

Nicolás
Nicolás, siete letras que unieron nuestros mundos, igual que esos siete meses que te tuve conmigo.
Cortos siete meses Nicolás. Apenas siete meses te presté un lugarcito en mí, para que crecieras, para que te formaras, para que te nutrieras de mi propia sangre…y cuando estuvieras listo para salir, un mundo de colores se abriera ante ti, ese mundo que yo misma te estaba preparando.
Siete meses estuviste en ese lugarcito oscuro y chiquitito pero a la vez único y maravilloso, porque fue tu mundo, tu único mundo…
Siete inolvidables meses que entrelazaron nuestras vidas para no separarnos jamás. Siete meses. Tan solo siete meses duró tu estancia acá. No me digas que te alcanzó. No tuviste tiempo para sonreír, para jugar, para abrazarnos y querernos tanto.
No entiendo por qué tuviste que irte tan pronto, cuando apenas empezábamos a conocernos. Será que tal vez, no supe cuidarte lo suficiente, no supe darte lo que necesitabas…
No sé bien qué es lo que pasó, por qué extraña razón te fuiste así tan rápido.
No puedo comprender cual fue el motivo de tu partida, pero por alguna razón no te alcanzaron las fuerzas.
Si, no tuviste fuerza para gritarme que no te gustaba, que te molestaba.
No tuviste fuerza para enfrentar este mundo de acá.
No tuviste fuerza para gritarme que te dolía, que estabas sufriendo, que te estabas muriendo…
¿Por qué Nicolás? ¿Porque me dejaste ese lugar vacío?
Será tal vez que no pude escucharte.
Será tal vez que no supe escucharte.
Me hubiera gustado tenerte más tiempo conmigo, todo el tiempo… Saber el color que elegiste para tus ojos, para tu pelo, para tu piel.
Me hubiera gustado acariciar tus mejillas, que imagino gorditas como las mías.
Me hubiera gustado abrazarte, alimentarte, cuidarte, protegerte.
Me hubiera gustado que conozcas este mundo que mamá te estaba preparando, un mundo de sonajeros y batitas de algodón. Un mundo de ternuras y ositos de peluche. Un mundo distinto al que conociste. Un mundo de colores, que era el mundo que le correspondía a tus cortos siete meses.
Me gustaría poder entenderlo, poder aceptar que vos no imaginaste el mundo de acá, creer que no te dolió, que no sufriste, que estuviste bien, siete meses felices.
Me gustaría poder comprender y aceptar que fue lo mejor para vos.
Pero no puedo Nicolás. Perdoname. No puedo.
No puedo no llorar, no puedo no sufrir.
No puedo porque soy tu mamá. Una mamá que te soñó y te sueña. Una mamá que te tuvo siete meses en su vientre, esperando ese maravilloso día, el del nacimiento, que ya nunca va a llegar.
Una mamá que pensaba todo el día en vos, que armo su vida con vos.
Una mamá feliz de que existas.
Una mamá. Tú mamá. Que te estaba esperando y te amaba.
Vas a tener que perdonarme este egoísmo. Vas a tener que perdonarme esta necesidad de tenerte, de abrazarte. De saber que dependes únicamente de mi.
Vas a tener que perdonarme Nicolás, que no pueda aceptar que te hayas ido.
Y vas a tener que perdonar a mamá. Porque no soy un superhéroe. Necesito llorar y gritar.
Nicolás, dejame imaginarte, dejame soñarte. Dejame que te lleve siempre en mi corazón. Se que de esa manera no te vas del todo, vas a estar siempre conmigo. Porque yo en mi corazón tengo un hijo, un hermoso bebé, que se llama Nicolás.

 

Faby, 28 años, cercana a la playa, México

8 de mayo de 2006

MI PRIMER DÍA DE LAS MADRES SIN TI

Mami, se acerca la fecha... 10 de Mayo ... Día de las Madres, mami no quiero vivir ese día sin ti,  quiero pasarlo dormida, encerrada, brincarlo del calendario, mi primer día de las madres sin ti. Este año no te compre un regalo, no te podré abrazar, ni dar un beso, ni felicitarte, ni decirte que eres la mejor mama,  y no solamente este día te voy a extrañar, sino que este día, la ciudad estará de fiesta festejando a las mamitas, y yo no te tendré a ti.

Yo te extraño todos los días desde hace 5 meses cuando te fuiste, siempre te hablo, te busco, te pido que me escuches y que me ayudes a seguir adelante mama, te pido que me hagas saber de alguna u otra forma  que estas bien, en paz, aun así yo no dejaría de recordarte , de añorar estar contigo, daría todo por volver a verte, por escuchar tu voz, me conformaría con eso, con que existiera y pudiera marcar un numero  telefónico del cielo y poder hablar y platicar contigo, ¡hace tanto tiempo que no platicamos mama!
Siempre creí que estarías conmigo muchos años  y cuando yo tuviera mi primer hijo me enseñarías  a cuidar un bebe, así como nos cuidaste a mis hermanos y a mi., pero te fuiste tan pronto, aun no entiendo porque si teníamos un millón de cosas por hacer

Perdóname mami si ahora te das cuenta de las cosas que hago y  no te gustan, las hago para sentirme un poco mejor, buscando algo de felicidad en este mundo, y es que nunca pensé que papá se iría detrás de ti algunos meses después,  todo paso tan rápido, y en 5 meses, me quede sola sin ti y sin papá, pienso definitivamente que con mi papi Dios si se equivoco no debió llevárselo, porque él era el que iba a estar conmigo, no sé por que Dios  me quito a las únicas dos personas que me querían incondicionalmente, que me aceptaban tal y como soy sin ningún reproche,  lo único que me consuela saber es que ustedes dos están juntos, y que nos cuidaran a mis hermanos y a mi.

Dile a mi papi que también lo extraño mucho, que lo quiero, solo que esta carta la dedique a ti, porque este día de las madres me atormenta, ese día haré lo mismo que todos los días, cerrare mis ojos, pensare en ti, te diré una y mil cosas y también que eres La mejor mama, que te quiero mucho,  que te necesito,  y que le doy gracias a Dios por los padres que me dio en esta vida, aunque ahora deba tener resignación para vivir sin ustedes, y me esta costando mucho hacerlo, así que te pido que me ayudes para tomar la mejor decisión en mi vida, te extraño hoy , te extraño siempre, y estoy segura que el  día que yo me vaya de este mundo se que podré volver a estar contigo y con mi papi  y sentirme otra vez una niña pequeña entre ustedes.

Te amo preciosa
Gracias por ser mi mami

Tu hija
FABY

 

LNA, 35 años, París,  Francia

8 de mayo de 2006

NO ESTÁS ENAMORADO DE MÍ

Hola,

Unas cuantas letras para decirte que me siento tan sola estando a tu lado, que me gustaria poder vivir sin buscar siempre tu aprobación, tu cariño, tu atención.
Hace casi 17 anos que luchamos por nuestro matrimonio y la verdad es que siento que más pasan los años y más lejos estamos el uno del otro...
Durante mucho tiempo guardé la esperanza pero creo que ya no la tengo, creo que ya llegué a una conclusion (a la cual siempre me negué) y es ésta :
¡No estas enamorado de mi! Claro me quieres como uno puede querer a un amigo pero no me amas como a tu esposa...
Dime entonces qué puedo hacer...
"Se me olvido otra vez que sólo yo te quise"...

 

Paola, 20 años, Barranquilla, Colombia

13 de mayo de 2006

NO NECESITO FLORES

La verdad que no sé cómo se empieza una carta de despedida. Quizás será porque nunca me despedí de nadie. Ya sabes que no me gusta decir adiós. Pero hoy amándote como te amo tengo que irme. Supongo que en el fondo de tu corazón ya sabes el porqué. Hace tiempo que te dije que mi vida necesitaba un cambio, que mis días aquí encerrada en casa, esperando una llamada, se hacían cada vez más imposibles de soportar. Yo jamás te pedí nada, siempre di sin esperar. Pero soy una mujer de 20 años que desea otra vida. Quiero alguien que me dedique su tiempo, que sus buenos y malos días los comparte conmigo. No necesito flores que laven culpan ni excusas que llenen vacíos. No pretendo que hagas nada por mí, ya pensé bien las cosas. Tú tienes la vida planeada, tienes esposa e hijos que nunca vas a dejar, por más que a diario me jures que algún día lo harás. No hacen falta mentiras, yo sé bien que eso jamás pasará. Te conozco hace 4 años y la mentira se te da muy bien. No, no pienses que te acuso, yo he sido parte de este juego, yo acepté las reglas y soy tan culpable como tú. Pero hoy deseo otra cosa, quiero algo más que pasión a escondidas y regalos caros. Quisiera que me cuidaras cuando me enfermo, hacerte una comida rica y que te quedes conmigo toda la noche. No deseo más un par de horas de sexo y luego adiós, te llamo luego. Mi alma y mi cuerpo de mujer necesitan otras cosas. He empezado a valorarme y me he dado cuenta que puedo amar y me pueden amar a plena luz, sin escondites ni mentiras. Seguro que a esta altura de la carta estarás pensando que loca estoy, que ya me voy a arrepentir y volveré a pedirte perdón. Pero no es a ti a quien debo pedir perdón, es a mi misma y quizás a tu mujer, no lo sé. Siempre pensé que ella sabe todo, pero es tan cómoda como tú. No me busques, me voy lejos y no pienso volver. Tengo el valor suficiente para soportar lo que viene. Sé que voy a llorar y quizás hasta alguna vez quiera volver. Pero lo que me espera es tan maravilloso que no lo entenderías. Tu egoísmo y machismo no te permite ver más allá de tu sexo. Esta que te ama y dejó de vivir durante 4 años se va. Dejo las joyas y algunos otros regalos en su lugar. Nada te he pedido jamás pero hoy se me antoja pedirte solo una cosa. Que mires más allá de tus narices y que aprendas a valorar a tu familia. Dale una oportunidad a tu mujer, ella es tan mujer como yo y seguro es capaz de darlo todo por ti. No seas cobarde y por favor piensa en tu familia. No te doy las gracias por nada, por que nada me diste. No espero tampoco que me las des. Yo di lo que quería y no me arrepiento. Sal de tu encierro mental y enfrenta la vida como es, ¿OK? Me voy el avión sale en algo más de una hora y no quiero perderlo. Quizás te recuerde, quizás no sé. Tal vez lo que me espera sea duro, pero es mi decisión y es lo que cuenta. Si pudiera expresar la sensación de libertad que me llena el alma, es como si saliera de la prisión. Como si viera la luz del día después de la oscuridad eterna; pero no lo entenderías. Adiós, se va mi avión y me espera la vida.
PD, ¡¡¡nunca prometas lo que no puedes cumplir…!!!

 

Anónimo, 19 años, España

13 de mayo de 2006

EL SILENCIO ME ACERCA A TI

Las palabras se me terminan. Por más esfuerzos que hago por indagar en este diccionario mental, me resulta dificil encontrar nuevas palabras que no haya usado ya. Es curioso... Las palabras se me acaban, la mente se cansa, el cuerpo se agota pero los sentimientos me siguen avanzando.
Estoy como anestesiada. Necesitando ese aparato que me reanime este corazón y con el que no cuento. ¿Olvidaste que sigo aqui? Mi alma me recuerda contiuamente que sigo viva, que sigo esperándote. Anhelando ese momento de poder estar a tu lado. Cuántas cosas me gustaría decirte... Cómo me gustaría poder abrirte mi corazón y que de él volaran todos estos sentimientos que aqui llevo guardados desde hace más de 500 días...
Seguirás ajeno a ellos. Como a todos mis sufrimientos. Tan solo me sostiene el silencio. Este silencio que con el tiempo ya se ha hecho respetar. Ya no me molesta el sonido de la nada. Es lo único que desafortunadamente me acerca a ti y me hace sentirte cerca. A veces, cuando mi desesperación toda el infinito, desorientada corro en busca del aire. Él me ayuda. me hace sentirte. Pensar que ese aire que hace unos instantes me ha rozado a mi será el que minutos más tarde te roce a ti. Imagino que son tus manos las que secan mi cara y a la vez me acaricias para decirme que está aqui, a mi lado. Que no te gusta verme triste...
Es algo que me alivia. Pero no lo puedo evitar, te contesto con el alma diciéndote que por favor no te vayas más, que te quedes solo un poquito cerca de mi, que me acompañes hasta que el cansancio me duerma.Hasta que el sueño coja las riendas y mate al sufrimiento.
Pero te vuelves a ir. Te vas donde te corresponde por naturaleza y yo termino por morirme lentamente en mi soledad.
Sin sentirme nada, tan solo vacía y hastiada de todo.  Ni si quiera una persona con el derecho de desahogarme. Amarte es el mejor premio que me ha podido dar esta vida. Pero el mayor sufimiento que me ha impuesto la eternidad.

 

Yol, 45 años, Zaragoza, España

18 de mayo de 2006

SI TÚ ESTÁS EN OTROS BRAZOS

Ésta es la carta que nunca me atreveré a enviarte y posiblemente las palabras que no me atreveré a decir. Pero en estas horas previas a volver a verte, siento un nudo en mi corazón, en la garganta y en el estómago. Fuíste el detonante que prendió una mecha mucho tiempo preparada, el valor que me faltaba para romper una relación que no caminaba hacia ningún lugar.
La vida, que siempre nos sorprende... guardaba una noticia que nadie esperábamos. Una enfermedad.
Ahí estabas tú, con tu fuerza para sostenerme, con tus ganas de luchar porque a mi ya no me quedaban. Confié, luché, sobreviví. Y ahora, ahora hacemos planes, mejor dicho, haces planes porque yo no me atrevo. Tengo miedo cariño, mucho miedo. Sé que hay alguien en tu cabeza, no sé si también en tu corazón, que te está apartando de mi lado. No quiero parecer una desequilibrada, porque no lo soy. Soy una mujer enamorada, muy enamorada. Sé que ella va a volver a nuestra ciudad, sé que si tú al fín eres feliz con ella, yo me moriré. Porque no voy a luchar. No más pruebas, no más médicos, no más medicación. El único motor de mi vida eres tú. Y si tú estás en otros brazos, yo ya no hago nada aquí.

 

Eva, 23 años, Buenos Aires, Argentina

18 de mayo de 2006

PAPI, ¿ESTÁS?

Papi, ¿estás?
Muchas veces entré a este sitio para escribirte algo y al final nunca lo hice.
No sé si sabras esto que te voy a decir, supongo que sí, espero que sí..
Desde que te llegó la muerte mi vida se derrumbó. Culpas del destino, culpas de los otros, culpas tuyas, culpas mias...
O, mejor dicho, mi vida no se derrumbó. Mi vida dejó de existir. Y ahora tengo "esto" que me toca vivir. Y que me gusta tan poco.
Aunque nunca fui una enamorada de la vida, esto es peor de lo que en mi peor pesadilla soñé alguna vez.
Cuántas veces quise morirme sólo para poder volver a abrazarte. A decirte "papito", a que me des un beso.
Siempre temí tu muerte, porque creía que sin vos moría yo, que sin vos no iba a poder y que simplemente me iría a las vías de tren más cercanas, o me tiraría a mi último vuelo por la ventana más alta que encuentre.
Que tu peor pesadilla se haga realidad es lo más horrible que te puede pasar. Y me pasó.
Pero igual estoy acá, y todavía no se muy bien por qué ni para qué. Pero estoy viviendo.
Después de tu muerte, pensé que nada tenía importancia. Pero es al revés, lo poco que tengo me quita el sueño, y desespero ante la idea de poder perderlo.
Ay papi! Si pudieras volver aunque sea un ratito y decirme que todo va a estar bien, abrazarme y dejarme apoyar mi cabeza en tu pecho una vez más.
Si pudiéramos tener una charla más. Si pudiera escuchar uno sólo de tus consejos otra vez...
Papito mio cómo te extraño.
Abrazame aunque yo no me de cuenta. Hablame al oído aunque no pueda escucharte. Haceme sentir que estás conmigo como siempre. No me sueltes la mano. Este mundo me devora y sola no puedo.
Quedate conmigo papi, cuidame, hasta que podamos encontrarnos otra vez y ser felices allá, como lo fuimos acá.
Un beso y que descanses

 

Playa Girón, 25 años, Münster, Alemania

20 de mayo de 2006

POSTAL PARA ANITA LA FRIOLERA

POSTAL PARA ANITA LA FRIOLERA

 Anna, es azul la tarde. Y verde bajo la sombra teñida de un alcornoque en Essenplatz. Aquí, la brisa, hace que el ruido de
la Ciudad se parezca más a una bicicleta, o a las pisadas ágiles de una atleta sobre la broza caída de un roble viejo.
 El verano indaga ya en las tardes de domingo, dejando ver, un año más, los primeros besos en los parques. Sucede aquí, y sucede también en Zacatecas, que los jóvenes se besan todos en los parques.
 En ese instante me pregunto qué cúmulo es el Amor. Y ese pájaro inmóvil en la rama sombría, se pregunta: ¿Existe vida antes de la muerte? Y sobre todo: ¿Fue antes el huevo que la gallina?
 
 Y así pasa la tarde junto al Jardín Botánico.

                              Münster, 14 de mayo.

 

Rebeca Flores, Ciudad de México, México

20 de mayo de 2006

EN ESTA ABRASADORA PÁGINA DE VERSOS

<Cito textualmente las estrellas...> (Cintio Vitier)

Sentada en la terraza del Café del Mundo, leyendo a Cintio, pensando en ti, oyéndote decir, escuchando la tarde propagarse en tu palabra, en este mundo mío que tan dulcemente nombras. En este retrato de la plaza como tela de pintor, en esta abrasadora página de versos. Desde este café te digo, desde estas palomas sembradas de agua, me deshago en ti cuando te llamo amor, en lo claro y en lo oscuro, cuando te digo mano, raíz. Vivo de ti, la luz de esta tarde adquiere tu perfil, la línea de tu nariz. Doy testimonio de que estás aquí, en ese sonido, en el humo caliente del café, en el viento atravesando ese árbol mayor. Así de cerca estás, sé que me miras, porque me das colores, siempre un rato más, me das sitios de luz, el misterio de tus finísimas palabras, una constelación en cada abrazo. Me llenas de cantos, de un profundo crepúsculo que no acaba. En este paraíso posible (que también me das) me llegas como navío, con esencias desde lejos, soles de agua, pasos ciertos. Son tus razones esta algarabía de la plaza, sé cómo nombrar cada cosa que hay en ella, tú me das el nombre exacto.

Tu rebecaflores en Coyoacán. 

 

Santos, 42 años, España

28 de mayo de 2006

CARTA A MI PADRE

Carta a mi padre: 4 años sin tu presencia física.
                           
           De niño me encantaba sentarme cerca para escuchar tus conversaciones con los amigos, con la familia, con los vecinos, eras un conversador empedernido. Esos 17 años, durante los cuales estuviste bajo el dictado de tu enfermedad, no mermaron en mí el recuerdo y las sensaciones de hablarte y escucharte. Algunas personas no pudieron soportar verte en ese estado de aparente apatía. En todo momento traté de explicar, a quien quiso escucharme, que si bien tu enfermedad te había bloqueado, en parte,  la capacidad para desenvolverte oralmente como siempre lo habías hecho, sin embargo, el brillo de tus ojos y la certeza de que algunos asuntos no dejaron de interesarte jamás, me llevaban a mantener contigo pequeñas charlas, no muy prolongadas, pero con la suficiente fuerza como para ser consciente de que, a pesar de la maldita enfermedad, tu ilusión por vivir jamás decayó. Recuerdo que en cierta ocasión, tras demasiadas insinuaciones que me llegaban en el sentido de que te encontrabas en un estado vegetativo, recurrí a esas cartas al Director que, tú sabes, tanto me gusta escribir: escribí una carta que titulé “Pedro el casillero, vive”; y sabes una cosa, vivías entonces, en toda la dimensión de la palabra, y vives ahora, porque estás presente en las almas de todos los que nunca te olvidaremos; pero, una personita, la más pequeña de tus nietas, es la que más te nombra, ¿será casualidad que a ella le encante conversar?

 

2005

 

Anónimo, 22 años, España

3 de mayo de 2005

TÚ ME CUIDABAS

Sonaba el despertador... odiaba ese sonido, implicaba separarme de tu lado, volver a mi cama y seguir durmiendo en ella... Me costaba tanto levantarme... siempre me pasaba de la hora, por suerte mis padres no se enfadaban, sabían que estaba contigo, que tú me cuidabas, me "cuidabas"... Solías hablarme mientras dormía, pensando que no te escuchaba, me encantaba hacerme la dormida y sentir tus caricias mientras creías que no las sentía, escuchar tus palabras mientras creías que no lo hacía...
No te echo de menos, pero si a veces quiero escribir, eres lo único que me inspira...

 

Pata Palo, 26 años, Valencia, España

3 de mayo de 2005

HE SOÑADO CONTIGO

He soñado contigo.

  De pronto otra vez allá, corría a estar contigo porque no tenía mucho tiempo. Pero me ha despertado el gato. Así que ni en sueños.
 La verdad es que ayer jueves me encontraba bien. Por nada en concreto, pero de buen humor ya de buena mañana. Así que, animado, resolví algunos asuntos de mi web antes de comer, animé a un amigo decaído en un paseo por la tarde, recibí contestación del tio del kung fu para entrenar al volver a casa y  pasé un rato agradable con mi primo, ya por la noche. Lo que se dice un buen dia, vamos.
 Estaba controlando más o menos la situación cuando de pronto veo que me habías dejado un mensaje en el msn. Un vuelco del corazón, las manos sudando y la duda de si seguirías conectada.
 Pero mi gozo en un pozo. Sí, seguías ahí, pero por poco tiempo.
  Espero que tu padre esté bien. Pero en el fondo deseaba que volvieras a conectarte...
  Me preguntaba que habría sido de ti todos estos dias. Y empezaba a pensar que al fin y al cabo me había ilusionado por una causa perdida y que tú lo tenías bien asumido.
 No significo mucho para ti, y es normal. Ni siquiera debería estar yo así, pero así son las cosas.
 He pensado mucho al respecto. Quizás trates de mantenerte distante y... mierda, es que estas muy lejos... no tiene sentido esto que estoy escribiendo.
 Lo que quiero es hablar contigo de una jodida vez y aclarar las cosas. Quiero saber que pasa por tu cabeza, sea lo que sea.  Sí, que ha sido bonito pero es imposible. Lo que sea. Que me construyo castillos en las nubes, ok.
 No me encuentro bien. Ésto es una verdadera putada. Quisiera tener la posibilidad de conocerte màs.
 Me planteo muchas cosas. Si fuera posible vernos, ¿me dejaría arrastrar por ésto que siento? Sí joder, claro que sí. Uno se puede llegar a sentir más o menos cómodo solo, libre y demás, pero ...cuando se conoce a alguien como tú, todo eso, flap, desaparece. Si es que ya no te hablo de noviazgo, si tan sólo fuera tu amistad, sería tan valiosa para mi. Porque yo paso mucho tiempo solo, y me sentía tan cómodo contigo...  Podríamos ir al cine juntos, pasear sin destino, leer poesía, hablar sin parar, reirnos de todo ...y mirarnos, cogernos de la mano, besarnos despacio....  Ah, me pierdo...
 No puedo evitar llorar. Soy demasiado emocionable. 
 Y vuelven a sonar las canciones tristes. I float alone, one day, olvidado...
 Si hay alguien ahí arriba se lo está pasando en grande tocando las clavijas adecuadas.
 Tengo que ser fuerte. Tomar las riendas y asumir que la vida es así. Irme a Europa solo y buscarme la vida de una puta vez. Pero no quiero olvidarte...
 Dios mio, qué películas me monto. Debes estar alucinando.
  Supongo que lo que ha pasado es que empiezo a sentirme otra vez persona, al margen de mi ex y que has aparecido en el momento adecuado, justo en primavera. 
 Qué poca cosa somos. Un montón de artificio vistiendo a unos simples animales instintivos.
 En fin, calma. A respirar hondo y para adelante, joder.
 Debería sentirme contento por lo que hemos vivido juntos, por breve que fuera, lo que has despertado en mi y ser un poco adulto.
 Pero me vienen a la mente tantas tonterías... como los poemas cursis sobre amores efímeros, los de los solitarios rescatados de su triste vida, los que hablan del lugar que el destino guarda para dos almas gemelas...
 Si es que... no tengo remedio.
 Así que bueno, me despido ya.
 Te envié cartas sinceras al principio, pero ahora me siento un tanto ridículo. No me has contestado apenas. Y sí, ya sé que tienes tus propios problemas y andas muy ocupada, pero bueno, es que me da la sensación de que todo esto te desborda, y con razón. Así que voy a parar, que uno también tiene su orgullo. 
 Así que como esta carta no te va llegar, aprovecho para soltarlo todo y me atrevo a pegarte algo que escribió mi corazón aturdido nada más regresar del viaje.
 
  Hace un mes me levanté
 y era un tipo gordo,
 bajito, con bigote,
 traje, chistera  y bastón.
 
  A los quince dias, o no sé cuando,
 fui un joven que salía a correr.
 
  Una tarde, ya todo sudado,
 al darme cuenta de que anochecía
  me detuve a contemplar la luna
 y me encendí mi último-primer cigarrillo.
 
  Hoy no me he mirado al espejo
 
    pero me siento viejo.
   Y llevo adidas.
 
   Y fumaría,
    pero no debo.
 

 Hoy, hoy creo que te quiero.

 

Isabel, 20 Años, Almería, España

7 de mayo de 2005

HE APRENDIDO A SER PACIENTE

Almeria, 3/5/05

Buenas noches,

    Vuelvo a escribirte, pero esta vez lo hago con una sonrisa en los labios, me ha costado muchisimo trabajo pero al final he entendido que de nada sirve el tiempo que pierdo pensando qué pasará mañana, si te recibiré con los brazos abiertos o por el contrario giraré la calle cuando nos crucemos.

    Prefiero disfrutar contigo cada conversación, cada mirada, cada caricia, contigo he aprendido a ser paciente con el tiempo, a esperarlo sin desesperar.

   Gracias por todo, mil besos

                 isa

 

Anónimo, 29 años, Valencia, España

7 de mayo de 2005

TE ASUSTASTE

Hola, ya que no he podido contarte nunca cómo me senti aquel fin de semana, no sé si por orgullo o por enojo te digo que aquella tarde seguramente fue la mejor de nuestras vidas, aquella tarde fue el destino el que por medio de palabras cruzadas decidieron comenzar una historia de amor vencida, por miedos infundados.
No pienses que quise cortarte las alas... sólo necesitaba quererte un poco mas... tú te asustaste y todo lo que me habías querido preferiste hacerlo desaparecer en fracciones de segundo, me dejaste helada tras una sonrisa ridicula. No he llorado por ti nunca pero... no he dejado de recordarte... Espero que seas feliz y que el amor no te asuste.

 

Jorge Alberto, 37 años, México, México

10 de mayo de 2005

ME MARAVILLASTE

Aquella tarde que te vi en el autobús... me dejaste maravillado... no sé si fue que subiste en el momento preciso que en mi mente nada había... o te relacionaba con las letras de aquella melodía que dias antes habia cantado con tanta insistencia...
Fuiste ese ser que me dejó estupefacto... tus cabellos... tu forma de caminar tu figura grácil y la sencillez de tu vestir... hasta cómo tomaste asiento.
Te amé en el trayecto aquel... quería correr hacia ti... y decirte que eras Tú...
la Mujer que habia deseado toda mi Vida... no sé si intuiste algo... pero volteaste y me lanzaste una mirada... me turbaste... me sentí desnudo... ¿pero que te hizo voltear hacia mi lugar ?..aún no lo sé... pero me maravillaste... me maravillaste.
Cuando  bajaste... caminaste como los propios angeles... te vi como te deslizabas en el pasillo... ahi escuchaba... Yo.."I´LL BE SEEING YOU"... parecía muy acorde con tu partida.... no se donde te vería.... pero lo que si sé... que te quedaste en mi corazón...
¿Te veré algún día?..te sueño cada noche... te deseo en cada Mujer que veo... gracias por estar en mi vida... gracias por ser Tú... porque me has hecho muy feliz.
Espero verte de nuevo algún día.

 

Susana, 32 años, Aranda de Duero, España

10 de mayo de 2005

SENSACIONES

SENSACIONES
   Entre el bullicio de la gente, en un mercado medieval, son mis primeros recuerdos de ti, cuando acudí con mis padres, como mercaderes de aperos de labranza. Venías de un maravilloso pueblo celta, tu amabilidad y capacidad para hacerme reir, así como tus ojos verdes, hicieron lo demás.
   Pasaron los siglos y nos volvimos a encontrar, una noche, sola entre un monton de gente, viniste a mi, todavía recuerdo tus jeans y la camiseta amarilla que vestías, volví a reir contigo, con la sensación de que todo formaba parte de una vivencia anterior.
   Abrí mi caja de los mimos, te dejabas querer, me pusiste trabas, aun así lo intenté con todas mis fuerzas, fuí tu princesa, pero no me entero, nunca aprendo, no escucho lo que se espera de mi. Recuerdo cada instante que pasé contigo, me gusta tu conversación, tu presencia, no tu tristeza, ahora siento que no supe llenar tu espacio.
No hay jueces ni culpables, sólo dueños de heridas.
Solo soy una chica que quiere amarte y que la ames.
No supe ver las señales de despedida que hacía la luna y sigo queriendo donde nos quisimos, en el corazón. Escribo estas lineas, con lágrimas en los ojos, en la puerta de atras, de la casa de los aperos, donde los caminitos de cepas llegan hasta el palomar.
...Algun día aprenderé a vivir.

 

Sonqo, 30 años, Lima, perú

14 de mayo de 2005

LA SOLEDAD ES IGUAL POR ALLÁ QUE POR AQUÍ

3 de la tarde en mi casa, escondido en un rincón, lavando trapos viejos, casi un año ya de tu partida, suena el telefono, contesta mi hermana, dice tu nombre, voy al telefono, me hablas llorando, veo tus ojos, te doy un abrazo, y sigues diciendo que estás tan sola, un suspiro, un recuerdo, un perdóname, yo te digo no te aflijas niña, las cosas son asi, estas tan lejos y yo tan cerca, no te asustes, no llores, sabías que sería díficil comenzar de nuevo, y ahora que tu nuevo amigo te abandona, recién llamas para decir cuan sola y triste te sientes, que la gente por allá es distinta, que hace mucho frío, que llueve de seguido y que no se duerme por las noches, recien entonces me llamas, pero si es un reproche mio disculpa, aun te quiero, o quizá aun me quieres, quien sabría decirlo, solo quiero que no te aflijas, persevera y logra lo que tanto ansías y por lo que te fuiste.
No creas que guardo rencor, ni que deseo lo peor para ti, tampoco es indiferencia, no sabría cómo llamarlo, tan solo quiero de vez en cuando, que te vaya bien, que seas feliz y que algun día me recuerdes un cachito, asi sería feliz yo.
Cuidate mucho "niña" era tu nombre aqui, cuando entre mis brazos solías hacer de bebita.
Qué estupido ¿verdad? ¿o no? no lo sé, a veces me parece tonto todo lo que paso y a veces de lo mas sublime, supongo que asi deben ser las cosas, a veces te quiero tanto, a veces ni me acuerdo de ti, y aqui cuanto te quería, y tú cuanto me adorabas.
Tambien aprovecho para contarte, que mi vida no ha cambiado mucho, que aun tengo esos temores, que lo bueno que dejaste fueron las ganas de no hundirme y aqui estoy reflotando el bote, asi que gracias, también decirte que a veces te adueñas de mis noches, son raras ocasiones, pero a veces tan dulces y exóticas, a veces tan crueles y reales, en fin, decirte que la soledad es igual por allá que por aquí, solo que aqui hay gente que se pueda burlar de nuestra realidad, en cambio tu como si nada, asi que aprovecha la soledad mientras puedas, no pasara mucho tiempo antes que encajes en ese mundo nuevo y ni recuerdes cuan viejo, tierno, soso, y duro pudo ser el lugar que dejaste.
Suerte niña, y ya sabes no seas más niña.

 

Anónimo, 19 años, España

14 de mayo de 2005

ESPERO QUE NO TE ACUERDES DE MÍ

Te escribo a sabiendas de que nunca recibirás esta carta.

Te escribo consciente de que tu dirección está en la caja más escondida del altillo, junto con tus otros recuerdos, y sin negar que no es el engorro de subir con la escalera lo que me impide llegar a ella.

Una vez te pedí una foto y no me la diste ni aceptaste una mía, por considerar que guardarla para recordarme sería como admitir que alguna vez podrías olvidarme. Y no sabes cuanta razón tenías.

Hace ya tres años desde que te ví por última vez y cuatro desde que nos conocimos. Hace cuatro años que me diste mi primer beso, que empecé a llorar en las peliculas tiernas y que sentí la posibilidad de que existiera alguien a quien fuese capaz de querer más que a mí misma.

Esta es una carta de agradecimiento por todo lo que me enseñaste, gracias.

Gracias por ese verano de los 15 en el que me enseñaste otros horizontes y gracias por el de los 16 en el que descubrí que estar contigo enfadado era mucho mejor que estar sin tí. Gracias por llamarme en el último momento.

Ahora que soy por fin feliz junto a otro, que siento que él es mejor que tú y que te he olvidado, sigo recordándote con cariño y sólo espero que tú no te acuerdes de mí.

Deseé mucho tiempo que no me recordaras y cuando ayer te piqué al msn y no respondiste, supe que mi deseo se había cumplido hace mucho tiempo.

Me alegraría haber sido sólo una más porque si algo remuerde mi conciencia es el haberte dañado.

De veras espero que tú ahora estés con alguien al menos la mitad de bien de lo que yo lo estoy.

Hasta siempre.

 

Isadora, 35 años, Lyon, Francia

16 de mayo de 2005

SI NO FUERA POR ESAS PALABRAS

Persona con quien anhelo encontrar una vereda solitaria:

No sé qué pasó este día, pintaba pleno, prometía, y de pronto una vuelta de tuerca lo convirtió en un terreno sombrío y hostil.

Y se supone que estamos bien, que hemos hablado, que yo me sinceré y acepté mis errores frente a ti. Se supone que tú estás haciendo cambios, pero esos cambios, aun tan menores, me inquietan.

Recuerdo la tarde en que leíamos a Schopenhauer hasta quedarnos dormidos. De toda esa sapiencia de palabras, lo que se me quedó grabado fue la necesidad de encontrar el centro de gravedad en uno mismo.

Y aunque es delicioso saber que estás a mi lado cuando lo estás, saber que a pesar de mi incredulidad hemos dado varios pasos y no en vano vamos para 10 meses juntos, me asusta un poco creer que mi centro de gravedad se encuentra instalado en ti.

Es curioso. Hace un año, cuando me separé por segunda ocasión de mi ex marido, salí a la vida y estaba tan deprimida que cualquier cosa era capaz de distraerme, de salvarme.

Ahora que estoy contigo, y especialmente cuando trato de entender el mundo en que te mueves, me invade una tristeza de la que no me es fácil salir pues me acompaña por doquier.

En esos momentos, me parece como si en lugar de un año, hubiesen transcurrido al menos 10. Y me doy cuenta de que llevo conmigo un tanto de amargura que no hace sino acentuarse.

Cuando los días pasan entre la rutina, el amor maternal y el amor hacia ti, no hay mayor problema, pero apenas me quedo o me siento sola, me lleno de incomprensión, me duele aplazar y aplazar mis proyectos, como una tarde en un café, como la vista al lago, como escribir esa novela que he estado dejando a medias.

He dejado de comentarte mi malestar al respecto, porque para ti hay prioridades, y ahora que yo trato de cumplir con ellas, resulta que me siento enferma.

Y hoy, a pesar del desánimo, cometí una locura: imprimí en letras grandes algunas de mis citas favoritas (de Wilde, de Fontane, de Cortázar) y las pegué como carteles en las paredes de mi estudio.

Y ahora cada vez que mi semblante está por decaer, miro a mi alrededor y leo que en la insistencia se va cerniendo la forma, que desde los agujeros se va tejiendo la red, que nuestros labios son playas y nosotros el mar, que lo que verdaderamente tiene valor se retira, se refugia en un rincón tranquilo, se esconde. Tengo frente a mí un fragmento de El príncipe feliz, de Wilde, que tanto ruido te hizo, aquel en el que las golondrinas se burlan del junco por ser un pobretón y tener, además, demasiada familia.

Y todavía me faltan muchos otros. Y sé que este espacio parecerá el cuarto de un loco, de una loca, pero si no fuera por esas palabras que me toman por la barbilla, que me miran a los ojos y me dan palmadas en la espalda, si no fuera por ellas, todo lo de afuera, el aburrido y frívolo mundo que percibo y en el que contrario a mi voluntad a veces me muevo, me produciría un dolor insoportable.

Por eso prefiero evitarte un nuevo desvelo, escribir todo esto y lanzarlo al mar de cartas imposibles.

 

María, 42 años, España

20 de mayo de 2005

ENTERRARÉ MI CORAZÓN

Te masquiero

Hola cariño, aunque sé que nunca leerás esta carta, la escribo porque necesito sacar todo el dolor que llevo dentro...
Te echo muchísimo de menos; tanto que me duele hasta respirar... Ahora no sé que hacer con estos sentimientos que me ahogan; quisiera olvidarte pero me cuesta imaginarme la vida sin ti.
A veces me parece oír tu voz diciéndome te quiero (bajito y al oído) y se me parte el alma solo con imaginarme tus manos; esas manos que tu sabes que para mí eran tan especiales... y que solía decirte que eran las manos más bellas que había visto jamás.
Aun tengo tus fotos y todos tus regalos.
Un libro con tu perfume que aun huele a ti y que cada noche abro sus paginas para sentirte cerca.
una pequeña torre de un ajedrez que me diste porque sabias que esa torre de tu ciudad me encantaba y dijiste que algún día esa torre volvería a tu casa...
Unos pendientes y un collar que aun suelo ponerme y que cuando lo hago, siento como si tu mano bella me acariciara el cuello.
Y muchas cosas mas que un día de estos, me atreveré a guardar en un cajón de lata y lo enterraré en algún lugar del monte; aunque mi corazón roto lo entierre con ellas.
Tenia tantas ilusiones puestas en ti, tantas ganas de empezar una vida nueva a tu lado, y tantas ganas de pasear por aquella playa (nuestra playa), que ya no sé si algún día volveré a tener ilusiones nuevas...
A veces me siento tan perdida sin ti...
Sólo deseo que llegue la noche para irme a dormir y que pasen los días muy deprisa para ver si te olvido.
Cuando creo que ya no me quedan lagrimas de repente escucho una canción y me pongo a llorar; siempre he sido una llorona... solía llorar a menudo sin motivos y hasta me sentaba bien; me sentía nueva; pero ahora mi llanto no me consuela... necesito sacarte de mí... ser la que era antes de conocerte aunque no fuera verdaderamente yo, pero el tiempo parece que pasa mas lento que nunca...
Te quiero... y esta será la ultima vez que lo diga mi vida.
Que dios me perdone si por quererte he hecho sufrir a otras personas, pero... aunque nunca mas lo vuelva a decir, sé que te querré siempre mi amor...

tu Marieta

 

Klara, 31 años, Santiago, Chile

20 de mayo de 2005

CARTA A UN HOMBRE INESPERADO

Carta a un hombre inesperado

No sabría qué decirte en concreto después del vendaval de caricias de la otra tarde. Pero necesito decirte de algún otro modo que, sin más de lo anunciado por unas cuantas miradas y de un par de acomodos perfectos entre el roce y la piel, me siento intensamente conmovida por tu presencia. 

Sé que la mente camina más rápido que el cuerpo, pero cuando tirito de frío al imaginar las vanas (pero cálidas) señales que me dieron tus ojos, sólo puedo declarar que mi cuerpo ha perdido todas las razones y se ha vuelto esquivo a cualquier asomo de cordura. 

Mirarte ha sido despeñarse a la suerte de un amor inconsciente y volátil. Ha sido desafiar la armonía aparente por un beso robado, sin mayores preámbulos o historias en común que la de una mujer y un hombre que se aman en el momento en que se rozan.

Estoy tratando de explicarte de algún modo que me enfrenté inesperadamente a un hombre soñado. Soñado, porque mi cuerpo se declaró demasiado cómplice de tus manos. Es raro de decir y también complejo de explicar. Sería más fácil con un beso, un simple beso.

Cuando camino sola por Santiago, pienso en los pocos días que nos quedan para el apego. Pienso también en tus infinitos gestos de amor y me quedo con menos razones para el desapego.

Tengo demasiados sueños adormilados entre las piernas y necesito darte algunos antes de tu viaje. Por eso te escribo. Porque necesito mirarte una vez más y arrojarme a tus manos para tener algunas certezas.

Posdata: no sé si esta carta disperse tus complicaciones. Para mí tiene un sentido declaratorio.

 

Klara, 31 años, Santiago, Chile

20 de mayo de 2005

CARTA INSENSATA

Carta insensata

(Seguimos en santiago festejando de algún modo la casualidad de habernos encontrado).

Tuve la intención de escribir a un precioso hombre, pero creo que terminaré escribiéndole a un hermoso niño. Un niño que me habla de amor mediante muecas, besos robados y guiños de ojos.

Precioso niño… ahora que el tiempo nos traiciona como la ciudad traiciona a los amantes, quisiera iluminarme un poco más con tus aprendizajes llanos. Sé que las huellas que dejamos cada uno en el cuerpo del otro son suficientes para anticipar un nuevo encuentro en la vida. Pero también soy demasiado consciente de tus libertades y de mis certezas. Tus aprendizajes me han hablado de lo necesario y urgente para embarcarse en caminos más luminosos y asoleados, y eso lo agradezco. Tus ojos me han convocado de algún modo a la soñada aspiración de ser más libre en demasiados sentidos, sentidos que tú ya debes intuir.

De verdad entiendo ese afán tuyo por desarmar lo andado y reemplazar la formalidad de los gestos por una declaración más pura de lo que somos y nos atrevemos de verdad a dar en un instante. También coincido con esa predilección tan sincera de hablar en gerundio y a privilegiar el haciendo por sobre el hacer. Pero insisto en que los gestos desarmados también pueden ser reemplazados por nuevas señales. Amar requiere necesariamente de un hacer de a dos. Y a eso de verdad no le temo.

Cuando quise hablar a este hermoso hombre viajero no pude dejar de relacionar sus ojos tan impredecibles con los de un niño travieso. Un hermoso niño que ha logrado encariñarme con su fragilidad oculta por sus fortalezas ciertas.

Por eso, y sin más que un par de días apretados que nos quedan, te entrego mi ternura declarada junto al recuerdo de una piel que se desata en amplios horizontes.

(Las casualidades se agradecen, la intensidad también)

 

Paul Michaelis, 38 años, México

26 de mayo de 2005

DUELEA EN ESTOS DÍAS

"Duelea en estos días"

Helena:

Lamento la tardanza pero el día terminó antes del sol en la ventana. Estaba yo tan nublado que ni cuenta me di de que ardías. Lamento tanto este cambio de horario.Yo quería el sol, de verdad, tú querías todo, y la luz blanca chorreaba y el sol se ponía lento, lento. El río se llevará este hastío, lo prometo. Mientras tanto digo dolor, dolor, dolor... Helena: me dueles, yo le duelo al dolor, en estos días el dolor duelea, por eso no sale algo de sol, por eso falta vida. El dolor duelea, yo en duelo, mi cuerpo en la duela y tú, sólo Helena.

 

2001 - 2002 - 2003- 2004 (sin selección)

 

     

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles)

 

PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE LOS TEXTOS.

Copyright © 2000-2008 [B. A. A.]. Reservados todos los derechos.

 

(Página Principal)

Página diseñada y realizada por Beatriz Alonso Aranzábal