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Cartas de otros julios 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Cada mes iré rescatando algunas de las cartas que fueron publicadas en CARTAS SIN SELLOS en años anteriores. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

(Cartas imposibles de otros septiembres)

(Cartas imposibles de otros octubres)

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CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS JULIOS

 2006  

Dandy, 29 años, Lima, Perú

7 de julio de 2006

QUIERO VER MIS MANOS ENLAZADAS CON TUS CANAS

Hola pa, aún siento que no me has disculpado. Siempre quise ser tu amigo y tu carácter no me permitió abrazarte como tu amigo. Lo que yo quería era verte sonreír, que me quieras, que me digas que me quieres, pero nunca hubo oportunidad. Nunca escuché que me dijeras te quiero, y yo ya no estoy seguro. No sé si llorarías si me muero, pero si sé que te emborracharías y prenderías esos cigarros tristes que sueles fumar cuando estás preocupado, como cuando me fuí de la casa ó cuando me jalaron en la U hace años.
Quisiera que fuéramos mas patas, sé que te gusta cuando te abrazo, cuando caminamos al chifa y apoyo mi mano en tu hombro, como pirañón. Me parece que te diera paz el contacto humano, quiero verte feliz viejo, pero como es jodido cuando me dices que soy un problema y sólo quiero comer un tacu tacu contigo.
Cómo habré sido una mierda de hijo que te decepcioné una vez tras otra, hasta que dijiste "ya no puedo más" y eso me hizo madurar. A veces siento vergüenza de mirarte a la cara luego de haber sido tan hijo de puta, no quiero que te mueras sin verme triunfar. Quiero verte acariciar a mis calatitos y vernos a nosotros. Quiero ver mis manos enlazadas con tus canas. No sabes cuánta pena me da verte con las arrugas en la cara, ver que te rajaste tanto por mí y te defraudé y ahora estás solo en parte por mi culpa.
Cuando nos embriagamos nos divertimos y nos hacemos los inteligentes hablando de política mundial e historia universal. Nunca hubo nada que hiciera que te guste realmente ¿no, viejo? Una noche borracho me puse a llorar al llegar a casa y no verte más. ¿Que mierda nos pasó pa? ¿Quién nos mató? y porqué chucha nos mataron?
Cuando ingresé a Odontología, me compraste unos magníficos libros de anatomía y todas las noches me enseñabas todo lo que te enseñaron a tí y te sentías orgulloso de tu retoño encaminado. Te imagino en tu cuarto antes de dormir con mi vieja diciéndole lo feliz que te sentías al verme caminando por mi sendero, talvez botaste una lágrima y ella te abrazó y te dijo al oído "la hicimos viejo, el borrego será dentista como tú".
Cuando me fuí de la casa y la vieja me encontró en Arequipa, tu carta fue hermosa, aún la tengo y cuando tomo unos tragos con mi negra se la leo y ella llora de la ternura. Me decías que tu vida no tenía sentido y que la vieja se moría de pena. Que el Tallarín me había buscado en el Bam Bam, en el taco y en Quilca y había arrancado mis posters de nuestro cuarto porque me recordaba y sufría. Recuerdas que me escribiste que comías en un Menú en el centro, y un vendedor de Frunas con una casaca de Jean vieja y pelucón te ofreció sus golosinas y tú me viste en ese muchacho y le invitaste a comer y el se abalanzó sobre una suculenta sopa criolla y se te partió el alma en dos, pagaste la cuenta y te fuiste aguantando esa lágrima cargada de dolor.
Tu y yo, viejo... creo que nunca llegaremos a ser buenos broders pero seguiré intentando acercarme. Nunca dejaré de besarte, algún día pagaré los almuerzos, quiero que te sientas orgulloso de mi conchesumadre. Tengo que apurarme, no quiero perderte viejo, no te hundas que yo no quiero verte mal, quiero que sonrías, si por mí fuera te compro todos los tragos antiguos que quieras, para que sonrías, para que me digas que me quieres pues.
Perdóname si hice que te sintieras un mal padre, la verdad es que siempre fuí un mal hijo. Tú eres el mejor padre del mundo.

 

G. M., 20 años, Chile

7 de julio de 2006

CONJURO

Conjuro…

Al cerrar los ojos y despertar mañana desaparecerás para siempre de mi mente.
Serás sólo un recuerdo del pasado, un recuerdo neutro, que no produzca nada…
Te irás y te irás de todas y cada una de las fibras de mi corazón, desaparecerás para siempre de mí…
Esta es la última vez que te escribo, es la última vez que gasto mi tiempo, mi sueño y la tinta de mi lápiz…
Despertaré mañana con un rayo de luz en la ventana, un rayo de esperanza, un rayo de paz… buenas noches.

 

2005

 

Nrz, 30 años, Iruña, España

5 de julio de 2005

RATONA

RATONA

Ratona, esto tenía que acabar así de mal; crónica de una muerte anunciada.
Me duele mucho..., pero esto era insoportable.
Decisiones en las que yo siempre estoy relegado.
Puertas de las que no importa si están mal cerradas mientras sea salir de mi. Puertas que por el contrario han de cerrarse bien cuando se trata de otra persona.
Puertas que a otros se les abren en un impulso que a mí se me niega.
Vacaciones en el mar que puedes regalar a algunos pero no a mí.
Un futuro diferente que siempre está al venir pero nunca llega.
Una fe que he ido perdiendo. Para mi dolor primero; para el tuyo después.
Un final tan malo, agrio por teléfono.
Ratona...
He perdido mi fe.

 

Lobo, 28 años, el exilio

18 de julio de 2005

ENSAYO DE LO QUE TE QUIERO DECIR

Hoy, escribo esta carta como ensayo de lo que te quiero decir, déjame empezar con darte las gracias por todo tu amor, tus cuidados y detalles conmigo, no sé cómo pagarte por todo lo que has hecho por mí, es por eso que es tan difícil decir lo que tengo que decir, sí estoy profundamente agradecido y sí te tengo mucho cariño, pero no te amo, me duele tener que decirlo aunque creo que tu en el fondo lo has sabido siempre y aun así preferiste quedarte a mi lado, te juro que de verdad he tratado, mucha gente me ha dicho que el amor en una decisión, pero no es así, por que no puedo crear en mi corazón algo que no nace por si solo, en estos casi 3 años de estar juntos nunca te he sido infiel, al menos no físicamente,  pero si con los las 2 mismas de siempre, la primera vos la conociste en persona estaba con ella cuando nos conocimos, me ha acompañado desde que tengo memoria y después de conocerte me ha visitado muchas veces para recordarme que nunca se fue, es mi soledad, aun me acarician el corazón sus dedos de hielo cuando tu das la espalda, muchas veces esta conmigo aun cuando tu cuerpo yace a mi lado, la segunda nunca la conociste en persona, pero todos te hablaron de ella y casi la conoces de referencias, por ella es que mi soledad se me ha pegado tanto hasta metérseme en los huesos, aun su recuerdo se me visita en las madrugadas y aun me duele el pecho al acordarme de mi tiempo con ella, tú sabes quien es, mi esposa, bueno ex, aunque nunca me acostumbré a llamarla así, una de mis mejores amigas me dijo una vez que todo fuera más fácil si uno pudiera decidir a quien amar, y es verdad nadie me ha hecho mas daño y causado más dolor que ella, y sin embargo, nunca he amado a nadie como a ella la ame, y cuando la separación se dio y ella se fue, se llevó parte de mi propio ser, nunca mas volví a ser el mismo, y se llevó mis sueños, mis anhelos y mis ilusiones, y yo soy ahora apenas el vagazo, lo que apenas quedo de mi, por eso me duele tu posición, porque te mereces un ser que te ame enteramente y yo apenas soy los pedazos que he remendado de mí, sé que hemos hablado y voz me has dicho muchas veces que no te importa que yo no quiera volverme a casar con nadie, pero ayer que me dijiste que quieres un hijo mío, casi me echo a llorar, porque aunque sé que serias una excelente madre y que tendrías por tu hijo el mismo amor incondicional que tenés por mi, es algo que no te puedo dar, me duele decirlo pero mi ilusión de ser padre se la llevó ella también, por eso quiero que continués tu vida sin mi, porque te mereces mucho mas de lo que yo puedo ofrecer, todo el agradecimiento y cariño que por ti siento no es suficiente para mantener una vida juntos, amor es mucho más que eso, y tú mereces vivirlo, a mí la soledad se me acrecentá cada dia, y tu mereces ser feliz, nunca voy a olvidarte podes estar segura y sé que vas hacer feliz  a quien te acompañe por el resto de tu vida, adiós babe gracias por todo.

 

 

Emilio Parij, 21 años, Buenos Aires, Argentina

21 de julio de 2005

QUE NUESTROS CAMINOS SE ABRAN

Si no lo vas a leer jamás, tampoco tiene caso que diga que va escrita para vos...

15 de Julio de 2005, a las 5:30 de la madrugada de una lluviosa noche de Buenos Aires, esta noche no pude dormir, miento, dormí pero desperté alterado por esa idea que ronda mi cabeza desde hace dos noches. Pero termino recordando que cuando abro mi corazón, es cuando recibo la puñalada más fuerte.
Siempre llega este momento donde recuerdo que la gente engaña y miente, donde recuerdo que la gente se aprovecha y que es esa gente la que nos saca una lagrima. Yo estoy seco de lágrimas, sinceramente ya no caen más, no se secaron mis lágrimas por no salir, sino al contrario, se secaron por quedarse dentro, y ahora por más que siento este dolo en mi pecho las lágrimas ya no caen.
Esta carta te la escribo aun sabiendo que nunca voy a tener el coraje de entregártela, supongo que simplemente y con suerte algo nos alejará, y no será necesario que algún día tenga que decirte todo lo que pienso, pero déjame decirte que hace tiempo que no me decidía a confiar en alguien d esta manera, y supuse que hacerlo iba a ser bueno, en parte sirvió porque en algún otro lugar encontré algo que me ayuda, pero como vos me tiras abajo en este momento, es imposible...
Como te darás cuenta no te digo mucho en la carta, y es que realmente no hay mucho que decir, me heriste y se que dentro tuyo lo sabes, se te nota, o al menos se noto cuando no dijiste lo que yo ya imaginaba.
Que pena, perder a una persona que creía que viajaba al lado mío, pensé que tal vez podías llegar a ser una persona para compartir tiempos inolvidables, me equivoque, por tu mente pasan otras cosas, parecen que el ser diferentes no ayuda a la suma para conseguir algo donde los dos salgan ganando...
Pero termino esta carta con dolor y un poco de locura, que es lo que esta noche no me permitió seguir durmiendo, que es lo que esta noche me arrastró hasta la computadora y me obligó a escribirte...
Sinceramente espero que desde ahora nuestros caminos se abran.
Milio.

 

Maria Dolores, 50 años, EEUU

29 de julio de 2005

AL IGUAL QUE EL DESENCANTO

Hola Manu:

Escribiendote desde OKC, USA, deseando te encuentres leyendo una de tantas cartas que espero hayas recibido.

Y recuerda que las nubes pasan al igual que el desencanto.

Tu amiga, Sonadora

 

 

La Incondicional, 27 años, cerca del mar, México

29 de julio de 2005

"TAL VEZ EN OTRAS VIDAS"

Parece increíble que después de 5 años de que terminaste nuestra corta relación, te haya escrito una carta, y me anime a publicarla  aquí, en este lugar que hace poco descubrí, un lugar al que creo que nunca llegarás y así no te darás cuenta de lo que pensé un día después de la noche que nos reencontramos, ni te darás cuenta ¡¡¡que aun te amo!!!

CARLOS.... ¡AUN TE AMO!

27/MAYO/2005

Mañana regresas a la ciudad donde ahora vives, ya son 3 años que tienes allá, y me gustaría mucho pensar que te vas de aquí con otra imagen mía, ya nunca mas llorare enfrente de ti, ni te suplicare el amor que no puedes darme, como antes lo hacía; así que quiero que me recuerdes como anoche estuvimos, como hace tanto tiempo no me veías, como una chica muy divertida, muy ocurrente, que te hizo reir mucho y un poco ebria al igual que tú, así me gustaría que me recordaras  de ahora en adelante.

Y yo me quedo aquí, contenta, feliz, con tu imagen de anoche, y con el recuerdo de que volvimos a estar solos tu y yo... ; y quisiera pensar que todo lo que me dijiste anoche realmente era sincero; teníamos mas de un año sin vernos y ayer todavía por  la mañana no sabia que ese era el día que tanto había estado esperando para volver a verte; hicimos un brindis por nuestro reencuentro, me encanto que te pusieras “jarras” y que te pusieras a cantar, hace tanto tiempo que no te veía así, hace tanto tiempo que no nos divertíamos juntos. Realmente siento que disfrutaste  tanto como yo esas  horas.

Aunque tuve que fingir que ya no me importas y que lo que paso fue sin involucrar sentimientos y solo para “divertirnos” un poco. Así  me quieres ver tu, y es que yo siento que si alguna vez tu piensas en mi, la imagen que se viene a tu cabeza es cuando yo lloraba afuera de mi casa para que no te fueras, pidiéndote que volviéramos a estar juntos, pidiéndote una oportunidad mas, llamando a todas horas a tu casa, me convertí en la tristeza en persona,  tu sabes que me puse muy  mal física y emocionalmente y sabias que era por ti ,   pase muchos meses triste, deprimida, nerviosa, inquieta.

Y por eso  anoche preferí  fingir que ya no siento nada por ti, tenerte conmigo y disfrutarte y es  que  si supieras la verdad , no hubieras aceptado que nos viéramos , no te gustaría  volver a  hacerme daño.

Pero, TE AMO, definitivamente eres el amor de mi vida, por eso me quedo con el recuerdo de anoche, sé que la vida da muchas vueltas, tal vez algún día pudiera suceder algo de nuevo entre tú y yo, yo podría ser tu amante toda mi vida,  o como dice la canción de Ricardo Arjona  que me dijiste que escuchara “tal vez en otras vidas, tal vez en otras muertes”,  y es que tengo tanto para darte, tantas emociones para compartir que no alcance a darte en el poco tiempo que fui tu novia....
 
(...)

Tal vez pronto te cases con la novia que tienes, me estoy preparando para cuando me des  esta noticia no deprimirme; aun así anoche dijiste que me buscarías  aunque te casaras,  no quiero pensar que me buscarás, tal vez el momento y la situación te hacían decir cosas que ya después vas a pensar con la cabeza y no las harás, no quiero ilusionarme con esto, porque tu sabes que te aceptaría casado también, yo lo sé,  me conozco, contigo nunca he tenido fuerza de voluntad.

No sé que vaya a pasar si te vuelvo a ver, ya no sé si es bueno o es malo verte, dijiste que me ibas a buscar cuando vinieras a casa de tus papas, y no se si todo lo que dijiste  anoche es verdad, pero por lo menos se que me notaste y sentiste diferente y lo bueno es que crees que mis sentimientos por ti han cambiado, pero no, he aprendido a controlarme ante ti, eso es lo único que ha cambiado , lo que yo siento por ti es lo mismo,  te quiero mucho, te amo , y en todo este tiempo no te he olvidado!!!  Solamente  he aprendido a vivir sin ti!!!! 

Esto es lo que siento Carlos, esto es lo que pienso, ya no quiero que lo sepas, prefiero que el día que nos volvamos a encontrar la pasemos tan bien como anoche, sin compromisos, y que creas que no existen  emociones del corazón por parte mía, al menos así me dejaras verte.......

¡¡¡¡Y yo hubiera hecho mi mayor esfuerzo por  hacerte el hombre  mas feliz si me hubieras elegido como tu compañera de la vida.......TQM .......¡!!!

Hasta siempre....   
La incondicional.

 

2004

 

Isadora, 35 años, Lyon, Francia

2 de julio de 2004

LAS VENTAJAS DE TU AUTOMÓVIL


Me dijeron que cuando me fui, llegaste. Me dijeron que cuando llegué, acababas de partir. Como si en los últimos días la consigna entre nosotros hubiese sido "no coincidir". Pero, ¿importa? No mucho, puesto que aún rememoro la coincidencia instantánea de la última noche. Se te notaba a flor de piel, tenías muchas cosas que demostrarme y muchas cosas que justificar ante ti mismo, como tu anhelo de hacer un bien a la sociedad.

Tan inmiscuido en tus asuntos, dijiste. Que si le habías perdido el asco al trabajo y ahora, vaya ironía, te habías vuelto imparable, "una mina de oro", en tus palabras, lo cual te había permitido regalarte la Navidad pasada el "carrazo" por el que todas (y todos) suspiran.

Dijiste que habías llegado a un punto en el cual no sabías cuánta de la gente que te rodeaba lo hacía por mero interés. ¿Y por qué esperar otra cosa? Durante la hora que hablaste para todos, el tema fue tu empresa, tus clientes, tus ganancias. Luego, eso sí, me reservaste unos minutillos. Acercaste tu rostro al mío, diciéndome que no escuchabas bien por el oído derecho, y me confesaste tus malestares: "todo esto debe apuntar a algo, debe beneficiar de alguna manera a los que menos tienen".

Entonces sugeriste una fundación, idea que yo aplaudí en voz baja, y ese declive de la conversación fastuosa fue lo que me hizo sentir más próxima. Me pareció que tu preocupación por ayudar a los necesitados nos hermanó. Lo juro. Sentí gran comunión, me sentí atraída, pero no corporalmente (de hecho, en esos momentos, mi cuerpo no importaba nada); fue un tanto de paz, un tanto de armonía, la puerta estaba abierta para treparnos a una balsa y remar contra corriente. Dejó entonces de relumbrar tu auto deportivo. Se había esfumado.

Fue ésa la tesitura. El llamado "calimaa" o el punto donde se unen el mar y el cielo, como la mirada perdida de Molly Bloom: así estaba yo, ¿me recuerdas? Próxima, toda cuerpo, pero distante, mi pensamiento lejos, esbozando la retirada para hacer un poco más de bien a desconocidos quasi olvidados. Regocijo. Plenitud. ¿Cómo esperabas que después de eso buscara tus labios?, ¿cómo esperabas que cambiara de frecuencia y volviera al juego de seducción?

En esos momentos, al menos para mí, habría sido un acto de sobrada insolencia.

La coincidencia más breve. Quisiera volver a atraparla. Imposible. Se escapó.

Ignoro si habrá una nueva oportunidad. La última vez que te vi a través de visiones y escuché tu eco, noté que lo tuyo seguía siendo el éxito de tu empresa, el dineral de tus clientes y las ventajas de tu automóvil.

Yo no era más que un centinela camuflado y aun así, me percibiste. De hecho, te incomodaste. Tosiste, carraspeaste y volviste a tu vodka. Me escabullí y me retiré sigilosamente. Noté que me buscaste apenas con la mirada y no me encontraste. Yo te seguí observando desde el cristal de la puerta. Ahí, afuera, tu deportivo resplandecía y era objeto de la curiosidad de los transeúntes; algunos, incluso, se adherían a las ventanas para mirarlo por dentro, y la mayoría de ellos tenía toda la pinta de necesitados, casi olvidados.

Al hombre de Libra: no más oraciones de tres días ni más Robin Hoods disfrazados de príncipes valientes montando corceles de plata.

 

 

Sofía, 19 años, Quito, Ecuador

14 de julio de 2004

 “SOS UNA BESTIA DE AMIGO”

 El Dominio.- Jamás me había declarado sin aliento y es que nunca había encontrado alguien más hábil con las manos que yo, jamás había admirado el nacer de un dibujo muy bien hecho (desde mi perspectiva) en la vida real, nadie tan joven como yo había logrado hacerme sombra en esta habilidad; hasta este día… Era una simple y deshuesada mano que nunca logró terminar a la otra, pero contenía una eterna vocación, el dibujo, un desahogo furtivo que yo había retomado una noche antes para el deleite de mis angustias, después de renunciar al tabaco y a la depresión de una vida incompleta que parecía haber encontrado su última pieza... sólo que…no descubría su forma todavía. 

 Mi error.- No haber alzado la mirada y haberme limitado a admirar el carbón, no había configurado de qué mente provenía el talento plasmado en un extraño papel, pero reaccioné lo suficiente como para deducir que aquel flaco sin vida que hace días había visto sumergido en un rincón.

  El Error.-…cada tarde todas las tardes, como si fuese a suceder en un único momento que no se podía perder, definitivamente no se debía perder.

Tinta, carbón, colores opacos… y palabras conjugadas con“asaltos”; todo lo que había obviado en 16 años lo obtuve de un ente extraño, así de extraño como yo.

 Explorando.-  Territorios guardados, lo supremo de la libertad, el desgaste de las ganas, la adrenalina de llegar a los extremos, la aventura de lo barato, y lo espontáneo de la tragedia. Risas, engaños, ánimos y... ¿miedo?

Risas cuando sólo te limitabas a vivir y disfrutar del humo que mataba tus tabacos; engaños cuando las palabras vencían al control; ánimos cuando reconocías el vacío que hasta entonces te llenaba; y miedo cuando el atardecer se entregaba al poder de la noche, cuando la luna se convertía en el testigo silencioso de tus deseos, cuando asomaba el arte sumiso en busca de su dueño.          

    El Minuto.- los primero cinco segundos buscabas placer, en los cinco siguientes pensaste que no lo habías encontrado, en los dos próximos lo desperdiciaste, consumiste ocho en tratar de recuperarlo, lo perdiste definitivamente en los próximos cuatro, te conformaste en cinco segundos de tragedia y en seis me diste la tragedia a mí, necesité cuatro para entenderte y otro más para quedarme, suman cuarenta; dejas diez para el día de tu boda, gastas cinco en la experiencia, y están los otros cinco que aún nos quedan por  vivir.....

 El final.- Sólo espero que se tarde mucho en llegar...

 Lo que me queda por decirte.- Todo aquello sin idioma de origen, lo que aún no se define en palabras, todo eso que espera por una alma que esté lista para encarnarse y mostrarte su perfecto vocabulario.

No sé cómo describirte al natural, me enseñaste desde lo innecesario hasta lo cursi, pero sin embargo nada útil; sólo me dejaste observar la pasantía de la vida por tu ser, me dejaste atravesar tus miedos, tus sueños, tus ideales, tus triunfantes fracasos, me ocultaste la parte compleja del mundanal destino, le diste ser a la parte resucitada de mi vida donde

XQ’ es más un cuestionamiento tácito que una explicación, una cadena dorada clavada en el talento de tu mano derecha nos separa lo suficiente como para entender la distancia entre el borde de las ganas, el abismo del placer y la profundidad del pecado… un error del cielo y una bendición del infierno

 Y la más trágica de las consecuencias: “sos una bestia de amigo”.

 

 

Liz, 24 años, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

28 de julio de 2004

 NO TE ENTIENDO, MAMI

 Por el momento será una carta imposible, porque es muy posible que la rompas y la tires apenas reconozcas mi letra, o empieces a leerla y sepas que la escribí yo, si te la doy sacada de la impresora. (Así hacías cuando te escribía cartitas y te las pasaba por debajo de la puerta de tu dormitorio, donde te gustaba encerrarte para hacerme sentir culpable. O cuando te las ponía en algún lugar visible y las encontraba deshechas en algún lugar del piso).
Me lastimaste mucho con toda esa palabrería, con todo ese odio con el que me hablaste; como si yo tuviera la culpa. Me rompiste el corazón y me es difícil escribirte sin que se me humedezcan los ojos y que el dolor se apodere de mí hasta quitarme la consciencia.
Ojalá y no me afectaran tanto las cosas, ojalá no fuera tan frágil como soy,  pero sería distinta, insensible.... me valdría todo lo que sucede alrededor. Sería otra.
Me enseñaste tantas cosas y ahora descubro que todo fue mentira. Porque me dijiste que no debía ser resentida, y tú lo eres (aunque continúo ignorando qué diablos fue lo que hice para que me trates así). Me dijiste que los líos que tenían los padres con otras personas, no tienen por qué afectar a los hijos; pero tampoco en eso cumpliste; pretendes que herede tus problemas con otros que también llevan mi sangre. No lo haré. No tengo por qué hacerlo. Me niego rotundamente.
No te entiendo mami (ves que te sigo llamando de forma cariñosa, pese a cómo te portas conmigo; aunque otra vez mis lágrimas amenazan con salir), de veras, no sé por qué se te ha metido la loca idea de que tienes que protegerte de nosotros. Es absurdo; ¿qué es lo que te pasa? No quieres vernos, que si se te antoja nos vas a llamar para compartir como máximo un almuerzo porque quieres mantener distancia... No te entiendo. Tampoco quieres decirme qué es lo que supuestamente hice para hacerte sentir mal, para ‘lastimarte’. Pero sí me haces sentir como basura. Bueno, en eso tienes experiencia. Te acuerdas que cuando era chica, ¿me prohibías que te hable, cuando te enojabas conmigo? Siempre me hiciste sentir mal.... y yo te rogaba para que me hablaras. Siempre me afectó tanto. Tal vez porque me sentía rechazada por ti. Y es verdad, no fui varón como tanto querías. Nací mujer, ¡maldita sea! Nací mujer y no fui bienvenida. Tú no me esperabas; pero no nos quedó otra, ¿verdad? Igual te amé. Lo mismo sucede ahora, cuando las cosas han cambiado tanto, cuando la vida ha dado tantas vueltas y tantos brincos; cuando las heridas parecen haber cicatrizado, pero descubro que no es así, porque duelen, porque están abiertas y nada consigue hacerme sentir bien.
Ahora que no vivimos juntas, todavía logras matarme lentamente con cada palabra de esas que siempre tienes guardadas como puñales malditos que envenenan mi alma. Lo mismo que antes.
Y otra vez me desvivo para que me hables, para que me dejes verte, para que me dejes ser tu hija (ya se caen las lágrimas otra vez) y otra vez me das portazos en la cara (no lo tomes literalmente; porque de seguro me llamas mentirosa, y me increpas que ¿cuándo te he tirado con la puerta en la cara?), me cuelgas el teléfono (eso no lo puedes negar) y otra vez me dan ganas de no existir, como antes.
Me dijiste que no te olvidas de lo mucho que te quiero (por la nota que escribí cuando te mandé las flores que me dijiste que no eran necesarias), pero yo creo que sí. Sí te olvidaste, por eso me tratas así. Te quiero mucho mami.

 

 

ZuM, 28 años, Madrid, España

30 de julio de 2004

TÚ, MI PROBLEMA

No me gusta sentarme a pensar, pero tampoco pienso sentarme: hay mucho que recorrer antes de llegar y pasar de largo.
   Soy el búho de visión nocturna; tanto es así que veo mejor cuanta menos luz. Mis ojos: ascuas que chisporrotean. Lo malo es que al cerrarlos me quemo los párpados. Así que siempre los mantengo abiertos.

   Qué cuento le echas para echarte de tu casa y bajar a verme... Cuando apareces, tú, mi problema, ¡te/me solucionas de golpe! Autosuficiente y febril, como la vida misma.
   No quiero oír lo que dices porque no dices lo que quiero oír, pero el sur también existe. Y si me suelto los zapatos y me ato el pelo, respiro mejor. Y yo mejoro respirando...

   Faltas de sentido mis palabras, falto de palabras mi sentido; sólo dos: o grita "sí" o berrea "no"; y no espera a que mi voz le siga la corriente. Que para corriente, me basta la del llanto, que arrasa pecas y proyectos de estornudo.
   Estoy en camino. Aunque no lo estuviera, seguiría caminando.
   ¿Que quizá algún día el cosmos pueda contigo? Posiblemente. Mientras tanto, seguiré viéndote amanecer y amaneciendo al verte.

   Una ventana en cada ladrillo, o un muro en cada puerta.
   Depende del frío que haga.

2003

 

Estrofa, 27 años, Madrid, España

2 de julio de 2003

ERES ETERNA, KATHARINE HEPBURN

Es curioso cómo un rostro se te instala dentro. Se muda despacio: un día, una sonrisa; otro, un torbellino en las pestañas; otro, una barbilla que se come el mundo... Y cuando quieres darte cuenta, ya no concibes lo que es un rasgo si no cuentas con los de ese rostro. El tuyo, Kate, se me hizo huésped eterno de golpe. Ayer, al saber que ya no andabas por el mundo.
   Reconozco que me cuesta creerlo. No puede ser, la muerte no va contigo. Si hay un cadáver imposible, ése es el tuyo. No paras. Cada paso, cada mueca, terremotos fascinantes. Como tu fuerza, esa fuerza que sólo poseen los terriblemente frágiles. Pues es fácil ser fuerte siendo de acero; lo difícil es serlo cuando tu piel se abre. Por eso eres eterna, Kate, porque desconciertas a las grietas: no pueden contigo.
   Como las olas.
   Adoro tu voz, a juego con tus pómulos: angulosa y punzante, cálida y acogedora. Y tus ojos nerviosos; jamás vi una mirada más llena de mirada. Y ese pelo... Kate, ¿qué decir de tu pelo? Siempre serás, con permiso de Cary, mi pelirroja.
   No paras. La mente inquieta se te esparce por cada poro, sin que puedas, ni quieras, evitarlo. Y así, ya sea en brazos de Jimmy, navegando con Humphrey o cenando junto a Spencer, reconozcámoslo: te los comías a todos.
   Como las olas.
   Libre y resuelta. Radiante. Y cazando leopardos, sobre todo cazando leopardos, mi ola pelirroja.

 

 

Manuel, 38 años, Madrid, España

2 de julio de 2003

LO QUE ME HACE SENTIR VIVO

Te voy a contar una serie de sensaciones que me hacen sentir vivo:

La ducha matinal, que despierta mi piel todavía dormida.
Las mañanas en mi casa, y sus secuencias en cadena que despiertan mis sentidos.
Los ojos de los perros vagabundos que piden amparo.
La carita de cualquier niño, donde siempre encuentro sosiego.
Caminar por las calles del lugar donde vivo, descubriendo aun lugares nuevos.
Debatir de política y de religión y acordarme de mi padre.
Sentir en mis venas ese calor cuando defiendo causas justas, y una vez más acordarme de él.
Los domingos de mi infancia, recibiendo de mis padres clases de ternura aplicable a seres humanos.
El alma sensible de mi amiga Silvia, y saber que la quiero.
El alma sensible de mi amiga Alicia, y saber que la quiero.
Mis paseos vagabundos por las calles, cuando necesito reencontrarme.
El calor del sol, cualquier día a las 3 de la tarde.
El mar, aunque me intimide su magnificencia.
Las miradas de Sandra y Beatriz.
El recuerdo de mis veranos en el pueblo, cuando mi padre me enseñaba los secretos de los árboles.
Las películas de amor.
Mi música y mis silencios.
Mi tristeza y mi osadía.
Los abrazos de mi madre.
La literatura, toda.
La nobleza de mis amigos.
La carcajada de mis amigos.
El gesto de envidia de mis “enemigos”.
Las charlas que tuve con mi hermana, emocionándonos hasta las lágrimas.
El recuerdo de mi primer beso.
El deseo de sentir el sabor del beso.
Las tardes en compañía de mis amigos, y nuestras charlas sobre mujeres.
Las mujeres atractivas, altas, inteligentes, asi... con ojos oscuros.
Madrid.
Mis vuelos fantásticos a la estratosfera, donde aprendí que soñar no cuesta nada.
Las lágrimas derramadas cuando la emoción avasalla todo.
La eterna complicidad entre los seres humanos y yo.
La misma entre mi alma humana y mi alma animal.
La exquisitez de los besos, bebidos directamente en un recipiente humano.
El estado de embriaguez que causa el amor.
El temor de sentirme descubierto.
Los atardeceres en el mar.
Las plazas públicas.
El olor de los jazmines y las rosas.
El sexo.
El letargo después del sexo.
Los tortellini a los cuatro quesos.
Desvelar misterios a la noche.
Reírme.
Eternamente reírme.
Llorar, pero no de tristeza.
Fluctuar entre lo prohibido y lo ilícito.
Despertar cariño.
Ofrecer Amor.
Ser recompensado.
Atribuir mis errores a desprevenidos olvidos.
Exceder a la monotonía.
Tener un alma siempre turgente.
Transmitírselo a mi cuerpo.
Llevar a cabo utopías.
Olvidarme que a veces no es posible.
Atrincherarme en mi refugio subcutáneo cuando algo me duele demasiado.
Divagar entre lo real y lo fantástico.
Tomar de la vida todo lo que me dan... y lo que no me dan, también.
TÚ.
Y sobre todas las cosas, que seas principio y fin de este glosario, y que te quedes en él... para siempre.

 

Edimburgo, 34 años, Getxo, España

3 de julio de 2003

BENEDETTI EN EL PARQUE

Hola querida.

Hace tiempo que no nos escribíamos. Quizás más de muchos momentos de volver a hacerlo. Recuerdo nuestros primeros contactos en el parque. Yo tenía 18 años y  tú tenias muchos más. Siempre sentí algo especial por las mujeres más mayores que yo. Tú me lo confirmaste de tal forma que me rendí a ti. Fueron unos contactos tímidos, tú siempre leías esos libros que tenían títulos extraños, luego supe que eran referentes a tu trabajo ya que tu eres psicóloga y de las  buenas. Tu intelectualidad me sorprendió en contraste con tu atmósfera de señorita bien. Pensaba que eras un bicho raro. Estudiaba primero de ingenieria industrial asi que para no quedarme atrás llevaba los libros más gordos y raros que podía encontrar en la biblioteca de la universidad.
Al final llegamos a un acuerdo no escrito y nos sentábamos en el mismo banco, sobre la misma hora, de tal forma que cuando alguno de los dos no acudía a nuestras citas, algo faltaba en el rincón de ese parque.
Fue el otoño el que nos trajo nuestro amor. Soplaba viento y tu marcador voló hacia mí. Yo que no perdía una, lo recogi en pleno vuelo y arrugado te lo devolví con una sonrisa de héroe griego, salvando a una dama de un caprichoso dios. Lamente haberlo arrugado y pensé que todo se acababa en ese momento y sólo acababa de empezar. Me sonreíste, y no me acuerdo, confieso que nunca lo recordé y desde luego no reconoceré haber olvidado las primeras palabras que me dijiste. Sólo recuerdo que nos acercamos un poco mas de lo que nunca hubiese imaginado posible y empezamos a hablar de lo único que  parecía unirnos al principio. Descubrí que te gustaba la poesia de Benedetti y tú supiste que no pase de leerlo en sus cuentos. Nos gustó el azar de Paul Auster que luego hicimos nuestro... No me atrevi a seguir la conversación en un cafe, pero tú sí. Quizás ya sabías qué pasaría y tenías claro lo que yo sentía.
El café no me gustó nada pero pude descubrir esas manchas de nata que te quedan en los labios siempre que bebes capuchinos.
Asi al día siguiente tú me trajiste los poemas de ese benedetti que desconocía y los leíste en voz alta. No supe cómo explicar cómo puede existir en el mundo algo tan maravilloso como tú. Eras pura realidad, el amor se acercaba y salía de tu boca, llegando a mi corazón y  sabiendo que si el alma se tiene que entregar a alguien ésa serias tú. Al viejo benedetti le siguió machado, y entre uno y otro pude disfrutar de tu boca al díscolo Bukowsky. Asi paso el otoño y nuestras tarde se hicieron tan indispensable que decidimos que los fines de semana serían buen lugar para saber el uno del otro.
Sin darnos cuenta y como en un libro del más rosado erotismo tú y yo acabamos perdidos en nuestro lago particular del amor. Recuerdo los paseos por el campo, los domingos viendo la televisión abrazados sin saber que programa veíamos, los miercoles cenando en tu casa, sobre tu cama, llena de migas y teniendo que cambiar las sabanas para poder dormir sin mosquitos en noche de verano.
A diario nos escribíamos notas. Del tipo de TE QUIERO, TE AMO... yo llegue a escribir algo de poesía, de esa que es personal y sólo para quien amas. Que ridículos éramos, reconozco que no es cierto esto, pero solo lo confesare en la iglesia y sin testigos.
 Te juro que nada de lo que pasó con posterioridad fue querido, simplemente pasó, las notas empezaron a desaparecer después de una larga convivencia, el trabajo, los compromisos... y tú y yo acabamos en distintos parques leyendo distintos libros. Nos dijimos adiós como buenos amigos, sabiendo que nunca podíamos ser buenos amigos.
Ahora, después de mucho tiempo, en una reunión de trabajo escucho tu nombre a un conocido común y veo cómo escribe tu mail en una nota. Con disimulo memorizo la dirección y voy rapido al ordenador a escribirte. Te escribiré una nota, como las que escribíamos hace tiempo. Quiero volver contigo, seguir con nuestras poesías y con nuestras notas...

 

2002

 

Enamorada, 33 años, (Usa)

6 de julio de 2002

NO HAY AMOR EN MÍ

 

No hay amor en mí...
Disculpa, si en medio de mi tristeza me refugio en tus bromas, en tu risa, en esa locura inocente y divertida. Sólo quería revivir contigo esa alegría muerta, que se llevará aquel amor cerrándome de la felicidad la puerta.
Ni pretendo agobiarte con mis quejas, sólo déjame  reír, y disfrutar de estos momentos; no quisiera hacerte perder el tiempo, ni que tomaras en serio, de mí algún sentimiento. De hace días que vengo intuyendo que me miras mientras no te veo. Y que tus ojos brillan, como luceros del cielo, mas te pido por favor, no tomes en serio este sentimiento. Todo dentro de mí se ha quedado muerto, yo no tengo deseos de volver a enamorarme, y menos podría darte ilusiones para pensarme. Todo dentro mí ya se ha quedado muerto, si sonrío ahora es por tu sonrisa que es como lluvia en mi huerto. Si miras a veces que parece que te quiero, y en otros te llenas de desconcierto, no pretendo jugar con tus sentimientos; mi cariño y mi amistad es lo mas sincero que tengo.

     

     cartas archivadas de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

(Cartas imposibles de otros junios)

 

 

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