Un lugar de encuentro para los amantes de las palabras, de la correspondencia, y de la comunicación sincera.

(Página Principal)

 

Cartas de otros febreros 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Cada mes iré rescatando algunas de las cartas que fueron publicadas en CARTAS SIN SELLOS en años anteriores. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles) 

 

¿Quieres enviar una carta? 

Haz clic en el buzón y lee las recomendaciones. 

 

CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS FEBREROS

2006  

Humberto, 43 años, Buenos Aires, Argentina

3 de febrero de 2006

HUBO UN AMOR

Hubo un amor, sí que lo hubo.
Hubo dos ojos, los hubo.
También unas manos y un dueño....
Hubo caricias, mil besos.
Hubo llantos y lamentos...
Hubo un amor dolorido.
Hubo pasos apurados,
detras quedaba algun sueño.
Caras secas, mil lamentos
y hoy nuestro amor
 está muerto.

 

Elena, 36 años, Hermosillo, Sonora, México

3 de febrero de 2006

MI PENSAMIENTO ESTABA CONTIGO

Hola, estaba por dormir, no iba a decir nada, sólo iba a cerrar los ojos e intentar conciliar el sueño, no sé si hago bien o hago mal, pero deseo escribirte, quiero hacerlo, necesito hacerlo.
Algunas cosas te las dije ya, pero otras no.
Te dije que acepté tu decisión, y mira que me ha costado, me ha costado el vivir a 1000 por hora, el querer dormir cansada para no pensar, como dice aquella canción, pero hay que parar, y vivir cada momento que el amor genera, aun cuando no sea un momento esperado ni deseado.
Mientras me daba cuenta de tus palabras, te imaginaba ahí sentado, escribiendo, pensando y sintiendo cada palabra, tu no querías escribir esa carta, yo no quería recibirla, pero lo hecho, hecho esta.
Son cosas que debemos vivir, pero hay algo que es importante, una batalla no es la guerra, cuando amas como yo te amo a ti, una batalla no significa nada, ni dos,  ni tres, se lucha, y se lucha toda la vida, por lo que uno quiere, por lo que uno ama.
Desventajas todas, ventajas pocas, pero tu me has dicho que lo último que quedo en la caja de Pandora fue la esperanza, así que me aferro a ello.
Ir solo por la calle, ir solo a la farmacia, al trabajo, al gimnasio, al mercado, eso lo conozco bien, lo sé bien, son trayectos que ya he caminado, a eso me refería cuando te hablaba de silencios fríos, sé bien de ellos, por eso cuando estoy contigo el tiempo me parece tan corto, porque me llenas de silencios calidos, de silencios que se buscan.
El recorrer caminos en silencio y sonreír, y que la gente se piense que es porque les sonríes a ellos, el buscar el estar a solas para poder pensar en el ser amado y escribir mil veces su nombre en cualquier parte.
Añoro el ir conduciendo hacia la Universidad pensando en que me querías, y pasarme los cruces porque mi pensamiento estaba contigo, añoro el calor de tus palabras, añoro los te amos sin palabras.
He dicho muchas veces lo que eres en mi vida, no necesito repetirlo, más de momento soy solo palabras, respuestas tardías.
Yo no puedo decir que no tengo nada, yo si que tengo, tengo algo que tu me has regalado, y que no te regresaré, porque el decidió ser mío, y tu lo dejaste serlo.
Cuando sientas que caminas solo, solo respira y hazlo profundamente, te aseguro que el viento te dará lo que cada día le doy para ti.
Si nuestro camino hemos de andarlo de manera diferente ten por seguro  que lo haré.
No sé cuantas luchas me depare el destino, no tengo idea. Quizás en ocasiones pierda el camino, quizás en ocasiones no sea más que respuestas tardías, pero sé que hay algo que me guía, sé que volveré a mi rumbo, porque tu amor es el faro que alumbra mi camino por encima de las tempestad.
Solo el amor es capaz de sanar las heridas, solo el amor es capaz de reconfortar, solo el amor… como ya dije puedo ser solo respuestas tardías, pero amarte como yo te amo, nadie, nadie lo hará.
Te amo Diego
Por siempre
Elena 

 

Lola, 35 años, España

3 de febrero de 2006

ÉSE NO ERES TÚ

Pasado el tiempo, recuerdo ahora el principio,  después de los primeros días en los que no me llamaste, no dejaba de pensar en por qué estaba ocurriendo aquello. ¿De verdad ya me habías olvidado? Pensé que era yo quien había resultado no ser suficiente para ti… quizás eras demasiado guapo para alguien como yo… soy mayor que tú y los años me han dejado su huella, es inevitable. Pensé que realmente buscarías alguna chica más guapa… más joven… son tantas las dudas que dejaste en mi corazón con tu silencio…

Es cierto que han pasado los días y ya no pienso casi nunca en ti, aunque a veces, como en este momento acudes a mi mente, idealizado, completamente irreal, hecho a mi medida… como me hubiera gustado que fueras en realidad… pero entonces me doy cuenta que ese en quien pienso no eres tú… es un tu distinto a ti, con tus mismos ojos profundos, pero no eres tú… ni llegarás a ser nunca la sombra de ese ideal que construyo para sentirme bien cuando pienso en ti… aunque ya casi no pienso en ti…

Pero ahora, me doy cuenta de que tú no eras mucho para mí, que soy yo quien desde el primer día ha sido mucho para ti. Muy madura, muy apasionada, muy entregada, muy segura, muy capaz de darlo todo por alguien que ni siquiera lo merece … muy mujer para ti que al fin y al cabo… tan solo eres muy … ¿guapo? Bueno, realmente, tampoco lo eres tanto… 

Es curioso, pero miro tus fotos y me paro en dos de ellas, la que ofrece tu mejor imagen y la peor de ellas… contrapuestas en todo… en la primera, apareces relajado, bajo un sol que hace brillar tu pelo negro, os hacéis la competencia y aún no se quien de los dos brilla más intensamente… sois Atón y Akenatón uno junto al otro… tú tranquilo, relajado, tan guapo que no pareces real sino hecho para deleite de quienes te observan…

Inequívocamente, en la segunda, envuelto en una nube de humo, ajeno al objetivo que va a captar esa imagen que tan poco dice de ti… despeinado, con grandes y oscuras ojeras… trasnochado… pareces pequeño, insignificante, cansado y aburrido… hubiera podido estar frente a ti y no hubiera parado mis ojos en los tuyos… quizás habría mirado a través de ti por la ventana abierta tras de tu espalda… para mirar al horizonte, sin verte…

Ganada por la desidia, vuelvo a repasar tus fotos, una a una, para darme cuenta como también en la vida real he visto de ti tus dos caras, la mejor, cuando decías que el día que me vieras ibas a querer besarme… y la segunda, la que viene a mi mente ahora cuando te recuerdo alguna vez… ajeno, lejano, vacío… dejando que entre los dos se abriera esta enorme falla insalvable que ya nunca va a poder volver a unirse… porque cuando uno aprende con dolor a vivir sin el otro, difícilmente va a volver a sentir de nuevo aquella ilusión que llenó los primeros momentos…

En este momento se, que has sido solo un grano de arena en mi fértil playa … un reflejo del sol en mi vida llena de luz… una pequeña ilusión en un corazón muy grande… y que ahora, aunque quisieras volver a mi lado ya no encontrarías el hueco de tu cuerpo para acomodarlo junto al mío… y se también, que a veces pensarás en mi… que llenaré tu recuerdo más de lo que tu llenarás el mío… y que dentro de un tiempo, cuando hayas dejado de causarme el dolor que sentí al principio, cuando supe que te había perdido… tu sentirás por mi ese mismo dolor, el de mi ausencia.

No una vez, sino una tras otra, perderás a todas las mujeres a quien has amado, a todas las que te amaron a ti… pues vivirás en el error de que tu no tienes que hacer nada para conservar el amor, son las demás las que tienen que quererte por lo que eres… pero realmente ¿qué eres? ¿lo has pensado alguna vez? ¿te has parado una sola vez a pensar en algo o alguien que no seas tu? Tu… tu… tu… egocéntrico … mirando siempre en una sola dirección, que es la tuya, haciendo daño sin quererlo… o quizás no sea sin quererlo… porque sabes que dañas a los demás y sin embargo, una y otra vez vuelves a tener relaciones turbulentas de las que siempre sales indemne… aunque las demás no tengan la misma suerte…

O quizás… si alguna vez volvemos a saber uno del otro, hayas madurado lo suficiente para darte cuenta de que yo hubiera sido en tu vida todo lo que necesitabas para ser feliz… que nadie podrá quererte como yo podría haberte amado… y que junto a mí, hubieras tenido lo que tanto ansías, de distinta manera, pero completamente tuyo… y hubieras sido feliz.  

 

Dorian grey, 36 años, Asturias, España

22 de febrero de 2006

AMADA AMIGA MÍA

Amada amiga mía; no sabemos definir nuestra relación porque no hay sexo, aunque hay amor, porque hay amistad pero también hay obsesión, porque nos atraemos nos repelemos y no nos podemos dejar, porque sufrimos y porque nos evitamos sufrimientos. Esta cobardía de mi amor por tí, que no es valiente, que prefiere ser amor amigo a ser amor amante, me quemo lentamente por ello... y tú te vas pero me no me dejas porque formas parte de mi, eres mi amiga amada mía.

 

2005

 

Esperanza, 23 años, Madrid, España

4 de febrero de 2005

A MI MADRE 

A mi madre por ser como fue, por quererme como me quiso. Ojalá en el mundo hubiese más personas como ella.

20 de julio del 2002, éste fue el día en que decidiste que tu paso por aquí había terminado y acabaste con tu vida. Jamás criticaré tu decisión, aunque muchos otros ya lo hacen por mí. Sé que desde donde te encuentras envías fuerzas para nosotros para que sigamos adelante y también sé que desearías tanto como yo estar a mi lado.

Recuerdo que siempre me decías con cariño que era: "la alegría de tu casa", no te imaginas cuánto ansío cada mañana al despertarme volver a oír tu voz, volver a sentir tus caricias, devolver esa alegría a esta casa que ahora está tan silenciosa sin tu presencia. A veces pienso que la vida me da una última oportunidad de verte, y pienso en todo aquello que no solía decirte que ahora y aquí he decidido escribir para quien lo lea comprenda lo importante que eras y sigues siendo para siempre en mi corazón.

Mamá, te extraño tanto, te quiero tanto, echo tanto de menos tu voz, tus consejos, tus caricias, la forma en que me hacías seguir el camino, el mismo en el que ahora sin ti me cuesta tanto caminar. Si pudiera hablarte te diría todo lo que has conseguido conmigo, todas las frases que me dijiste que ahora me ayudan a intentar ser mejor persona, todas las cosas que me enseñaste que jamás nadie hubiese podido hacerme comprender como tú.

Ahora sé que la vida nunca te trató como te merecías, pero era imposible mamá, nadie podría saber comportarse como tú, repartir el amor que repartías, desvivirte por las personas conocidas o no como tú lo hacías.

También quiero que sepas que jamás te irás de nuestros corazones que nadie de los que aqui te conocieron se olvidan de ti, te has clavado en nuestra alma para siempre y eso nadie puede borrarlo, por eso siempre estás presente en cada instante que transcurre.

Podría seguir escribiendo mil cosas buenas sobre ti, jamás acabaría. Sólo tengo un reproche para con la vida y es que te arrebatara de mi lado, de esa manera tan dura y tan pronto, jamás pensé que eso me sucediera a mí pero ya ves eso nos deparaba, pero aunque te fuiste de mi lado sabes que fuiste, eres y serás siempre la persona más importante que he tenido cerca.

Sólo deseo algún día poder explicarle a mis hijos la gran madre que fuiste, y cuando mi camino en esta vida se acabe verte para llorar de alegría junto a ti.

Te extraño y te querré siempre.

Tu hija.

 

Guerrero de la Luz, 33 años, Tandil, Argentina

16 de febrero de 2005

LAS VIOLETAS QUE NO TE COMPRÉ 

Estaba leyendo el diario, como todas las tardes al llegar a casa, a esta casa cuidada por tus manos, a esta casa reluciente y tranquila, que ha sido como un lago de agua fresca para mi terca sed de luchador y te vi llegar con un ramo de violetas en la mano.
Violetas, pequeñas, atardecidas, simples como tu voz sedosa, como las repetidas preguntas de nuestros chicos en los tibios paseos del domingo.
Violetas, te he visto llegar con ramos verdes, con flores importantes para los jarrones, te he visto disponerlas "para alegrar la casa", adorando tu gusto por hermosearlo todo.
Pero hoy fueron violetas.
Y un temblor en el fondo de tus ojos, algo hecho de nostalgias, de momentos pasados, de recuerdos que se han ido gastando.
Diez años, Florencia.
Primero fue la lucha en común para conseguir las cosas imprescindibles: terminar de amueblar el departamento estrecho, amoldarnos a la vida compartida.
Luego llegó el primer hijo y nos abocamos a la tarea de cuidarlo, olvidándonos de nosotros mismos. Cuando se anunció el segundo, buscamos un lugar mas amplio para poder recibirlo.
Otra vez los apuros económicos, la posposición de nuestras necesidades de mujer y de hombre, porque era imprescindible que fuéramos padre y madre.
Diálogos que se interrumpen para atender el llanto de los niños, sus comidas, sus baños, el sarampión, la escuela, las anginas, los zapatitos nuevos, las breves vacaciones junto al mar o en las sierras para cambiar de aire. El amor con mucho de fatiga, apurando las noches. Salidas y caricias postergadas. Lo de todos, Florencia; lo de siempre.
Y también la felicidad de ser cuatro, de estar unidos, de querernos mucho.
Hoy, al verte llegar con las violetas, las violetas que siempre te gustaron, las violetas que yo siempre te compraba cuando éramos novios, sentí un estremecimiento.
¡Cuánto hacía que no veía un ramillete de violetas! ¡Cuánto hacía que no las veía en tus manos!
Y supe, de repente, que aun eras aquella muchacha fantasiosa que se ruborizaba cuando yo la besaba.
Que soy, aun, aquel muchacho ardoroso y vehemente que inventaba palabras para nombrar al amor.
¿Cuánto hace Florencia, que no te compro violetas por la calle? ¿Qué sentiste, que pensaste, que niebla de tristeza te trepó por el cuerpo cuando vos te compraste las violetas, cuando vos las pagaste, cuando dijiste "deme un ramito"?
Porque seguramente quisiste revivir algo intimo y tuyo, pensando que te pertenecía solo a vos, que yo ya lo he olvidado, que para esa emoción soy un ausente, un hombre serio, estúpido, bien trajeado, al que no se le puede ocurrir la bella tontería de comprar violetas.
Florencia, yo te amo y te veo bonita y luminosa, y estoy lleno de vos y estoy seguro de que mi amor te ocupa toda, desde la piel a la raíz.
Perdón por las violetas.
Perdón por las violetas que compraste, por todas las violetas que no te regalé durante años, por las violetas que no te compré... no porque no quería hacerlo, sino porque, con el tiempo, uno se vuelve absurdo y tonto y no compra violetas por la calle, ni se atreve a decir con la voz en el cuello lo que siente, y enrolla sus emociones hacia adentro y las demuestra torpemente, igual que yo ahora, tocándote el pelo como un chico y apretando mi rostro contra el tuyo, sin pronunciar palabra, con los ojos húmedos de lagrimas... pero cuidando que no las veas.

 

 

Marta, 23 años, Berlín, Alemania

19 de febrero de 2005

AGOSTO EN MADRID 

Parece que el tiempo sí pasa en balde…
12 de febrero y yo sigo aquí, como una idiota deseando llorar, aunque las lágrimas nunca caen.
Mi alma sigue llorándote y echándote de menos.
Cada día me pregunto si seré capaz de superarlo, te quería tanto… ya no sé si te sigo queriendo o simplemente echo de menos que tú me quisieras a mí.
Casi ni me acuerdo de tu cara, podría ver tus fotos para recordarla, pero prefiero olvidarte y quedarme sólo con esta sensación, que sólo tú me has dado.
Si te recordase, si viera tus fotos o te viera a ti, idealizaría todavía más a alguien que seguro, no lo merece.
No lo mereces amor, no mereces que te necesite tanto, que piense cada día en ti, que haga lo que haga, lo haga pensando en ti.
Te has portado tan mal, que no mereces ni que te dedique un solo segundo de mi vida.
Pero nadie antes me había hecho sentir así.
Recuerdo el sol, el calorcito de Madrid en agosto, el aire caliente en mi cara desde mi coche, el agua fría de la piscina. La sensación de tener que vivir deprisa porque me tenía que marchar.
Y recuerdo también la sensación de estar cayendo muy profundo, porque en el fondo sabía que se acabaría todo, como se acaba el verano, como se acaba agosto, septiembre…
Me daba igual, prefería ser la persona más feliz del mundo, aunque tan solo fuera por dos semanas, a no tener la posibilidad de sentir eso jamás.
No me arrepiento de haber subido tan alto y de haber caído tan pronto, pero todavía no me he levantado y ahora sí que lloro…
Quizá es mi naturaleza, es mi forma de ser, lo he idealizado todo, busco la perfección y si no la encuentro, la invento.
Te inventé y te sigo inventando. Ojalá si fueras así, como yo te imagino.
Ojalá fuera siempre agosto en Madrid, ojalá tuviera siempre todo el tiempo del mundo.

Pero es invierno en Berlín, la ciudad de mis sueños, pero también la ciudad que cambié por ti.
Aquí no brilla el sol y llueve casi todo el tiempo. La ciudad es buena conmigo, porque se arrepiente de haberme separado de ti.
Así que me vuelvo a Madrid, en marzo, en un mes.
Supongo que busco mi agosto, mi calor de Madrid, supongo que busco la alegría que dejé allí hace meses, pero no estoy segura de si la recuperaré.
No sé lo que busco en Madrid, pero sé que me quiero ir. Significa tantas cosas… pero ¿significa también que me tengo que hacer a la idea de que tú no vas a estar allí para hacerme feliz?
Me lo pregunto porque tengo miedo de afirmarlo. Nunca, ni un solo instante he perdido la esperanza, aunque intente convencerme a misma que soy más feliz así.
También tengo miedo de afirmarme que algún día volverás conmigo, porque para algunas cosas confío mucho en mi, pero para esta, me falta confianza y no quiero sufrir mas… aunque, ¿se puede sufrir más?

Tantos meses han pasado y yo solo quiero mi agosto en Madrid, mi calor, mi piscina, mi coche, mis noches de felicidad, mis paseos.
Tu mano, tus besos, tus caricias, tu mirada y tus chistes.
Te intento reemplazar cada día, pero… ¿a quién pretendo engañar? ¿A mi misma?

Dime, tú que controlas todo mi mundo: ¿se acabará esto de una vez? ¿Sonreiré otra vez como a el le gustaba?
Sonreír de verdad, como en agosto. Como cuando ví el brillo en tus ojos y me pregunte con sorpresa: ¿será el?
Y sí, has sido tú, el que hizo que este verano fuera el más feliz de mi vida y este invierno el más triste.
Querrás hacer que la primavera que me espera en Madrid, sea tan maravillosa como mi pasado agosto.
Ha salido el sol por unos segundos, quiero volver.
Volver a verte, perdonarte por todo y volver a sentirte. Gracias por los rayos de sol.

¿Aceptaré tu perdón? ¿Aceptarás tu que te perdone?
Quisiera saber algo de ti, tan solo si estás ahí si puedes volver a quererme.
¿Tú no viste el brillo?

 

Pequeña. 28 años, Madrid, España

19 de febrero de 2005

A MI AMOR ENTERO Y VERDADERO 

A mi amor entero y verdadero.

Estás lejos, estás como a tres o cuatro países de distancia, y lo único que yo quiero es que te acuerdes de mí. Porque Ramón Llull dice que el amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere del olvido. Y si tú me recuerdas de vez en cuando, con lo inteligente que eres, me amarás para siempre.

Puede que un día te encuentre por aquí, en una ciudad de cinco millones de habitantes no es del todo difícil coincidir contigo. No sería la primera vez, ya nos hemos encontrado sin quedar previamente, de alguna manera hemos aparecido los dos el mismo día, a la misma hora, en el mismo lugar sin habernos puesto antes de acuerdo. Me gustaría pensar que es el Destino el que nos acerca. Sin embargo, puede haber una explicación racional a eso, a veces nos movíamos por los mismos ambientes, y aunque tus amigos eran raros, los míos también, y todos coincidieron, y por eso apareciste una noche en el Clan cuando yo me iba y tú entrabas. Me gustó verte, no, me encantó verte de nuevo, y no sólo por el strip tease que te marcaste quitándote el jersey para quedarte en camiseta, de tal  manera que yo viera tu piel. Me encantó porque a partir de entonces nos frecuentamos mucho más.

Y aún así, siempre que nos hemos encontrado sin buscarnos expresamente, hemos silenciado nuestras emociones,  fingiendo indiferencia, qué interpretaciones se ha perdido Hollywood, nos mereceríamos el Óscar sin duda. Pero siempre quedaba esperanza, una mirada de más, una sonrisa de menos, la socorrida polisemia para dar un toque intimista a una frase aparentemente insustancial.

Siempre que voy al centro pienso que tal vez me encuentre contigo; tal vez has regresado, no te ha dado tiempo a llamarme, o has deseado encontrarte conmigo al azar, como en los viejos tiempos.

Y eso es lo que ha sucedido hace apenas unas semanas, que tú viniste a tu ciudad unos días, y fuiste a pasear por el centro con tu novia, y mientras mirabas un escaparate de una zapatería, oíste una risa inconfundible. Te diste la vuelta, incrédulo, para comprobar que era yo realmente, y no pudiste acercarte a mí, porque una vez me desterraste de tu entorno, aunque no de tu mente. Y por eso te quedaste callado, mirándome, con tu novia al lado, y yo ni siquiera te vi, iba con mis amigos y aunque uno de ellos advirtió tu presencia no me dijo nada, consciente de que sólo conseguiría entristecerme.

Porque todavía me duele la última vez que te vi, un encuentro agridulce en el que comprendimos lo mucho que nos habíamos querido a lo largo de los años y la imposibilidad de comenzar algo, ya que significaría el fin del mundo tal y como lo conocemos. Aunque fuera tan sólo porque yo no existo en tu vida, y jamás podré hacerlo, porque no me diste el soplo de la existencia con la palabra. Y es que en el principio fue la palabra, pero a mí me susurraste, así que no puedo existir plenamente, soy un fantasma, el espectro que personifica el temor en tu mundo. Me quieres lo justo como para haberme susurrado, pero no como para darme la vida, o sacrificar tu realidad por mi. Porque si me dieras el don de la existencia ahora, traicionarías toda la confianza que ella ha puesto en ti. Y tú puedes quererme desde tu corazón criogenizado, pero no estás dispuesto a dar el salto mortal sin red. Porque siempre tendrás granizado de limón corriendo por tus venas, y aún así tú serás la persona que más he querido en el mundo.
Y tú serás la herida de guerra de la que me muestre más orgullosa.
Y yo seré el fantasma del recuerdo de tu felicidad. Y cada vez que todo marche mal, podrás recurrir a mí, porque te administraré la mentira perfecta que necesitas.
  Un beso que no te llegará,

                                                                                   Pequeña.

  

2004  

 

Coleccionista de ausencias, 29 años, España

2 de febrero de 2004

LA ÚNICA RAZÓN

...Y cuando ya no sea nada, sólo el eco
de un rumor que se pierde en el olvido,
cuando ya no sea nada...
tú serás
la única razón de haber vivido.

     

Ana, 34 años, Madrid, España

2 de febrero de 2004

UNA VIDA ILUSORIA CONTIGO

Sigo resistiéndome a que te conviertas sólo en el recuerdo de una aventura, sigo con mis fantasías de que volveré para buscarte y tú estarás sintiendo lo mismo que yo, eso me hace sentirme viva, no quiero olvidar lo que me hiciste sentir esa extraña noche en el desierto en que todos enloquecimos un poco, no quiero que esa noche se convierta en maldita. Yo no necesito más que volver a saber de ti, olerte, tocarte, poder mirar  de nuevo tus ojos negros, que me han hechizado. Hay quien me dice que estoy loca por seguir pensando en ti, no pueden entender que me ha sucedido, yo sólo sé que revivirte me hace feliz, y desterrarte para siempre de mi vida me destrozaría.
Prefiero vivir una vida interior ilusoria contigo que la vida real sin ti.

 

Santos, 40 años, España

4 de febrero de 2004

SENDAS, CAMINOS

Yo sé que ver y oír a un triste enfada (Miguel Hernández)
            No creo que sea preciso recorrer caminos ya andados. Sobre todo sabiendo que otros están abiertos y se nos ofrecen para ser descubiertos. Son tantos, los caminos, que intuyo será difícil transitar por el mismo. Claro, objetivos no hay, vivir sin objetivos, ¿eso es posible?  Puede serlo en tanto que muchas personas lo hacen, pero, realmente, ¿están vivas?, imagino que no, es incomprensible. Sin embargo, he de decirte que en mi vida anduve por sendas de las que nada sabía cuando echaba a andar, las viví recorriéndolas sin desmayo, valorando y recreándome en cualquier anécdota, que la senda me ofreciese, por pequeña que pareciese a los ojos de una mayoría. Me he cruzado con gentes que se mofan de mis ilusas fantasías; otros, que me han acompañado, y que siguen haciéndolo, piensan lo mismo pero no se mofan, supongo que será porque me quieren.
          En mis largas caminatas, al cabo de los años, descubrí una faceta en mi persona que no sé si es buena o mala, más bien parece una herramienta para sobrevivir, me refiero a mi capacidad de reinventarme. Al principio me ocasionaba problemas de conciencia, me observaba desde fuera y no daba crédito a los argumentos que mi boca exhalaba; pasados unos años, comprendí que no había mal en ello, entendí que se ajustaban a mi realidad. Ahí debió de radicar la clave: la realidad, mi realidad, la contemplo ahora como si unas cuantas, no demasiadas, diapositivas hubiesen sido proyectadas a lo largo de mi vida, ante las cuales hube de perfilarme para ir saliendo en cada foto. Paisajes fijos en los que uno debía encajar sin más ni más.
          No sé por qué te digo todo esto, qué más da, deseaba hacerlo y pensé en cartas imposibles.

 

Max, 22 años, Santiago-Lima, Chile-Perú

11 de febrero de 2004

LA PESADILLA DE VERLOS JUNTOS

La Pesadilla de Verlos Juntos
Lima, 9 de febrero. Día 15.
Aquí a 2.552 km de ti, 2 semanas de haberte sacado a la fuerza de mi corazón y decirte adiós para siempre, y después de todo el tiempo que se me ha pasado encima pensando en lo que fue que me tenia asi, sin respirar, y qué feliz y triste termino. Feliz porque puedo respirar y sentirme YO de nuevo... y triste porque aun estoy enamorado de ti irremediablemente y no puedo evitarlo, y porque tuve que dejarte.
Cuando recibí tu carta, el saber que ahora él sin hacer ni siquiera un miserable esfuerzo, sin mover un dedo, se ganó lo que a mi me costó sangre, sudor, lágrimas, 2 corazones rotos, cariño mucha paciencia y mucha comprensión... me hace sentir lo injusta que es la vida en esas cosas...
Él tiene esa "chispa" que yo nunca tuve y que no sé cómo fue que te hizo efecto...

Quizás fue cobarde la manera en que me despedí, pero creo que prefiero ser eso antes que egoísta. Y prefiero que te hagas la idea de que ya no te quiero antes de decirte sigo enamorado de ti. Te quiero y te odio... ese es el problema, Mónica, tú eres mi gran problema, y debías ser removida
No me escapé de los problemas. No me engaño... y en cuanto supe que aun estaba enamorado de ti, inmediatamente pasaste a convertirte en lastre, en una ancla, y tarde o temprano yo lo iba a ser para ti si seguía engañándome en esta linda farsa que se llamo amistad por un par de meses... Lo único decente que me quedó por regalarte es libertad.
Pero estando aquí, en Lima-Perú, durmiendo bajo la atenta guardia de un cazador de sueños... me sigues dando vueltas, y a ratos puedo sentir el aroma de tu colonia o tu pelo mojado entre toda la gente, el humo de los autos y el hedor de algunas calles, y que me hace estremecer tal como si volviera atrás. Aun cuando cierro los ojos, puedo ver los multicolores tuyos, aun puedo verte en la forma de otras personas, como un fantasma... ¿qué será? 
El cazador de sueños que cuelga del techo se quedó dormido anoche... y una imagen de tú y él tomados de las manos, entrelazando los dedos que tú y yo uníamos, siendo "amigos" me dejaron durante el sueño sin respirar... todo se agitó, y la pena y la rabia se fundían en algo tan potente que me despertó a las 5 am, 2 horas antes de levantarme al trabajo, a olvidar, a sanarme...
Es esa maldita pesadilla de no saber cómo voy a reaccionar, como se va a sentir este otro idiota que llevo dentro cuando te vea entre las manos de otro... ese ladrón que sólo por existir, se robo de ti todo lo que yo trabajé durante tanto tiempo... Es asi... y me las arreglé para que no me busques.
Espero que resulte todo bien con él, que por tener el derecho de tener lo que tiene, encendió "eso" adentro tuyo, que yo ni con toda la leña y el fuego del universo podría haberlo hecho mejor. Tan solo no me busques, porque no me vas a encontrar y ojalá puedas perder la esperanza que yo voy a volver a buscarte, porque para mí, ser "amigos" de nuevo, es estar viviendo al borde del precipicio de enamorarme de ti, y tú SOLO QUIERES UN AMIGO ¿no?..... 
Sólo eso.
   

 

Jani, 33 años, Canadá

18 de febrero de 2004

¿POR QUÉ ME FUI?

¿Por qué me fui?

Me siento muy triste y quizás más que triste, no pienso que el 14 de Febrero sea día para separarse una pareja.

Decidí irme de tu casa, no soporto tus exigencias, sólo somos novios y no sé que nos pasa, decidí mejor irme y dejarlo todo.

Dices que no sé cocinar, que todo lo que hago me queda mal y por supuesto si es que estoy pendiente del sabor, nerviosa te preparo los alimentos pendiente de la sal y el sabor, no es igual cocinar a mi gusto que al tuyo y saber que después vendrán tus reclamos, me pongo peor me pones nerviosa y creo que mejor es no vivir a tu lado que sufrir después de casados esto.

¿Qué nos está pasando? A veces creo que no es la comida, creo que hay algo más que me estas ocultando, dicen por ahí que regreso tu ex al pueblo, ¿será cierto eso?

Lo último que te dije al bajarme del auto fue: búscate una mujer que sepa cocinar, yo no sé cocinar bien lo siento mucho; y tú me dijiste: mucha suerte en tu vida. Esperaba mejor que me dijeras: detente, no te marches, yo te amo; pero qué más me vas a decir yo decidí dejarte, tomé mis cosas y me fui.

Te extraño, sé que te amo y me duele estar lejos de ti, siento que esta vez sí es definitivo, no puedo pensar que viviremos como perros y gatos y es por eso que mejor me fui.

Qué duro es decidir dejar de amar, amando, qué duro es no poder seguir una relación que tú sabes que acabará mal, qué duro es amar y saber que amas a la persona errónea.

Y te amo, y lloro por ti a cada rato, pero sé que por mi bien es mejor no estar a tu lado. Y por dentro grito ¡por qué! y al mismo tiempo me consuela saber que no puede ser que es por mi bien separarnos.

Te necesito, y me duele el pecho, me duele.

  

2003  

María, 22 años, Orihuela, España

5 de febrero de 2003

COSA DEL VIENTO

Tienes las manos heladas, ¿cuándo me olvidaste? Fue fácil, fue cosa del tiempo, es que ni siquiera has llegado a acordarte de mí para poder olvidarme. En este momento, hace viento y me gustaría comentar con alguien mis proyectos de tierra de nadie. Ya sé que eso no puede ser. En cambio, supongo que tus proyectos están tendidos y arrojados en mil direcciones. Se comentan en boca de todos, se preven en los papeles, se los saben hasta las hormigas...
Tienes las manos heladas... con eso digo, que hay cosas que no se pueden captar y aunque yo sólo conozca esta especie de radio que lo capta todo, no todo en el mundo son redes. Hay gaviotas en el aire, que cuando bajan con sus patas de alambre no lo hacen para anidar sino para reírse del suelo y también nosotros nos partimos de risa cuando las vemos caminar, mientras su pico y sus ojos fijos no vacilan.
En esta tarde, mientras sopla el viento y el suelo está lleno de hojas, todos me parecen ser tú, pero eso no dura ni lo que dura un instante. Con lo que continuo caminando sola, sigo avanzando hasta el Kilómetro que vengo a pisar invariablemente, este santuario que es como una celda, pero así son las cosas y en estas hojas que viajaran en el taxi de este tiempo enojado, una de ellas te manda un saludo.
Será más fácil que veas una hoja... En cualquier caso ¿eres tú o soy yo quién tiene las manos frías? Debe ser cosa del viento...

 

 

Clemen, 31 años, España

7 de febrero de 2003

IR A TU CONSULTA

Han pasado un par de años desde entonces. En realidad, ni siquiera sé si la carta que te envié, por cierto, sin remite, llegó a su destino. No te preocupes, se supone que eres un capítulo de mi vida que ya pasó.
He comprendido muchas cosas que me pasaron en ese momento. Sé que no soy la primera ni la última que se enamora de su psicólogo.
Comprendo que estaba pasando por un mal momento en mi relación de pareja y que vi en ti a alguien que me escuchaba y que me hacía reír. Siento no haberte visto como un profesional sentado detrás de su mesa haciendo su trabajo. Te aseguro que era algo que no pude controlar incluso sabiendo que no era bueno sentir lo que estaba sintiendo. Me encantaban tus ojos de niño pillo, tus labios gruesos, la actitud que tenías con el bolígrafo en las manos y la expresión que ponías en ese momento mientras esperabas una respuesta mía. Me daba corte mirarte a los ojos y que descubrieras que era lo que me estaba pasando.
Supongo que la impresión que me dio en nuestra primera cita de que tu mirada se dirigía a mi trasero cuando me diste paso al entrar en la consulta, tus miradas de arriba abajo cuando fui a buscar la cinta o cuando te veía en la calle fuera de la consulta eran todo producto de lo que yo quería que fuera. Supongo también que la impresión que tenía de que no estabas bien eran resultado de lo mismo.
Ahora ya sé la razón de que muchas veces no me saludaras fuera de la consulta. Si yo no saludaba primero tu no lo hacías. Siento el haberte analizado en espera de tus reacciones cuando te veía fuera sin que tu no lo supieras.
Me sentí muy mal cuando después de las vacaciones te vi sentado con unos amigos y te saludé, después de estar media hora haciendo señas para que me vieras y me dijeras que no sabía quien era, después la terminaste de rematar cuando me dijiste que no me habías conocido porque me había cambiado el peinado. A partir de ese momento fue cuando sólo saludaba si tú lo hacías primero.
En la ultima cita me preguntaste para qué había ido a tu consulta, que si no había hablado con mi pareja que era lo que hacía alli, que tu también te sentías mal porque siempre decía lo mismo, que si quería me podrías aconsejar otro psicólogo. Me sentí fatal porque me di cuenta de que iba a tu consulta, inconscientemente-conscientemente para verte y que tú te habías dado cuenta. Al final salí de tu consulta con un problema más a los que tenía añadidos.
Después de eso empezaron algunas llamadas con cuelgue incluido, sólo para oír tu voz y todas esas niñatadas de las que hoy me siento bastante avergonzada.
Todo pasó al mismo tiempo, tú, problemas en el trabajo, a punto de ruptura en la relación... me hundí... pero me levanté.
En mi fuero interno sólo deseo que todo te vaya bien, que seas feliz y que nadie te haga daño. No me preguntes el por qué , todavía no he conseguido averiguarlo.
Lo siento, todos cometemos errores y yo no voy a ser menos. No me arrepiento de lo que pasó, agradezco que hayas pasado por mi vida porque a raíz de todo esto he aprendido a valorar las cosas que tengo y a vivir el presente, no sabes cuanto. Tú fuiste el desencadenante y siempre te lo agradeceré, de corazón. Gracias

PD: siento no haber puesto la firma y el remite a la carta, pero fue como tenía que ser.

 

 

 Portugal, 37 años, España

14 de febrero de 2003

OLIVEIRA

Oliveira, lo que pasó fue estupendo porque era sincero, más sincero que nunca pudo ser. Me gustó cuando notaste que te miraba de forma especial y me lo dijiste, también me gustó cuando me dijiste que no te hacía ni caso aquel día, aunque verdaderamente estaba pendiente de ti... Creo que eres una mujer con mayúsculas, con sentimientos, y emociones y eso está muy bien. Pero si yo me uniera a ti para siempre quizás pasaría lo que siempre pasa, que todo pasa y aún al lado de una joya como tú nos cansaríamos. Por eso estuvo muy bien porque fue una experiencia estupenda, llena de sentimiento, quizás no única, ya veremos. Intenté mandarte las fotos pero me las devolvió, deja un mensaje aquí con tu nuevo email.
Cuéntame lo de tu compañera, ya que me va a alegrar mucho que también pudiera vivir intensamente.
Te quiero.

Portugal, te quiero, te lo dije en aquellos 3 momentos y lo sabes.

Ayer pensé en ti, tenerte es imposible
Eres sueño hecho realidad, y que seas feliz.

 

 

Tachi, Santa Cruz de Tenerife, España

24 de febrero de 2003

EN SERIO

En serio

Amo tanto este tiempo, la lluvia cayendo tras el cristal y yo sintiendo que amo este sueño maldito lleno de mil cosas secretas, sintiendo la esperanza y la angustia sin sentirme rebelde, hundiré mi cabeza y alzaré los ojos y recibiré de tu mesa, lo que haya para mí.
Me pregunto a qué viene esta extraña tristeza, que me embarga y sin embargo me siento feliz, será que mi espíritu invoca ardientemente el reposo y es mi alma un velero que busca la paz.
He tenido (y tengo) la suficiente felicidad para creer en la vida, y los suficientes tropiezos como para fortalecer a la más débil pared, y presiento que esa tristeza que ha de llegar a mi vida me hace sentirme más humana, más real.
No quise escribir una carta, pues sabrías descubrirme en ella, convertida en fantasma, en algo irreal, pero hoy me pregunto si te valdrán mis palabras, si encontrarás en ellas cordura y perdición, o si sólo como el buen vino que embota dulcemente tus sentidos reirás sintiendo su sabor. Me siento rebelde y soñadora, los pensamientos son fugaces parpadeos, pero hoy, esta noche la amistad es un pensamiento que lo cubre todo, he pensado tanto en los últimos días, que hasta el silencio me susurra mil palabras, palabras libres, palabras sin pudor, ni moral, palabras que osan desafiarlo todo, palabras que hablan de libertad. Palabras que hablan de vivir los sueños tal y como nacen en el corazón, porque para la amistad todo momento es oportuno. Sobran las palabras ¿verdad?.
La risa sube hasta mi garganta ¡Dios! ¡qué felicidad! saber que la amistad es lo más bello que uno puede atesorar, la tristeza se desvanece como el agua entre los dedos, pues mi corazón henchido de felicidad, ha descubierto que mi mayor tesoro es tu amistad.
Gracias por ser mi amigo, nunca te lo podré pagar.

 

2002

Llajtamasi,  (¿Uruguay?)

3 de febrero de 2002

HACE DOS SEMANAS YA DE AQUEL DÍA

Hoy hace dos semanas ya de aquel día,
cuando los primeros rayos de sol comenzaban a bañar de dorado los alrededores del camino que me indicaban el lugar exacto.
Era allí.
Allí me esperaba el río, tan calmo y tan solitario como yo en ese momento.
El árbol que a su orilla, bañaba sus profundas raíces, me invitó a sentarme a su lado.
Yo, gustoso acepté.
Y allí, desde ese lugar, y en ese momento, dejé volar mis pensamientos como golondrinas de primavera hacia vos.
No sé el tiempo que permanecí bajo esa mágica sensación; no interesa medirlo cuando se conjugan paz y felicidad de pensarte.
Sé que luego me incorporé, y en ese mismo árbol, tan generoso como indómito, grabé en su tierna corteza, una fecha:


          19/ene/2002


y luego grabé un nombre... tu nombre.
Hace dos semanas ya de aquel día.
Siempre tu chunko,

Llajtamasi

 

Alphazul, 24 años, Costa Rica

8 de febrero de 2002

TU CUENTA ESTÁ SALDADA

¡¡¡Hey..........!!!
¡Creo que no te has muerto!
¡La vida te ha sonreído nuevamente...!
¡¡Hola mi "mi mismo"!! Hace mucho que no te veo por estos lados, hace mucho que no visitas los pantanos de tu soledad
¡¡bienvenido!!
   Cuando miro hacia atrás y veo todo el daño que me has hecho... sólo me queda darte gracias y desearte lo mejor y concluir que en su momento fuiste lo más importe en mi vida y que gracias a ti... tengo todo cuanto soy hoy... mi nuevo yo. Déjame decirte algo, de todo aquello pude aprender mis heridas sanaron  y de ... todas esas montañas de amor sólo quedan unos pocos recuerdos que gracias a Dios, me ayudan hacer remembranza que amar sin medida... puede a mediano o largo plazo ser tan destructivo, puede llenarte de tanto asco, de tanto odio, rencor, dolor que terminarías sumergido en el más feo de los huecos, tratando de encontrar el porqué, tratando de recapitular un historia que fue!! y por más que quieras, por mas que intentes no volverá a ser .
   Hoy puedo decir tu nombre sin que la piel se me ponga de gallina, puedo escuchar tu voz... sin tener ese deseo de tenerte. Porque simplemente eres la mujer a quien un día amé.
  Ja... sólo eres alguien que murió.
  Donde quiera que estés, gracias por hacerme mejor persona. Creo que tu cuenta está saldada.

 

Alphazul, 24 años, San José (Costa Rica)

22 de febrero de 2002

¿SABES QUÉ ES ESTAR SOLO?

Hey ¿qué tal la pasaste el día de San Valentín?
¡Con esta frase me desperté el viernes!
Hace ya algunos días que paso el día, tú sabes... San Valentín.
¡Uff, fue horrible verdad!
Si lo comparas con los anteriores en verdad fue lo más horrible que me ha pasado incluso más que cuando decidí dejarte.
Sabes este día... hace algún tiempo, este día la última vez. Fue tan lindo... ¿recuerdas? (creo que no conocía al sr. "mí mismo", pero él sí a mí). Salimos escapados del trabajo, fuimos como a 6 restaurantes porque todo estaba lleno, nos reímos, de todos y de que no sabías dónde colocar tus flores. Recuerdo haberte hecho el amor como si fuera la primera vez, y luego abrazarte y quedarnos dormidos.
Ese día fue uno de los tantos días en que en verdad supe que hay diferencia entre hacer el amor y tener sexo.
¿Sabes que hice este día?
Sé que ni te lo imaginas, pero dentro de mí quiero que sepas o quiero hacerte creer que no pensé en ti ni un instante auque sea la más fea de las mentiras, aunque ni yo me lo crea debo ser fuerte.
¡¡Ese día, ese día !!
No me de pena admitirlo: te extrañé. Sabes... hay días en que no comprendo... en que no me entiendo.
Sabes hay días en que simplemente te odio, otros no sé como que te tolero, otros en cambio te extraño y otros simplemente no me interesa que existes.
Sí, debo estar loco ya ni mí mismo es de fiar, sé que en cualquier momento podrá dejarme solo en esta batalla que tengo
contra lo que quiero.
¿Pero sabes algo? No sé por qué tengo este sentimiento. Créeme... en verdad lo he querido matar, me he valido de todo, licor, sexo, amigos, trabajo, letras. En un punto de esto me harté de luchar... simplemente lo dejé salir y te juro que ya me sentía mejor. ¡Pero tuvo que llegar ese día!
¿Sabes qué es estar solo? Estar solo es estar con un un grupo de mucha gente donde todo y todos están bien menos tú, porque tú no haces parte del entorno, estar solo es estar con alguien para hacerte la idea de que en realidad no estás solo y fingir que en verdad te sientes bien, completo.
¡Algún tiempo pensé este día! Sólo es una forma más de sacarnos dinero, el día del amor es todos los días. Pero... creo que mucho tiempo después... creo que el amor no existes... creo que lo confundimos primero con ilusión, pasión, lujuria, deseo. Luego con afecto, costumbre, compañía, y entramos en su ultima etapa:
mejor esto que nada, que más da, no importa si engaño, ojalá me deje, ahí estamos.
Claro, no en este orden, creo que dentro de las líneas curvas de la vida cada cual toma caminos diferentes. Pero lo mejor es... que el proceso se repite, aunque... la verdad es sólo una teoría digamos que estoy trabajando, tratando de demostrarlo. Porque quién me garantiza que... vuelva a amar como te amé a ti Ericka Rodriguez.
Ok, creo que si terminaste de leer hasta aquí debes tener todos mis respetos, y darte las gracias de todo corazón. Creo que me gustaría que hubiera más gente como tú, es mas me gustaría tenerte como amigo, para no estar frente a este ordenador tratando de describir cómo me siento y tratando de que no se vea tan feo como en verdad es. No todos tienen el tiempo y el deseo de saber qué le pasó o que no le pasó a X persona.
Déjame preguntarte algo.
¿Tu vida es algo parecida a la mía? ¿Tú has logrado demostrar mi teoría? ¿O por el contrario no soy más que un simple, tonto soñador que no tiene otra cosa más que hacer, que lastimarse con el hecho de no estar la persona que quiere (es decir, fracasé rotundamente)?

 

María, (México)

25 de febrero de 2002

FINGIR SÓLO PASIÓN

Tengo tantas ganas de marcharme de tu vida y no puedo, porque te amo. Ya me cansé de fingir que sólo siento pasión por ti cuando por dentro mi sangre hierve de amor. Jorge, todos estos años he mentido respecto a mis sentimientos por temor a perderte, sé muy bien que si tu te enteras de que te amo, te alejarás para siempre porque tú tienes tu vida hecha, ese mundo donde yo no puedo estar porque es muy distinto en el que yo crecí. Sin embargo, cuando estamos juntos, cuando nuestros cuerpos están unidos yo puedo sentir que también en ti hay un sentimiento reprimido, que también como yo luchas internamente por no decir ese "te amo". Qué puedo hacer, cómo puedo saber que tu también me amas... pero lo que sí es cierto es que ya son muchos años como para que yo sea un simple gusto o una simple aventura. Lo mejor es que nos separemos, ¡¡en mi corazón ya no cabe tanta represión!! 

Te amo mi querido Jorge.

 

 2001

 

La chica de la isla 

Madrid 28 de febrero de 2001

  A veces juego a regalarte un nombre... Me pierdo en tus ojos y me digo: "Juan, seguro que es Juan". Pero, no sé, tienes boca de Ramón... Y ese tenue caminar de Carlos acaba despistándome por completo.
   Otras veces juego a soñar, a soñar que me acerco: esquivo las mesas del restaurante, aparto los rostros que no son el tuyo, y te llego; tu padre me mira extrañado, y el camarero -ya sabes, ése de gafas tan simpático- se queda boquiabierto con la bandeja en la mano, como si de pronto comprendiese... Y pasa el tiempo... pero no en momentos, sino en miradas: las que tú me vuelcas en el alma, las que yo te empotro en el rubor. Y entre tus dedos se consume el cigarrillo, y me sonríes. Y me busco en tus recodos, ...y me encuentro sin cesar.
   Y también a veces, cuando no sé jugar, cierro los ojos y me dejo llorar...
   Antonio, te llamas Antonio... O José... ¿Pedro, tal vez?

 

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles)

 

 

PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE LOS TEXTOS.

Copyright © 2000-2008 [B. A. A.]. Reservados todos los derechos.

 

(Página Principal)

Página diseñada y realizada por Beatriz Alonso Aranzábal