Un lugar de encuentro para los amantes de las palabras, de la correspondencia, y de la comunicación sincera.

(Página Principal)

 

Cartas de otros eneros 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Cada mes iré rescatando algunas de las cartas que fueron publicadas en CARTAS SIN SELLOS en años anteriores. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

 

 

¿Quieres enviar una carta? 

Haz clic en el buzón y lee las recomendaciones. 

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles)

 

CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS ENEROS

2006  

 

Diego, 39 años, Barcelona, España

29 de enero de 2006

PARA TI

Para ti,

Desde el teclado del ordenador te escribo desalentado, hoy ya te había escrito una carta que no quería escribir, después todo se volvió oscuro, y se me borró la alegría de mi rostro, todo se hizo triste y opaco. Desde lo mas profundo de mi corazón he hecho algo que no quería hacer, es cierto, al final gano la batalla la cabeza al corazón, única explicación lógica para algo tan irracional, una vez más, mi parte cerebral gano la batalla, y la única victima soy yo.

Desde el asiento del desangelado por su propia actitud, ni tan siquiera sé que reclamar, un poco de esperanza donde hoy, quizás mañana no sé, ni puedo encontrarla y en el desamparo del campo de batalla, que soy yo, no quedan mas que los rescoldos de mi corazón. Hoy ley tus dos correos y tus palabras se me clavaron como puñales, después de vencido solo me quedo desangrarme como acto final de mi loca tragedia.

Pensé que cerraba la puerta al error y se ha quedado la verdad fuera, aterida de frió, hoy he sabido que no entiendo a mi corazón y, por ende, quizás esa sea mi penitencia. No anhelo el olor de las flores, ni el color del cielo, aun estando vació nada es capaz de entrarme para mi propio reconforte, cuan difícil es acertar, y que fácil equivocarse, desde los muros de mi propia prisión, ni tan siquiera la libertad deseo, ya que yo mismo corte mis propias alas.

Hoy soy ceniza, del ascua que ardió en amor ayer, hoy no soy mas que una pequeña mentira de la gran verdad que viví contigo.

Desde aquí y, para ti, te deseo lo mejor.

 

Dorian Grey, Asturias, España

29 de enero de 2006

PARA SUBIRTE LA AUTOESTIMA

Me dejas claro que el sentimiento que yo tengo hacia ti es unidireccional, que tú solo estás ahí , yo preferiría que no dijeras nada porque
al hacerlo me dejas desarmada y haciendo el payaso, qué hago yo llamando a una persona que me atiende el telefono haciendome un favor, y me lo dice con una displicencia que me hace un daño lacerante y horroso que me paraliza, quieres arreglarlo un poco ponerle un parche para que me sienta reconfortada y me animas a que lo siga haciendo, no se para que... para subirte la autoestima, acaso, es preciso que yo me arrastre un poco.

 

Mujer Y, 28 años, cerca de la playa, México

26 de enero de 2006

MUJER X

Hola mujer X, te llamo así porque no sé tu nombre, no sé cómo eres, no sé a que te dedicas, no sé donde vives, no sé absolutamente nada de ti, solamente sé que si existes, y aun sin  conocerte siento que quisiera decirte tantas cosas.
A veces siento curiosidad de saber cómo eres, pero es imposible que yo te pueda ver, porque estas muy lejos de aquí.  Y es mejor desconocerte totalmente, para evitar compararme contigo, y eso a mi no me importa, lo único que tú tienes y que yo no tengo es a Carlos.

El no tiene un precio, tiene un titulo llamado novio a tu lado, y por eso me doy cuenta que eres una mujer afortunada, daría lo que fuera por tener el amor y el cariño que él te tiene a ti, por yo ser su novia y su futura esposa.

No sé si tu serás la mujer con la cual se casara, pero la relación tan larga que tienes con él me hace pensar eso, y  me comento algo pero yo no quise preguntarle mas detalles, ya que me deprime mucho, y  el compromiso que tienen ya debe ser ya mas serio. El es un buen hombre, me hubiera encantado que se enamorara de mi, y vivir con él toda mi vida, pero no lo hizo, y sin embargo le deseo toda la felicidad, y si es a tu lado hazlo feliz. Yo estoy enamorada de el, toda mi vida lo voy estar, hace mas de 5 años que  un día él terminó nuestra relación, y yo me quede llorando y no queriendo aceptar su decisión. Con el paso del tiempo, con ayuda de amigos y con mucha paciencia he aceptado  que nunca voy estar en su corazón, pase  noches llorando sin poder dormir, sin comer bien,  buscándolo a cualquier hora, pidiéndole que no me dejara porque sentía que se acababa mi vida, ahora ya no hago nada de esto, y eso no significa que lo haya dejado de querer, al contrario, no le hablo mas de mi amor, me tengo que saber comportar frente a el, y es  que me he conformado con poder saludarlo de vez en cuando, mandado correos o mensajes  y poder verlo cuando el acepta verme.  
 
Nunca seria yo capaz de hacer algo para arruinar su felicidad, no soy esa clase de persona, así que nunca te diré a ti  que lo amo, que te ha engañado algunas veces para estar conmigo y que estoy esperando que te vuelva a engañar y que venga a buscarme aunque sea solo una vez más.

Y deséame suerte para poder olvidarlo, y es que en estos 5 años no he podido, así no sabras  que hay una mujer que ama incondicionalmente a  tu novio. Y él por supuesto que sabe que todo lo que digo es cierto, porque aunque yo no le diga a el que lo sigo queriendo, estoy segura que lo sabe, por mi manera de hablarle, por la manera en que lo miro, por estar siempre al pendiente de el,  y un amor mas desinterasado que el mío nunca lo va a encontrar, y el también sabe que estoy dispuesta a ser lo que el me pida, con tal de estar a su lado.

ATTE.
La Mujer Y

 

Liz, 25 años, Santa Cruz, Bolivia

22 de enero de 2006

MIS CARTAS PARA TI SON IMPOSIBLES

14 de enero de 2006

Como siempre, mis cartas para tí son imposibles. Nunca las lees y si lo haces, no me entero.
Me carcome el dolor, se toma la deliberada atribución de acabarse mi oxígeno. Aún peleo conmigo misma porque quiero dejarte. Ya no doy más... pasó mi límite, y sí, sí te amo. Pero también me amo a mí misma.
Te pedí que habláramos, aceptaste hacerlo en otra situación, que era lo más conveniente, pero  los planes nos fallaron, lo sé. Pusimos nueva fecha y no cumpliste, quedaste en llamarme y, una vez más, fallaste.
Ya tengo más que suficiente. La decisión está tomada. Sé que me va a costar. Me está costando, no te digo que el dolor es insoportable?
Es, en parte, por eso que me voy. Para que a mi regreso pueda verte sin que se me salga el corazón, sin tener que contener las miradas que me traicionan y fingir que nada pasa.
Me voy para sufrir sola la distancia, que también será física para ser llevadera.
Siempre te acepté como eres, incluso con esa actitud tan dejada, tan descansada, tan deslindada de todo... en cierta forma me gustaba éso; pero llega un momento en que ya no es tolerable, sobre todo si yo también entro en lo ignorado. Te confiaste demasiado...
Me voy para curar mis heridas, para limpiar cicatrices, me voy para sanar, para perderme en otro mundo que no seas tú. 

17 de enero de 2006

Hola otra vez. Sí es verdad, finalmente te he dejado. Sin traumas, con dolor sí; pero que ya casi no duele después de todo este tiempo... después de todo lo que hemos pasado.
Siempre voy a quererte. Vas a tener un lugar especial en mi vida, pero ya más nunca como hasta hace algunas semanas. Ya no serás el centro. Ya no lo eres.
Deseo que seas feliz, que encuentres lo que buscas... Deseo que ames como te amen, que sigas tu camino.
Y aunque suene tonto y cliché, que seamos amigos, los que siempre fuimos. Sé(espero) que puedo contar con eso. Eres un magnífico amigo, pero como pareja... fuera de lo común, poco convencional, a veces demasiado egoísta, pero no importa, así te amé. Ahora es tiempo de que te deje partir de mi corazón.
Gracias por todos los recuerdos que construimos, gracias por todos los momentos felices, por esos arrebatos, por esas locuras, por esas lágrimas, por esas aventuras, gracias...

19 de enero de 2006

Otra carta más, pero esta vez es en otro tono. Te escribí algunas, pero se perdieron en el ciberespacio. Ya no me acuerdo que palabras usaba... pero sí lo que te decía: Ya no te amo. Es una verdad muy dura para decir, lo sé, mas ha cambiado todo, bueno, la verdad es que he cambiado yo, mi forma de ver la vida, mis metas cercanas....
No, ya no te amo. Abrí los ojos y lo vi todo claro. Estaba aferrándome a una ilusión, a una relación casi inexistente, que no tenía futuro, no si no obtengo respuestas tuyas cuando las necesito, cuando veo que todo está por hundirse y soy yo la única que rema, la que va sacando el agua del barco,como siempre. Te amé mucho, no me importaba más nada, incluso quedar de completa imbécil. Sí, te lo dije un par de veces y tú tratabas de convencerme de lo contrario. Yo sabía que no era verdad, pero te creía, y entonces todo volvía a esa nuestra extraña normalidad.
Me cansé de remar, me dolieron los brazos; ya estaban entumecidos y sólo querían dejarse llevar. El barco se hundió y de pronto vi flotar nuestros cuerpos en el agua, no se quedaban juntos; cada uno seguía un rumbo distinto... sí, era la despedida. Antes te había preguntado si remarías conmigo; poco más y me dijiste que lo pensarías. Teníamos que discutirlo, recuerdas? pero evadiste la charla y claro, nos hundimos y cada quien para su lado.
Hemos salido a la superficie pero las cosas han cambiado,yo tengo mi propio bote, y tú, el tuyo.  Y así seguiremos, te quiero y te quiero muchísimo, pero ya no te amo. Buscaré mi mar, o quizás simplemente me deje llevar por la corriente, o me ancle  en el medio de la nada por algún tiempo.
Anoche me llamaste, hecho al que no sabía nada, de que no sabías que no estaba en la ciudad. No nos hagamos... Era simple saberlo. Sí, te diste cuenta que ya no te miro igual, que ahora eres uno más del grupo, ya dejaste de cer el centro, de ser donde se enfocaba mi mirada... Pero tampoco dijiste nada, y volviste a comentarme tus cosas, tus proyectillos, como antes. Esta vez no obtuviste la misma respuesta, lo siento simplemente fui sincera.... no descortez, eso lo sabes, no hay duda. que te vaya bonito, como dice la canción. Nos vemos, como todos los días. adiós (sí, ahora tiene el sentido que creíste que tenía la vez del mensaje en tu celu). Adiós.

 

Ashley Cordova, 30 años, Chiclayo, Perú

22 de enero de 2006

PORQUE ASÍ LO QUISE

Hola Juan: 

Te escribo desde mi autoexilio, desde esta tórrida habitación en que van pasando los recuerdos del ayer, en otro p lano, lejos de mi gente común... Tanto tiempo ha pasado y ya estuve meditando en lo que me dijiste esa noche y resulta que ya no siento nada. Descubro hoy que de pronto mis velos ocultos se fueron cayendo y que ya no más estás en mis idílicos pensares. Te fuiste sin querer, pesaron más las distancias que poco a poco nos fuimos poniendo y el vestido del adios se puso de gala en la noche en que ya nunca más serás mío. Te fuiste y fue esta vez porque yo así lo quise.

 

Lobo estepario, 24 años, Madrid, España

19 de enero de 2006

CONFESIONES (I)

Enero 14, de 2006

Villafranca del Castillo, Madrid

Confesiones (I)

Desde hace muchos dias me da vuelta tu carta en la cabeza. Te he escrito varias veces sin respuesta, y esta vez me llegan unas lineas que no esperaba pero que sabia que llegarian algún dia.

¿Sabes sol? hay muchas cosas que contarte, más bien son pocas las que realmente merecen la pena, pero quiero que las sepas. En primero no estoy casado, y aunque me imagino quien te lo contó, debo decirte que le restes importancia a los rumores, no sólo mios, sino de todo, pues la única verdad que vas a saber de mí es la que a continuación te voy a contar.

Deberia haberte sido mas sincero desde antes, pues asi quizas hubiesemos llevado mejor las cosas. ¿Te acuerdas algo de marzo del 2005?, ¿recuerdas haberme visto alguna vez?, quizas sí, quizás eras tú la que me llamaba y no hablaba, quizas eras tú la persona que mas queria ver yo pero que Dios (creo que fue por él) no quiso que asi sea porque nada bueno iba a poder hacer por ti.

Siempre fui un egoísta, aun lo soy, en las fotos con novias o amigos, siempre salgo sonriendo, como diciendo "estos son MIS amigos", "estas son "MIS" novias, M-I-O-S... sin saber que en el fondo lo unio mio es mi estupidez al pensar que el corazon humano o el alma pueden llegar a tener un precio.

te advierto que esta carta es larga, quizás mas de lo que esperas o crees, o quieres leer, por favor imprímela, así te evitas el bochorno de estar pegada a un monitor media hora o mas, o de plano bórrala, y haz de cuenta que en ningún momento te tropezaste con este chico que nunca te dijo que te quería mirándote a los ojos porque tenia miedo de no poder dejar de verte jamás...

¿¿YA?? (imagina la línea que divide lo que sabemos, de lo que quizás no podemos imaginar, pues esta es esa delgada línea)...

Una tarde me dijiste que admirabas a hitler, (¿recuerdas la tarde en la feria de libros?), porque era alguien decidido con su causa, es decir, alguien de palabra, que miraba un judío y decía "a este guey me lo trueno" y lo hacia sin dudar aunque fuese niño, mujer o anciano. Con el tiempo me di cuenta que era eso lo que me faltaba, puedo ser lo que quieras pero jamás seré decidido, y esa fue una de las causas de este exilio al que yo mismo me he llevado.

Me regresé a Madrid el 14 de abril del 2005, luego de un mes y 15 días de intentos vanos por arreglar mi vida, de tratar de encontrar la razón que me haga levantarme en las mañanas. Se puede decir que me escapé, pues nadie sabia que me largaba, solo mis dos tíos, mi 4 mejores amigos, y lolita...

Ahh, lolita, ése no era su verdadero nombre pero ¿para qué quieres saberlo? yo le decía así por el inevitable dolor que producía quererla, y de hecho esa fue la razón que me hizo largarme de la tierra que mas amo antes de tiempo.

La conocí luego de que tú y yo terminamos, mucho después, una tarde que no me esperaba mas que hacer mi guardia de urgencias en el san Juan como único plan de fin de semana, su novio era uno de mis mejores amigos, y ya ves, como el amor es ser ángel de la guardia y diablo guardián, pues decidí ser un diablo guardián. No me digas que te duele leer esto, porque si no te lo cuento a ti, ¿a quien mas se lo voy a decir? perdóname por decirte que te quería siempre antes de lastimarte. Pero así me daba cuenta de a donde llegaba ese tu cariño, y si realmente crees que el destino nos devuelve las cosas que hacemos, pues imagínate como termine yo con ella...

Diablo guardián... así me llamaba desde el primer día que la conocí, diablo por las travesuras de niños que hacíamos con malicia de adultos,  y guardián porque a pesar de ser la escoria que soy, jamás dejé de cuidarla, hasta hoy, aunque me duela admitirlo.

Diablo para sus besos, guardián para sus caricias, como el diablo guardián del libro que leímos juntos, “like a fastball needs control” , nosotros éramos “the passengers” en una montaña rusa frenética y peligrosa que era estar juntos aun en medio de amigos cercanos, novios celosos y buenos amigos, y aun sabiendo que uno de los dos jamás seria del otro.

Mi ángel fuiste tú, por eso me fijé en ti. Siempre me acercaba a mujeres con corazones peligrosos envueltos en miradas tiernas, pues siempre me gustó el peligro, sin embargo la mañana que te conocí, cuando me preguntaste qué leía, y me sonreíste como quien te invita a volar en sus dientes blancos, no dude en pensar “esta es mi Brida”. Ves porque te jodia tanto después?, si cuando me enamoro me porto como un pendejito de 12 años, y no se ni que decir ni que hacer cuando estoy con alguien que de a de veras me gusta. Precisamente cuando menos esperaba o menos quería, ya estaba detrás de ti. Imaginándote a mi lado, dándome uno de esos abrazos a prueba de balas y tristeza.

¿Te acuerdas de la orquídea que compramos en esa feria de libros?, ¿no te parece un lugar un poco inusual para regalarte una flor? Yo pienso que no, y eso me gustaba, que contigo rompíamos esquemas, y mas bien creábamos pequeñas rutinas que no duraban mucho, por eso eran lindas.

Esta carta es muy larga, ya te lo dije, y no puedo terminarla ahora, porque no me alcanza el espacio para seguir, ni el valor para decirte más verdades.

 

Anónimo, 31 años, España

15 de enero de 2006

SI PUDIERA DECIRTE

SI PUEDIERA DECIRTE

Si me dejaras decirte, explicarte, contarte, toda mi verdad, todo lo nuestro cambiaría. No te pido que vuelvas, solo que me escuches. Que de una vez por todas y después de quince años, entre nosotros todo esté aclarado. Que sólo pido una amistad entre tú y yo. No pretendo que rompas con tú presente y estropees tus planes de futuro. En ningún momento entré en tú vida para ponerla patas arribas. Te dije que respeto que tengas una relación y que la respeto a ella, al parecer tú, no. Me conformo con que dejes explicarme y si así consigo que olvides aquello que te hice, me sentiré satisfecha. Aquello que me recuerdas cada vez que tienes ocasión y sabes de más que no solo fue culpa mía, fue de los dos. Éramos dos niños, no entendíamos de amor, pero cuando nada de amor entendíamos, nos amamos con locura. Aquellos celos no eran normales, ni yo podía hablar con otros, ni tú con otras y así se estropeo nuestra relación. Nos hicimos mucho daño, no lo hemos olvidado y tarde nos hemos dado cuenta de los mucho que nos amamos. Sé que te cuesta verme, que no puedes dejar de mirarme cuando estamos cerca, que te cambian los ojos, te brillan. Que deseas volver a sentir mis labios juntos a los tuyos. Me encantaría que no te engañaras, y por si no lo sabes  la engañas a ella, (bueno no me gusta entrar en tu relación). No es que le seas infiel conmigo, pero en tus pensamientos sabes de sobra que sé que estoy. Que a las tantas de la madrugada me recuerdas una y otra noche, y cuando   estás  solo   te pones en contacto conmigo. ¿  Para qué? Sabes que así no conseguirás nada. Ya te aclaré que los juegos no me gustan, que no soy el postre de nadie.  Que mis intenciones no son las tuyas, que sólo quiero tenerte entre uno de mis mejores amigos y de vez en cuando recordar nuestro primer beso, que para los dos fue el primero,  para nosotros todo era nuevo y todo lo aprendimos juntos. Siempre se ha dicho que el primer amor nunca se olvida, y es cierto, cuando de verdad se quiere, es imposible de olvidar, nosotros no nos hemos olvidado y no lo haremos jamás. Me besarán otros labios, otras manos me acariciarán, sentiré otro cuerpo junto al mío que llegará a ser uno solo. Pero como a ti te amo, no podré amar jamás. Nuestra historia es bonita, digamos que bastante. Nunca hemos vivido en la misma ciudad, nos vemos de vez en cuando, porque la casualidad lo quiere, hemos perdido el contacto en muchas ocasiones, pero nos hemos buscado, unas veces me has buscado tú, otras yo. No nos decidimos del todo a formar una familia con otra persona. Y van pasando años, y aquí estamos hablando siempre de lo mismo. Pero como historia bonita que es, es imposible que tenga un final feliz. Así que forma de una vez una familia, olvídate de mí y quiero que seas muy feliz. Que recuerdes aquel año que compartimos de vez en cuando, y que te haga sonreír. Muchos besos mi gran amor. 

 

Anónimo, 46 años, España

15 de enero de 2006

POR QUÉ NO SALÍ DEL COCHE

Querido vecino, aquel día estuvimos tan cerca de poder charlar, pasear, tomarnos algo juntos y lo que pensé pedirte ir al cine, pero despues de atreverme con la pregunta sobre las luces del coche, que me pasó.lo deseaba tanto, lo tenía tan cerca y ...
Tú estabas ahí, esperando que yo saliera del coche, puedo verte, tengo grabada la sonrisa que me estabas dedicando, pude notar que era una sonrisa autentica, sincera que mostraba alegria de estar cerca de mí, y a mí no se me ocurre otra cosa que decirte, eso si, mirandote a tus maravillosos ojos, gracias, hasta luego ó hasta luego. Gracias; pero por que, por que, no salí y hoy posiblemente no estaría escribiendo esta carta.  No pierdo la esperanza, quizás mañana estemos juntos. 

 

Joan Líndez, 41 años, Barcelona, España

13 de enero de 2006

UNA PALABRA TUYA

Hoy no sé buscarle el ritmo a las palabras. No sé removerlas y sacudirlas hasta encontrar las que te lleguen  como una caricia. Hoy, sólo voy a confesarte que yo también necesito las tuyas.
Voy a suplicártelas, aunque sean pocas, aunque sea sólo una.
Una palabra tuya... o dos. 

 

María, 35 años, Andalucía, España

13 de enero de 2006

OTRA TORMENTA EN TU CAMINO

Forbbiden love:

No sabes cuántas ganas de besarte se quedaron en mis labios cuando me fui de tu lado… bueno, ahora ya lo sabes…

No soy el amor que esperabas en tu vida, para darte tranquilidad y sosiego… no he llegado a tu lado para estabilizar tu existencia, sino para ser otra tormenta en tu camino… pero es que esto tenía que ser así. Los dos sabíamos que desde el momento en que nuestras miradas se cruzaran los dos nos llenaríamos de deseo… porque yo te deseo tanto, amor…

Ahora tengo que ser sincera contigo y decirte lo que pasa por mi corazón, porque es mi corazón el que me empuja hacia ti, no la razón, que me dice todo lo contrario. Ahora sé que si vuelvo a ir a tu encuentro no puede ser solo para charlar como dos amigos, sino para entregarme en tus brazos, darte toda la pasión que llevo dentro, amarte con una fuerza que quizás aún tu no conozcas… porque yo no soy como tus otros amores …

Eres como eres… y así tenemos que entenderte todos los que estamos a tu alrededor. Eres el amor en su esencia… continuamente enamorado. Te enamorarás del sol que sale cada mañana, vivirás amando y amando, vivirás sufriendo. Por eso, mientras antes tomes conciencia de ti mismo, de cómo eres y como serás durante toda tu vida, antes serás capaz de vivir con ello. No es ninguna suerte para ti ser tan apasionado… lo sé, porque tú y yo somos dos caras de la misma moneda … distintos completamente uno del otro… pero iguales en nuestra forma de amar y de sentir la vida correr por nuestras venas.

Nunca es definitivo el amor en nuestras vidas, siempre habrá alguien que nos haga volver los ojos hacia el… como yo hago ahora contigo… como tu lo haces conmigo. Vivir a tu lado solo es posible para quien sea capaz de considerarse a si misma como parte de tu harén… ya sé que suena fuerte… que tu aún no estás preparado para entenderlo, pero es tu corazón el que te lleva de unos ojos a otros… de unos brazos a otros… es tu energía, tu capacidad de sentir la vida corriendo por tus venas…  eres tú… tu forma de ser distinto, apasionado, es lo profundo de tu mirada, tan intensa… tan sincera.

Y ahora que sabes lo que busco en ti… como te deseo y como buscaré tenerte en mi cama para entregarme a ti por completo, decide tu si es esto lo que quieres. Si puedes tener conmigo una relación tan distinta a lo que tú esperas… algo que va en contra de tus valores. Piensa que los valores los establecemos según nos convienen y que los míos se rompieron el día que fui a verte y han terminado de hacerse pedazos en esta carta sincera… que sin embargo quizás nunca leas. 

 

María, 25 años, Alicante España

8 de enero de 2006

SEÑALES SUPERFLUAS

Estaban dormidas mis palabras cuando intentaba decirte lo que pudiera sentir. Sobre el cristal de la ventana no sonaba nada y los pasos invertebrados que daban mis botas no entendían la explicación de todo.
Si tan sólo me hubieses dedicado una sonrisa, quién sabe qué no habría yo hecho. Pero no me arrepentí de nada y te metiste en mis imágenes nocturnas, dando señales superfluas, que me indicaban que no era tanto lo que nos unía.
Sellado el tiempo con la ayuda que nos prodigamos ahora nos contemplamos con cansancio, mientras no podemos dejar atrás un agradecimiento quizá eterno, pero sabiendo ya que lo mejor, ha pasado. 

 

Tian, 38 años, Jaen, España

8 de enero de 2006

CUANDO TUS LILARES MÁS PERFUMABAN

Y a pesar de todo te fuiste una tarde de Abril...
Cuando más brillaba el sol, cuando tus lilares más perfumaban, cuando todos pedíamos que no te marchases aún.
Los últimos días fuiste despidiéndote poco a poco de todos. No con palabras sino con tus miradas que hablaban ya de los nuevos espacios que ibas a recorrer. Nos hablabas con tus largos silencios, apenas rotos por tu respiración fatigada.
Fue entonces cuando ya todos supimos que no ibas a demorar tu partida. Fue entonces cuando me acerqué y te dije muy bajito al oído "siempre te querré" y tú apenas  respondiste con un leve estremecimiento.
Tu cuerpo llevaba luchando contra el cáncer más de 10 años y ya había perdido la batalla. Nos dejó soñar y disfrutar de la vida durante esos años. Fue benigno contigo y con todos. Nos dio una larga tregua pero al final embistió con furia y en pocos días te arrebató la vida.
Siempre fuiste una mujer pacífica, poco dada a la discusión. De carácter suave y formas dulces. Sencilla y algo tímida. Solitaria, poco dada a las grandes expresiones de amor. Ibas cada día dejando una pequeña muestra de ese amor que nos profesabas. Apenas perceptible, pero que ahora en tu ausencia tanto se añora.
Ya te lo dije ese día, siempre te querré. Y ahora, que  han pasado los meses, sigo sintiéndote muy cerca de ti. Pero  he de reconocer que me faltan las tardes sentado  a tu lado, conversando placidamente, mientras la televisión iba desgranando relatos imposibles. He de reconocer que a mis manos le faltan las tuyas. Que a mis labios le falta tu piel. Que me faltan las aneadotas de tus viajes, las historias de tu infancia, perdida en los olivares mientras todos luchaban en la Guerra Civil.
El único consuelo que me queda es que una niña de 5 años, mi hija, tu nieta, es ahora tu vivo retrato. La misma cara, los mismos ojos... Ahora tú, de alguna forma sigues viva en ella y nos mantienes siempre ilusionados.

Gracias madre.

 

2005

 

Antonio G., 28 años, Lima, Perú

1 de enero de 2005  

SIEMPRE LLORÉ POR TU AUSENCIA

Hola Papá, sabes, desearía cerrar los ojos y creer que todo fue un sueño... que no eras tú a quién llore... pero al abrirlos, todo fue distinto... Desperté y sí, era cierto... no sé si reprocharte la falta que me hiciste, sabes hoy me hicieron un comentario muy extraño, me dijeron que uno de mis tíos era como mi Padre. Extraño, no...  porque yo aun no sé lo que significa esa palabra, y tú lo debes saber. No sé si dentro de mí guardo rencor aun por ti, porque nunca estuviste conmigo, nunca, ni siquiera en los momentos mas difíciles de mi vida, sin embargo hoy que ya no estás en este mundo, siento que me haces mucha falta, las veces que me siento solo me siento en la ventana de mi cuarto, y miro al cielo y me fabrico un papa en el cielo, y le pido consejos cuando tengo algún problema, y cuando estoy triste le reprocho el por qué se fue sin siquiera haber podido  disfrutar de su compañía y de sus consejos. Sabes, ya tengo 28 años sin embargo siempre lloro por tu ausencia, no solo porque moriste, sino por la niñez que tuve, y esto de alguna manera afectó a mi desenvolvimiento con la gente que me rodea. Sabes, a veces siento que de repente no merezco vivir, he pensado muchas veces en quitarme la vida, son tantas cosas en mi cabeza, el tan solo recordar cuando era aun niño y vivía en la casa de mis abuelos, con todos mis primos, todos ellos con sus padres completos, recuerdo las veces en que su papa llegaba, y ellos los recibían gritando ¡¡¡mi papa .. mi papa!!!, y  yo en un rincón los miraba como su papa les traían regalos o golosinas, yo tan solo los miraba; no fue tan solo eso, cuántos cumpleaños que asistí de mis primos y amigos, yo nunca tuve uno, y los días de reuniones en el colegio, cuántas peleas tuve, y no tuve nadie que me defendiera, nadie a quien quejarme, nadie a quien decirle que me pegaron, cuántos días del padre, y cuantos logros y no tener a nadie quien me dijera que se sentía orgulloso de mí, cuando mi abuela se molestaba conmigo, me decía ¡¡tu padre no da ni un centavo para mantenerte!!, eso me dolía much(se corta)
Te necesite y aun te necesito................
Atte.
Tu Hijo

 

Emilio Parij, 21 años, Buenos Aires, Argentina

4 de enero de 2005  

LEAN

Lean, te escribo una carta imposible, porque ay no podrás leer esta carta. Lo que ocurrió hace dos días fue una completa tragedia para Buenos Aires, fue una noche más en la que Buenos Aires, la ciudad que no duerme, se puso de pie. Es la segunda noche que pasó con una ciudad despierta y desesperada, con gritos y llantos. La primera fue hace ya unos años y fue en una protesta política, hace unos días, fue la segunda, y fue por una tragedia en un boliche. Las horas que pasamos buscándote con Juani, fueron de lo más desesperantes, y aún así no apareciste.
Cuando me entere por el teléfono, las palabras quedaron grabadas para siempre dentro de mi cabeza, "confirmado fallecido" me dijeron y callaron, lo siguió un llanto. Desde hoy te extrañaremos y te recordaremos como fuiste, como una de las personas a las que nunca se les pudo reprochar nada, uno de esos amigos que nunca te fallan, vos fuiste para mi y para los chicos como un hermano y lo sabías. No tuve otra oportunidad para despedirme más que esta, e intento aprovecharla, y aunque en esta carta debería escribir lo último que me queda por decirte, no puedo decir nada, ya que todo lo sabías... Hace poquito tiempo me pasó algo muy bueno, eso que yo siempre esperé, eso por lo que siempre me preguntaste, quería avisarte que me pasó, Lean, vos que siempre preguntabas por ella, bueno, te digo que todo esta bien y pareciera que va por el buen camino, así que te prometo que voy a hacer lo posible para seguir bien, como lo hemos hablado tantas veces...
Te voy a extrañar, y deseo que en el lugar que sea que estés, sea el lugar que mereces, el mejor para una persona que supo ser excelente.
Hasta siempre, tu amigo, tu hermano, Emilio...

 

Zara, 29 años, España

12 de enero de 2005  

  BORRAR ESOS DÍAS

Te dirijo a tí de nuevo esta carta, a este buzón que su destino es mi desahogo, no llegará nunca a tu buzón y ojalá que asi sea porque no tendría nunca valor para que la leyeras. Pero sí necesito escribirla, necesito plasmar mis sentimientos rotos y confusos. A pesar de que has cambiado conmigo y comprendo que asi sea, ahora que me habías hechizado te echo de menos, se que ha sido lo mejor porque todo es imposible y gracias a Dios ahora estás mas lejos de mi vida que nunca. Ahora que le has dado otra oportunidad a tu relación y sé que es para siempre, ahora sé que nada puede ser. Pero hubo un mes en mi vida que me enamoraste aun sin saber lo que pasaría despues, creíste en mí y yo me enamoré sin darme cuenta. Pero gracias a Dios te alejaste de mí, era lo mejor, para qué hacernos daño, yo tengo una vida y tú otra, era una locura. Es mejor seguir cada uno por su camino pero ahora te echo de menos. Me hiciste sentir tan especial, no podía imaginar que tú lo consiguieras cuando siempre has sido mi amigo sin más. Ahora nos seguimos viendo como amigos pero hay algo en el aire, no sé cómo expresarlo, qué será, solo sé que cuando estamos hablando los dos hay silencios, no me siento igual de cómoda y a ti te noto distante pero al mismo tiempo sé que necesitas mi presencia y no se que pensarás. Estoy un poco confusa y cada vez te noto mas distante. Tengo miedo y no sé qué hacer para borrar esos días de la memoria, días de pecado pero días de amor, días que lo imposible pareció posible y que el amor desbordó la realidad.

 

Isadora, 35 años, Lyon, Francia

12 de enero de 2005  

  COMENZARÁ MI SALVACIÓN

Estoy avergonzada por haberme mostrado, una vez más, demandante contigo.

Ayer volviste a explicarme que el hecho de no llamarme a diario, de no contestar el teléfono, de no estar en casa, no significaba que te importara menos.

Con todo, me siento en desventaja por ser yo quien abrió sus pensamientos y te confesó una serie de temores que se han ido sembrando en mí, a lo largo de mis relaciones anteriores.

Ayer lloré en tu pecho, tratando de encontrar razones en mi historia, en la fallida información sentimental y sexual que aprendí con mis familiares, en particular con la familia paterna, que a la fecha se caracteriza por una dinámica de excesos y envidias, y un ambiente de machismo y lascivia.

No sé si debí hacerlo, pero en esos momentos era una tormenta para mí, un macabro hallazgo de cadáveres y basura, desde toqueteos a menores hasta relaciones incestuosas, todo ello en un marco de cosificación de las mujeres e incluso de las niñas.

Pareciera que crecí llena de miedo al abandono, a la infidelidad, al abuso, a la orden de apagar la luz y quedarse callada, que sigue siendo asunto de todos los días en esa parte de mi familia, donde los deslices nunca se han ocultado, todo lo contrario, se exhiben con descaro y autocomplacencia.

Yo sentí gran alivio después de haberlo compartido. Sin embargo, no sé si, acaso, quien se atemorizó esta vez, fuiste tú.

Descuida. No me siento una oveja descarriada a tu lado. Sé que una parte importante de mis inseguridades se deben a esa influencia, pero también estoy consciente de que muchos de mis actos y errores han sido mi responsabilidad.

Veo que se ha abierto una suerte de fisura entre nosotros. Cierto: hace dos semanas estábamos juntos en París, quizás llenos de ilusiones, pero la vuelta a la realidad, ha traído de nueva cuenta la incertidumbre.

Quisiera reiterarte lo que tantas veces te he dicho en persona y que, tal parece, no he sido capaz de cumplir.

Quiero decirte que, a partir de ahora, procuraré ser menos invasiva de tu vida, de tu tiempo, de tu espacio.

Para mí representa un sacrificio verdadero, pues hoy más que nunca, necesito tu mano amante y amiga, pero veo que es un peso que no tienes por qué cargar.

Seguiré resolviéndolo a solas y con las personas pertinentes. Me refiero a mi terapeuta, a quien he vuelto a ver después de meses, y a las mujeres más cercanas de mi familia, es decir, mi madre y mi hermana.

Ayer, justamente, las vi. Notaron que había llorado y no pude sino contarles la verdadera causa de mis lágrimas. Me sorprendió saber que mi propia hermana había caído en depresión hacía unas semanas, al recordar los pasajes turbios y oscuros de nuestra infancia en casa de los abuelos paternos.

Mi madre también lloró, silente y discretamente, al recordar sus propios infiernos, cuando niña, con mis abuelos maternos, y luego como esposa de mi padre.

Entonces, es con ese trío de mujeres con quien daré suelta a mis catarsis, al tiempo que retomaré los caminos desandados, de realización personal y profesional, primeramente con mis hijos, a quienes no quiero descuidar por causa de estar enamorada, y mis proyectos de trabajo, que he dejado de lado por estar contigo, aunque tú ni siquiera te has dado cuenta, y no es algo que espero valores y agradezcas, sino, por el contrario, es un reclamo contra mí misma y un propósito ahora que el año comienza.

No quería que te asustaras con mi amor, a pesar de que se trata de un amor desmedido, si bien impertinente, quizás un poco torpe, sin duda castigado y herido.

Te he develado un sinfin de secretos propios, y aunque a ratos me duelen las respuestas que me has dado, no me arrepiento de haber hablado porque no puedo negar lo que forma parte de mí.

A pesar de tener un pasado muy pesado, a pesar de tener responsabilidades de por vida por ser madre, a pesar de estar vinculada de un modo u otro al padre de mis hijos, a pesar de no haberme sabido defender de depredadores en el ayer y el ahora, a pesar de mostrarme vulnerable la mayor parte de las veces, a pesar de mi "increíble capacidad de perdonar" que no comprendes, a pesar de que desde que nos despedimos esta tarde, no he hecho otra cosa sino esperar tu llamada, cierta de que no estás ni estarás durante un buen tiempo, a pesar de ello, me gustaría supieras que, aunque me siento en pleno declive y tengo unas ganas inmensas de llorar, a partir de esta noche, comenzará mi salvación.

Una reintegración a mis pequeñas cosas, ésas que a veces, tal vez sin notarlo, minimizas, como las relativas a mis sueños profesionales.

Esta noche terminaré mis trabajos y tareas pendientes, no importa si no logro dormir. Esta noche mandaré los correos a las personas que quizás puedan ayudarme a concretar mis objetivos. Esta, como todas las noches, besaré a mis hijos dormidos y le daré gracias al cielo por haberlos concebido, a pesar de las circunstancias actuales, a pesar de que mi matrimonio se vino abajo, a pesar de todos mis errores y ausencias.

La penúltima noche en París me dijiste que te "hubiera gustado tener hijos conmigo" pero que no soportabas la idea de que los que tengo los haya tenido con alguien más.

Fueron tus palabras.

Y desde que comencé a contarte algunas verdades hace ya cinco meses en Québeq, he atestiguado tus ojos atónitos, cuando se suponía que tú, por haber crecido en la calle, tendrías más anécdotas crudas y violentas. Resultó que las calles te acogieron con camaradería y lecciones de fortaleza. Resulta que yo, a puerta cerrada y en la supuesta "armonía familiar", recibí una formación dolorosa que pensé había superado y que, para mi sorpresa, es ahora cuando emerge con brutalidad y me hace preguntarme por qué la vida es esto.

Pero a partir de esta noche espero que los fantasmas se diluyan, espero poner la basura en su lugar, no importa cuántas sorpresas me lleve, no importa cuántas anécdotas desentierre. Me salvaré, Licenciado. Me salvaré y, con suerte, tú también te salvarás de mí.

 

F. Alberto Paz, 27 años, Tultitlán, México

17 de enero de 2005  

  INICIAR ESTA RELACIÓN

Hace un par de días he hecho un extraordinario descubrimiento que después de analizarlo, tenía tiempo estando ahí. Es extraño que cuando trabajo, me acuesto, juego con mis amigos e incluso, cuando converso con extraños, aunque no te mencione o exprese algo acerca de ti, parece que eres un punto de partida para mis planes. Es sumamente difícil el poder estar diariamente pensando en cómo decir lo que siento cuando te veo. Pareciera complicado, porque al observar tu hermosa mirada, la cual hace que realmente me tiemblen las piernas, veo lo que quiero ver. Es algo difícil de controlar pero a la vez quiero sentirlo todo el tiempo. Al poder chisparte una sonrisa, una oración, un regaño o una ayuda, siento que estoy haciendo algo a lo que deseo acostumbrarme. Es como si estuviera en la rueda de la fortuna, es tan intenso y real que la sangre se siente cómo va corriendo por todo mi cuerpo. Sensacional aun más cuando quieres jugar conmigo, para tan solo expresar lo que sientes en ese momento, sin pensar con quién quedar bien o por qué hacerlo, y realmente esa bella conexión se hace tan grande, que el silencio que se llega a formar, lejos de hacer incomodo el momento, lo hace más bello, ya que sentimos que nos tenemos y nos apoyamos sin tener que pedirlo con palabras. ¿Cuándo lo podremos expresar libremente? No lo sé. Sabemos que tengo compromisos que cumplir antes de poder iniciar esta relación que llevamos formando de hace ya algun tiempo. Pero de algo estoy completamente seguro,  de eso que no puedo expresarte en este momento y sin embargo tú lo sabes con toda certeza, ya que conoces ese brillo que reflejan mis ojos cada vez que te miro con tanta esa paciencia y esa prudencia que me obligas a tener. Consciente estoy de que es algo aparentemente muy simple y sencillo, pero a la vez, es el contorno que gira a través de mi vida. Te amo.

 

Altaria, 38 años, Madrid, España

17 de enero de 2005  

  UNO AÑO MÁS RECORDÁNDOTE

Rafa:

He leído mis cartas anteriores, y he comprobado que ha pasado otro año. Uno más recordándote y añorando mi felicidad.

Las niñas van creciendo y lamento no haber sido más generosa en mi cariño hacia ellas, mis dos tesoros, pero soy una mujer triste.

Me hubiera gustado al menos conservar tu recuerdo como una fantasía, pero no dejan de embriagarme de tristeza.

Hubiera preferido ser una mujer perfecta para él, pero no lo consigo porque permaneces en mí.

Soy incapaz de apoyarme en su regazo sin mirar al vacío intentando dibujar tu sonrisa.

Sigo imaginando tantas cosas....  Te amo ojosazules.

2004  

Valencia, 32 años, Madrid, España

5 de enero de 2004

THAT'S ALL

Ahora entiendo por qué no escribiste ayer antes de irte de la fabrica para tu casa.  Tú recibiste esta carta ayer.  Ya la habías leído cuando hablamos a la noche. No me dijiste nada.  Ves, ya no hace falta ir a Cuba.  Hay una
canción americana que dice, That it's all.  Y recuerdo el café humeando entre los dos de nuestras primeras cartas, y la casita del bosque..... that it's all, old friend, recuerdo las primeras llamadas... las fotos de Pinos... las fotos del abedul... no, no revelaré tu diapositiva... la pondré en un sobre con correo certificado y te la devolveré.... recuerdo una vieja canción americana.... that it's all, so long, old chaim, miro por la ventana... el día está radiante en Monzón... pero no sé por qué yo tengo mucho frío... hace sol, un poco de viento... la gente pasea.... mañana es fin de año... la vieja canción americana retumba en mi cabeza,  that it's all,anoche tú ya habías leído esta carta, y me dejaste hablar... rato y rato... Bueno... qué puedo decirte... que en este día me siento solo, muy solo, es un sentimiento que no había saboreado de verdad desde hace tiempo, mandé a Remei a hacer unos recados... miro por la ventana de nuevo, pronto retumbaran las puertas enrolladas de la tienda de motos... miro la estación.. esos raíles que llevan a Barcelona... Pero también a Madrid... ¿Por qué regresaría de Madrid?  No me lo perdonaré jamás... tenía tantas cosas por delante... tantos sueños realizables... los coches pasan.... la gente se apresura.... parece que tienen prisa por hacer cosas antes de que acabe el año... como si hubiera un barranco entre un año y otro... y los raíles llevan a Madrid... sabes.. pienso ahora en la gente que conocí allá, en los sueños que quedaron cuando subí al último tren.... Sí, curioso, pero ahora recuerdo ese tren... recuerdo la fecha, un 5 de junio, recuerdo lo que hice.... si, claro... tome una cerveza en el vagón bar.... bajé en Caspe y cogí un autobús hacia Monzón... hoy hace un dia radiante... sol, un poco de viento... pero yo tengo frío, y tengo miedo... de que este frío haya venido para quedarse.... miro por la ventana... la gente corre.... pero yo no quiero correr mas.....that it's all.  Tengo frio... tengo miedo.... sólo eso.
Frío y miedo.  Pienso en Madrid.  ¿Por qué regresé de Madrid? Pérdoname... pero estoy triste... cuídate... cuídate mucho... mi pequeña...

   

Francisco, 40 años, Jaén, España

5 de enero de 2004

DIEZ AÑOS

Van a ser diez años ya separados, pero viéndonos casi a diario. Unidos por una mirada inconfundible a través de doscientos metros.

Lo que más lamento es que nunca amanecí a tu lado.

 

José Antonio, 31 años, Reus, España

7 de enero de 2004

NUNCA TE ALCANZARÉ

Nunca supe quién era. Recuerdos inconexos me acercan a intuirlo. Los vestí, les di vida, pero nunca significaron nada más. Nos acosan con el sentido de nuestros actos: ¿quién lo sabe? Todo esta fanfarria es un deseo estéril por sentirte cerca. Nunca te alcanzaré, y lo que es peor: nunca te sentiré.

jacl@ya.com

 

ZuM, 28 años, Madrid, España

7 de enero de 2004

EL ROSTRO DE MI VIDA

¡Qué sorpresa volver a verte! El impacto de tu presencia arremetió contra todas las reflexiones de tantos y tantos días y, de paso, también se llevó por delante el momento. Eres un asaltador de momentos; me los invades a puñados. Todo el tiempo transcurrido desde nuestro último encuentro no ha sido más que una invisible tira de celofán. Ahora me doy cuenta.
Lo curioso es que aún no sé qué me inspiras exactamente. No sé si te amo. No sé si te anhelo. Lo que sí sé es que tu rostro me afecta como ningún otro; eres el rostro de mi vida. Los surcos de la boca, la forma en que laten tus mejillas, y esos ojos... Es un rostro extraordinario, lleno de voz, de rasgos densos y apacibles, tan familiar y asombroso que asusta. Quizá esa familiaridad se deba a que guardas en tu cara todos los momentos que me robas, y yo los reconozco al mirarte y me siento desbordada. Sea como sea, me haces inmortal de golpe. O a golpes, los de la fortuna: todos esos encuentros y desencuentros que se extienden entre nosotros y el papel de celofán.
Y hablando de extenderse, mejor termino ya -no vayas a acabar aburriéndote si algún día llegas a leer esto-.
Que sí, no lo dudes más: soy yo, la chica de sombrero del restaurante, la que te vio el pasado 3 de enero y actuó como si no te hubiera visto... Tan atroz fue la sorpresa.
Volveremos a vernos, J. Lo sé. Lo sabes.
Hasta pronto.

 

Andrea Soledad, 30 años, Managua, Nicaragua

15 de enero de 2004

ESTOS 300 KMS.

Managua, abril 3 del 2002.

A Gabriel, en San Carlos, Río San Juan, Nicaragua.

Quisiera creer que la distancia y el tiempo son medicinas que curan y provocan el olvido.

Tanto tiempo y tan lejos, y las estrellas aún me hablan de vos. Ayer acusaron verte llorar. Si supieras que yo también lloro por este maldito tiempo y estos 300 kilómetros que nos separan.

Andrea Soledad

 

María, 23 años, Alicante, España

23 de enero de 2004

ENTRE EL MIEDO Y LA ESPERANZA

Ha llegado un pequeño destello de claridad a esta gruta apartada de absoluta soledad. Sentí que dejé de estar sola cuando te encontré.
No sabría qué decirte para que tu pudieras entenderme. Me gustaría que leyeras esta carta, solamente ésta, donde por desgracia me temo que tampoco me daré a entender.
Aún siquiera suponer que tú desearas leer una carta mía, es una locura. Me pregunto si tú puedes aceptar que soy diferente en la medida que lo hago yo.
He estado dando vueltas en círculos y también  siento que lo has hecho, pero creo que se podría poner este desierto en nuestras manos. Tampoco estoy segura de eso. Siempre me veo entre el miedo y la esperanza.
No creo que te apetezca saber de estas cositas, así de pequeñas te podrían parecer muchas cosas mías.
Basta ya, sólo te pido, si alguna parte de tu ser es capaz de comprender que le estoy suplicando con toda mi alma, que dejes de jugar a mantener el móvil encendido y a alejarte. ¿No querrás hacerlo? Te aseguro que a veces tengo ganas de arrojarme a ese puente por el que paso todos los días.

 

Eli Camacho, 38 años, D.F., México Lindo y Querido

23 de enero de 2004

TU PASO POR EL MUNDO NO FUE EN VANO

Me daría un gran gusto saludarte... aunque tiene poco que lo hice... te escribo porque... yo sé que tú lo sabías... pero siento necesario decírtelo: que te quiero mucho... que fuiste un gran amigo para mí y que pobremente... sencillamente... pero aquí tuviste a una amiga... que pudiste contar conmigo cuando lo necesitaste.
 
Hace un rato me preguntaba si realmente sabrías todo lo que te quiero... siempre traté de demostrártelo... pero no estoy segura si realmente te lo dijera como debería de ser.
 
Fuiste una persona excepcional y me da un gusto enorme que Dios te haya puesto en mi camino... y me haya dado la oportunidad de conocerte y tener una parte de ti... y a la vez formar una parte de tu vida. No hay duda… de gente como tú se sirve Dios.
 

A veces es difícil hacer entender a la gente que es mejor vivir en paz... en armonía... sin enojos... malos entendidos y otras cosas que no son buenas para una relación... para que al final cuando a uno le toque partir no se pregunte la gente que todavía queda... que si realmente le demostraste el amor que le tenías con toda la sinceridad del mundo y con todo el corazón... y no quedes con ese dejo de vacío en el alma que nada puede llenar.

He recordado de manera repetitiva tu funeral…. Y recuerdo también los planes que tenías para este año…tantos propósitos y proyectos que se quedaron truncados…te he llorado… te he extrañado…. Y sigo sin digerir tu partida… si en esa comida juntos hubiera yo sabido que sería la última... cuantas cosas no habría hecho y dicho… pero el hubiera no existe.

Me invade una gran tristeza por no tenerte ya físicamente… pero tu esencia sigue aquí... tu paso por el mundo no fue en vano… dejaste gente que te quiere mucho... me he prometido ya no llorar... sin embargo aun no puedo superarlo.

Mi querido amigo… te quiero mucho… gracias mil por haber existido.

 

Santos, 40 años, España

23 de enero de 2004

PARA TI, ARTURO

Para ti, Arturo
                                                  Querido Arturo, amigo del alma, tú sabes bien que Granada siempre fue para mí un foco de ilusión, quiero a esa ciudad como a ninguna otra, sin embargo, o tal vez por esa emblemática circunstancia, cuando hace cuatro años te dejaste la vida en un bordillo del parque de nuestro pueblo, en aquella fría madrugada de febrero, la persona que llamó para decírmelo, a las ocho de la mañana del día siguiente, lo hizo desde Granada, a casi 300 Km. Qué ironía, la noticia más triste que me ha deparado Granada ocurría al lado de mi casa: te acababas de ir para siempre.
                                                    La razón por la que hoy te escribo es porque hace un par de días, estando con tu hermana, después de repasar los sistemas de ecuaciones, cuando se disponía a marchar, tu recuerdo se instaló entre nosotros: mientras ella te recordaba con una entereza digna de admiración, yo, que desde hace tiempo deseaba que me hablara de ti, a duras penas pude articular una frase refiriéndome a tus poemas, fui incapaz de hacerlo; la pobre, por unos momentos, se sintió culpable de verme hundido. Puedes estar muy orgulloso de ella, al hablarme de ti se le dibujaba una preciosa sonrisa, con esa sonrisa, me enseñó que tu recuerdo ha de ser limpio, que tu memoria no merecía dar pie a esa embarazosa situación; me confirmó, lo que siempre sentí, lo dichoso que soy de haberte conocido.

 

 

M., 23 años, Catalunya, España

30 de enero de 2004

EN REALIDAD NO TE CONOZCO

Te felicito, has conseguido lo que nadie había conseguido todavía, en poco tiempo me has hecho sentir emociones tan distintas que a veces pienso si hasta ahora he estado soñando: he pasado de sentirme alguien importante a sentirme la persona más ridícula del mundo, y todo eso en siete meses y sin apenas conocerte. En realidad no te conozco, y sólo quería decirte que ojalá no me hubiera subido nunca a aquel autocar ni me lo hubiera pasado tan bien ese día. Sin embargo, quería darte las gracias por esos pequeños momentos en que me hiciste sentir el centro del mundo, esos pocos momentos de locura, de risas, de diversión y de vuelta a la infancia. Gracias. A lo mejor cometí un error, yo no lo creo, pero no vas a volver a verme. Un beso y hasta nunca.

 

Clepsidra, 28 años, Madrid, España

30 de enero de 2004

LA EUFORIA DE SABERTE MÍO

No importa lo que suceda; sucede suficiente en tus ojos. Tampoco importa si no logras asimilarlo; ya lo hago yo por los dos. Que sí, que esa manía tuya de querer negarlo me duele mil veces, y mil veces más. Pero, qué le vas a hacer, enseguida nos puede el placer de descubrir que tus pupilas brillan por mí. No sabes, ni quieres, evitarlo.
   Es curiosa esta sensación, me da vida lo que antes me mataba: el secreto, la templanza. La paciencia se ha instalado incluso en mis versos, ahora más sosegados. Como si les hubieran inyectado Diazepam en vena. Eso sí, siempre subrayados de pasión y brío. Densos como tus ojos cuando me miran. Y sabios. Se incorporan a la sonrisa que otra vez se me escapa. Ya no es aquella risita nerviosa de antaño. Es un recodo en paz. Mi talante embriagador y embriagado que se sabe certero y se me curva en la cara. Es la euforia de saberte mío y saber que tú lo sabes. Es pura complicidad: la mía conmigo. Es la risueña paciencia del adivino. Del que espera lo que sabe que ya tiene.

 

2003  

 

Elizza, 21 años, Chimbote, Perú

2 de enero de 2003

MÁS ALLÁ

Más allá de nuestras miradas existió el deseo, entonces surgieron besos apasionados uniéndose dos bocas de diferentes formas de perfecto encaje, que buscaban sin cesar el placer. Más allá de los besos existió la necesidad de acariciar nuestras pieles de tocar la forma humana de nuestros cuerpos, entonces entre besos y caricias nuestras almas se sentían emperadoras del mundo.
Mientras me susurrabas al oído frases concisas yo con mis labios acariciaba la piel de tu cuello. Luego de repente la cama se transformó en un cielo donde faltaban dos estrellas, y sin darnos cuenta ahí estábamos tú y yo.
Cualquier temor existente se volvió coraje. Estaba contigo y sólo rogaba que el tiempo tuviera segundos repetitivos. Quizás no sea la edad correcta, ni la edad adecuada pero es la persona, es el hombre correcto y eso basta.
        

 

Marcela A.B., Buenos Aires, Argentina

2 de enero de 2003

TE EXTRAÑO TANTO, PAPÁ

Papá,
tu recuerdo ronda con insistencia por mi mente estos días... será que a medida que pasan los meses y los años.... se nota más tu ausencia... y crecen las ganas de tenerte a mi lado.
Hay momentos en los que aun siento que estás por llegar... cómo explicar esa sensación.... la cual invade por completo mis sentidos... al momentos de dejar sobresaltada lo que estoy haciendo para comprobar que de verdad estoy escuchando tus pasos... Hay veces en las cuales me parece aun percibir tu perfume... ese que tanto te gustaba... y mágicamente... no sólo siento ese aroma... sino el "olorcito a papá" ¿te acordás?
En días como hoy... quisiera volver a vivir nuestro último día juntos... volver a escuchar lo último que me dijiste... ese "te quiero" que voy a recordar siempre... y esa última caricia que me diste... mirándome con tus ojos tiernos y tristes al mismo tiempo, porque seguramente sabías que iba a ser la ultima vez que me ibas a mirar...
Te extraño tanto papá... que daría lo que sea porque estés un día más junto a mí... es un imposible... es sólo un sueño... pero... quién puede contra los sueños...
Sé que me amaste... como asi también sabes lo mucho que te amé y te sigo amando... Gracias... gracias por haberme dejado lo mejor de vos...
Te extraño

Marcela.-

 

Anónima, 29 años, Cualquier Ciudad, Argentina

2 de enero de 2003

DESCALZA EN LA PUERTA DE TU CASA

"Hombre pequeñito te quise una noche no me pidas más" decía Alfonsina...

Bueno no se puede decir malas palabras en internet jajaja...
me harían falta en este momento...
decir carajo como decimos en Argentina,
besar y morder unas copas rojas de vino...
gruñir y masticar mi bronca
de no poder hablarte,
de que seas tan cobarde.
Por suerte nunca vas a entrar en esta página, no sos de esta clase.
Ah, vos y tu ejercicio de la libertad...
vos y tu teoría de volar...
vos y tus mil excusas que ni siquiera sabes empezar a enunciar.
Yo te llamo cobarde por huir como una rata,
por decirme adiós en un mail,
por no tener coraje de mirarme a los ojos y decirme que no me querés.
Te llamo cobarde por aceptar de buena gana mis besos, mi cuerpo
y rechazar -como a un segundo plato- mi alma.
Ah vos y tus libros de bucay
y las canciones que cuba derrocha.
No me hables,
no me mires,
no me digas que el vestido de tu amor no me queda,
porque ¿sabes una cosa?
me queda, pero chico.
Toda la vida te vas a pasar esperando que vuelva la que no te quiere, ni nunca te quiso,
la mujer con sombrero,
la fulana de tal...
Y yo, la que me paré descalza en la puerta de tu casa
y de tu alma,
la que te ofrecí las manos
y los ojos
y los labios,
estos labios que ahora me muerdo
porque me duelen cada vez que quiero gritarte,
yo no voy a volver aunque quiero.
Porque no debo, es inútil.
Tengo las muñecas y los tobillos con clavos,
tengo una sonrisa agridulce en mis labios,
tengo un rabo de nube en mi cielo,
porque sé que no te crucé en la vida sin verte,
porque sé que te miré a los ojos y te dije lo que fue imprescindible.
Pero no quiero ser la mujer de lot.
No quiero quedarme en tu plaza esperando que te canses de mirar la espalda de ella, la que no te quiere.
Tengo que irme
aunque me duelan los labios.
llegué a tu vida desnuda,
sin abrigos
ni equipajes,
me voy envuelta en mis canciones,
las canciones que cuba me regaló.
y ya no quiero gritarte
ni decirte cobarde.
sólo quiero taparte con esta manta de papel y palabras,
para que duermas mi olvido,
y te quedes tranquilo,
que prefiero envolverme en papeles
que en el vestido chiquito
que construiste para mujeres pequeñitas,
de piernas cortas,
y sobre todo
de alma y de sueños diminutos, sin sangre sin brillo.
dormite tranquilo en tu orilla de río,
en la sombra del sauce te dejo tu abrigo.

Un beso.
(de los verdaderos, sentidos, de los únicos que tengo)

 

Ivone Rodriguez, 30 años, Santiago de los Caballeros, Rep. Dominicana

20 de enero de 2003

VAGAR POR TODOS TUS RINCONES

Esto es lo que quiero: quiero desnudar tu cuerpo dormido. Que entre mis besos siempre amanezcas. Y así cuando despiertes sientas a tu lado mi presencia. Quiero vagar por todos tus rincones. Hasta encontrarme con tu alma perdida. Y en ese instante de pasión intensa. En mis manos quedes rendido. Para poder luego acariciarte. Que entre mis brazos te sientas seguro. Y recibas para siempre toda mi ternura. Para tocarte y no sentirme extraña. Dejando a un lado nuestros años. Que tu mirada no se desvíe de la mía. Que tus ojos revelen mi más profundo anhelo. Que nuestro cuarto se cubra de fantasía. Ruego que te quedes a mi lado. Y que no sea sólo un sueño.

 

Grito en el silencio, 42 años, El Salvador

29 de enero de 2003

AMADOS HIJOS

Enero, 2003
Amados Hijos:
Hace rato que ya no los tengo. Hace rato que ya sólo los veo. Hace rato que por momentos los disfruto y hace rato que por largos meses los pierdo. Nunca supe que separarme de su madre significaba llevarlos sólo en el corazón. Lucharé hasta el cansancio, lucharé hasta la muerte. A lo mejor podré gritar algún día en la ciudad porque hoy grito en el silencio.

   

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles)

 

PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE LOS TEXTOS.

Copyright © 2000-2008 [B. A. A.]. Reservados todos los derechos.

 

(Página Principal)

Página diseñada y realizada por Beatriz Alonso Aranzábal