Un lugar de encuentro para los amantes de las palabras, de la correspondencia, y de la comunicación sincera.

(Página Principal)

 

Cartas de otros diciembres 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Cada mes iré rescatando algunas de las cartas que fueron publicadas en CARTAS SIN SELLOS en años anteriores. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

(Índice de Cartas Imposibles)

 

 

 

¿Quieres enviar una carta? 

Haz clic en el buzón y lee las recomendaciones. 

 

CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS DICIEMBRES

 

2006

Te echo de menos, 32 años, España

16 de diciembre de 2006

ANOCHE

Anoche soñé contigo: nos abrazábamos con disimulo al hilo de la  conversación. 

Anoche volví a soñar contigo y quise no despertar.

 

M.S., 39 años, Tarragona, Catalunya, España

16 de diciembre de 2006

CON LA MISMA MONEDA

Hola Fernando, me apetece mucho escribirte esta carta aunque sé que nunca la leerás.
El otro día cuando te ví, después de tanto tiempo... se me paró el corazón... ¿po qué no me dijiste nada? Sabes que yo ya no voy a hacer nada más por nosotros, pero tú si que puedes, está en tus manos y se nos está terminando el tiempo.
Ya no te ví igual, vi enfrente una persona dolida y orgullosa. El tiempo no cura nada, ¿verdad?... siempre nos miraremos igual, con rencor a ver quien puede más. Pasaremos los días esperando la oportunidad, la última, con las que hemos tirado no sé si nos merecemos alguna más. Nunca me he rebotado tanto con un hombre como contigo. No podemos ni vernos y te echo tanto de menos... pero cuando te tengo cerca... vuelvo a recordarlo todo y me puede más el odio, el rencor que os guardo, el daño que me hicisteis, el que todavía tengo dentro, el cual he aprendido a vivir con él, ¡¡¡por qué no se va¡¡¡ Era mi amiga del alma, la perdí de golpe, me cambió la vida por completo. Sé que nunca quisiste llegar a tanto y también que yo te empujé a ello, s¡¡olo quería que reaccionaras¡¡ y me pagaste con la misma moneda.
Me gustaría verte.
Me han dicho que tienes una "medio novia", ojalá esta sea la definitiva.... pero sabes que no lo es. Yo estoy sola... cada día un poquito más... te necesito. Duele añorar lo que nunca has tenido. Supongo que te estaré esperando siempre.
Cuidate porfa, no te dejes, ya me entiendes...
No me olvides, llegará un día en que nos podamos mirar otra vez a los ojos y decírnoslo todo, como antes. Te lo prometo.
Solo salgo para volver a ver tu linda sonrisa al verme, te quiero.

 

Lulú, 33 años, DF, México

22 de diciembre de 2006

MAMÁ, ESTOY SIN TI

Mamá, estoy sin ti...

Todo lo vivido ha tenido un fin, tus últimos días oscuros y sin destino que viví a tu lado, cuando creí que le ganaba a Dios la lucha por tu vida, han sido los más terribles que he vivido. Tu confiando en mis palabras; sin embargo yo aseguraba todo estaría bien, la belleza de tus ojos al verme, la sinceridad de tu mirada confiando en mi, dejó en mi corazón un gusto agridulce que no se borrará nunca de mi alma entera.

Cuando partiste se rompió mi espíritu, porque la vida te arrebató de mi lado, dejaste un gran vacío en mí, que nunca más se llenará, porque aunque por más que recuerde tu risa, voz, imagen y templanza, ya no estás.

Han pasado pocos días, recién partiste, dejando un lugar en mi vida, en la casa y en la familia; pero, la amargura de no verte, abrazarte y reírme contigo no se disipa, muy por el contrario, a veces crece con tanta fuerza que creo estallar por dentro.

No nos dijimos todo, quedaron cosas por hablar, caricias por recibir una de la otra, disculpas por dar y recibir consejos, son tantas las cosas que tengo en mi alma por descargar y ya no estás.

No hice todo  por ti, te merecías mucho más, no pude encontrar el camino para atarte más a esta tierra, Dios te quiso llevar con él, día a día, minuto a minuto, solo puedo esperar que el tiempo me de la conformidad y que algún día frente a mí estarás, con tu sonrisa y tu rostro al sol, esperándome para darnos ese abrazo eterno que no nos dimos y ese beso que nace y se encuentra guardado en el corazón.

Aunque ya soy una adulta, no puedo dejar de derramar lágrimas de niño, al recordarte y al sentir que te quiero aún cuando ya no estás conmigo, me haces falta ahora que estoy sin ti... parte de mí partió contigo.
Madre partiste sola, en una cama de hospital, sin estar rodeada de tus seres queridos; no logré ver sus ojos tiernos por última vez, ni sentir el calor de sus manos cuando partiste.

No sabes cuanto te extrano 10 meses y ese dolor no cesa,
Te amo, siempre te llevare en mi... seguiré tu viaje.

 

Laura, 49 años, Argentina

22 de diciembre de 2006

YA NO ES CASA, ES PANTEÓN

Para AL que se fue para estar más cerca de su Isla.

Hoy ha sido un día muy inquietante para mi. Me siento por momentos perdida y por momentos eufórica y paso de la desazón a un leve entusiasmo por cosas de poca monta. Siento que debe haber muchos sonidos a mi alrededor. Le temo al silencio. Es como si estando en calma, arremete en oleadas tu recuerdo y me golpea sin piedad, me arroja a las lágrimas y a la desesperanza. Los recuerdos me vienen en flashes, son pequeñas imágenes de pedazos de vida. De la vida que vivimos. Hoy me acordé de algo que nunca antes había rememorado. De cuando fuímos de vacaciones y estuvimos en un hotel  ya no me acuerdo si era en Córdoba o en La Rioja y por  los resumideros del baño salía un olor espantoso. ¡Ja! Pero era de noche y muy tarde para salir a buscar más hoteles y no teníamos pasta dental y fuímos a comprar una.  Recuerdas, era una despensa con rejas. Recuerdos así, zonceras de ese tipo me sorprenden en cualquier momento y me hacen trastabillar. Me golpean como pequeños choquecitos de electricidad.  No logro concentrarme. No puedo, a veces, recordar qué iba a hacer. No sé qué hacer en mi propia casa que ya no es casa, es panteón, es un mero recordatorio de que alguna vez hubo vida. No sé cómo se hace para empezar de nuevo. No encuentro el principio. No hallo razón para reincidir con la vida.  Pienso, qué estaríamos haciendo a esta hora, si estuvieras aquí y cualquier cosa que hiciéramos, asi fuera pelear, sería  mejor que esta soledad que me enfría el alma. Pienso que aquí estabas seguro, que aunque no lo supieras o  lo quisieras ver, yo te protegía todo el tiempo y estabas a salvo de todo, pero ahora, ¿quién te cuida?  Yo he tratado de ser sensata. Pero en esto no funciona  el sentido común porque no encuentro que nada tenga sentido. Me siento varada. Sin instrumentos para orientarme. No me es posible empezar nada nuevo. Ni quiero. Solo tengo la visión de estar acurrucada en el piso, descalza, abrazándome a mi misma, cubriéndome con los brazos, protegiéndome de los rigores de la realidad y preservando los recuerdos, custodiando la memoria, que serán los pilares de mi refundación, si la hay.- 18/12/06,hora 22.58.-

 

2005

Últimamente bolita, 20 años, Far Away

2 de diciembre de 2005

ME QUEDÉ CON LAS GANAS

Me quedé con las ganas de ir a la "fuente roja" (no entiendo cómo puedes llamarla así…). De ver en directo el Barça-Madrid... de ir contigo a... bodas, bautizos y comuniones... De pasar esta Noche Vieja en tu casa, o en "el sol"... De regalarte una bici para reyes y una tarjeta por tu cumpleaños (me quedaré también con las ganas de felicitarte...). De que llegara el invierno... para ver nevar desde tu cocina y que Edward esculpiera mi rostro en el hielo, de nuevo... De esperarte a la salida, de que me acompañaras a la entrada... De poder echarte la bronca cada vez que mearas fuera del vater... De que me dijeras todos los días que las toallas mojadas no se dejan encima de la cama... De que me siguieras restregando que tú haces mejor la cama... De que tu abuela me hiciera unos patucos... De quitarte la camisa la última vez que te vi... De quedarme para siempre... De seguir llorando...

¡Ah! y de ser yo la que dijera la última palabra y colgarte...

Me quedé sin ti... pero me quedé con las ganas...

PD: No me eches la culpa por escribir... échatela a ti por entrar a leerlo. Nunca sabré si lo has leído o no, pero si lo haces sabrás que no me has olvidado y que yo a ti tampoco... Que nuestras vidas siguen, que no te odio, que espero que tú a mí tampoco... :*

 

Liz, 25 años, Santa Cruz, Bolivia

2 de diciembre de 2005

A VECES

A veces quisiera que fueras diferente, a veces no. Quisiera que las palabras salieran de tu boca y que no me confunda con tus acciones y actitudes. A veces quisiera que me susurres lo que tus ojos me gritan.
A veces quisiera cambiarte, pero entonces no serías tú.

 

RMK, 24 años, Chile

8 de diciembre de 2005

PREFIERO SUFRIR YO

Amor, te escribo para decirte que está todo bien entre nosotros. En este casi un año que llevamos juntos nunca hemos peleado, discutimos poco y nos vemos a diario. Mis padres te adoran y los tuyos han aprendido a quererme a su manera. Todo marcha bien. Tan bien que creo que lo mejor es dejarlo hasta aquí.

No soporto que las cosas estén tan bien, sin sobresaltos en el camino. Me aburro de que no intentes imponer tu voluntad, que no me lleves nunca la contra. No aguanto que no te enojes conmigo alguna vez y no me quieras hablar para mantenerme pensando en ti. No me gusta cuando me llamas esperando que te invite a mi casa, cuando me dices que me quieres sólo para obligarme a decírtelo de vuelta. Eres tan perfecta para mi que no puedo encontrar excusas para terminar contigo. Sin embargo, me asusta tanto que sin mi no seas capaz de ser feliz que nunca te llegará esta carta a tus manos. Prefiero yo sufrir a verte a ti destrozada, amor. 

 

Paz, 47 años, Viña del Mar, Chile

12 de diciembre de 2005

EL UNIVERSO DE ESTA CABEZA

Me he quedado en casa y es aquí donde te recreo, tú no me ves pero te muevo, hago que digas, toques y no toques, tengo el poder, el espacio, la gravedad y un sonido de olas que no mojan.

Te desprendo cuando el agua se dibuja en tus mejillas y te llevo a la noche, no para contar estrellas, sino para que pongas tus manos en mi rostro porque el universo de esta cabeza sólo quiere que la encuentres. 

 

Ojo Morado, 34 años, Lyon, Francia

22 de diciembre de 2005

DESPERTANDO DE LA PESADILLA

Viajero:

Sé que te he alejado de mí, como lo he hecho con los hombres que más he querido.
Han podido más mis temores, mi inseguridad, mi soberbia capital. Si al principio te causaba gracia, al final terminaste agotado y supongo que esos dos días que estuve fuera analizaste las cosas con mucho cuidado y llegaste a la conclusión de que no podías, no querías, no tenías por qué...
En un principio me pesó tu sapiencia, tu serenidad. Para ti fue mucho más claro, pero igualmente es cierto que la reparación de la relación no consistiría en dosis de buena voluntad o buenos propósitos, ni siquiera en ser diagnosticada con una enfermedad psiquiátrica y tratar de hallarle tratamiento.
Te amaba con el cuerpo y el corazón, pero, por otra parte, tu forma de ser y de vivir era incompatible con mis aspiraciones de seguridad emocional.
Cuántos diálogos sordos, cuántos monólogos.
Cuando te conocí, noté que tenías alma de niño y anciano, de sabio y loco. Por eso me enamoré, por eso te idealicé. Pero esa grandeza que te atribuía no me era suficiente para mantener una relación en pie.
Cuántas cosas comencé a entender a tu lado.
Y en este proceso tan largo era inútil esperar que pudiera curarme, porque los hallazgos se sucedían día tras día.
¿Cómo continuar de manera normal con todo eso encima? ¿Cómo llegar en libertad y plenitud al amor de alguien si traía en la superficie mi sometimiento desde niña, mi rendición ante los depredadores, mi reincidente amor y repulsión hacia los hombres de mi vida?
Era esperar demasiado.
Hice más de lo que pude con tal de restablecer la normalidad. Creí que a través de una terapia lo dejaría atrás, pero eso no ocurrió.
Por más sexo, por más comunión, por más quebrantar todas las reglas pesadas en la intimidad, había en el fondo una incomprensión casi irresoluble entre los dos.
Fuiste claro conmigo: no podías ayudarme a resolver mis problemas porque tenías los tuyos propios. Llevabas un conteo de todos mis rechazos hacia ti. Te dolió como quizás no pudiste expresarlo que llamara frívolo tu trabajo. Que no atendiera a tus amigos. Que tuviera tanta reserva.
Vale la pena mirarme con tus ojos para reparar esos sentimientos de inseguridad que de siempre me ha provocado una relación de pareja. No vale la pena para lamentarme, a manera de penitencia, por lo que no comprendiste más allá de manifestaciones explosivas, las cuales, digámoslo, tú también tuviste.
No puedo arrepentirme de lo que no habría podido evitar, pues se trata de cosas que aún no logro resolver, por más que lo estoy intentando, y que me lastiman mucho. Yo no quería darte tantos desvelos ni problemas, sólo esperaba involucrarme desde la esencia con quien amaba aunque afloraran miserias.
Últimamente me decías que te habías vuelto menos tolerante, que ni mi pasado ni mis experiencias ameritaban que desconfiara de ti. Bastaba una palabra, un gesto mío para que estallaras en desesperación y por eso, dijiste, me golpeaste de ese modo.
Lamento que no hayas entendido con el corazón --no con la lógica--, que a pesar de mis relatos, nunca hice apología de la violencia infringida contra mí.
Dijiste que yo misma te provoqué pues disfrutaba acentuar una extremosa gama de sensaciones en las relaciones íntimas. Yo estoy cierta de que son circunstancias bien distintas y lo que al final recibí fue una paliza, como la que le hubieras propinado a un miembro de la pandilla opuesta.
La idea era salvarse, pero no pudimos hacerlo juntos. Convenía salir de la pesadilla, a la manera de Paul Watzlawick, sin reaccionar dentro de la misma, sólo despertando.
No entiendo por qué tardamos tanto. 

 

Maribel, 46 años, Barcelona, España

25 de diciembre de 2005

T'ESTIMO MAMA

A tu mama t'envio aquesta carta allá hon siguis, avui fa 3 mesos vas morir, durmideta, sense fer soroll vas marxar i ens vas deixar, Deu es just i se que et tindra hon mareixes al lloc mes hermos del cel, has siguit una mare ejemplar, la millor del mon, la teva vida a sigut molt dura, pero sempre has tingut un somriure malgrat las penurias que has hagut de pasar. T'estimo mama, i desde allá dalt et demano que ens segueixis cuidan i protegin i ens ajudis a ser millors. Sera un Nadal molt trist sensa tu.
Descansa en pau marona meva.
Bel.  

 

India, 36 años, Madrid, España

25 de diciembre de 2005

UN INSTANTE AMARGO Y ABSURDO

Me pregunto si alguna vez piensas en mí, si a fuerza de intentarlo olvidaste hasta mi voz.  Qué miserable fuiste, qué cobarde. El adiós llegó como las cosas importantes, de puntillas y a deshora. Quizas no hayas sentido lo que es que el aire se niegue a entrar en tus pulmones, mirar y ver la escena  congelada en el momento en el que algo se rompia dentro de ti. Sí... es bien jodido. El  tiempo detenido en un instante amargo y absurdo. Lo peor no es el abandono, ni que lo hicieras via email que ya es cutre de por si, lo peor es la frialdad de las palabras, lo peor es seguir amandote a sabiendas de que no lo mereces, que nunca lo mereciste.   

 

Hypathia, 36 años, Málaga, España

28 de diciembre de 2005

ES CÓMO ME MIRAS

Lázaro mi amor, tú no lo sabes, créeme si digo que cuido cada palabra que digo por no descubrir las mías,  nada de eso tiene que ver contigo, mi amor de aromas del Caribe, te amo tanto, si, es cierto, somos amigos, pero la gente me dice que hay algo entre nosotros, es cómo me miras, cómo me agarras la mano mientras paseamos, cuando cenamos en algún rstaurante, cuando estamos viendo alguna película en el sillón, siento que somos algo más cuando me besas de ese modo, cuando te oigo por teléfono, cuando quieres estar conmigo, cuando nos despertamos abrazados alguna mañana, y yo sólo se, que si me dieran a elegir quisiera poder morirme entre tus brazos.
Eres tan hermoso, ahora que estoy sintiendo desiertos casi olvidados me viene  a la memoria,  esta cálida habitación, sentados, abrazados  silenciando el silencio con nuestras bocas.
Te lo recuerdo mi amor, hemos quedado mañana. Me has robado para siempre hasta el miedo a amarte, ya lo sabes nosotros nos esperamos.
Te quiero mi amor.   

 

Paz, 47 años, Viña del Mar, Chile

28 de diciembre de 2005

NADA TARDA TANTO COMO OLVIDARTE

Nada tarda tanto como olvidarte

El año que está por comenzar, me vestiré de lentejuelas y cuando haga el brindis y el líquido embrujado endulce la garganta, aquí te despediré.

Lo probable es que caiga alguna lágrima entre la alegría y los abrazos
pero cuando llegue a casa y me saque el vestido,  bailaré sobre este impreso tu partida.

Porque el recuerdo no es destino ni tampoco la llegada. 

 

Ojo Morado, 34 años, Lyon, Francia

31 de diciembre de 2005

POR CADA UVA

Esta noche, por cada uva traeré a mi mente uno a uno los golpes que me diste, los evocaré con todo y contexto para asumir mi responsabilidad en el combate que estúpidamente me empeñé en librar contigo.

Por cada uva, acariciaré las partes de mi cuerpo que lastimaste y que yo dejé que lastimaras. Por cada uva, configuraré mi aspecto como una suma de pómulos hinchados y párpados color ciruela, de antebrazos amoratados y muñecas torcidas, de mechones de cabellos y dolor de oídos. Les haré un homenaje y más que eso la promesa de no incursionar jamás en ese campo de tortura y flagelación.

Por cada uva, me preguntaré qué perseguía yo misma mientras alimentaba la creciente lucha, qué golpeabas realmente cuando me golpeabas de ese modo y por qué yo hacía nada o casi nada por evitarlo.

Golpeabas mi voz, mis respuestas, golpeabas mis dudas y mis preguntas, golpeabas a la mujer a la que otros alguna vez habían golpeado psicológica o verbalmente; golpeabas mis lágrimas, mis gritos y silencios, mi necesidad de escaparme de ti cuando intentaba salir desesperadamente de tu casa; golpeabas la peligrosa combinación que tú y yo creábamos; golpeabas mi arrepentimiento, mi necesidad de ser castigada, mi rabo entre las patas cuando regresaba a tu puerta a pedirte perdón por haber provocado tus bofetones, por no darte una relación pacífica, por no ser una mujer conformada ni conforme contigo.

Y cada uva será un adiós tanto a tus vejaciones como a ese afán en complacerte a toda costa. Cada uva, una celebración por los motivos de mis respuestas y mis lágrimas, de mis gritos y silencios, un recordatorio de que no se merece ser maltratado físicamente sólo por disentir ni por mostrarse frágil o inseguro. Cada uva, una vida nueva, un corazón valeroso, un cuerpo y un rostro a salvo.

 

2004

María, 24 años, Alicante, España

4 de diciembre de 2004  

IMPOSIBLE NO QUERERNOS

Sobre las hojas negras yacías, mi verso. Y vine a despertarte con un rostro imposible. Las ondas azules de tus manos se tendieron hacia las mías, cansadas pero firmes. Entreabriste los ojos y luego estos se hicieron más y más grandes, convirtiéndose en el pantano que descifra mi interior. No había nadie más. El silencio tenía tantas palabras, tanto inexpresable que hubiera sido un asesinato hablar. Llorando, te pregunté porque me abandonaste... y tú llorabas también, aún antes de que yo lo hiciera y me preguntaste inocentemente, que si no era yo quién te había abandonado. No había otra cosa que hacer que abrazarnos. Y al hacerlo era como si nos abrazáramos a nosotros mismos o como si sellara el pacto de nuestras vidas convergentes en una misma cascada, en un mismo relámpago... Y nos echamos a reír por todo lo pasado y nuestra cercanía se convirtió en una luz cegadora e insoportable que acabó con nuestros enemigos y que nos condujo al cielo, mientras todo lo demás no hallaba más importancia porque nos era imposible no querernos.

 

Guille, 22 años, Madrid, España

8 de diciembre de 2004  

SER SÓLO PARA TI HOY

He decidido ser sólo para ti hoy, pasar el día completo escribiendo en tu espalda poesías con la punta de mis dedos, dedicarte húmedas canciones para refrescar el día seco, enterrar mi pena en el fondo de tu pecho, mientras muchos besos aguardan su turno para conocer el sabor de tus labios, uno tras otro sin ocultarme de la sombra y mas bien dejando que el sol nos alumbre los rostros.

Me pasaré el día admirando tu cintura, y descubriremos juntos el misterio de tu pubis, cuando al fin las más delicadas caricias de color cielo retornen a mis manos, y me hagas entender con canciones sin bandera, que me amas tanto como yo a ti, y que no importan ni lazos, ni anillos, ni amigos, ni nada a la hora de ser tú y yo, uno solo ante Dios y ante nosotros mismos.

 

Sasha, 22 años, Moscú, Rusia

14 de diciembre de 2004  

CUANDO BESO UN CIGARRILLO

Siempre estoy pensando en ti. Subiendo en el ascensor o andando por la calle – siempre estoy pensando en ti. No me dejas cuando estoy sentada sobre la acera mirando el flujo de las máquinas que corren dando la luz enorme a mis ojos cansados, ni siquiera me dejas estando yo en el tren que me lleva al otro parte del mundo; me acompañas en los paseos por las ciudades ventosas, en las calles nocturnas, en los coches cómodos pero siempre tan fríos, en cualquier sitio donde tú no estás aunque cada vez te siento como si fueras mi otra mano, mi única mano, el farol en la carretera abandonada donde yo estoy sin saber adonde ir porque tú no me lo dices, tú no me lo quieres decir y me siento tan perdida y lo único que pido es – ayúdame. Nadie lo puede hacer sino tu, ayúdame.
Ahora mismo me has atrapado en una cama desconocida, hago fuerza para despegar los ojos que no sé por qué razon pero me duelen tanto, apoyo el codo izquierdo sobre el borde de la cama y ni cuenta me doy donde puedo estar; el techo tan blanco, la ventana entreabierta, qué frío hace, dios mío, una habitación oscura oliendo muy grato, los pasos tímidos, pasos ajenos, y me pongo a recordarlos, esos pasos de ayer, pasos serenos pero muy duros y valientes, muy parecidos al sonido que hace el piano con la tecla que no suena mas. Qué noche de maravilla aunque hace frio, much frío, dios mio, debe ser medianoche ya, me voy, tengo que irme aunque ni idea tengo adonde.
Cierro la puerta y doy la espalda a esa habitación extraña, a esas unas horas que pase sin pensar en ti haciendo las referencias a unos momentos mas dulces; bajo las escaleras y aqui estoy, siempre contigo estoy en esa oscuridad absoluta que no sabe que tú eres la única luz que me importa. Y el viento del otro otoño me suelta las manos.
Meto mi mano derecha en el bolso para averiguar si tengo tabaco. Claro que lo tengo, siempre lo tengo y otra vez le doy mil gracias porque sólo él, este maldito tabaco es capaz de calmarme, de secar mis lagrimas con su humo y yo siento cómo el dulce veneno empieza a circular por mis arterias. Me acuerdo de un día cuando estábamos paseando por una de las calles de un barrio desconocido adonde nos hemos escapado de una tertulia mas aburrida y cuando se puso a llover, comprendí que me falta el tabaco. Quería que me dieras tu permiso para robar un par de “esas cosas” de tu bolsillo pero tú me dijiste que no lo puedo hacer, porque tengo que saber que a partir de este momento tú eres el unico veneno que pueden besar mis labios. Y ahora siempre estoy pensando en ti, y cuando beso un cigarrillo pienso en ti aun mas. Dame la dirección porque tú lo sabes y yo no lo sé, porque tú eres fuerte y yo nada de eso, ayúdame.
Dios mio, qué frío hace, pero no, no me importa porque te siento entre mis pestañas, entre mis dedos te siento como si estuvieras aqui de verdad, como si me tocaras la muñeca y casi llorando estoy, como si los pasos míos fueron los tuyos, como si esta noche de no dirección ni final fuera nada más sino el cristal frágil pero completamente nuestra.
No me dejas, nunca me dejas y yo te suplico que me ayudes, que me dejes en paz que quiero vivir sin tu respiracion dentro de mi pecho, sin tus palabras que me despiertan y no se saben convertir en nada mas sino palabras, palabras, oidos sordos que no me permiten entrar a su dentro, ni preguntarte a ti si me oyes, ni saber si al menos una vez de esas mil veces has probado el sabor de mis lagrimas.
El farol en la calle donde vivo se queda asi sin moverse ni cruzar una palabra. Muerta y miserable miro tus ventanas que están cerradas porque esta noche de hoy hacía mucho frío. Abro la puerta y doy la espalda a todo el mundo que se queda tras de nosotros. Y la única luz que me vuelve a vivir es tus manos que me estan abrazando con fuerza. PERDONAME.

 

Gloria, 31 años, Huancayo, Perú

14 de diciembre de 2004  

SE ME HA DESPLOMADO EL ALMA

Me había declarado altaneramente una mujer fuerte, sin embargo, después de verte en aquella cama que con tanto amor yo acaricié contigo desde aquellas épocas en que me convencí eras mi amor para toda la vida, se me ha desplomado el alma.
Estoy cruelmente herida, te he amado hasta perder la cordura, te he dado una hija con el mayor empeño de ser ambas felices a tu lado, ayudándote a salir de esa tu maldita mente mediocre que nos ha invadido la vida.
No lo he logrado y me desgarro. Trabajo hasta el cansancio para no pensar en mis años perdidos contigo. Trabajo hasta malgastarme para no pensar que me equivoqué del tamaño enorme que hay en la distancia de aquí al cielo, contigo. Y no hay amigos, no hay madre conmigo, sólo esta la soledad.
Y de mi lado mas ínfimo quiero rescatar a Dios, que no sé si existe, que no sé si pueda ayudarme.
Pero aquí estoy, erguida, populat
(sic) en mi caos y... altanera como en el principio.
Por ti, hija amada.

 

Fer, 20 años, Nuevo Chimbote, Perú

21 de diciembre de 2004  

TUS AUSENTES SONRISAS

Creéeme que por observar esa piel, inquietante Fiorella M., los ángeles harían algarabía .Y cuando el clima esté perfecto, es sólo por ti ... pues al soltarte el cabello regalaste vida al viento, una vida que se percibe por exclusividad tuya ...
Sé que seguir suena ilógico mas ... ¿por qué castigas al dia, a la noche, por qué me castigas a mi? Dirás ¿cómo y cuándo? Pues aunque no lo sepas tus ausentes sonrisas afectan al día, y a mí ...
Siento toda la paz del mundo
Siento sólo privilegio... .¿por qué?
Pues acabas de mirarme ,acabas de pasar ,acabas de saludarme
¿Qué mas decir? Te siento como amiga , mas es irremediable sentir algo más ...

   

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

 

(Índice de Cartas Imposibles)

 

PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE LOS TEXTOS.

Copyright © 2000-2008 [B. A. A.]. Reservados todos los derechos.

 

(Página Principal)

Página diseñada y realizada por Beatriz Alonso Aranzábal