Un lugar de encuentro para los amantes de las palabras, de la correspondencia, y de la comunicación sincera.

(Página Principal)

 

Cartas de otros agostos 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Una selección de cartas imposibles publicadas en CARTAS SIN SELLOS hasta 2006. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

 

Índice de Cartas Archivadas

(Índice de Cartas Imposibles)

 

¿Quieres enviar una carta? 

Haz clic en el buzón y lee las recomendaciones. 

 

CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS AGOSTOS

 2006  

 

Yop, 24 años, Madrid, España

2 de agosto de 2006

ES PATÉTICA LA AMISTAD

Nunca entendí, de verdad que no, yo no quise dañarte, yo estaba por tí, yo en mi ausencia sigo por ti amiga aunque me odies. Yo no quise imponer nada, yo vi lo que veíamos todos, nada más, quizás te presioné, pero jamás te quise dañar, jamás. Te enfureciste como si se encendiera un volcán, me quemaste con tu rabia, yo pude haber metido la pata pero jamás te quise hacer daño, siempre te cuidé. Me duele todavía, ya no me siento sola como en otros tiempos, pero todavía me faltas amiga, no sabes cuanto, todavía hay desconcierto, tuviste rabia, y te fuiste con toda la caballería arrasando con todo, olvidaste nuestras risas, nuestras tonteras, nuestros planes, decidiste olvidarlos ese día donde la cordura se apagó, yo reaccioné con más rabia y ahí acabamos con todo. Le faltamos el respeto a nuestra amistad, pude ser el detontante cuando colgué, pero no soporté la idea de que no confiaras en mí, cuando yo era capaz de tirarme por un puente para que tú estuvieras bien. Es que confiaba tanto en tí, y me sales con que el sentimiento no es mutuo, jamás te habría traicionado y tú confundiste todo, yo soy un poco bruta, a veces me paso con mis bromas, pero sé cual es límite del respeto, me dolió que desconfiaras de ese respeto que es el no ventilar tu vida personal. Yo a veces pienso, cuando me hago la imagen mental de tí tratando con tus amigos, es que los pones en un altar, pero en esta vida nadie es un santo, somos humanos, tenemos derecho a errar, el problema de errar contigo es que es tajante y definitivo. Me cortaste la cabeza, no entiendo cómo de alabarme tanto me pudiste basurear tanto, ninguna de las dos cosas es realista, nunca fui dios y nunca fui el diablo, sólo fui tu amiga, fui leal, ayudarte para mi no era esfuerzo y tu creiste que te lo cobré, nunca fue mi intención hacerlo, me odias y es injusto, puedes haberme odiado en un momento, pero no entiendo como el odio dentro de ti puede hacer que olvides lo genial que fue nuestra amistad. Me siento muda, sé que mis palabras o bien no te importan o bien te encienden más la llama de ese odio terrible que arrasó hasta con los buenos recuerdos. Pu... nada puedo hacer, me siento impotente cuando me acuerdo de tí, tú eres como eres, interpretas las cosas con tu forma cerrada y mal pensada, abriras los ojos para ver que la gente que vaya y venga en tu vida es simplemente humana? En la vida no hay superheroes, yo ya aprendí eso, cuando los ves en realidad ves fantasmas de lo que son, ves lo que quisieras tener pero eso no existe, somos personas, con defectos, virtudes, fracasos y triunfos, idealizar sólo sirve para estar engañado y terminar odiando al idolo porque este no cumplió al 100% con los objetivos. Siento no haber cumplido, espero que algun día aprecies el completo ser de las personas y las aceptes tal como son. Así te acepté yo, por más tonterías que haya podido soltar cuando estuve cabreada, mis palabras fueron de animal herido, la herida se cerró y tengo paz, y tengo el valor para decirte que siento no haber sido lo que te esperabas, y lo siento en el nombre de todos los que te hemos hecho sufrir, siento ser humana y no pertenecer a tu mundo de superheroes y de ilusiones rotas. Ya sabes donde estoy, y siempre aunque pasen años, siglos y milenios, siempre aunque me odies todavía más y malinterpretes todo lo que te digo, aunque me desprecies y creas que soy realmente mala y egocentrica, ahí estaré, no te esperaré porque tu orgullo hará que no vengas, pero dejo mi puerta abierta para siempre, hoy vi la letra de esa canción que escribimos una vez y lloré, joder amiga, siempre lo serás, pese a todo, de verdad lo siento, siempre estaré para tí, hasta para que me odies... es patética la amistad.

 

Gina, 37 años, Lima, Perú

2 de agosto de 2006

DESPEDIDA

OMAR...Ya que no aprecias la dulzura de un corazon enamorado, seré breve para despedirme de ti... He comprendido que no me amas y te lo agradezco porque gracias a tu falta de amor me enseñaste a comprender lo importante que es  perdonar... Siempre te amaré.

Gina (tu mujer de miel)

 

Dorian Grey, 36 años, Oviedo, España

8 de agosto de 2006

POBRE RANA

POBRE RANA

Hola:

Nuestra última conversación fue demoledora, fueron horas sin solución de continuidad que se nos fueron al telefono, diciendonos lo que no nos habíamos dicho, le diste la vuelta a mis entrañas con tus uñas, qué daño, me desengañaste a conciencia, ahora no sé que fue real en nuestra relación; en un tiempo me pediste que te diera una confianza que yo no quería darte, insististe e insististe, me desarmaste literalmente y te la dí, toda, no hubo una gota de sangre de mi cuerpo que no te dejara observar al microscopio de tus ojos, me vacíe en tí, y ahora me dices que no querías esa confianza, que fue un juego del que no has sabido escaparte aunque lo has intentado, me contaste las veces que lo intentaste y como se malograba tu intención por culpa mía o del azar... solo quería ver lo que había detras de mi e irte, y me lo dices justo cuando te estoy confesando que te amo, si llegué hasta pedirte un beso... dios mío.. lo cruel es que no me importa con tal de que sigas ahí,  que me culpo yo de la situación dejandote limpia, todo ello para que estes tranquila, me dices con cinismo que tenía yo razón que al final es tu naturaleza.
No entiendo nada...

 

 

Jesús manuel, 22 años, Arinaga, las palmas, España

13 de agosto de 2006

¿EN QUÉ PENSASTE?

Lunes siete de Agosto del año 2006.

  Hola, me gustaría poner tu nombre en esta carta, porque me gustaría que conocieras mi verdadero sentimiento.

     Un mensaje diciéndote que no me esperes, es lo que quiero por el miedo, miedo a fracasar y tener que regresar sin alma y en pedazos, miedo por pensar que te encontraría solamente en mi imaginación.
      
      ¿En que pensaste? es lo único que se me pasa por la cabeza desde entonces, pero sobre todo, ¿Por qué dejé que esto pasara? Solo decirte como final, que te quiero con locura y no olvidaré jamás.  

Firmado: Jesús

Le soleil noir, 21 años, Valladolid, España

13 de agosto de 2006

UN HITO EN MI PASADO

¡Hola!
Este nuevo hola ha resurgido despues de dos años de distancia.
Una y otra vez, con ganas de enviar esta carta. Ahora es el momento; sin carta, sin sellos, sin mentiras, sólo con la palabra por delante y la tranquilidad de contarlo.
Hace tiempo que inundaste mi corazón de algo extraño, algo que nunca en la vida había sentido. Mi inmadurez reflejaba nuevos sentimientos, mi vida la esperanza. Esperanza que un dia me arrebataste por un fallo en la decisión de mi destino. No me lo perdono, vivo con mi memoria y no me lo perdono.
Llevo mucho tiempo imaginando que hubiese pasado si aún seguiriamos juntos, ahora a ti, carta sin sello te lo confio.
Estos dos años han transitado en mi vida sin dejar huella. Nuevas relaciones, nuevos sentimientos; pero no paran a buen puerto.
Todavía te recuerdo, porque si mi memoria no me falla la gente dice "que el primer amor es el más querido".
En tus palabras cada vez que quedamos o hablamos por teléfono sobresaltan tus inquietudes y amores, a mi esas palabras me duelen. Sigo sintiendo algo por ti y me duelen.
No sé por que pero estoy mas tranquilo, he confiado mi mejor secreto desde entonces, que aún siento. Es increible pero, Te quiero.
Es sorprendente cómo despues de dos años todavía no se haya olvidado de ti mi memoria.
Eres grande en mi vida, un hito en mi pasado. Pasado que ojalá vuelva para formarse en futuro.
Que esta carta llegue a ti sin sello y que se persone en tu consciente.
Algún dia te lo diré al oido como te lo decia antes.
Por una oportunidad nueva en mi vida.
Te amo

 

A.N., 22 años, Madrid, España

18 de agosto de 2006

CUANDO LLEGA EL FINAL...

Cuando llega el final...

El final llega tantas veces a nosotros dos, cariño, que sólo cierro los ojos y opto por amarte más y más... Pero tanto amor que te doy a ti parece no serte suficiente... Sigues buscando y buscando entre mas chicas y yo me siento estupida... te las llevas a tu casa y yo espero cerca hasta que me digas que ya puedo quedar contigo... y me duele el corazon... me duele tanto que siento morirme... siento que mi mente se nubla y no sabe si caminar o pararse... Dios mio... no sé qué hacer con mi vida... morir o seguir en brazos de quien no me ama y juega.. soy su pelota, la que tira cuando quiere contra la pared... y me duele tanto...

 

Paz, 48 años, Viña del Mar, Chile

27 de agosto de 2006

LA PRISA DE MI PALABRA

Al corazón le pondré un timbre rojo de alerta para que cuando lo presiones, la prisa de mi palabra no salga a buscarte, poner cruces o vistos buenos ¿de qué sirve?
El ego anónimo impaciente ansioso se detuvo, ahora respira, déjame así, así me estoy sintiendo bien, creo que nacen brotes de ideas... verdes, amarillas, azules.

 

2005

 

Extrañador, 32 años, Santiago, Chile

2 de agosto de 2005

CON REDUNDANCIA

Quisiera que mis palabras se convirtieran en manos, alcanzarte con ellas, y que puedan recorrer tu rostro mientras la luz de tus ojos hace brillar la piel que lo cubre.

Quisiera que estas palabras se convirtieran en alfileres exactos que sacaran alguna lágrima de los recuerdos, de cuanto te quiero, de cuantas veces en cada segundo espero el día en que nos volvamos a ver, y demostrarte con redundancia, que te quiero, amiga.

Nuestros caminos ya se han establecido. Pero mis segundos persiguen a los tuyos, inalcanzables, debido a esta maldita o bendita brecha de tiempo que siempre mantendrá alejado algo que no tengo definido, tratando de juntar los cabos sueltos que nos hicieron conectar de la manera en que los estamos ahora. Quizás para bien, quizás para mal.

Cuánto extraño la sensación de saber que vas a aparecer por esa reja, con tus brazos abiertos como alas, esperando recibir los míos, como si se tratará de viejos amigos que regresan para saludarse después de miles de vidas separados.

Cuánto desearía que mis palabras dejaran de serlo, y que se transformen nuevamente en esta danza que realizan nuestros ojos cuando nos miramos para saludarnos, para felicitarnos, o simplemente para compadecernos, o para admirar el día.

Es en estos segundos cuando más te necesito. Te necesito por que te quiero, y no vice versa. Porque contigo mirándome, tengo ese resplandor tan agradable que calienta mi cara, y me hace sentir acogido nuevamente por el placer, por la ternura que brota naturalmente de mi, como un manantial de aguas infinitas.

Quisiera que mis palabras fueran una varita mágica, que te pueda solucionar estos dolores y confusiones que tienes dentro, de traer frente a ti el hombre que has esperado toda una vida, y que solo ahora vive en tu fantasía de todos los días. Convertir mis abrazos en curas eternas para cada uno de los dolores de tu alma o las cosas que te aprobleman. También desearía que estas palabras te pudieran abrazar, y cobijar para que puedas soñar y dormir cuando no puedes; Que se conviertan ... quizás pido mucho después de todo.

Si tan solo pedieran viajar desde mi mente, atravesando el aire y los kilómetros que nos separan, para llegar hasta ti.

Aprovechaba esta oportunidad en que mi razón bajó la guardia, vencida por mis emociones, para escribir lo que siento, y sacar de mi cabeza todo lo que no se puede convertir en manos, varitas o abrazos. Solo para que algún día sepas que tu compañía penetra dentro de mi, que teje cada nudo de una complicada y hermosa red en la que cada hilo hace sentirme mas unido a ti. Que cuando no estás, o "estas pero no estas" me siento incompleto, incomprendido, casi indefenso. Sin embargo, aprendo a hacerme más fuerte, y aprendiendo a llevarte cada vez un poco más, dentro de mi corazón, más que en mis brazos o mis ojos que, por el contrario, no tienen memoria de largo alcance para recordarte.

No pretendo que ésta sea la última vez en que me sienta así por ti, quizás cuando estés envuelta en los brazos de alguien más, sentiré que todo esta incompleto. Para ese entonces espero haberme entrenado en cerrar los ojos y verte feliz de nuevo, como espero encontrarte de nuevo.

Sin embargo, han sido solo palabras al fin y al cabo.

Mi razón esta recuperando las fuerzas y esta volviendo a aplacar este gigante dormido que ha dejado su huella en un par de letras. Pero antes de que le gane, y lo vuelva a encerrar, quería decirte que te extraño, te adoro y te quiero tanto tanto, amiga, que no puedo aguantarme las ganas... me supera...

Te regalo todo el tiempo que necesites, quien sabe cuanto es, solo tu, pero ni siquiera estas segura de ello…

Creo que por hoy, la batalla se acabó...

 

María, 36 años, Oviedo, España

2 de agosto de 2005

LA CITA MÁS DESASTROSA

Despues de meses intando conseguir que me pidieras una cita, por fin lo hiciste y ayer nos vimos, por desgracia fue la cita más desastrosa de mi vida, me sentí ridicula, decepcionada, yo que tanto había deseado volver a estar contigo, tantas noches me dormi abrazada a tu recuerdo, y en innumerables ocasiones imagine como seria volver a vernos, y fue una tortura, tú no estas interesado nada en mí, sólo yo sentía algo, y ahora estoy triste porque estaba tan nerviosa que no pude ser yo misma, porque me pareciste tan idiota e inmaduro que no tengo ni idea de por qué me enamoré y sigo enamorada de ti, y muy sola al pensar que ya no me hace ilusion soñar contigo, y estaré aun más sola, porque ya ni en la esperanza puedes estar. 

 

Martha, 31 años, México

5 de agosto de 2005

SOY TU AMIGA Y TE AMO

Balbuceas con dolor las últimas palabras de tu relato... me miras con esos ojitos tristes y veo que estás a punto de llorar, mis brazos se apresuran a consolarte y te beso el pelo, mientras mi mano busca tu mano...
De tus ojos brota el dolor que estás sintiendo traducido en lágrimas, me duele tu dolor y tu llanto.... yo no te haría llorar y lo sabes bien, te alejas un poco de mi regazo, te secas las lagrimas y me sigues contando, me he convertido en tus oídos, en tu confidente, en tu cómplice, soy tu amiga, tu consuelo, soy todo lo que has querido que yo sea, he sido lo que tú me has dejado ser, mas no todo lo que yo quisiera, yo quisiera ser más, mucho más de lo que soy, pero no puedo.
Es hora de despedirnos y una vez mas nos abrazamos y te digo quedamente que te quiero y que todo va a estar bien, te abrazo fuertemente y aunque es de mi boca de dónde salen las palabras que te digo, es mi corazón el que te habla, bajito, trato de iluminar esa sonrisa apagada y en tus ojitos brilla una luz cuando intentas sonreír para que me vaya tranquila... han pasado algunas horas desde que te dejé aun secándote las lagrimas y no se donde estás, pero deseo que estés bien y que Dios te cuide.   
No quiero llamarte para saber qué ha pasado contigo, no quiero invadir tu espacio, por eso esperaré aquí a mañana o pasado, a que tu dolor sea menos y podamos hablar nuevamente, sé que si me necesitas antes de que yo te busque me llamarás y entonces voy a estar contigo otra vez para abrazarte y consolarte o para hacerte reir o quizas solo para escuchar que todo esta bien y digas lo que me digas estaré contigo porque soy tu amiga y porque te amo.   

  

Filiberto Dominguez Cruz, 24 años, Orizaba, Ver., México

5 de agosto de 2005

DE LA TRISTEZA.. .

De la tristeza...

Odio no soportar la tristeza y soltar el llanto, saber que un día esto pasaría y no tener entereza de un hombre para soportar lo inevitable. No ser de carácter fuerte para arrebatarte y no estar escribiendo mis tristezas en una hoja.

Llorar por cosas tan tontas y solo cerrar los ojos como una niña; con la tristeza subiéndome por la garganta como una serpiente… no poder perderme en el alcohol o en cualquier otro vicio, no ser rico, maldito, loco, planta, hierba, águila, cucaracha, cura o astronauta. No poder sacarme los ojos para no mirar toda esta porquería y que con ella se vaya la amargura.
 
No poder odiarte y largarme a Tijuana o la chingada si es que eso me lleva a olvidarte, no tener mas que palabras y mis bolsas vacías, con mis pinches 23 años de hijo de familia y una jodida carta de pasante, y mi casa de madera con sus tres muertos. Ser poco más o menos lo que te conviene sin alcanzar a precisar mis limitaciones.

Odio no poder dormir esta noche pensando en tu tristeza, y es que  te conozco demasiado como para no saber que en esta vida se sufre por cosas que ni uno sabe.

Esconderme de mi mismo y no aceptar que no tengo valor para hacer locuras.

Odio llorar por terceras personas y que no sirva de nada, estar aquí sentado sin saber qué hacer o hacia dónde ir.

 

Anónimo, 19 años, Andalucía, España

7 de agosto de 2005

AMARGOR EN EL ESTÓMAGO

No termino por entender qué hago aqui sentada escribiéndote esta carta, la cual sé que por más años que pasen nunca va a ser leída por ti. Pero es tanta la desesperación que me embarga que no puedo evitar el desahogarme en un sencillo folio, al menos de esta maner me siento un poco más cerca de ti.
Quisiera tenerte al lado mio. Quisiera no contar los miles y miles de minutos que llega a tener el año para rezar por esos segundos en los que me permites disfrutar de tu compañía. Quisiera ser tu primer pensamiento de la mañana y el último de la noche. Yo no quería que esto acabara asi.  Me entregué a ti como persona, como amiga y como mujer con el único propósito de sentirte mío por un pequeño intervalo de mi vida. Creyendo que lo nuestro tenía su fecha de caducidad, nos llegamos a fundir plenamente, tanto yo me entregué a ti como tú te entregaste a mi. Sabiamos que lo nuestro no tenía sentido.. Tú casado, con un bebé en el mundo y con un vida ya totalmente estabilizada y comprometida. Yo con pareja, con mis estudios y con una gran diferencia de vida a la tuya. A sabiendas de lo que acarreaba el estar enamorándome de ti, lo hice. No sé si por incosciente o por mi falta de madurez, acabamos diciéndonos que estabamos enamorados el uno del otro. Pero no me arrepiento, no me arrepiento de haber sentido como lo he hecho. Porque me has hecho muy feliz. Porque a pesar de mi poca experiencia en esta vida, y de la abismal diferencia de edad que hay entre tú y yo, sé lo que he sentido y no lo cambiaría por nada de este mundo.
Pero ahora mi niño grande dime.. ¿quien se queda con la melancolía? ¿quien da la vuelta y cuando mira hacia atrás solo ve una  niña esperando sentada? ¿Quién pasa las horas ansiando que llegue ese sonido del telefóno para poder escuchar esa voz? ¿Quién se queda con ese amargor en el estómago por saber que nunca seras mío? Quisiera entregarte más de lo que ya te he entregado. Quisiera correr hacia tus brazos pero temo que me dejes caer hacia el vacio. ¡Y qué locura la de sentir lo que hemos sentido! cuando ni tan si quiera nos hemos puesto a pensar en terceras personas. En esas personas en las que en su dia sentimos con ellas lo que ahora entre nosotros está floreciendo. Y me atemoriza no saber hasta donde llegará esto. Soy muy joven, con 19 años la vida me ha puesto a un hombre que me triplica la edad delante y que sé que nadie de este mundo podría llegar a entender esta pasión que siento tan fuerte dentro de mi. Nadie comprendería el porqué me paso veinticuatro horas de mi dia pensando en donde estará, el porqué con ella si y conmigo no, el qué le puede dar ella que no le pueda dar yo, el porque yo valoro como nada el mero roce de su mano y la persona que comparte su vida con él no lo hace... quiero pensar que cuando tenemos algo de por vida no lo valoramos tanto que cuando solo lo podemos tener esporádicamente. Pero qué dolor tan inhumano el de querer abrazar a alguien y tener que consolarte con la imaginacion. Qué desesperacion la de saber que es con otra con la que duerme dia y noche y no contigo. Y lo sé... perdóname si resulto ser una persona de lo más egoista pero… ¿alguien es capaz de ante poner la razón a unos sentimientos que te gritan desde lo más hondo de tu interior y te piden continuamente que los hagas saber? Qué tortura tan grande la de tener un amor que no puede saberse. Qué sentimiento tan amargo el de estar rodeada de tus amigas y que ni a la mejor de ellas le puedas decir que te has enamorado de un imposible. El tener continuamente la mente en otro sitio y no poder disfrutar de ese momento que estas pasando a causa de estar volando fuera de tu mundo. Dicen que los ojos son el espejo del alma pero, cuando tu misma te miras esa mirada tan pálida y tan desganada no te encuentras ni a ti misma, agachas la misma mirada hacia el infinito y piensas que tan solo te queda la opción de estar esperanzada hasta el ultimo día de tu vida a ese momento en el que él decida volver a verme. T.S.A.M   

 

Melancolía, 38 años, EEUU

7 de agosto de 2005

SI ALGO DE MÍ TE LLEGA

Después de tanto tiempo... aun me sigo preguntando si me piensas. Si por tu mente, fuera de todos tus problemas algo de mí te llega. Cuánto tiempo ha pasado desde aquella noche, en que la espera se volvió eterna. A veces me pregunto, si todo lo que dijeras, habría sido cierto. A veces me pregunto si en vez de tu hija, hubieses sido tú escribiendome sin que yo la viera u oyera. Si en aquel intento de viajar para venir a verme, nuestros sueños quedaran  truncados, habrían sido solo los míos los que ahí se quedaron estancados.
 Habrá de disculparme usted, si acaso algun día mis letras llegasen a aparecerse por sus ojos.
No eras usted el loco... por el que  segun estuvo el tiempo ausente, sometido por su voluntad en aquel lugar, para que le hicieran funcionar bien su mente. Mientras quién de verdad se desquiciaba, por no tener donde buscarle, era quien con sola una palabra le hubiera bastado para  levantarse.
 ¡Aaaahh! Aunque el tiempo ha pasado y ha cambiado todo, me acecha el recuerdo y olvidando el presente... me regreso al pasado,donde trato,busco... y aun sigues ausente.
 

 

Dora Luz, 48 años, Merliot, El Salvador

10 de agosto de 2005

ISABEL

ISABEL
Aunque sé que nunca podrías leer esto quiero decirte que siempre te recuerdo con mucho cariño amiga querida, porque sé que fuiste una mujer alegre, valiente, sencilla y de un gran corazón, y a un dia de otro aniversario más de tu partida no he dejado de elevar una plegaria por ti y darle gracias a Dios por tenerte ya libre de dolor. No he podido comunicarme con tus hijas pero sé que estan bien y te preguntarás por tu amor... él tambien te extraña muchísimo, no sabes cuánto,tu recuerdo nos ha mantenido en comunicación siempre. Él es un hombre como pocos, fue una lastima que durara tan poco porque sé que las cosas hubiesen sido diferentes para ti y para el, ahora él sufre, sufre mucho y lo lamento porque sé que es un buen hombre.
Amiga siempre serás mi amiga.  

 

Mariana, 24 años, México

10 de agosto de 2005

AUN QUEDAN RESTOS DE ESA FELICIDAD

¿Sabes que durante mucho tiempo me he preguntado qué hice mal o por qué no me quieres? La verdad es que siempre he sabido la respuesta, no soy una mujer deseada, no nací para ser querida y admirada por los hombres y no vivo para eso, pero la verdad duele demasiado, y me enferma, no solo en sentido figurado sino en todos los sentidos. Mi desprecio hacia mí misma ha hecho que mi cuerpo se rebele contra mi misma, creo que este año ha sido el peor en cuanto a salud, me he enfermado mínimo unas 5 veces, aunque estoy segura de que han sido más, lo vamos a dejar así, mis ojos estan dejando de responder, mis pies y piernas cada vez pierden más el equilibrio, mi grasa corporal va en aumento (de esto sé que yo misma lo estoy provocando sin esfuerzo alguno), mi mente cada vez se pierde en lugares tan recónditos que sólo yo puedo reconocer, no sé, a veces me siento tan triste, y lo más extraño es que de repente me siento muy bien, ésta es la variable que nunca había aparecido, creo que tú fuiste la causa, por primera vez me sentí deseada, querida, por alguien a quien yo deseba, por alguien a quien yo amo, ¡pero qué estupidez! ¿quién me va a desear? ¿quien va a querer a semejante monstruo con tetas, o sea, nadie, si ni siquiera yo me deseo, dicen que una persona no puede querer a los demás si no se ama a sí misma, esto es una estupidez, por supuesto que puede querer a alguien más, incluso puede llegar a amar  a otro ser humano, lo dificil es dejar que se te acerquen, dejar que te quieran, que te apapachen, gracias a tí me pude querer, sentí cosas por mí que nunca había sentido, me aprecié, aprecié mi vida y mi existencia, pensé que había llegado aquí por algo importante, pero la incómoda realidad se hizo presente, no, no me querías, deseabas alguien con quien desahogar tus pulsiones, tus deseos, aún no logro comprender por qué yo, tal vez para saber lo que se sentía "hacerlo" con una persona tan desagradable como yo, y creo que ya lo sabes, la prueba está en que no nos hemos visto más y la poca comunicación que mantuvimos después fue de lo más impersonal, tú no estabas conmigo, estabas con una vagina parlante y con algo que la acompañaba, tú no eras tú, sólo eras un pene erecto con deseos de explotar. Lo más triste es que te sigo queriendo, te sigo esperando y te deseo más que antes, pero he vuelto a ser la misma persona que se odia a sí misma, y ahora más que antes porque ni siquiera puede mantener a alguien que sólo quería coger, porque todo lo que me enseñaron lo boté, toda la confianza y amor que me dieron las únicas personas capaces de quererme, mis padres. A pesar de tu abandono, de mi abando, de mi soledad, del dolor de la "primera vez" y de todo lo que implicó aquel día no me arrepiento de haberme acostado contigo, me hiciste feliz, y aún quedan restos de esa felicidad que brincan de vez en cuando, te quiero, deseo lo mejor para tí, supongo que me has olvidado y no te culpo, yo también me olvidaría de mí si no es porque aún soy.  

 

Mario, 32 años, México

10 de agosto de 2005

AFUERA LA LLUVIA ARRECIA

Es de madrugada y tú duermes, mientras yo te acaricio, no sé con quién sueñas, aunque podría adivinar que no es conmigo.
  Te pregunto, sin que puedas contestarme, si hay alguien que te ame mas que yo, si recorra cada centimetro de tu piel con la adoracion con que lo hago yo.
Y hay dolor en mí al amarte, porque sé que para mí significa mucho, para ti no es nada.
    A ti te mueve la costumbre de tenerme a tu lado incondicionalmente, para cuando te haga falta, tu egoismo de sentirte bien, de ser amada, aunque quien te ame sea alguien que tú no amas, pero te dejas querer como si con eso me hicieras el favor de devolverme a la vida.
Yo no puedo dormir y me digo a mí mismo que velar tu sueño vale la pena, acaricio tu cabello, beso tu frente despacito y te tomo de la mano pero tú no sientes nada, estas dormida.
Afuera la lluvia arrecia y se ha convertido en tormenta... los minutos pasan y yo sigo despierto. 
Sin saber cómo, me he quedado dormido, ya es de mañana y me despierto, no fue un sueño, amanecí en tu cama e intento despertarte con palabras dulces para recordarte cuánto te amo, pero tu sueño es profundo y no te despiertas, hasta que te digo la hora que es y que llegarás tarde al trabajo.
Decido levantarme para prepararte el desayuno y que tú disfrutes de unos minutos más de sueño, aunque es temprano, para mí ya es tarde, tengo que apurarme si quiero llegar a mi trabajo a tiempo.
Te dejo en la oficina, mientras llego a la conclusion de que mi sueño acabó, pasar el fin de semana contigo no produjo en mi el efecto deseado, pues ahora se que siempre seré yo el que ponga más, el que apueste su resto y creo que no es justo, tendré que hacer algo, aunque por el momento solo tomo la determinacion que por la tarde ire a casa y tratare de dejar en la maleta tu recuerdo guardado, para sacarlo hasta el dia en que me necesites y decidas buscarme nuevamente.
A ver si en ese lapso, yo logro sacarte de mi vida o al menos aprendo a darle sentido a mi existencia estando sin ti.  

 

Espe, 23 años, Madrid, España

13 de agosto de 2005

EN LA CASA DONDE NACISTE

Hola de nuevo mamá, hoy empiezan mis vacaciones y vuelvo a tu casa, a tu pueblo, al lugar donde reposas, a sentirme si puedo más cerca de ti estés donde estés, ya pasó otro año más otro 20 de julio y el tiempo sigue corriendo y ahora me siento feliz, todo está en su sitio mamá, tengo alguien cerca que me quiere, papá, Adol y sus nenes que ya son dos el pequeño es delicioso te encantaría.

Pasaré a verte mama, hablaré contigo delante de la nada, me preguntaré por infinita vez porque no estás a mi lado... y estaré en la casa donde naciste, donde creciste, donde tantas veces dormi en mi camita a tu lado cuando era niña y me sentiré llena de que seas mi madre de haber nacido de tus entrañas, de parecerme a ti...

Otro año y vuelvo, llegará el día que lleve a mis niños a tu casa ahora voy sola, solo espero poder sentirte otra vez más.

Te quiero.  

 

Sandra, 21 años, Madrid, España

24 de agosto de 2005

DE TANTO A NADA

Te preguntarás qué queda, qué quedó de todo… y hoy quiero darte respuesta… Queda la ausencia, el despojo de las palabras que fueron inciertas, queda la amargura de las lágrimas y el olvido del amor. Hoy siento que no fui yo quien amé, hoy deseo y necesito olvidar lo que sentí porque prefiero no saber todo lo que te di.

Nunca y cuando digo esto, me refiero a jamás, pude pensar o llegar a sentir esto que hoy corre por mis venas… Ya no estás en mi cabeza ni en mi corazón ni en mi vida… Tan sólo quiero tenerte lejos y me duele porque preferiría no tener que pensar en ti y es cierto que aún pienso; me das pena y no te lo digo porque aún cuido de no hacerte demasiado daño, sólo demasiado porque un poco ya no me importa.

Me he convertido en quien quizá fui antes, en quien soy y en quien era… pero mientras estaba contigo, mientras sentía aquello que ahora me cuesta reconocer haber sentido, aquello que fue todo y el amor más puro y grande que sentiré jamás, aquello que me dio la vida y a la vez me consumió… entonces yo daba lo que no tenía, mi cabeza estaba secuestrada por aquellos sentimientos tan infinitos que me hacían por momentos muy grande y por momentos la más chica… Pero ahora, ahora eso quedó atrás, descubrí la frialdad de mis sentimientos, la ausencia del amor y aún vacía y desgraciada, dolida y llena de rencor, pienso que algún Dios muy grande me dio la fuerza para olvidarte porque yo sola nunca hubiera podido.

No hay explicación en cómo yo pasé de tanto a nada… dicen que toqué fondo, que di con el infinito del dolor… pero ni siquiera estoy segura, ahora aunque me duele, ni siquiera recuerdo tal dolor en mis entrañas… Es como si hubiera olvidado los sentimientos y como si sólo a veces fuera capaz de recordarlos, pero sin sentirlos, como si alguien me los hubiera contado.

Siento tristeza por haberte regalado todo lo que jamás creí poder dar de mí… y te guardo en la burbuja que esconde mi alma (ella sí que está dañada… ) allí te guardo rencor y casi odio porque siento que ya no podré dar a otro que quizá si me de a mi todo lo que yo perdí  contigo… Mi inocencia, mi ilusión el deseo infinito y la fuerza de luchar por algo en lo que de verdad creía, por romper mis sueños para construir el nuestro común... Y es que mientras lo escribo, recuerdo, y mientras lo hago siento tal impotencia de no poder recuperar el tiempo, de saber que todo aquello que fue, jamás podrá ser construido para ninguna otra persona… Saber que incluso yo misma no fui capaz de luchar por mí lo que por ti luché…

Aún a veces me apago, me duermo y me dejo… pero no me puedo permitir el lujo de quedarme sin hacer nada, tengo que hacer todo lo que soñé para mi, mi futuro, mi carrera, mis sueños, mi familia y aquellos que estuve a punto de perder…

Hoy pongo punto y final para ti, para que tus cartas por debajo de la puerta se barran, para que tus llamadas se vayan y para no tener el remordimiento de tener que escucharte porque te duele todo lo que pasó… Hoy quiero dejar escrito que se acabó sufrir por tu error y por mi culpa, por tu culpa y por mi error… Hoy te pido que se acaben los perdones y las muestras de amor, hoy ya es tarde para todo y yo para seguir conmigo necesito que tú no estés…

No sé cómo y ya digo que no sé cómo llegué a sentir y a dar sin a penas recibir, no sé cómo creí en palabras ilusorias una y otra vez… pero ni siquiera quiero ya recordar o pensar… Al menos ahora ya no, sé que tendré mis momentos solitarios, en los que me tenga que desesperar y llore, porque es para llorar…. Pero serán días sueltos que con nadie me apetece compartir, mientras tanto quiero vivir.

Lo que me duele es que no fui la primera ni la última es sentir todo esto, al menos en pasar lo que pasó… me gustaría que nadie más sintiera y pasara esto, pero dice un cuento que el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña… Ojalá no lo acompañará también a veces, la amargura y el dolor.

 

2004

 

Ely, 59 años, Santiago, Chile

2 de agosto de 2004

QUERIDA MAMÁ

Querida mamá:

Hace ya 18 años que te fuiste de este valle y, sin duda, debes estar muy contenta en tu Mansión Celestial, esperando allí por cada uno de nosotros cuando debamos partir. Te contaré, viejita, que desde hace mucho tiempo, la familia está disgregada (dicen que eso pasa cuando las madres se van), pero igual, estamos sabiendo de novedades que ocurren en cada familia de tus hijos, mis hermanos y hermanas. Yo sigo viviendo donde mismo, claro que no sola, como tú sabes, consideré tu sugerencia y me casé. Mi esposo es un buen hombre y sé que te hubiese gustado mucho conocerlo. Se hubiesen llevado bien. Conmigo vive Gladis, tal como me pediste, que no desamparara. Tus nietas, aquellas que me encargaste terminar de criar ya están bastante independientes: la mayor, casada y profesional. La menor, estudiando una carrera en
la Universidad. Le ha ido bien.
Te contaré, que mi vida transcurre casi como cuando tú estabas acá. Sólo que mi salud ha estado un poco quebrantada. No sé si puedes echarme una manito, tú que estás más cerca de Dios... y decirle que ya está bueno... que deseo estar bien, para poder trabajar mejor y disfrutar un poco de mi paso por este mundo, y de pasadita, poder salir con mi esposo aunque sea a caminar de vez en cuando. Bueno. Supongo que has visto a papá... Él lleva fuera de este planeta para los seis años. Espero que estén juntos allá, ya que aquí separaron sus vidas, marcándonos las nuestras de tristeza, aunque tú no te diste cuenta, quizá, por tu gran tristeza al verte traicionada del hombre a quien amabas más que tu propia vida. Pero, bueno... no te recrimino por eso: fuiste la mejor madre del mundo, la mejor de todas, con tus doce hijos, de los que me tocó ser la cuarta entre los mayores. A propósito: supongo que mis hermanos mayores están ahí contigo... y tus dos nietos que muy tempranamente el Señor retiró de este valle para evitarles sufrimientos mayores. Me imagino que estarán muy hermosos con sus aureolas doradas... Alas, ¿alas? No. Las alas son para los ángeles sin fe... para aquellos que dudan que son ángeles... jajajajaaaaa.
Fuiste un ser ejemplar. Modelaste mi vida de tal forma que llevo en mi ser grabados a sangre y fuego los valores que me entregaste y tus buenos principios morales... esos que están escaseando mucho en estos tiempos.
Bueno, madre amada: Recibe de tu hija un beso de infinito amor y un abrazo que trasciende a la eternidad... ¡Te amo, como siempre! y ¡gracias por estar siempre conmigo, a cada instante!

Liz, 24 años, Santa Cruz, Bolivia

4 de agosto de 2004

PARA MI MAMÁ

 Para mi mamá que está enojada de alguna cosa que aún no descubro qué es.

 Me siento huérfana, ¿sabes? Y eso duele demasiado, sobre todo porque estás viva y me rechazas.

Tengo hecha un nudo mi alma, no sé cómo es que consigo vivir, creo que (literalmente) por gracia divina. No encuentro otra explicación.

Me lastimaste mucho con palabras, y también con esas locuras que cometes. Devolverme las cosas que te regalé, no es sólo de mal gusto, sino hiriente. ¿Sabes qué es lo que leo? Que no quieres saber nada de mí, y tampoco recordarme, ni nada que se le parezca. En resumen, que no me quieres.

Alguna vez tú misma me dijiste que no se puede obligar a nadie a querer; es cierto. Yo no pretendo hacerlo, tampoco. Es sólo que me duele que mi mamá se porte así conmigo, que no me quiera.

Quizás estas cosas no deberían afectarme. No lo sé. Las convencionalidades son tan sólo eso. Y a mí no me interesan. Esta situación me afecta muchísimo. Estoy destruida; pero no te guardo rencor. Te quiero demasiado para eso. Creo que esa es la razón para que me afecte tanto. La incógnita da vueltas en mi cabeza, ¿por qué te enojaste?  ¿Qué fue lo que hice, que desató tu odio hacia mí? Sentí una crueldad muy grande de tu parte. Hubiera preferido que me golpees, que mates mi cuerpo... pero que no actuaras así. No sé qué hacer. Tendré que arriesgarme a que me rechaces una vez más, o quizás a que me tiendas los brazos (esta opción me gusta más).

Jorge Alberto, 38 años, Veracruz, Mexico

6 de agosto de 2004

UN MES DESPUÉS TE CASASTE

Comprendí demasiado tarde que aquel encuentro era definitivo, y que no me verías más, creí que bromeabas y fui a la cita, llegaste seria, segura de ti misma... como si Tú y Yo fuéramos nada, te sentaste y esquivaste el beso, tus palabras resonaron mis sentidos y diste por terminada de manera cruel esta relación, sin la más mínima explicación, te levantaste y vi alejarte con la mayor deslealtad y prisa... sentí que te llevaste mis esperanzas, mis ilusiones y mis proyectos, quedé inmóvil, tus palabras... fueron puñales que clavaste a mi fe.

 Fui demasiado ingenuo al pensar que estaría a la altura de Tu vida, ¿y qué fue de todo aquellos sueños que construimos en nuestra intimidad? ¿qué fue de aquellos besos que me robabas cuando dormía y me pedías que nunca te fuera a dejar? ¿qué fue de aquella charlas noctámbulas donde hilvanábamos nuestras vidas, y retomábamos el hilo de lo hablado a pesar de las pausas que haciamos, porque nos ganaba el sueño? Sin embargo, nada te importó todo aquello... y un mes después... te casaste....

Me hiciste deambular en un mundo mágico, en un mundo de ensueños, levantaba mis ojos, y las nubes eran bellisimas, el cielo de un azul intenso... el mar con sus olas el más hermoso del mundo... y ahí en aquellas grandes rocas de la playa, nos sentabamos para ver llegar el ocaso de la tarde...

Ahora... tras la ventana del infortunio, veo deambular mi alma por las calles de la desgracia, inventariando mi vida, llevando el peso del abandono y la tristeza, donde esta espantosa y abrasiva soledad me aniquila... nada me importa, ¿para qué vivir? ...si al fin y al cabo... nada tengo... solo recuerdos que veo difuminarse, como los sueños al caer el alba...

¡¡Sé feliz!!

 

Isadora,  35 años, Nueva York, Estados Unidos

6 de agosto de 2004

 CON APARENTE NATURALIDAD

 Estuve a punto de no decírtelo. Estuve a punto de responderte: “Sí, nos vemos la próxima semana” y desconocer de qué modo reaccionarías si es que llamabas y te encontrabas con la novedad de que me había ido y que tardaría algunos meses en regresar. Pero no. La noche había sido espléndida y me pareció que no tenía por qué mentir, aun cuando no supiera si me buscarías o no.

 Entonces te dije que estaría fuera por algún tiempo y tú, aunque sorprendido, me felicitaste, incluso me dijiste que me visitarías. A eso siguió otra noche juntos, porque, como todas las veces que se me cumple un deseo, había olvidado algo en tu casa y, con tal de hablar contigo, te dejé un mensaje en el que te preguntaba si habías visto mi brazalete de plata por algún lado. No estabas. Tampoco sabía si estarías, pero llamaste dos horas después y me dijiste que, además del brazalete, querías obsequiarme algo para el viaje.

 Volvimos a estar cerca, quizá un poco más cerca, con poca iluminación. Bebimos mate, fumamos parisiennes y comimos trufas de chocolate. Después mencioné a una Natalia a propósito del mate argentino y tú creíste que hablaba de tu ex mujer y tu rostro cambió: a ratos hablabas contigo mismo y te decías “debo estar volviéndome loco”, hasta que tuve a bien aclararte que yo hablaba de otra Natalia, la Blanch , a quien había conocido en Francia hacía un par de años y quien me había dado a beber, por primera vez en mi vida, el mate.

 Recuerdo bien cómo se aflojó tu semblante. Volviste a nacer. No sé si fue el mate, no sé si fue el hecho de que al día siguiente tomaría un avión y tal vez no volvería a verte, lo cierto es que hablé más de lo normal, de hecho, hablé mucho, dije absurdos, hice bromas, di un par de piruetas sobre la duela y reí muy fuerte. “Así me gustas más”, dijiste, pero tuve la sensación de que debía partir.

 Me fui. Aún tenía que llegar a hacer maletas y arreglar asuntos pendientes. Con todo, me di tiempo para escribirte un correo, donde se expresaran mis sentimientos y temores, pero en palabras ajenas. Elegí una novela de Theodor Fontane, que, mágicamente, embellece mi retrato de vida. Solté esa bomba antes de despegar y cuando llegué a Nueva York y revisé mis emails, me topé con la amarga sorpresa de que no había nada tuyo. No. Nada. Dejé pasar un par de días. Volví a escribirte, esta vez sin mensajes ocultos, con aparente naturalidad , relatándote un poco la tensa situación de por acá ante la próxima Convención Republicana.

 Casi al final, casi de paso, te di las gracias por la última velada y solté algunos miedos disfrazados de medias verdades y eufemismos. Llamé “amistad” lo que habíamos tenido las últimas noches. Me referí a nuestra sorprendente manera de comunicarnos como “grandes conversadores” y te agradecí las pocas líneas que contenía esa carta y el libro lleno de ambigüedades, con más negativas que afirmaciones.

 Pero mi corazón, mi entusiasmo, mi ímpetu amoroso se vieron decepcionados ante esas cuatro tristes frases, en las que parecía que nuestra intensa coincidencia estaba, de antemano, condenada a esfumarse. “Nada escapa a la vejez y a la nada”, aseguraste, apenas con tres días de haber estado juntos. Hablaste de la certeza implacable de lo fugaz, sabedor omnipotente de nuestro ocaso. ¿Ocaso de qué, si estábamos por comenzar?

 Pero en mi última carta, empero, te di las gracias por haber escrito lo necesario, y por un libro que no ha hecho sino marchitarme, a pesar de encontrarme en esta agitada gran manzana.

 ¿Por qué no escribí lo que realmente pensaba?

 Supongo que para eso tengo a Cartas sin Sellos.

 Y aquí es donde te confieso: me parece que has edificado tu incertidumbre sobre una teoría aparentemente sólida. Le has dado soporte a algo que no lo tiene o no lo merece. ¿Me previenes, te previenes? Arrancas con un NO todopoderoso y eso me desconcierta, pues, si me dan a elegir, prefiero un corazón devastado a uno cauto. ¿Por qué no comenzar creyendo, aun cuando, en el fondo, se descrea, Sr. Vlad? Pero es que somos muy miedosos: tú evitas los principios, yo temo los finales.

 

Javier, 26 años, Madrid, España

6 de agosto de 2004

TODOS MENOS TÚ

  Hola Padre,

Parece mentira, hace casi siete meses que te has ido y parece, por una parte, que no ha pasado nada y por otra da la impresión que el mundo se acabó. Es una mierda pero la vida sigue, la mía, la de mamá, la de Juan... vamos que todos seguimos adelante, todos menos tú...

 Yo sigo creyendo que estás de viaje, lo has estado haciendo tanto que parece otro de esos viajes interminables, y que madre y tú estáis aún en Londres... Pero no, este viaje, que fue casi sin preparar, ha sido para siempre.

 Sólo decirte que te quiero, que te echo mucho de menos, y que espero que estés orgulloso de mí, que al final acabé la carrera, que he hecho el proyecto, que estoy trabajando y que me voy a vivir a Francia, fíjate todo eso en sólo 7 meses... espero que nunca me dejes y que siempre me acompañe la constancia de la que siempre me has hablado.

 Gracias por haberme dado una vida, y no digo la mía sino la tuya, nos diste a todos la vida y nos la hemos quedado.

 Un beso.

 

María, 36 años, Provincia de Buenos Aires, Argentina

9 de agosto de 2004

EL TODO ES MÁS IMPORTANTE QUE LAS PARTES

  El TODO  es más importante que las partes.-

Conocerte y despertar de un letargo añoso. Volver a las olvidadas palpitaciones. Reencuentro con lo propio,  supuestamente perdido. Huir de la resignación. Renacer, revivir para Vivir en forma mayúscula. Vos. ¡¡Vos, vos!! Tan especial… cúmulo de atractivos, mix de intelecto, sensibilidad, humor, virilidad, astucia. Atracción desmedida. Y qué genial saber la reciprocidad que desencadenó, de ahí en más, un TODO UNICO.

Y vivir los encuentros cotidianos acelerados por la fiesta de estar juntos, pero a la vez ir con calma y planes, sintiendo y pensando que no habría cotas. Nunca, sólo presente sólido y futuro incuestionable. Eso permitió que todo fluyera de forma profunda. El ensamble era cada vez mayor, directamente proporcional al compromiso interno, diádico… todo de a dos. Claro, y me detengo para aclarar lo de “interno”… porque externamente cada uno vivía una vida propia, ajena y distante. Pero... ¿qué importaba? ...si “nuestros” momentos juntos borraban y justificaban todo.

De repente “el todo fue más importante que las partes”. Y no te alcanzó. Pedías, pedías. Comenzaste a exigir. Y yo no podía creer que lo que había vivenciado como total nobleza  se convirtiera en un egoísmo, un deseo de posesión como el de un niño necio. Todo lo querías, pero claro,  vos no cambiarías nada. Y qué absurdo tu planteo: yo “podía” y “debía” quedarme sola, pues no tenía “ataduras tangibles”, vos seguirías en plan familiar, porque eso de los chiquis  era “una obligación"… Vos, que decías que nunca habías conocido una mujer con “mi inteligencia” y mi nivel de empatía, de “mi talla”… ¿cómo insultabas así Mi Sentimiento y mi razón? ¿Y dónde estaba entonces “tu amor”?  Vaya pruebas  que pretendías. Lógicamente, comencé a recapacitar, aunque inconscientemente me esforzaba en no abrir demasiado los ojos, para no alejarme pronto.

Y vos me habías dado TODO. Habías logrado que mi  eterna alma con perfil de “Peter Pan”, que nunca quería crecer y se amparaba en un entorno más que protector, a pesar de mis décadas cronológicas, comenzara a cuestionarse, a buscar anclajes profundos, a “sentar cabeza”. Buscando mi autorrealización, mis logros y mejoras sólo pretendía tu orgullo, tu aprobación, tu placidez. Y lo celebrábamos. Pero luego de los primeros 12 meses, tras el encanto de algún encuentro feliz, luego del cafecito diario, luego de las miradas que no podían dejar de sostenerse… tu previsible: “¿…cuándo lo dejás?, ¿cuándo vas a ser sólo mía?”.  Y no me dabas opción. Querías exclusividad, sin resignar tu realidad diaria.

Fue duro, lo analicé con la frialdad de un problema matemático… ¡¡a esta historia!!, que había sido la más importante y paramétrica de mi vida. Y tuve que priorizarme… Yo te amaba, te quería mucho. Pero como dije antes: “…el TODO  es más importante que las partes”. Y ante el vacío total ahora Yo era mi TODO.  Aunque todavía estás aquí, dentro, muy dentro. “Circulando”, como te gustaba metaforizar. Intento, me abro, miro en otras direcciones. Pero lo irreversible no cesa. Y todavía duele.-

 

Manuel, 29 años, Sinaloa, México

11 de agosto de 2004

CAMINOS DIFERENTES

  “La vida tiene que seguir contigo o sin ti”, la frase suena trillada, pero no sabes cómo me retumba en la cabeza  tener que repetírmela una y otra vez para que se me grabe a fin de saber aplicarla de la mejor manera.
Fui a tu casa a buscarte, pude notar el mohín de disgusto de tu madre de saber que tenías que lidiar por un rato conmigo, intenté no oír el sermón del porqué estaba ahí y te agradezco que tú la hayas ignorado, como lo hice yo.
Sabes amor, fue doloroso encontrarte haciendo maletas para tu viaje, entre las cosas que quería contarte era que ya había desocupado el departamento, y que si por curiosidad se te ocurría  pasar un dia por ahí, ya no ibas a encontrar nada mío.
Es curioso porque los dos haciendo maletas al mismo tiempo pareciera que vamos por el mismo rumbo, cuando es todo lo contrario, seguiremos caminos diferentes y ojalá y las sendas nos junten un día.
Entre las cosas que me llevé del departamento había montañas de fotos… ahora fueron a parar a unas cajas en el closet de la casa de mi madre, pues no quiero tenerlas conmigo, fue inevitable que ella las encontrara y se pusiera a verlas ayer que las llevé.
Sé que mi madre no quiso herirme, pero mientras miraba una de nuestras muchas fotos juntos, dijo que seguramente tú ya estabas contando los dias que faltaban para tu boda y aunque no dije nada, pues asi es.
Había fotos de nuestros dos últimos viajes juntos, y tambien de mis dos últimos viajes solo, ay amor, duele hasta escribir estas palabras que no leerás.
Hoy que te fui a buscar, quería convencerte de salir a pasear, como en los viejos tiempos, me desgarró que me dijeras que ni como mi amiga podías salir conmigo, porque todo tu tiempo estaba concentrado en los preparativos finales de la boda, de tu boda.
Aun puedo notar que me quieres mucho y que te sigues preocupando por mí, que me hablas con la verdad, pero que cuidas las palabras para no herirme mas... las lagrimas ruedan por mis mejillas al comprender que dentro de unos días empezarás una nueva vida sin mi y que yo también tengo que empezar a reconstruir la mia sin ti.
No pude despedirme de ti, diciéndote sé feliz, un nudo en la garganta me ahogó las palabras, aunque sí pude interpretar tu deseo de que yo lo sea, cuando me dijiste que invitara a esa chica, amiga tuya, a salir. Y ya que no pude despedirme de ti como hubiera querido, déjame decirte que le pediré al cielo que seas inmensamente dichosa y que me permita serlo a mí tambien, contigo o sin ti… porque la vida tiene que seguir.

 

Rebeca Flores, Ciudad de México, México

11 de agosto de 2004

A FRANCESC BRUNET

  Al poeta catalán y amigo mío Francesc Brunet

Mi querido Francesc que ya no está:
Sé que no tiene sentido decirle cosas de este mundo o decirle que no encuentro las palabras que necesita o que necesito; sólo sé decir que me duele su ausencia en esta vida, que me gustaba tomar café con usted y mandarnos versos en cartitas, en esas cartitas sabrosas que dijo que escribía. <Hasta que el verso sea...> palabras suyas querido amigo. Hasta entonces no pasa un día en cada taza de café que bebo que no lo escuche platicar conmigo, que no pasa un día sin que busque su aroma a dulcísima compañía.
Su amiga mexicana le envía un abrazo enorme, con mi cariño mayor, hasta ese lugar, donde ya no duele nada...

Posdata: y cuando quiera, puede visitarme en Margreis que siempre será su casa en esta tierra.
Lo echo muchísimo de menos, igual que a Alex que le anda doliendo el alma como a mí.

 

Víctor Alonso, 38 años, Tampico Tam, México

20 de agosto de 2004

TE BUSQUÉ A TRAVÉS DE HOTMAIL

  Domingo 8 de febrero 2004                             8:13 AM

     ¿Sabes algo, Bren? Antes de abrir mi correo me quedé observando el fondo de pantalla, es un bellísimo paisaje de otoño… un sendero... árboles a los lados... hojas secas por el piso y al fondo… una casa de campo. Todo el paisaje es mágico, y aunque un poco melancólico me parece  luminoso. Y es que hoy... a las 8 de la mañana el día promete ser bello Bren, hay un viento ligero y fresco, un tanto frío. No sé si más tarde cambiará, por lo que veo es poco probable pues creo que los días fríos de este año se niegan a morir y aunque está nublado por mi ventana se cuela un rayo de luz de sol, incide directamente a mis ojos y si me concentro en él… se descompone en colores, sé que es una de las maravillas de estar vivo, de vivir y saber que existen cosas bellas y maravillosas, que esta mañana fría me gusta, que adoro el sabor de la naranja, que amo acariciar el rostro de mis hijas… el sonido del agua…
el clarinete de “Kenny G“ que en este instante me acompaña… con “Havana“ (me encanta esa melodía). Amo también el saber que existen seres maravillosos como tú, que forman parte de este mundo tan diverso y fantástico… en fin amiga mía, hoy me siento animado y contento, donde quiera que estés cuando leas este mensaje espero poder hacerte sonreír, si eso sucede… no importa cuando o a qué hora… este momento  y estas letras serán completos, y especiales.

     Ya sea voluntario o no, tu mensaje… aún cuando es un re-envío  me ha sorprendido Bren, casi nunca reviso mi correo,  ya casi nadie me escribe porque me alejé de todos los conocidos y amigas, además no esperaba volver a saber de ti, me quedé sin ilusiones, en ese sentido casi desde la última vez y confieso que me emociona  tener noticias tuyas… ha de ser porque día a día… como gotitas de lluvia fina, uno va rindiendo las  esperanzas y los  anhelos y como tú sabes de repente basta un ligero toque al corazón para recordar cosas bellas, aunque pudieran estar infinitamente lejanas.
     Hoy te escribo tranquilo, el dolor ya no es igual, y si me permites tomaré como un regalo de cumpleaños el e-mail tuyo.  Si…. ¡lo se! Cosa que yo no he hecho en Mayo para ti, pero si de algo puedes estar segura… es que el mes número cinco no pasó inadvertido  para mí, aún cuando te confieso que no existe ya nada físico, ni en papel, ni en objetos que me lo recordara.
     Como tú sabes,  en ocasiones como ésta para poder expresarnos… primero debemos andar un camino de lucha interna entre el orgullo, los anhelos, las emociones  y los temores, que nos hacen titubear y no nos permiten ser auténticos y sinceros con nosotros mismos… y encima no siempre nos dejan bien librados. Esa batalla la he librado casi en un instante, he ganado… y aquí estoy escribiéndote. Y quiero platicarte amiga mía que hace tiempo, una noche, por nostalgia y rebeldía imaginé poder saber de ti de alguna forma… y al mismo tiempo no rendirme ante tu olvido, no dejar que el pasado fuera... sólo pasado.

Y ¿sabes? Imaginé un montón de combinaciones posibles con tu nombre, apellidos, incluso una con tu nombre y el mío, qué loco ¿no? No me culpes… a veces uno es así. Todas las direcciones electrónicas llevaban el consabido prefijo + @hotmail.com, buscando hacer contacto contigo. Y aunque este hecho me valió algunas amistades, también llegaron  reclamaciones :=) ¿qué más da? Hoy veo que la idea fue estupenda porque valió la pena, finalmente una de ellas era la exacta… la exacta clave a través de la cual hoy me llegan noticias tuyas, en verdad te agradezco haber aceptado en su momento mi solicitud de contacto, seguramente no sabías quién era, y ahora que lo sabes, sólo me resta la esperanza que no me elimines, que escribas cuando puedas… y si no fue por ese medio que mi dirección e-mail llegó a tu lista de contactos… da igual Bren, en este momento puedo hacerte llegar estas letras, quizás también puedo ser un buen amigo Brenda, aunque mi mala constancia para escribir mensajes y cartas… está entre los primeros lugares de mi enorme lista de defectos.
       También quiero que sepas que me asusta un cachito la idea de preguntarte cómo has estado, tal vez porque ya sea con los ojos abiertos o  cerrados te recuerdo feliz, muy propia… quizá un tanto confundida, poquitito tristona a veces, pero alegre e ilusionada. Y es con esa alegría, esas ilusiones y proyectos que deseo que estés hoy, ¡¡¡¡FELIZ SIEMPRE!!!!... mas allá de toda expectativa. ¿Recuerdas, Bren?
         Fernanda está grandísima y adorable, ya va por sus trece, Clau sigue tremenda pero ya no ha cambiado de novio y eso se lo debo a Pepe que tiene estómago para soportarla,  y corazón para quererla… y mi hijo, esta casi irreconocible, muy grande, aunque es un adolescente ya se le ve el bigote… y sus manos son casi mas grandes que las mías, es muy tierno… y muy serio. Te platico que he subido un poco de peso, y creo que hasta tengo menos cabello, en los dos aspectos estoy trabajando, me siguen gustando casi las mismas cosas, aún soy sentimental…. mucho. Tenías razón tengo el corazón de pollo, es mi manera de ser, lo reconozco y me acepto así... además… ¿para qué cambiar?
       No te entretengo más Bren, esos ojos marrones tienen seguramente mas cosas que leer, no olvidé que dijiste que debía olvidarte, solo quise dibujarte un poco hoy mi mundo, mi visión de las cosas, decirte que estoy bien,  que soy feliz y por qué no… también decirte que a tu lado fui muy feliz. Te lo escribo y sonrío…
en buena lid, te lo digo con palabras sencillas… en un intento por seguir guardando tu recuerdo, me agrada hacerlo… quizás nada ni nadie vuelva a  encenderme como en el año dos mil, porque no creo que vuelvan a con juntarse tantas cosas, llegaste a mi universo en el momento mas indicado… de mayor indecisión y sin tu presencia no hubiera sido posible poner un rumbo coherente a mi vida. Y aunque dolió la separación… nunca, nunca dudes que te amé con todo mi ser.
            A veces… por las tardes,  en el trayecto a casa me distrae un poco tu recuerdo, roza mi rostro con el viento si llevo la ventanilla baja… y entonces me digo: seguramente es feliz... porque Brenda es Brenda... y con eso basta.
           Te envío un ramo de rosas doradas Bren, un beso, el más cálido abrazo que pudieras encontrar… y gracias por obsequiarme con este instante… ahora es mío, solo mío.

 

Zum, 29 años, Madrid, España

20 de agosto de 2004

NUESTRO ENCUENTRO

  Aquella mañana de aluminio, cuando al fin reboté en el parquet de mi casa, supe que lo de menos son los hechos: lo que cuenta es el través. Fue una experiencia insultante -por lo rotunda- y desesperante -por lo inconfesable-, pero fue nada comparada con el surco que cavó en mi cerebro, en mis pasos. Surco irreversible: imposible llenarlo, lleno como está de hueco. Y ese hueco, como todo agujero, no es más que lo que cae dentro: terror, mucho terror, desasosiego, impotencia, ira, curiosidad, y hasta una pizca de orgullo. Pero es ante todo tiempo. El tiempo, además de en años y en cicatrices, se mide en relieve. Así, cada día el hueco es más rugoso y más profundo, más estratos en su memoria. Alguna noche regurgita como el Etna más furioso, y me abrasa el cráneo. Todo vuelve a empezar. Si logro detener un instante el recuerdo, observo cómo también deceleran mis latidos. Hasta acompasarse de nuevo a la noche, que siempre estuvo allí.
   Más allá del sentimiento-lente que te agranda o empequeñece, más allá del absurdo de echarte de menos (a ti, ¿artilugio de laboratorio? ¿espía intramuscular? ¿peregrina de nubes muerta de miedo? ¿o simple marioneta como yo?), más allá de experimentos y cabezas de turco, hay un poso de esplendor en nuestro encuentro. Fortuito o no. Puedes frotar un cuerpo hasta hacerle sangre, pero no lograrás borrar su sombra. Puede el surco engullirme en su hondura, mostrarme sus fauces de depredador infinito, o desdibujarse en un saco de agujeros; pero no dejará de ser mucho más que una pose del miedo. No dejará de ser un renglón abierto, una bocanada de estrellas. Un billete al pedazo siguiente. 

 

Santos, 41 años, España

20 de agosto de 2004

LA NOCHE DE NUESTRA VIDA

  La noche de nuestra vida
                                                          Después de 20 años, desde que nos conocimos,  hemos pasado por todo tipo de vicisitudes, unas gratísimas otras no tanto, aún hoy hemos de pelear cada céntimo para vivir y sacar adelante a nuestros hijos, pero eso, esa asquerosa dificultad material, no es obstáculo para que estemos viviendo, probablemente, el mejor momento de nuestra vida en común. No tiene sentido comparar, cada momento tiene su encanto, pero de hacerlo, tendríamos que irnos a aquel maravilloso día cuando, uno tras otro, los colegas se fueron descolgando del concierto de Aute, al final hubimos de ir tú y yo solos. No ya la rajada colectiva, más bien el bueno de Aute fue el responsable de que no dudásemos y dejásemos colgado, por unas horas, el examen de Entomología que teníamos al día siguiente. Esa era la sensación que cada uno teníamos con respecto al otro. Luego, mientras se desarrollaba el concierto, la poesía y la música de Aute nos embriagaron reafirmando ese sentir, pero, también comprendimos que, con Aute o sin él, aquella era nuestra noche, la noche de nuestra vida. Cuando volvíamos a tu casa, nuestros pasos aminoraban por momentos; juntos, deseábamos respirar y saborear profundamente aquella noche de mayo, no hizo falta decirnos nada, estaba prohibido hablar de los apuntes que nos esperaban sobre la mesa. Sin embargo, nuestro grado de responsabilidad era tan alto que, cuando llegamos, nos sentamos dispuestos a la faena, todo quedó en un intento: la mutua excitación se tradujo en los juegos que nuestras manos, como si acabasen de cobrar autonomía propia, llevaban a cabo no dejándose unas a otras que pasásemos folios ni pudiésemos sostener un bolígrafo. Una de las cuatro, vete a saber cual, apagó en un momento dado el flexo, los juegos se convirtieron en caricias…
           Hoy, la inmensa felicidad que siento a tu lado, me ha llevado a recordar este pequeño gran momento de nuestra vida. Te amo. 

 

María, 36 años, Buenos Aires, Argentina

31 de agosto de 2004

TAN TERRENAL Y PEDESTRE

  Pude hacer muchas cosas a lo largo de mi vida, alcancé objetivos, fui consecuente, aún tengo mis metas y mis logros. Y un baúl lleno de recuerdos intensos, de afectos profundos. Creía haber vivido cuestiones máximas… pero no… apareciste y con tu presencia se fueron los parámetros, pasaste a ser el único hito, El Referente.

Increíble cómo me llegaste, cómo me movilizaste y me despertaste de ese letargo que era una renuncia a la vida. Me había entregado, había sentido dolor y voluntariamente me había acorazado, huyendo de los estímulos emocionales. No voy a negar que cuando apareciste pensé que “sólo” pondrías un poco de color en mi gris, no más que eso. Pero entraste en lo profundo, me invadiste, inundaste todos los sentidos, y me elevaste a más no poder. Qué linda comunión teníamos.

La cosa cotidiana era el empuje, la meta… esperar la hora del encuentro le daba valencia al resto del día.  Hasta la despedida tenía encanto, pues sabíamos que nos regocijaríamos en eso de extrañarnos sintiendo que nos teníamos. Y así pasaron días, semanas, meses. ¿Cómo dejar de sostener tu mirada profunda, cómplice, ávida y brillante? ¿Cómo no atacarte a besos? ¿Cómo contener los “te quiero”? Qué increíble… el cielo se puede tocar con las manos.

Ha de ser la regla  eso de que lo bueno no es perdurable. Nunca había sentido. Yo me consideraba una mujer “con recorrido”, pero lo cierto es que hasta tu llegada todo fue espejismo. Y vos estrenaste mi alma, mi corazón, mi mente, mis ansias. Te quería tanto, tanto. Y sé que me quisiste. Pero claro, cuando el afecto es amor, no pueden existir terceros. Y aquí había un tercero, y una cuarta. Yo podía con mi equilibrio interior, es que no deseaba sustraerme a la felicidad de vivir intensamente el día a día con vos, si hasta planeábamos a futuro. Y por eso aceptaba realidades.

Pero en vos surgió una corriente “de propiedad única”. Y me diste a “elegir”. Y eso no era una elección. Se habla de quedarse con “a” ó “b” cuando ambas opciones representan lo mismo. Y vos, en función de “los niños”  no cambiarías nada. Qué tristeza saberte tan “vulgar”. Que desilusión verte en el lugar común del hombre promedio y predecible. Para mí eras magno, eras diferente, único. Y demostraste ser alguien terriblemente corriente. Gracias a esta decepción aún tengo fuerzas para sentirme bien prescindiendo de vos. Nunca te hubiera imaginado tan terrenal y pedestre.

Hace 3 meses que no te veo, pero me siento inmune. Capitalicé, me entregué, disfruté, soñé. Te extraño. Y volvería, claro que volvería… ¡¡ya!! Pero no puedo arriesgarme a tu necedad
.

 

(Índice de Cartas Imposibles)

 

 

PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE LOS TEXTOS.

Copyright © 2000-2009 [B. A. A.]. Reservados todos los derechos.

 

(Página Principal)

Página diseñada y realizada por Beatriz Alonso Aranzábal