Un lugar de encuentro para los amantes de las palabras, de la correspondencia, y de la comunicación sincera.

(Página Principal)

 

Cartas de otros abriles 

(del archivo de Cartas Sin Sellos)

 

Cartas 2007

Cada mes iré rescatando algunas de las cartas que fueron publicadas en CARTAS SIN SELLOS en años anteriores. 

Gracias a todos los que habéis contribuido, con vuestras cartas y vuestro apoyo, a construir este espacio de comunicación en Internet. 

 

 

 

¿Quieres enviar una carta? 

Haz clic en el buzón y lee las recomendaciones. 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

 

CARTAS IMPOSIBLES DE OTROS ABRILES

 2006  

 

Conchita, Mallorca, España

2 de abril de 2006

A VECES ME DEJO CAER SOBRE LA CAMA

De momento no me veo capacitada para dar respuesta a todas tus preguntas, primero porque desde el 24 de Febrero mi vida ha dado un giro radical y segundo para dar una respuesta coherente, tengo que entenderlo yo misma y seguro tendrá que pasar un tiempo.
Muchas son las heridas (por ambas partes) que no han cicatrizado y no quiero caer en la trampa de hacer reproches porque todo ello no me lleva a ningún lugar. He tenido mucho tiempo para pensar y recapacitar sobre la vida, de esa vida que cuelga de un hilo y que en realidad no somos nada ni nadie, pero que es una aventura que vale la pena vivir, es corta y hay que aprovecharla al máximo.
Hay comportamientos y maneras de actuar en la vida que no se entienden, son inexplicables, comportamiento nefasto, malas maneras y falta de entendimiento. Muchas veces los cambios de comportamiento, de caracter, son la consecuencia de muchísimas cosas que han pasado, muchisimas heridas que han quedado abiertas, sangrando...  se han ido acumulando y que nunca se han zanjado, y no se han zanjado, no por no querer, no,  sino  porque no se ha tenido la capacidad para ello, creo más en eso último, ahí han quedado las heridas, en el aire, sintiendo que se cortaban y pasaban lento… muy lento… como la escarcha que cría el invierno, como astillas rajando el pecho. Suspiraba, suspiraba aspirando el aire que se perdia, el aire que me ahogaba en silencio… ¿Te ha importado alguna vez como ha estado mi alma? ¡Más triste que el silencio y más sóla que la luna…! Así me he encontrado muchas veces, muchísimas, llorando con las manos abiertas, esperar… esperando, nada…
Muchas de las veces fallo porque soy humana, y sé que lo hago constantemente, eso me duele mucho pues lo que por ti siento no lo sé expresar con palabras, quisiera expresártelo con mis actos, y tampoco sé, pues muchas veces lo que digo no va de acuerdo con los hechos, pero es ahí donde fallo. Sin embargo lo vuelvo intentar y vuelvo a caer. No hay nadie perfecto en este mundo, y… te repito mi frase favorita. "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra…".

A veces me dejo caer sobre la cama y observo con detalle el techo de mi habitación. Entrecruzo las manos sobre mi abdomen y paso así el tiempo, enlazando el pensamiento. Así malgasto mis horas, hasta el punto de perder la noción de mi cuerpo, olvido si tengo las manos del derecho o del revés o si mis piernas están encogidas o estiradas. Me empeño en imaginar  mi futuro… ya ves que absurdo cuando ni siquiera mi presente está definido. Ya no quiero hacer planes porque lo único que  consigo es un horrible dolor de cabeza. Así que, empiezo a improvisar y dejarme llevar, ya no intento nadar hacia arriba, sino que aprovecho los impulsos igual que una hoja bailando en el viento… Quizá me sienta más ligera si mi corazón guia mis pasos y no mi cabeza….

Pero, que te importarán esas lineas que escribo si nada dicen. Son simplemente mis inquietudes, y… a quién importan…

Lo último por hoy, si lees esto, que lo dudo muchísimo, cierra los ojos y siénteme, nada más. Sé feliz.

 

Yo, 26 años, Toledo, España

2 de abril de 2006

MI AMOR NO FUE DE BROMA

Querido Rafa. Cuánto tiempo he escrito esta carta en mi mente, me cuesta mucho trabajo incluso escribirla en este foro. Sólo decirte que mi amor no fue de broma, y tú te lo tomaste asi. Puse mi corazon entre tus manos y tú te lo tomaste a guasa. Pensaste, buah, esta tia esta borracha y no sabe lo que dice. Pues te equivocas, bien sabía lo que me hacía. No he dejado de pensar en ti desde ese dia y no creo que lo haga mientras viva. Desde luego está bien claro que yo arriesgue y perdi. Tú no arriesgaste nada, no me has querido nunca.

Pues peor para ti.

 

Anónimo, 20 años, Chihuahua, México

2 de abril de 2006

ME ENSEÑASTE

Qué raro y tan familiar me suena esto.... después de tanto tiempo de no verte  sigues siendo tan igual a como yo recuerdo, tal como cuando estábamos juntos, y aunque solo haya sido unos pequeñitos segundos y desde tan lejos, sé lo que pensaste al mirarme pasar; y es que te conozco tan pero tan bien que sé qué te vino a la mente, y sé también qué te preguntaste, y claro, también tengo esa respuesta.

Y por supuesto que te pienso, y es  lógico que te extraño, ¿cómo crees que he podido olvidarte después de todo lo que fuiste para mi?,  si fuiste mi primera vez en todo,  fuiste mi primer amor, mi primer sensación de cosquilleo en el estomago y hasta mi primer noche de lagrimas y dolor, transformaste todo en mi vida, me hiciste crecer como humano, me hiciste guardar toda posesión podía llegar a tener, todo solo para ti y para darte todo lo que necesitaras y quisieras, para que nada te faltara, fuiste la fuente de inspiración de los sueños y deseos mas bonitos que mi corazón haya podido fabricar.

Dejaste tantas cosas en mi vida, me enseñaste que todo era perfecto si estábamos juntos, me enseñaste que tus brazos podrían protegerme de toda la maldad del mundo.
Me enseñaste que el amor no se viste de Armani y Dolce & Gabanna , y que eras mas feliz cuando te decía te amo que cuando te hacia esos caros regalos.

Me enseñaste a temer tanto a perderte, solo por amarte, a dormir, despertar, soñar, y estar todo el bendito día solo pensando en ti.
Me enseñaste que tu carita de ternura era una de las cosas mas fuertes y duras de vencer, y que por el solo hecho de verla era motivo para caer rendido a tus pies.

Me enseñaste que tus manos eran mas que tus extremidades, que fueron mi templo de caricias y que también servían para tocarse con las mías cuando lo requería.
Me enseñaste que no había cosa mas divertida que estar largas horas juntos los dos sin hacer nada, solo juntos y abrazados en la banqueta de tu casa.

Me enseñaste que era para mi necesario amarte cada instante de mi existencia mas y mas sin temor a sufrir, me enseñaste a rogarte como niño, de rodillas para que no me dejaras.

¿Pero sabes qué es lo mas valioso de entre todas las cosas que aprendí de ti?  Que después de años, y de tantas cosas sucedidas.... y claro de no estar a tu lado; me enseñaste que por solo verte en la calle unos pequeñitos segundos, mueves de nuevo mi mundo tal y como lo asías ase años; dejando bien claro que me enseñaste a amarte para siempre.

Y ahora yo sé que es más imposible el tenerte que el olvidarte, pero te amo y  tu me enseñaste todo lo que hoy sé del amor.

 

Estefania, 21 años, Madrid, España

7 de abril de 2006

COMO SI NO ME HUBIERAS VISTO

El concierto

Estaba nerviosa, me pasé toda la tarde pensando en ti, no te quería ver, no quería volver a ver al chico que tenía mi corazón, el que me quita las ganas de comer, el que cada vez que pienso en él se me caen las lágrimas...

Ayer te vi, después de casi 5 meses sin vernos. Fue en el concierto de " El Barrio",  y estabas con ella, se me cayó el mundo encima, pero tuve que ser fuerte y no demostrarte que me importaba.

Estabas 5 filas delante de mí, ¿Qué casualidad, no? Sé que me viste, e hiciste como si no me hubieras visto,  pero ¿sabes una cosa? que soy feliz, sólo con verte soy feliz.

 

Diego R., 22 años, Cochabamba, Bolivia

7 de abril de 2006

UN SUEÑO DEMASIADO NÍTIDO

¿Sabes? Anoche soñé contigo. No me pasaba tal cosa desde hace meses… desde mediados del año pasado. Fue un sueño muy real, demasiado nítido, con tersura, relieve y todo.
Estábamos cerca de aquella esquina de donde una vez te fuiste enojada porque a cada rato te tomaba de las manos con cualquier excusa tonta. En el sueño estabas abrazándome cariñosamente diciéndome que si peleamos tanto y dejamos de hablar totalmente después de la ruptura fue porque yo así lo quise. Una vez más me decías que si yo quería podíamos ser los mejores amigos como antes…
Y como siempre volví a decirte que cada cual está muy bien como está, que ya no es tiempo de tratar de reavivar amistades que fenecieron hace mucho y que lo es mejor dejar las cosas así, sin rencores ni resentimientos, pero sí con distancia. Me dijiste que los hombres siempre somos así al terminar una relación y, como siempre lo hacías en nuestras charlas diarias, usabas en tu discurso palabras ya sea en italiano o en portugués que yo ni idea tenía que significan en castellano, así que te pedía que las definas para comprender totalmente el contenido de tu mensaje.
Desperté con los ojos inundados y sendas dibujadas en mis mejillas preguntándome si había sido solamente un sueño, y pues como es de suponer salté de mi cama a buscar en la computadora el significado de las palabras raras que me habías dicho en sueños.
Me pasé todo el día pensando en el sueño (creo que le doy mucha importancia ¿no?). Llegué a la conclusión de que después de tanto tiempo que ha transcurrido aún sigo sintiendo lo que ayer sentía, pero ya no por ti… no podría ser de ninguna manera, creo que siento algo por el recuerdo de ti, las conversaciones, risas, debates, las diferencias de ideas que sabías defender tan bien… simplemente el tiempo que pasábamos juntos, no sé, quizás es una explicación muy rebuscada y enredada pero es la única que justifica el sentimiento de sopor y decaimiento que me embarga en estos momentos.
De todos modos espero que estés bien ahí donde estés y que la vida te trate muy benévolamente a ti y tu prole.
Un abracito, Diego.

Santiago, 29 años, Chaco, Argentina

29 de abril de 2006

HUMILLAR A QUIEN NO SE PUEDE DEFENDER

Cecilia:

En este carta imposible que nunca vas a leer explicar de alguna manera todo lo que siento adentro mío y principalmente todo lo que sentí, y todo lo que te quise. Dejo testimoniado acá en un sitio de internet que se dedica a guardar cartas que nunca se van a enviar. Que nunca la persona para quien fue hecha la carta lo va a leer. Lo hago como mi ùnico consuelo real que tuve en estos tres meses desde que decidiste de un día para otro que era un persona de “bien” a ser una persona de “mal”. Dentro de un tiempo cuando lo que pasó sea un mal recuerdo y eso nomás, va a existir esta carta, acá. Quiero decirte que fuiste un gran amor, quizás el más grande que haya tenido o el que tenga. Te quise muchísimo, y sinceramente. Mis sentimientos fueron muy sinceros, actuè como soy y con lo bueno y lo malo te dí lo mejor tenía, lo que nunca le habìa dado a nadie. Mi amor por completo. Por eso me sentí muy mal como estafado, aunque entiendo que no es tu culpa. El dolor fue y todavía es inmenso, porque no hay nada más feo saber que tanto amor no fue valorado y ni siquiera mi ser es valorado, lo que soy. Nunca me sentí tan impotente, ni tan chiquito. Hubiese querido que fueses la persona elegida, para que estuvieses conmigo. Pero no sucedió. Y bueno.

¿Sabés que? Conocí a alguien y anoche salí a cenar con ella. Tenìas razón, con el correr de los meses iba a conocer a alguien ciertamente mejor que vos. Ocurrió así. Ojalà que me enamore de ella como lo hice de vos. Ojalá se enamore de mí y no me mienta como hiciste vos conmigo. Ojalá que ella sea mi tercer y último amor, como me leyó en la mano tu amigo César.

Te quería decir que te amé de en serio. Capaz lo mas en serio de mi vida. Te lo digo por esta carta. Nunca más después te lo lo voy a volver a decir. Porque nunca más vamos a volver a hablar. Ya sin importar el hecho de que vos nunca más lo hagas. Yo si sé que nunca más voy a aceptar cruzar una palabra con vos. Porque te solté y al soltarte veo que fuiste muy arrogante y muy poco comprensiva. Ese falso orgullo de humillar a quien no se puede defender porque te ama demasiado para defenderse. Y ver al mismo tiempo la falta de orgullo, para ser alguien en la vida. Y no un “ente” que lo único que hace es dormir, comer, fumar y vivir vidas ajenas. La búsqueda de la emoción que vos llamás.

Te amé, y el castigo por haberme equivocado es vivir con ese sentimiento y con la duda de si voy a poder querer a alguien así. Nunca más ni el saludo vos y yo. El saludo a vos sí te lo voy a negar. La vida no nos va a cruzar de nuevo y si lo hace, el que va a huir voy a ser yo. A la larga estoy convencido de que ese ese va a ser el pago de la vida por haberte creído cuando me decías que me amabas.
                                                                                                                        N.S.M
                                                                                                                       22/04/06

 

 

Paz, 47 años, Viña del Mar, Chile

29 de abril de 2006

UN ALGO HABLADO

Un algo hablado

Te cuento que ya le queda poca suela a los zapatos , sé que mi pellejo no revivirá con un vaso de agua, pero  quiero llegar a la hacienda y recorrer más caminos.

Si has contado mis pecados, ruego lo dividas y restes mis logros personales.

Recuerda que lo que he vivido distraídamente se ha debido a obligaciones.

Sé también que he tenido pensamientos desagradables con  sabor a cicuta y que  he  sido hierba tupida para ocultarme y  demorar el minuto fúnebre.

Pero si se me encontrases,  te pediría que aplicáseme la ley del reino, pero con  la vara del agua, ruego pluralices esto último.

Ésta soy y en esto me estoy convirtiendo, en un algo hablado.

 

2005

 

Marta, 23 años, Madrid, España

3 de abril de 2005

VUELVE

Retumba en mi cabeza una y otra vez la frase de esa canción: qué hago ahora contigo, qué hago ahora contigo... Sólo sé por dónde andas sin saber donde estás. No sé si pasará otro año antes de que te vuelva a ver. Si me quito los zapatos, si me pongo el maquillaje, y cuando abro los ojos cada mañana... Debí huir ese amanecer, si no te hubiera conocido, no hubiera conocido lo que es este sentimiento extraño que me cuesta denominar amor. No dejo de mirar el teléfono, aunque sé que no tienes mi número. No dejo de esperar y no sé qué estoy esperando. Si te tuviera enfrente en este mismo momento me atrevería a decirte todo lo que no te dije, a besarte como no te besé. Sólo dormí en tus brazos unas horas, y ahora no concibo la vida sin tu presencia. Necesito oírte, hablarte, reir contigo una vez más. Necesito que me despiertes de este mal sueña. Llama, aparece. Vuelve.

 

Anónimo, 20 años, España

8 de abril de 2005

QUÉ ENAMORADO ESTABAS

Te morías de risa… carcajadas que casi te hacían llorar cada vez que yo hacía una mueca. Te derretías con cada mirada, con cada gesto, nunca he visto una mirada tan enamorada, tan llena de vida, tan llena de mí. Teníamos tantos gestos nuestros… ¿Por qué no lo olvido? Creo que nadie me querrá nunca como me has querido tú, creo que nadie me hará tanto daño como el que me hiciste tú, nunca volveré a ver unos ojos llenos de mí, creo que es una de las sensaciones más gratificantes del mundo, más bonitas: ver unos ojos ajenos llenos de una misma... qué enamorado estabas…

 

 

M., 28 años, España

13 de abril de 2005

QUIERO SEGUIR SIN VERTE

Vale,
ya sé que esto no tiene ningún sentido pero mejor esto que nada, digo yo.
Era sólo para decirte que no se me borra tu piel aunque yo hago lo imposible para no pensar, me esfuerzo mucho para no recordar, en serio.
Si lo miramos fríamente, es sólo porque estoy frustrada, tengo una mierda de vida y a lo mejor por eso, algo mediocre puedo convertirlo en un milagro. O a lo mejor no...
Tengo que dejar pasar el tiempo y tener paciencia y repetir esta consigna muchos días y dejar de preocuparme cada vez que veo a una tía, dejar de pensar "esta le gustaría" y dejar de sentir esas punzadas de angustia porque claro, ésa te gustaría pero yo no porque soy así, tan anormal, tan impresentable, un polvo como para avergonzarse.
Si yo puedo asumir eso, tío, ¿por qué no has podido asumirlo tú?
Por qué me has dejado en esta víspera de brillantez y en esta antesala sin sala y por qué tienen que salirme siempre las cosas al revés.
Era sólo para decirte que quiero seguir sin verte.

 

 

María, 39 años, España

16 de abril de 2005

ME VOY

Mi querido esposo:

Intentar ser tu esposa perfecta no ha sido suficiente para ti. No has valorado lo que yo podía ofrecerte y lo que me empeñaba en darte:
Buena cocinera.
Buena madre de tus hijos.
Criada de tu casa, siempre inmaculada.
Amante solícita, a la que poco le queda probar en cuanto a idiomas: francés, romano, cubano, griego...
Cuidadora de los mayores cuando fue preciso.
Trabajadora para nuestro trabajo incansable (8 horas + la casa + los deberes + quehaceres nocturnos)

En más de una ocasión me has dicho que este matrimonio te aburría, por tan ordenado que estaba.

No soportas el control de la vida diaria, en ningún caso el control sobre tí, que nunca ejercí. Hablo sobre el orden en la vida cotidiana.

¿Acaso fue y es ese aspecto el que hace, una y otra vez, que te fijes en mujeres ajenas a nosotros dos?

El dolor no viene tanto por la infidelidad, consumada o no, si no en la torpeza de quién la comete que permite que la mujer a la que juró: amor, respeto, lealtad y fidelidad; encuentre por los cajones cartas dejadas al azar dedicadas a las "supuestas mujeres que reciben tus favores".

Demasiadas evidencias llegadas a mis manos:
Un ramo de flores que te envía una....
Mensajes y llamadas de otras....
Cartas escritas por ti a alguna de ellas...
y la casi imposición de tu parte de swingear para combatir la monotonía.

Los niños pequeños, la renuncia a mi profesión hace 20 años para estar junto a ti.
Nada es suficiente cuando uno busca sin saber qué es lo que debe encontrar.

Quizá la vida te debiera dar la valentía de enfrentarte a tu búsqueda y no esperar a que sea yo la que te haga enfrentarte a ella.

No intentes eludir tu sentimiento de culpa, que lo tendrás ya que serás tú el que tendrá que tomar la decisión. Esta vez no te facilitaré el camino.

No pienso montar un escándalo, ya lo hice años atrás y negaste lo evidente. Ahora tengo la carta que tan descuidadamente, me entregaste tú en la agenda que me pasaste porque tú ya no la utilizabas, los diálogos de msn que no tuviste la prudencia de borrar de log.

Siempre sé cuando miras donde no debieras, cuando te apetece otro trozo de pastel. En lugar de arreglar la situación y disfrutar de lo que tienes empeoras las cosas.

Hace años ya, que te dije: aquí "o jod**** todos o se corta la baraja", te impactó la frase y más viniendo de mi ¿verdad?; pues así están las cosas:
-Si tú viajas yo voy contigo.
-Si argumentas que no es posible ir juntos, ya te advertí, tú te vas dos días, pues yo me iré dos.

Curiosamente, tus viajes se limitaron, ya no eran tan necesarios y ahora viajas conmigo. No se si reir o llorar, pero sé que si te vas de viaje solo y sorpresivo, no volverás a entrar. No seré yo la que elija, serás tú.
-Tú decides si te vas o no  sabiendo que si te vas.... no entrarás.

No es ya por mi, es por mis hijos, para que sepan que una mujer debe vivir con dignidad, que puede elegir. Yo jamás te fuí infiel a pesar, muy a mi pesar de que tú me invitases a que te lo fuera.

Claro que si yo acepto serte infiel.... tienes el camino libre, y ninguna obligación hacia mi ¿verdad? una maniobra que parecía muy inteligente pero que es muy torpe pues me demuestra en qué poca consideración me tienes....

Con todo mi dolor...
 Me voy...

 

 

Sara, 21 años, Barcelona, España

23 de abril de 2005

SÓLO QUERÍA MOSTRARTE LO QUE SENTÍA

Querido Rober,

Hace ya semanas y semanas por no decir meses que me cuesta dormir por las noches, no sólo por lo que me ha pasado contigo estos días sino por muchas cosas más y, por eso, he decidido empezar a escribir esta carta esta noche. Puede que te parezca una chorrada o una cursilada que te escriba una carta. Me hubiese gustado componerte una canción, pero,  aunque inspiración no me falta no tengo ni idea de música. Así que he optado por algo tan sencillo y complicado a la vez: esta larga carta que espero que leas con atención y cariño, con el mismo cariño que te la he escrito yo.
Quería decirte y explicarte lo que he pensado y sentido desde que te conocí hasta ahora y no encontrado el momento ni la forma de hacerlo
Dices que la gente no te comprende... Me hubiese gustado que me hubieras dejado intentar comprenderte, pero no lo hiciste. Al igual que me hubiese gustado escucharte, mimarte, consolarte... y no me dejaste. No te lo reprocho, pero solo te digo que me hubiese gustado. ¡Hay tantas cosas que me hubiesen gustado hacer y no hice...! Pero eso ahora ya da igual.
Realmente no sé qué me ha pasado desde que nos besamos aquel martes. El jueves, en tu cama... Nunca me había sentido tan cómoda en la cama de alguien. Tu cariño, la delicadeza de tus gestos y de tus palabras. En ese momento decidiste no seguir y el viernes decidiste no estar más conmigo.
Sé que no te conozco lo suficiente para enamorarme de ti. Es más, no sé qué qué es estar enamorado. Supongo que tú si que has podido tener el placer de enamorarte o quizá la desgracia, no lo sé. Me has hecho sufrir, ya sé que no ha sido intencionadamente y como tú muy bien dices me hiciste daño sin querer, eso no te lo reprocho. Lo que si te reprocho es no haber sido sincero conmigo. Y es que una verdad a tiempo duele menos que un montón de mentiras.
Han pasado muchas cosas y muy de prisa o quizá es que no estoy acostumbrada a estar con chicos.
No sé si estoy enamorada de ti, sólo sé que me gusta mirarte, escucharte, olerte, saber de ti. Recordaré tu olor siempre, siempre recuerdo el olor de las personas que me importan.
He pensado odiarte, es más, por unos momentos parecía que lo había conseguido, pero... ¿Para qué y por qué? No vale la pena.
Sé que quizá he sido muy pesada en algunos momentos pero... debes entenderme, yo solo quería mostrarte mi cariño y tú me rechazabas. Sólo quería mostrarte con mis gestos y mis tonterías lo que sentía, pero tú no me has dejado. ¿Por qué no me has dejado? ¿Para que no me hiciese ilusiones? ¿O es que acaso te molesta que te quieran, que te mimen, que intenten mantener complicidad contigo? ¿O es que te asusta? Bueno quizá es que conmigo no quieres... No lo sé, no se si te gusto, pero tampoco me lo has negado nunca.
(...)
Una vez una persona me dijo que cuando entre dos personas hay muchos impedimentos es porque realmente una de las dos no quiere estar realmente con la otra. Yo en ese momento no quise aceptar sus palabras pero ahora si que lo veo.
Espero que te vaya muy bien.
Quiero decirte que tienes aquí a una amiga. Si me dejas que te escuche intentaré comprenderte.

Un besito muy muy grande. Nos vemos de aquí a unos meses.
Olvídame tú si quieres, pero no me pidas que te olvide.

 

Mágica Misteriosa, 23 años, Bogotá, Colombia

23 de abril de 2005

PERO TÚ ME IGNORASTE

Esta carta nace de la confusión en la cual vivo desde hace más de un año porque mi familia se opone a la relación que tenía y se lo hizo saber a él, por lo que él terminó conmigo cuando yo había tomado la determinación de jugarmela por él.

Armando:

En enero de este año decidiste pornerle punto final a 3 años y medio de relación en parte impulsado por la presión de mi familia y en parte porque no fuiste capaz de entenderme y ni ponerte en mi lugar. Qué tristeza me dio en ese momento porque por más que te trataba de demostrar que aunque mi familia dijera que no eras lo mejor para mí por tu condición social yo te amaba con el alma y el corazón, me había decidido por tí, había tomado la decisión de hacer mi vida a tu lado pero tú me ignoraste.

Hace un mes decidí que era hora de hablar y sanar las heridas pues es sano, ese día me citaste en el lugar donde tuvimos nuestra primera cita y recordamos todo lo bello que nos unió y cuando llegamos a la parte dolorosa tú me dijsite que en el último semestre yo siempre estaba de mal genio que preferia estar sola y que no te dedicaba suficiente tiempo y que además mi madre me había prohibido verte y sabes que SI estaba de mal genio y desolada porque todo se estaba derrumbando mi familia, mi trabajo, nuestra relación y tú lo único que querías era que como siempre sonriera y ya que porque yo soy muy fuerte, NO podía y te necesita, necesitaba tu comprensión no tus reproches, tú me comprendiste ese día y también te entendí.

Ese día nos dimos cuenta que aún nos amamos y que aún soñamos con una vida juntos, nos tomamos de la mano y fue muy fuerte.

Decidimos vernos el sábado pasado para seguir hablando de lo que estaba pasando de los sentimientos que aún existen y ese día hicimos el amor y fue un momento mágico, nos entregamos como hacía más de 5 meses no lo hacíamos, nuestros corazones latían tan fuerte que los podíamos oir y nuestros cuerpos se movían al mismo compás. Y ahora todo es más confuso estamos seguros de que nos amamos pero mi familia se opone no sé qué hacer, quiero estar contigo pero no quiero dejar a mi mamá pues ella me necesita y tú lo sabes pero también está mi felicidad y eso eres tú desde hace 4 años. TE AMO, sólo le pido a Dios que me ayude, me de una señal y que si no eres el hombre para mí entonces lo ponga rápido en mi camino y yo pueda dejar de sentir cosas por tí.

Mañana vamos a vernos nuevamente para tomar una decisión y de nuevo debo mentir en mi casa pues ellos no se pueden enterar de que aún nos vemos

TE AMO MI BEBE ME HACES FALTA Y TENGO MIEDO MUCHO MIEDO NO SE QUE HACER NECESITO AYUDA

 

Klara, 31 años, Santiago, Chile

23 de abril de 2005

CARTAS AL AIRE

Cartas al Aire

(Encumbrada en Octubre de 2004)

Mientras me encumbro en octubre y trato de caminar libre por Santiago, tu recuerdo asoma como presencia demasiado reciente. Todas las noches escribo tu nombre en la almohada y pienso en tus ojos que me siguen mirando a cada rato.

Escribo tu nombre y una vez que está escrito intento borrarlo con furia en el sueño. Quiero una noche tranquila en que no te aparezcas, en que no rondes con tu insolencia grata.

Trato de imaginar mi vida sin el horizonte leve que me ofrecieron tus ojos y sobreviene el desaliento. No quiero esperarte en esta ciudad. Quiero encontrarme contigo nuevamente. Sentir que me buscas o que nos encontramos como acordamos.

Estoy consciente de mis desajustes y mis ansias por querer que esto sea de otro modo, por eso la incesante cantinela de ir al SUR pronto. Pero quiero que sepas que aún comprendiendo tus gestos ruines, mi corazón se desarma ante tus rabietas de niño abandonado.

Ahora, con la distancia que nos dan los bosques, los lagos, el frío, en fin, qué sé yo, aprendo de tus palabras y entiendo que no puede ser de otro modo, que el amor para ti es así… nada más que energía desperdigada. Aun así prometo fugarme hacia el Sur si no das señales, prometo estar callada y dejar que me cuentes tus historias como niña obediente que nunca he sido. Prometo fidelidad a toda prueba mientras dormimos juntos. Y sólo después de habernos vistos en medio del paisaje sureño, o en medio del despojo de esta ciudad, podré decir si esto que siento es amor o simple delirio incesante por colgarme a tu cuello sin mesura.

(Aprenderé una nueva lengua sólo para hablarte de otro modo, para que nos entendamos de una forma más dulce)

Aprenderé a hablar de nuevo, con palabras inventadas, sacadas del imaginario leve que nos convoca cada vez que nos besamos y comenzamos a soñar con la simple tibieza de nuestras manos y el simple goce de dos caminantes alocados riéndose de todo. Enrabiados de tanta guerrilla  suelta que dejamos en la memoria.  En la trastienda de tu historia y en la comezón de unos cuantos episodios deseantes con guerrilleros a solas.

Aprenderé a nombrarte de nuevo. Te nombraré de otro modo, porque tu nombre estará borrado del mapa. Del abecedario, de toda la faz inútil de esta tierra céntrica y enterrada. Permanecerá flotando encantando sólo en el SUR del paisaje meditabundo y escaso de nuestros imaginarios.

Casi con el delirio que me provoca esta historia y estas palabras, te vuelvo a escribir como intentando llamarte de algún modo, buscando algún tipo de comunicación escasa, remota, para que nos encontremos pronto en la calidez de un café acompañado de un cúmulo de risas y abrazos.

En medio de este bosque citadino, Klara

 

2004

 

Www, España

3 de abril de 2004

EL ZARPAZO

Es entonces, cuando te embobas en mí drásticamente, cuando surge en tu pupila el temblor que me hace dudar. Es un escalofrío repentino que te obliga a entrecerrar ligeramente los ojos, como la sacudida del que de pronto se da cuenta. Por eso me pregunto si lo sabes. Si, a pesar de mi disfraz, reconoces en mis ojeras prohibidas el zarpazo de la enfermedad. El zarpazo del dolor enclaustrado que erosiona sin pausa un cuerpo, una mente, una canción. El zarpazo de una hemorragia tan clandestina como nuestros abrazos, que todo lo mancha de rojo. Una enfermedad anónima, porque no quiero ponerle nombre, porque no quiero saber llamarla. Para que, como esta carta, quede siempre en silencio. Que nadie la escuche. Que nadie la escriba. Yo no lo hice.

 

 

Inés, 40 años, Tarragona, España

12 de abril de 2004

TÚ TE LO PIERDES

Esta carta va dirigida a ti, Luis, que te enamoraste de mis palabras, de mi forma de hablar, de mi manera de reír, de mi voz por teléfono.
A ti que me enamoraste como nunca lo había hecho, a ti que me diste alas y que luego las cortaste con la indiferencia de tu mirada, en el aeropuerto de Madrid.
Tu mirada, esa mirada de DESPRECIO, la tengo clavada en mi alma, durante meses fuimos amigos, luego el sentimiento derivó a un gran amor, largos mails, largas conversaciones por el teléfono, palabras dulces dichas en un momento de pasión, y luego cuando llegué a Madrid y me miraste, no viste a la mujer que te había enamorado con sus palabras con su alma y su cerebro, viste a una mujer a la que le sobran algunos kilos, me miraste con asco, el ramo de rosas que llevabas se te cayó de las manos, 3 rosas envueltas en papel rojo en el que ponía "TE QUIERO", ¡¡¡era mentira!!!
Después de estar juntos unos días, no viste más a esa mujer entradita en carnes, volviste a enamorarte de mí, pero yo me fui, te dejé llorando en el puente aéreo, y hoy vuelves a llamarme y a decirme que me amas, que no encuentras a nadie que esté a mi altura, y yo, Luis, ya no puedo quererte, fue tan grande tu humillación, fue tan doloroso el saber que me querías pero que no me deseabas, porque no era perfecta en mis medidas que ahora mi amor, es tarde, es muy tarde, para todo, para nada.
Pero tengo que darte las gracias después de todo ese dolor, de toda esa humillación, salió de mí una mujer diferente, fuerte y con ganas de vivir, ¿sabes qué pensé? tú te lo pierdes, y ahora he aprendido a querer a cada uno de esos kilos que me sobran, porque tengo un cerebro, he aprendido a quererme con mis defectos si es que lo son porque tengo alma.
Ojalá que un día la vida te dé lo que ansías, un cuerpo perfecto, porque éste, éste que ahora tanto añoras, éste no lo tendrás, jamás.
Es lo que te dije ayer, y antesdeayer, eres frívolo, yo no busco el cuerpo, busqué tu alma, y de veras que no encontré nada dentro.
Asi que adiós, Luis, que la vida sea benevolente contigo, que nadie te juzgue por tu "imagen", que te quieran por lo que tú eres, aunque temo que seas como esos sepulcros blanqueados, bellos por fuera y por dentro con toda la podredumbre.
Adiós para siempre, como te he dicho mil veces, no me llames, no quieras ser mi amigo, no quiero ser tu amiga, no quiero saber más de ti.

 

Dácil, 38 años, Las Palmas, España

20 de abril de 2004

HE METIDO LA PATA

 

He roto contigo. Todo ha sido meditado y provocado por mis sentimientos de rabia hacia ti porque tu comportamiento conmigo no me gustó nada. Lo cierto es que no he vuelto a saber de ti, te dije todo lo que sentía, sé que para ti ha sido muy desagradable la conversación que mantuve contigo. Y para mí también lo ha sido. Han pasado cinco días desde entonces y no he vuelto a saber de ti. Te dije que estaba dispuesta a mantener una amistad contigo, pero.... no he vuelto a saber nada de ti. NADA. Lo cierto es que te echo tanto de menos que no sé si he tomado la decisión correcta, ahora que no estás a mi lado me doy cuenta de que quizás me haya extremado. No sé por qué razón rompí contigo tan visceralmente, tengo muchas dudas, y creo que me pasé. La ruptura siempre ha estado en mi boca, al mínimo fallo. Tu nunca la mencionaste, todo lo contrario, me decías que tus sentimientos hacia mí eran tan fuertes que creías que podíamos superar todas las dificultades. Ahora no me atrevo ni a acercarme a ti. Sé que tu me sigues queriendo y yo a ti también. Lo intuyo y me llega, no sé cómo pero me llegan tus sentimientos hacia mi todavía. Te quiero tanto que me doy cuenta de que he metido la pata. Ahora sólo me queda esperar una señal tuya de acercamiento para pedirte perdón por mis impulsos. Creo que me he equivocado y mucho. Me gustaría que pudiésemos volver a hablar para decirte que a pesar de todo yo te sigo queriendo y que no quiero separarme de ti. Rezo para que en algún lugar, en algún momento se te encienda en tu corazón una luz y volvamos a vernos. Te necesito, mi vida sin ti es gris, quisiera ser tu compañera siempre. Quisiera que hablásemos. Quisiera que la vida nos diese la oportunidad de aclarar este malestar, teníamos tanto en común que me parece mentira que ya no estemos juntos. Ojalá que mi error pueda repararse en algún momento y en algún lugar. Te quiero y te pido perdón. Dácil.

 

 

Erik Sthena, 23 años, España

22 de abril de 2004

SIGO SIN SABER POR QUÉ

SIGO SIN SABER POR QUÉ

Nunca te dije lo que pensaba, que nuestro amor era puro contrabando, el sol de un día de invierno. Sí te dije que eras el adiós de los domingos. Debí haberte hecho escuchar muchas cosas.
Sé que te irás, tú que en otro tiempo morirías con sólo sospechar que dejaría de quererte un minuto. No permitiré que sigas arrancándome la piel, no me voy a quedar en pelotas y empezar a temblar de nuevo.
Vale que sigo enamorado, y a ti se te nota a leguas que me quieres, pero te va mucho el juego, y yo no juego con estas cosas, sobre todo cuando la ficha soy yo.
Creo que es hora de seguir, sabiendo que volveré a ti, pero necesito perderme otro poco por el mundo, dejar de sentir este ridículo con el que estás llenando mi cuerpo.
Y es que te quiero.

 

 

María, 24 años, Alicante, España

23 de abril de 2004

CRIMINAL DEL ALMA

Todavía me niego a aceptar lo que ya mi razón sabe. Por cierto, tengo cortinas nuevas en la habitación. ¿Cómo entender a alguien que juega con tus mismas cartas? No hay cosa más complicada que entenderse a uno mismo, reflejado en el otro. Finges a veces, otras me hablas, pero callas... ¡cuánto callas! Y yo he callado antes. La situación es insostenible. Es como un tornado que se acerca, lo veo venir y haga lo que haga pasará. Tú sentado, sin mirarme. Riéndote de cosas bobas. No entendiendo algunas de mis gracias. No deseas conocer más de mí, te marchas, hablas con los "otros"
Siempre hay "otros", desde el primer día en que, de esta manera infantil, abrí un espacio en mi mente y desde entonces no he podido recuperar ese espacio, se ha convertido en tu posada.
Y ella presente; antes por el móvil, o una noche a tu lado en el parque, en un abrazo visto a lo lejos, en tus coqueteos que tratas de ocultar... ¿por qué me los ocultas?
Me pregunto si eres un criminal del alma, que a la policía les cuesta mucho encontrarlos y... pero no. O sí lo eres, eres un castigo planeado aún antes de que naciera.
Nadie entendería esto, porque no lo cuento todo, porque quizá esa parte de nosotros que queremos compartir es algo que no podemos dar de ningún modo, que pertenecerá por siempre a nuestra soledad.
No te interesaría esto. ¿Por qué te extraño? Cada vez menos, cada vez te vas más lejos y también yo. Y todo lo que quiero es que dejes de ser un actor aunque yo no pueda. Que a pesar de la gente, seas sincero y eso quiere decir que no escondas lo que sientes, sea lo que sea. Que me mires de nuevo, porque sin mirarme dudo que entendiera ese caparazón que me has devuelto. La culpa es de tus ojos. Y si te preguntas quién tiene la culpa de que mi alejamiento, la tienen mis lágrimas. ¿Has llorado alguna vez? ahora sé que sí. ¿Llorarías en mi presencia? no. 
Son realmente lindas estas cortinas.

 

Ximena Jiménez Paz, 45 años, Viña del mar, Chile

23 de abril de 2004

MADRE

Madre:
El gusto de escribirte tiene su especial encanto, hoy llueve como llueve un otoño, y mientras te escribo tengo los zapatos húmedos, al abrigo de la estufa.
Decía que es de especial encanto, ¡claro si es una carta para ti!, cómo puedo poner cada palabra en orden y te sea placentera, tan placentera como esta lluvia de otoño.

Acabo de hablar contigo al teléfono, estamos distantes, pero al oírte los kilómetros y las horas desaparecen, me gusta saber que descansas en tu cama abrigada, como tú tantas veces me dejabas.

Te quiero tanto, que sólo esta lluvia de gotas juntas tal vez expresen lo que siento, me diste Vida, es cierto, las Madres la dan,  pero tú no me diste cualquier Vida Madre, me diste Vida Amorosa y Protegida, eres mi Héroe, sé que darías  la Vida por mí, y mi Vida Madre tiene un Valor, el Valor de un Sol.  Crezco feliz, tengo que decírtelo con urgencia  antes que humedezca el papel.

Muchas veces te he formulado preguntas; de  mi soledad, de lo que quiero, de lo que quise, de mi desesperanza  y las escuchas con distintas miradas, incluso con esa mirada de tenue espanto, que hace cambiar rápidamente el ánimo y mi rostro.  Tu ríes de lo que Dije y yo río de Tu Mirada.
Madre tu mirada besa.
Madre tu paciencia alegra.
Madre de todos tus hijos creo ser la que más te ha cansado de palabras y te seguiré cansando por el resto de los Soles.

Llueve afuera y aquí adentro,  sólo llueve mi alegría de escribirte.

Ojalá sigas en tu cama abrigada,  yo,  me pondré los zapatos ya secados.

Llegó el próximo sábado,  te quiero.

 tu hija Ximena

 

Santos, 40 años, España

24 de abril de 2004

VOLVISTE A MIS RECUERDOS

Volviste a mis recuerdos                  
                                   
                                     Hace un año, me propuse no volver a recordarte en mis cartas, así te lo hice saber, claro está, en una carta imposible, como ésta. No lo hubiese vuelto a hacer si no fuera porque hace una semana nos juntamos unos cuantos, sí, de los de antes. Te conozco bien, estoy convencido, te hubiese encantado estar allí. Parecía que el tiempo se había detenido, no sé cómo andarán los demás, los que estuvimos, no costaba reconocernos, te lo puedes imaginar... Fue una jornada estupenda, hicimos de todo, el entorno era paradisíaco; los niños, esas personitas que ahora nos acompañan, se lo pasaron en grande. No podía ser de otro modo, en un momento dado, cuando los recuerdos fluían, te sacaron  a colación: efectivamente, se te sigue rememorando, tu carisma pervive en el tiempo. Han pasado cinco años desde la última vez que nos vimos, los mismos que pronto cumplirá mi hija pequeña, esa bebé que quisiste tener en brazos cuando en aquella ocasión hicimos la foto del grupo. Para otoño hemos quedado en volver a vernos, espero verte allí.

 

 

María, 44 años, Canarias, España

29 de abril de 2004

ATRACCIÓN FATAL

Amigo mío; empezaste una partida peligrosa dado que ni conocías al contrincante, ni podías calibrar su grado de vulnerabilidad. Un juego apasionante que parecía sacarte –sacarnos a ambos, ya- de la monotonía exasperante en la que se había convertido tu vida. Releo nuestra comunicación virtual, y sin esfuerzo alguno, voy desgranando una auténtica novela; será fácil redactarla cuando me decida.

O fuiste enternecedoramente apasionado en tu sinceridad, o bien tu tendencia enamoradiza te lanzó a mis brazos sabiendo desde el principio que una vez conseguido tu propósito, seguirías en la veloz búsqueda de otro peón para tu juego. Prefiero salvaguardar los restos de mi ego, y pensar que sentiste lo que expresaste de corazón. O quizá creíste, en tu afán, que era cierta la intención de integrarme en tu mundo, virtual... ¡el real no lo quería! Y luego te apercibiste del error. Pero aquello que seduce desde el alma no deja de hacerlo bruscamente, pues dejaría de ser afecto sincero. Escojo pensar que no fue mentira, que tan sólo es el fruto de tu falta de valor y de tu superficialidad. Pese a la oposición de mi entorno, anhelo creerte, de veras. Prefiero saberte sincero, aunque cruel, a mentirme...

Frenado por tu lado oscuro, tan defensivo, arruinaste lo que podía haber acabado en una indisoluble amistad. La culpa es de esta descomunal muralla que construyes con tus miedos. Cada mentira es un ladrillo, un paso atrás que no podrás recuperar. La cobardía te puede, te domina, te subyuga y te vence. No eres frágil, no temas; tan sólo te amparas en esa protección a tu persona por temor a ser herido, más que nada en tu amor propio. Pero esta reacción, que en la mayoría de seres supone un indicio de prudencia que conduce a la normalidad, en ti adquiere proporciones gigantescas. Imagino por qué no consideras qué es más lícito, si ser dañado, o dañar tú antes para no serlo a tu vez, y es la atrofia de tu altruismo. Si no calibramos las consecuencias que pueden tener nuestros actos, si no somos capaces de sentir en nuestra propia piel lo que ocurre en pieles ajenas, difícilmente conseguiremos ser íntegramente honestos. Y tú no lo has sido... o eso me ha parecido.... no estoy juzgando, ¡sólo es mi pensamiento!

Fue un inicio excitante. Descubriendo, soñando, sorprendiéndonos de la admiración mutua, coincidiendo en pequeñas cosas que engrandecen y dan sentido a nuestro paso por el mundo. La novedad, el asombro y la necesidad de cariño formaron los ingredientes de un cóctel explosivo que nos embriagó por completo, y nos infundió coraje, y nos enloqueció. Pasión, ternura. Atracción fatal. Química convertida en alquimia que nos empujaba a descubrir anhelos olvidados, emociones que parecían caducadas. Bares de cristal, piedras preciosas en el camino de nuestra monotonía. Zafiros. Plazas góticas, playas nocturnas con esperanzas, y paseos lunares con sabor a deseo. Todo aquello son recuerdos imborrables, que perecerán en mi memoria cruelmente mutilados por la decepción. Yo, que no supe saltar las normas en su absoluta totalidad, provoqué el cambio que precipitó los acontecimientos. Yo, que engañada por tus supuestas ansias de compartir, y a pesar de negarme a ello, intentando convencerte y convencerme de lo imposible, abrí las puertas de nuestro libertinaje. Yo misma, confundida por tus palabras, por la misma contradicción que exhalabas en cada suspiro, luché en un combate interno, diciéndome que quizá sí, que quizá esa era tu ; me crezco con tus alabanzas, y con tus caricias. Añoro tus besos, tan frescos, sí. Pero conservo todavía un pedacito de orgullo, los restos de una autoestima que casi pierdo en el transcurrir de éste, nuestro último año. Recuerda, piensa, rememora la impresión que recibiste cuando te expliqué que  tenia 42 años... ¡casada y con tres hijos! Tu cruel, injusta y acalorada reacción fue exclamar: "¡No quiero verte más!" (con otras palabras) pero igual de injustas...

He aprendido sobremanera de éste, mi gran error adulto. Mi innata desconfianza hacia la humanidad ha crecido, se ha multiplicado, y me será penoso y muy difícil creer de nuevo en las palabras vanas de alguien que pretenda quererme. Tu intención conmigo era la de tener una gran amiga, pero la has perdido. Y si tu voluntad pasa por recuperarme, en calidad de lo que fuere, te costará horrores preñados de sinceridad pura y dura. En tus manos lo dejo, y estaría dispuesta bajo determinadas condiciones a dos bandas.

Has pasado la mitad de nuestro tiempo en común obsesionada por la idea de quedar atrapado por ti, y huyendo sin consideraciones. Y la otra mitad, volviendo a ti, en efecto boomerang. Y yo igual. Puedo comprender este gran embrollo de la Naturaleza. Nos atraemos como imanes, chico, aunque seamos incapaces, los dos, de mantenernos juntos. Por eso prueba a ver el porqué de mi intento, la razón por la que quise sacarte de mi interior, sin conseguirlo. Debes entender que me sorprendiera negativamente tu cambio de actitud:  un día olvido, rechazo, y sexo al otro... No esperaba tu traca final, tu acto de rebeldía suprema, tu repulsa y posterior búsqueda de consuelo físico. A no ser que todo fuera una descomunal mentira, y siguieras un plan preestablecido para obligarme a que fuera yo la que decidiera dejarte... ¡Y tú estar tranquilo!

A veces recordaré tus ojos azules, tu pelo rubio con canas... suaves y con ese olor a limpio... ¡a  ti! Y también tu ternura, tu sinceridad impenitente, tu verborrea y mi negada y reiterada voluntad de alejarme de ti. Sentirás una leve punzada en tu memoria, e intentarás suplirlo. O te convencerás de que no me echas en falta.. Ni a ratitos, pese a que yo bien querría, que, pudiéramos, alejarnos los dos. Mientras tanto, pasarán los días, los meses, y llegará el punto en el que me autoconvenza de que no te deseo, de que me cargas y me aburres, y yo misma dejaré poco a poco que lo irracional y pasional pase a ser una verdad  donde las haya. Que todos tus defectos, de los que ya me había percatado y toleraba, no son capaces de esconderse tras esta pasión animal. Las pasiones, sin amor y entrega, son pasajeras. Y esta pasará. Mi gran tristeza es que no quede, viva, la llama de nuestro afecto mutuo... una amistad, eterna.

Somos iguales, con idénticos mecanismos e inquietudes, sólo que yo soy mujer y madre, y tú eres hombre. Y pende sobre nosotros la carga social de siglos de costumbres preestablecidas. Ésta es nuestra única diferencia.
Llueve a cántaros, y siento como si el agua purgara el ambiente contaminado de estos últimos meses.... ¡¡Nunca te olvidaré... Angel!!
Siempre serás mi "tío cañón".

Un beso, mi osito...         

2001 - 2002 - 2003...

 

Índice de Cartas Archivadas

Cartas imposibles de otros eneros

Cartas imposibles de otros febreros

Cartas imposibles de otros marzos

Cartas imposibles de otros abriles

Cartas imposibles de otros mayos

Cartas imposibles de otros junios Cartas imposibles de otros julios Cartas imposibles de otros agostos

Cartas imposibles de otros septiembres

Cartas imposibles de otros octubres

Cartas imposibles de otros noviembres

Cartas imposibles de otros diciembres

 

(Índice de Cartas Imposibles)

 

 

PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE LOS TEXTOS.

Copyright © 2000-2008 [B. A. A.]. Reservados todos los derechos.

 

(Página Principal)

Página diseñada y realizada por Beatriz Alonso Aranzábal