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Esta
historia de policías y mujeres, aunque parezca mentira, estaba
destinada a producirse.
Después
de dos años llamando sin mucho éxito a las puertas de
productoras y de instituciones, la que iba a ser la directora, o sea, yo, decidió
convertirse también en productora y echar adelante el proyecto
sí o sí. Conseguí una nueva ayuda, esta vez del Govern
Balear. Poco a poco empezaron a pasar cosas: las guionistas
retocamos la historia, los actores se incorporaban al proyecto,
localizaciones que parecían imposibles decían que sí...
y en el mes de mayo de 2003, por fin, rodamos el corto.
Producir
ha sido divertido, una lata pero divertido. Nunca paras de
trabajar (y además, yo odio hablar por teléfono)... Pero el proyecto es tuyo, y será como tú
quieras, o consigas, que sea.
En
cuanto a dirigir, he aprendido que es como enamorarse, es decir,
mitad fantástico y mitad infernal. Es más una enfermedad que
otra cosa. Una jamás se puede imaginar las dificultades de
intentar dirigir un equipo de veintipico personas (todas vivas,
y
alguna
rebelde) en una sala de autopsias, rodeada de miles de frascos
con auténticos restos humanos.
¿Iba a ser capaz de convertir ese guión que conocía
tan bien en una peli?
El
resultado está ante ustedes. ANATOMÍA PATOLÓGICA. Una
historia corta y gamberra donde un accidente, un malentendido,
una infidelidad (esas cosas que pasan en la vida) dan pie a una
historia poco respetuosa sobre los temas más importantes: el
amor y la muerte.
Podría
resumirse en una simple moraleja: Vale,
las mujeres somos la causa de todos las desgracias...
pero los hombres lo
tenéis merecido.
Muchos
profesionales, personas y empresas, han contribuido con tiempo,
energía y medios técnicos a la realización de esta película.
De todos ellos he aprendido algo. Sobre todo, que un
cortometraje es una bella muestra de generosidad humana.
KNR,
DESENFOQUE, QUIMERA DIGITAL, NIPPER, ESCOSURA, EXTREMA PLATÓ
VIRTUAL, POLAR PRODUCCIONES.
ENRIQUE
NOGUEIRA, NURIA MATEOS, MARCELA LAVEZZOLO y ANA FRESCO. Y sobre
todo, PEDRO PLANAS, que empujó cuando yo desfallecía.
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